De espaldas a Courtois

En Stamford Bridge, Radamel Falcao dirigió más tiempo su mirada hacia Rooney que hacia Courtois. Louis van Gaal, por la baja de Michael Carrick, decidió dar entrada al Tigre para uno de los partidos marcados con asterisco en el calendario. Un Chelsea-United es, sin lugar a debate, uno de los grandes choques del siglo XXI, y, en este caso, el samario lo jugó desde el arranque. Al otro lado, en el banquillo de casa, Juan Guillermo Cuadrado esperaba su oportunidad.

Falcao no es protagonista en el plan escogido por Van Gaal

El plan de juego del Manchester United, justo hace una semana, parecía estar firme y contrastado: Carrick y Herrera para dirigir las operaciones, Valencia y Young para dar amplitud, Blind para tocarla bien desde atrás, Mata para aportar fluidez en ¾, Fellaini para bajarla y tener continuidad arriba, y Rooney para dinamizar todo el ataque. Falcao no tenía sitio en hoja de ruta, pues Louis prefería lo que podía añadir Marouane a lo que ofrecía el colombiano. Y tiene sentido, porque mientras que Fellaini no exige un rol 100% ofensivo, ya que no es una estrella del ataque, Falcao sí necesita un papel protagónico en ese sentido.

Aún así, para este envite, la baja de Carrick condicionó al tulipán de acero y tomó la determinación de retrasar a Wayne y ubicar a Falcao en punta. La duda radicaba en cómo fluiría el United con la tenencia, pues sin Carrick y sin Blind se antojaba más complicada la gestión del esférico. ¿Llegaría la bola limpia a Radamel? Habría que verlo, porque el Chelsea tampoco iba a permitir que eso sucediera con facilidad. Mourinho envió a Zouma junto a Matic para cerrar todo lo que pasara por esa zona. Hazard, Cesc y Oscar ocuparon la mediapunta. Atrás estaban Ivanovic, Cahill, Terry y Azpilicueta. Todo un muro. Arriba esperaba Didier Drogba.

El Tigre apoyó mucho de espaldas

En dicho escenario, el Chelsea permitía a los centrales del United -McNair y Smalling- iniciar la jugada y tapaba a los receptores. Cuando Ander Herrera o Rooney lograban recibir, pasaban cosas. Shaw, a diferencia de Blind, aporta más profundidad que control, y eso fue una vía de salida para los rojos en todo el partido. Falcao, muy arriba, debía retrasar su posición para contactar con la pelota. Así tiró muchos apoyos de espaldas que dejaban la pelota limpia para el 10 red. Sin embargo, muchas veces priorizar esa acción lo dejaba lejos de la zona de remate. Así fue todo el primer período, y así Falcao perdió un balón que terminó en el gol de Hazard.

Para la segunda parte, el guión fue prácticamente el mismo hasta el 60’, cuando el partido se rompió un poco y el ritmo aumentó. Falcao entonces sí encontró posición de remate. Con algo de espacio, todo lo que puede hacer el Tigre es excepcional. Véase el desmarque de medio metro que lanzó, y segundos después le coló un postazo a la defensa blue.

Se debe apuntar que la incidencia que tiene Falcao sobre el juego de su equipo no es ni siquiera considerable para todo lo que él ha demostrado. El 9 es un delantero capaz de condicionar al máximo el juego de sus conjuntos con resultados notables. Aún así, Van Gaal decidió tomar otro rumbo, en el que él no suma tanto. Por eso ayer, en ocasiones, se le veía tan solo, y con poca presencia. El futuro de Radamel es una incógnita que se resolverá en dos meses. Mientras tanto, deberá apañárselas con que no es fundamental para el devenir del proyecto en el que se encuentra.

Qué rodea a Radamel

El momento por el que pasa el Manchester United en cuanto a juego es delicado. van Gaal aún no logra resolver el puzzle al que se dedica desde agosto, y no se puede decir que las sensaciones a lo largo de la temporada hayan sido realmente positivas en algún momento, más allá de la cadena de victorias de los red devils entre el 8 de noviembre y el 14 de diciembre. Situados en el cuarto puesto de la tabla, los dirigidos por Louis han logrado más puntos que fútbol. Es cierto que el técnico neerlandés siempre ha necesitado tiempo para que sus equipos cuajen. Está comprobado y así lo ha manifestado él mismo en un centenar de ocasiones. Sin embargo, a estas alturas, cuando ya se han visto más de la mitad de las fechas de la Premier League, el United no parece estar cerca de romper a jugar.

Quienes deberían disfrutar juntos en realidad sufren

Lo más preocupante del asunto es que los hombres estelares de la plantilla mancuniana no están generando ventajas, ni tampoco se les está creando un ambiente propicio dentro del terreno, en gran parte porque la hoja de ruta que parecen seguir no se antoja como la adecuada. Di María, Rooney, van Persie, Mata… y Radamel Falcao. El panorama es desolador para los futbolistas que más calidad atesoran en Old Trafford. El caso del tigre nos ocupa hoy en particular, pues siendo uno de los mejores delanteros del mundo, no encuentra un contexto favorable para lucir su amplia gama de capacidades.

El United no encuentra fluidez y acierto colectivo en prácticamente ninguna de las fases del juego. Para la primera -la salida de balón- Falcao se involucra de manera regular. De Gea o los defensas buscan al colombiano para que este dé continuidad al juego pivoteando y dejando de cara a quienes están por detrás de él. El porcentaje de acierto del ex-Mónaco en esta situación es bastante alto. El problema viene después. Una vez que el 9 la baja y la pasa, la jugada se estanca. El plan luego de esta acción es difuso. La secuencia mencionada antes se repite una y otra vez. Falcao la entrega, va al espacio, pero un pase nunca llega. Ni siquiera el equipo sube la altura de la posesión para asentarse en campo rival.

