Bogotá en pie



 Dos equipos trabajados. Santa Fe con más fuelle por una simple cuestión de tiempo de trabajo, pero un Millonarios contestón promete dar batalla. Van a ser protagonistas del torneo sin duda, y competirán por él, pues parecen hechos el uno para el otro, tienen lo que al otro le hace daño y saben ejecutarlo. Habrá Clásicos. Y muy, muy buenos.

El Torneo de pretemporada que recién termina sirvió de confirmación para ciertas cosas que habíamos dejado diluir en lo espeso que resultó el segundo semestre de 2018 para los equipos de la capital.

Lo que esconde la fe

Si el fútbol fuera exclusivamente una cuestión de fe, Santa Fe lo ganaría todo. La llegada de Omar Pérez en 2009 fue el primer hervor en la sangre de un equipo destinado a forjar una voluntad irreductible. Un corazón espartano. Los fieles santafereños no tardaron en conmoverse con aquel equipo que jugaba como si fuera uno de ellos, y vigorizaron el aliento de sus guerreros. Como en los viejos tiempos. “¡Y dale, y dale, y dale, rojo, dale!”.

El sur recuerda

Cuando le preguntan por el estilo que siente, a Gregorio Pérez se le iluminan los ojos pensando en la línea de cal. Pese a la nieve en su pelo que da cuenta de sus casi setenta inviernos, además de sus escasos días al frente del expreso rojo, el entrenador uruguayo ya cuenta con el aval de la ambición y revitalización que muestra su equipo. Y esas bandas, sus bandas, ya son la luz de sus ojos.