Cabrera para olvidar a Cantillo

El Deportivo Pasto fue el equipo de moda el semestre pasado. Con un once plagado de exuberancia técnica y de armonía, su fútbol puntuaba a ritmo de candidato al título. Nombres como Javier Reina, Yamilson Rivera, Daniel Cataño, Christian Rivera y Víctor Cantillo hicieron que, tras 5 años de su última final, La Libertad volviera a seducirse. Volviera a levantarse.

La Libertad acucia de colmillo

El Deportivo Pasto consumó un primer semestre en el que alcanzó picos elevados de juego con el que acarició su máximo potencial, una impresión que transmitió desde el primer al último hombre, y cuyas relaciones explican cómo los muchos conceptos que engloban el juego estuvieron latentes en su propuesta, fuese el punto de vista en la cancha y/o el dibujo táctico por el que se optase.

La verdad

El rostro del equipo revelación del futbol profesional colombiano, y lo será sin importar lo que pase de ahora en adelante, es obra del entrenador Flabio Torres. Cuando el Pasto ataca sobre cualquier césped en el que se encuentre, porque no sabe jugar a otra cosa, se empiezan a despreciar las formas tradicionales, a romper moldes como si fuera una obra cubista donde se plasma el conflicto permanente entre lo que se piensa y lo que se siente

América 2015-II

El primer semestre del 2015 recibió bastante mal al América de Cali. No sólo fracasó en los cuadrangulares de ascenso si no que, además, tuvo un nivel bastante bajo en el torneo regular, situación que lo ubica actualmente en el quinto lugar de la tabla a 12 puntos del Bucaramanga, líder de la competición. Pero no fue su posición en la tabla general la que más preocupaciones dejó, dentro del campo de juego se vio un equipo creativamente incompetente.

América no tenía un juego fluido

El conjunto escarlata luchó, no creó, peleó cada partido pero rara vez fue capaz de armar circuitos de juego lo suficientemente fluidos como para generar peligro constante en el arco rival. Fue un equipo rendido a lo individual, a los chispazos de Ayron, Urueña y Tapiero. Un equipo que intentaba atacar rápido por banda pero que no encontraba la precisión para hacerlo. Fue, sin lugar a dudas, un equipo perdido que generaba más caos que fútbol.

Pero entre tanta tormenta parece llegar un poco de calma. Porque para el segundo semestre del 2015 América hizo los mejores fichajes, al menos por nombre, desde que llegó a la segunda división del Fútbol Profesional Colombiano. Jugadores como Cristian Restrepo, Yesus Cabrera, Amílcar Henríquez y Carlos Bejarano de la liga local se suman a los extranjeros Rodrigo Canosa y Aníbal Hernández como refuerzos más relevantes.

Pero no es sólo el ruido que hace cada uno de ellos por lo hecho en su carrera profesional, es lo que generan en conjunto. Son fichajes con sentido, que buscan fortalecer el sistema por el cual parece estarse decantando Fernando Velasco, DT escarlata. Un 4-2-3-1 que América reforzará con un enganche, Yesus Cabrera, un volante externo, Aníbal Hernández, un mediocentro/interior, Cristian Restrepo, un mediocentro de corte defensivo, Amílcar Henríquez y un defensor central, Rodrigo Canosa.

Amílcar parece ser la solución para el problema del mediocentro defensivo

Con Amílcar busca cerrar el episodio nefasto que tuvo América el semestre pasado con los mediocentros defensivos, espera poder conseguir el compañero ideal para Tapiero o Cristian Restrepo, buscando solidez y salida en la primera línea de volantes. También le da la opción de jugar con un 4-3-3 sacrificando al enganche para jugar con dos interiores, sistema que seguramente usará contra rivales más exigentes.

Aníbal Hernández llega al equipo con la posibilidad de jugar de volante o extremo por derecha, posición en la que prácticamente no tiene competencia. El semestre anterior debido a la carencia de un jugador en esa posición el conjunto escarlata se vio obligado a utilizar futbolistas que no estaban acostumbrados a ejercer de extremos.

Con Yesus gana un enganche mucho más agresivo y móvil, acostumbrado a ocupar muy bien el frente de ataque generando muchos espacios con su regate, además aprovecha para dejar a Neider como un revulsivo muy interesante para enfrentar líneas defensivas estrechas que necesiten de un pase entre líneas antes que un regate.

Se puede decir que el segundo semestre del 2015 comenzó bastante bien para América, Velasco tiene los hombres que pidió y ahora sólo queda esperar que el equipo que tanto peleó en la primera parte del torneo comience a jugar en la segunda parte del campeonato.

La mano de Santa y el pie de Cano

Jhony Cano es un futbolista que reúne características distintas, es una mezcla de toques, regates y chispas de creatividad. Su inteligencia para moverse en el campo es infravalorada y pasada por alto hasta por algunos de sus rivales; pero si hay alguien que le conoce y estima su talento, ése es José Fernando Santa. Se conocieron en Cartagena y ahí empezaron un romance deportivo que ha visto sus frutos en un par de años. A pesar de la distancia que existió entre ambos en 2014, el feeling es el mismo o aún mayor, se han vuelto a encontrar, y ahora juntos han llevado a Atlético Huila a instancias finales.

José Santa potenció en Cano un mediapunta y “falso 9”

En el último mejor año que tuvo Real Cartagena en la segunda división –año 2013– contó con un tridente estelar y que marcó una diferencia ante el resto. Jhony Cano, Yorleys Mena y Yesus Cabrera fueron los protagonistas de un equipo que desplegó un fútbol vistoso y enamoradizo. Santa encontró en el equipo heroico a Jhony como extremo. Su velocidad y cambio de ritmo le permiten jugar pegado a la cal y hacer diferencia en el uno contra uno, pero sus cualidades técnicas, calidad en el pase y su buena lectura de juego llevaron a ubicarle como mediapunta para fortalecer el juego interior. No le costó nada al futbolista cartagenero adaptarse al estilo de Santa, pues, por su paso en La Equidad había jugador como interior adelantado bajo las órdenes de Alexis García.

Jhony es uno de los más participativos e influyentes en el juego de Atlético Huila.

Cano reúne música y baile en todos sus géneros. Dependiendo el equipo que esté al frente decide qué ritmo poner y a qué velocidad jugar. Jhony cuenta con la facilidad de armar juego y sostener la posesión del cuero sin muchos inconvenientes, esconde la pelota y la muestra para dar un último pase que termina siendo diferencial en los partidos. La facilidad que tiene para retrasar un par de metros e ir organizando las jugadas pensando en el espacio atacante le permiten ir al compás de David Ferreira y hacer de Huila un equipo ordenado con la pelota en 3/4 de cancha.

 Quienes más gozan de los movimientos de Cano son Ferreira, Lerma y Chávez

Cano puede ser tranquilidad y calma al conducir los ataques, o ser intenso y punzante cuando ya ha detectado el espacio vacío. Su elección es correcta generalmente. Busca siempre el sitio para recibir libre, lo encuentra, pasa a un compañero y pica al espacio vacío anteriormente creado. La zona izquierda –estando perfilado– es su preferida, gestando los mejores instantes de su equipo. La movilidad de Cano libera y entrega espacios a Lerma, Chávez y Ferreira, entre ellos permutan posiciones y los defensores pierden la referencia de cada éstos provocando desorden y hallando sitios para rematar. Él ha repartido asistencias y ha mostrado su lado más inteligente y pasador. En lo que va de la temporada ha participado directamente en 14 anotaciones de las 33 que ha marcado su equipo (6 goles y 8 asistencias).

El punto flaco que tiene Jhony (y su equipo) es el juego aéreo, salvo los zagueros. Sumado a la poca labor defensiva que realiza Cano. Si bien su repliegue no es lento, hacer el esfuerzo de retroceder y añadir ayudas defensivas le desvía y le roba la oportunidad de manejar los contragolpes. Jugar de espaldas al arco tampoco es su fuerte. Retiene bien, pero su giro es aceptable y le cuesta desenfundar de media distancia en dichas condiciones. Detalles que seguro ya están trabajando e irán mejorando: la mano de Santa y el pie de Cano están conectados.

Rodeando a Yesus

La posición en la que un jugador se desenvuelve en el campo puede ser más determinante en su juego de lo que podríamos creer. Hay unos que se adaptan fácilmente a las necesidades -o caprichos- de sus técnicos, pero hay otros que en definitiva les cuesta mucho más, a lo mejor, ni logran hacerlo. Yesus Cabrera padeció de ese mal, no tuvo buenos minutos a principio de temporada, sus habilidades técnicas y lectura de juego no podía presumirlas, pero desde que Jhon Jairo López, técnico de Real Cartagena, se diera cuenta que armar el equipo para él iba a proporcionar más oportunidades de marcar y opciones para ganar, el rendimiento individual del ‘10’ creció, y por ende, el nivel de sus compañeros fue en aumento.

Yesus fallaba muchísimo en consideración del número de pelotas que recibía

A principio de temporada con López, Yesus estuvo como volante por derecha e izquierda en un esquema de 4-4-2 en el que ocasionalmente acompañó en ataque a Wilmer Parra Cadena como mediapunta. Le costó adaptarse a un estilo directo. Las transiciones eran cortas, entre dos a tres toques y caían como rayos al área rival. El juego fluía por los laterales y a pesar de que Yesus arrancaba por fuera no existía el deseado contacto con el balón. En esa labor de encarar hacia afuera y lanzar centros en movimiento, Cabrera lució incómodo y su cuerpo lo transmitía; debía desprender la pelota de sus botas lo más rápido posible, la imprecisión se hizo constante. Yesus no estaba acostumbrado a ello.

J.J. López obligaba a sus jugadores a ser intensos desde muy temprano en los partidos

Real Cartagena obtenía el pico de su fútbol en los primeros 30 minutos, pero el desgaste físico le llevaba a rifar los partidos. El equipo solía producir opciones de abrir el marcador y ampliarlo en la primera mitad, aunque el desequilibrio en el centro del campo hacía de Real un equipo bipolar. Las espaldas de Amilkar Henríquez y Umaña eran fácilmente vulneradas, la ausencia de apoyos de sus volantes externos más el desorden táctico generaba nerviosismo, contagiando a los defensores que poca seguridad transmitían.

Medina ha brindado calidad a la plantilla y competencia entre Parra y Echeverri

López realizó algunos cambios sistemáticos y el manejo de la pelota se vio notablemente mejorado. Unas piezas se modificaron por otras, hubo un ensamble distinto que generó mayor confianza y alteró la actitud del mejor jugador cartagenero. Yesus Cabrera. Ahora como organizador de juego y respaldado por jugadores de buen pie como Jairo Umaña y Xavier González ha mostrado una mejor versión de su resplandeciente fútbol. Cabrera goza jugando detrás de Parra Cadena y Medina. Los delanteros disfrutan, las pelotas que les lanza Yesus son golosinas.

Agrupar a los jugadores de mejor pie alrededor de Yesus Cabrera ha potenciado el colectivo

El dibujo táctico 4-3-1-2, que tiene como sostén a Amilkar e interiores a Umaña y González, ha brindado una leve mejora en lo defensivo. Henríquez se siente amparado con Jairo y Xavier aunque el retroceso de estos tampoco sea fluido, les cuesta bastante regresar a cubrir los espacios cedidos cuando atacan en estático. Yesus es la clave y la piedra angular de un equipo que ha venido evolucionando en su juego. Cabrera es el jugador más técnico y talentoso que tiene Real Cartagena, sus fintas en media baldosa y efectivos regates hacen de él un jugador impredecible con el cuero pegado a las botas. Yesus además cuenta ahora con un panorama amplio, al frente, Medina revolviendo la defensa rival y tirando desmarques que generan el espacio propicio para que sus compañeros logren chutar de media distancia. Gira a un costado y encuentra receptores por doquier, Umaña y Xavier son quienes mejor se ofrecen, las subidas constantes y productivas de Copete y Murillo hacen de los ‘heroicos’ un equipo que consigue ser profundo y peligroso si Yesus Cabrera se encuentra inspirado. Yesus bascula frecuentemente del lado derecho para sorprender por el costado opuesto. Jairo Umaña le acompaña en las transiciones e intentan estar a la misma altura con el balón, ahí el juego se hace más seguro y productivo. En estático, Umaña es un jugador exageradamente inteligente y que fácilmente podría estar de titular en un equipo grande de la primera categoría.

Los avances ofensivos, las oportunidades de crear líos y tener opciones de vencer a un Atlético Bucaramanga que es el equipo que mejor juega en el Torneo Águila va a depender de tres factores: 1) Mendoza no debe ser quien se encargue de transportar la pelota en zona defensiva -Humberto abusa de los pelotazos-. 2) Coordinación empírica en el centro del campo. 3) Yesus esté inspirado para lanzar y entregar el último pase a Parra y Medina. Si todo esto sucede, Real Cartagena tendrá opciones ante la mejor escuadra del torneo; de lo contrario, Bucaramanga tendrá una noche plácida en la que puede derrumbar la muralla auriverde.

El peso de la veteranía

Gerardo Bedoya, quien carga en su lomo ya casi dos décadas de fútbol, necesitó un toque para hacerse con el partido, dos para sentenciarlo y unos cuantos más para exhibirse. El antioqueño ha dedicado, literalmente, la mitad de su vida al fútbol profesional, y en el primer partido de los cuadrangulares de ascenso a la Liga Águila se paseó sobre el césped de Techo con aura de general, de quien tantas batallas sólo le han dado más sabiduría. Contó con la complicidad de Edwards Jiménez, otro viejo zorro, para golear a Real Cartagena, un equipo joven que demostró ligereza ante un conjunto sólido con dos jugadores bien curtidos en las canchas colombianas.

Las intenciones del Real incluían el dominio de la pelota

La escuadra heróica salió con firmes intenciones de hacerse con la pelota. Entre los defensas y los delanteros del Real había poca distancia. Yesus Cabrera se juntaría en el costado derecho con Umaña -pivote- y Murillo -lateral-, para acumular contrarios en ese sector y luego encontrar a Esnaider Salinas para rematar libre en la izquierda. Así se aproximaron los cartageneros en los primeros minutos, sobre todo con las llegadas de Murillo y sus centros al área. Sin embargo, el Cúcuta no demoró en contestar desde su 4-4-2 reactivo. La pareja de delanteros del conjunto santanderano fue un incordio para su rival. A base de movimientos agresivos hacia el espacio vacío, Jiménez y Lazaga generaron desorden en toda la línea posterior auriverde. Ni siquiera tuvieron que estar finos con la bola. Además, los mediapuntas del Cartagena no ponían presión sobre los pivotes cucuteños. Por lo tanto, Bedoya jugaba a placer y llegaban tarde a marcarlo. Así fue que Gerardo generó el tiro libre con el que abriría la cuenta. Para más sufrimiento del Real, Diego Álvarez y Wilmer Parra, su tándem en la delantera, fue el colmo de la imprecisión. Nada de lo que hicieron generó una ventaja para los suyos. Ni en transición ofensiva con ventaja sobre la defensa del Cúcuta, ni en ataque posicional.

Desde el 1-0 el Real Cartagena se fue desmoronando poco a poco, hasta que Bedoya volvió a darle un toque distinto al cuero (la asistencia del 2-0) y derrotó por completo a sus rivales. El ex-Santa Fe destacó hoy por algo que popularmente no le caracteriza, pero que sí ha demostrado tener: calma y acierto para pasar la redonda. Al Real le quedó Yesus, que comenzó a recibir más próximo al área contraria porque el Cúcuta replegó cerca de su portero. El 10 de los heróicos generó por sí mismo varias ocasiones de gol, e incluso se pudo ver que Wilder Mosquera tiene condiciones como guardameta.

Bedoya y Jiménez son un plus para el Cúcuta en este cuadrangular

El tiempo restante fue un manifiesto de Bedoya y Jiménez. Ambos están por encima del corto certamen gracias a los galones que atesoran. El Cúcuta empezó de la mejor manera su camino hacia Primera. No así el Cartagena, que parece sumido de manera sempiterna en su gran problema: la ingenuidad.