Esto se debe, en parte, a que quienes van Gaal está utilizando en el centro del campo no tienen capacidad para ordenar la tenencia de pelota de un equipo de la talla del United. Di María, además, no es ningún especialista ofreciéndose como opción de pase entre las líneas rivales, y no hay alternativas externas -laterales o extremos- constantes que permitan trazar un envío diagonal para subir una altura. Para más inri, la movilidad de van Persie sin la pelota genera poco para Falcao y para sus demás compañeros.

Un recurso que puede aprovechar van Gaal y que potenciaría al samario es Ander Herrera. La capacidad del ex-Athletic para ordenar a sus equipos está contrastada. Y es de sobra conocido el rendimiento de Falcao en ataque organizado. Ahí el ariete es una fuente inagotable de ventajas -véase todo su rendimiento en Eliminatorias al Mundial de Brasil-. Los rojos de Manchester pasan todavía por un problema de indefinición que les ha costado superar. Falcao se ha visto damnificado por esa dinámica, e incluso ya se puede observar que su confianza en ciertas acciones está mermada. Los meses finales de la temporada serán definitivos para el colombiano, pues probablemente se defina si su futuro está en Old Trafford, o en otro lugar.

Falcao hiperactivo

Apoyos entre líneas, desmarques largos, arrastre de contrarios, remates dentro del área, fuera de ella, con la cabeza, con la zurda, con la derecha, diagonales endiabladas, pases tensos, pivots de espalda, y más. Y gol, por supuesto. Todo eso ejecutado a la perfección es Radamel Falcao García, y así lo demostró frente al Everton de Bob Martínez en Old Trafford. El repertorio de movimientos y recursos del samario es el paquete completo que cualquiera desearía. El Tigre es un centrodelantero con mayúsculas y está volviendo.

Falcao ya muestra que es un gran generador de ventajas

Él vive del gol y trabaja cada día para lograr el grito sagrado de forma más constante. La consecuencia es que ofrece a su equipo un sinfín de soluciones y causa una lluvia de problemas en contra de su oponente. Transpira inteligencia y desborda energía. Con la pelota es élite pura y sin ella es cuando impacta aún más. Genera un montón de situaciones que alteran la dinámica de los partidos a su favor. Louis van Gaal lo agradece.

El colombiano aún no había podido marcar con el Manchester United. Le tomó diez disparos lograr su primer tanto. Seis de ellos fueron contra los toffees. Radamel encontró posición de remate varias veces y metió miedo en el cuerpo de los visitantes. Eso sumado a la hiperactividad de Di María para producir ofensivamente fue la vida de los diablos rojos en un partido para nada sencillo.

El técnico mancuniano trabajará para potenciar al Tigre

van Gaal se aferrará al tornado que produce Di María y al temblor que provoca Falcao más la indiscutible calidad de Rooney para obtener resultados mientras afianza lo que desea. E igual construirá un equipo basado en ellos.  El ariete de la Selección Colombia ya se ha asentado en el once titular de su equipo y es de esperar que su nombre figure en la lista de los más letales en las islas británicas este curso. Sigue y suma.

Falcao para resolver a Hitchcock

Desfila Louis van Gaal por los pasillos de Carrington con un deje misterioso, casi de personaje hitchcockniano o del mismísimo Alfred. El vertigo aterriza sobre cualquiera que intenta desvelar los secretos esparcidos en Old Trafford, una ventana abierta a la luz del día, pues quizá ni el mismo van Gaal entiende del todo lo que ve sobre el césped. ¿A qué juega el Manchester United? ¿Qué intenta? ¿Cuál es esa idea que el entrenador holandés dijo que su equipo tardaría tres meses en aprender? ¿Cómo va a alcanzarlo con esta plantilla? El 3-4-1-2 que ha vestido al equipo mancuniano desde la llegada del tulipán de hierro ha tenido momentos interesantes, pero en la mayoría de los minutos jugados hasta ahora la mejor forma de describirlo es diciendo que han sido anodinos. Tras un inicio de temporada que encendió el fuego de las dudas en Inglaterra, eliminado incluso de una de las tres competiciones en las que participaría en esta campaña, a Manchester llegaron varios fichajes de relumbrón que poco o nada tenían que ver con las necesidades más inmediatas del equipo por lo visto en la pretemporada y en los primeros partidos. Aún así, es imposible decir que la plantilla de los ‘red devils’ no es exponencialmente mejor con la llegada de Ángel Di María y Radamel Falcao García.

Falcao fue un fichaje tan improvisado que, cuando a pocas horas de que se cerrara el mercado, se extendió el rumor de su contratación a falta de pasar los exámenes médicos de rigor, nadie lo había anunciado. Real Madrid, Manchester City, Liverpool, Arsenal y Juventus intentaron hacerse con sus servicios en los últimos días de agosto, pero fue el más urgido de todos los grandes, no de delanteros sino de calidad en su plantilla, el Manchester United, el que finalmente se hizo con el que, antes de su lesión, era considerado casi unánimemente como el mejor delantero centro del mundo, y, en el peor de los casos, como perteneciente a un top 3 en el que estaba acompañado de ilustres nombres como Ibrahimovic, Agüero, Suárez o Benzema, pero al que él siempre pertenecía. Antes de firmar a la estrella de la selección Colombia, el Manchester contaba en sus filas con cuatro delanteros de distintos perfiles y de cierto prestigio, no por nada los dos descartados por van Gaal han acabado en otros clubes grandes de Europa. Una vez se cerró el período de transferencias, el número se ha reducido a tres delanteros pertenecientes a la elite absoluta de la posición para disputar, a priori, dos puestos para dos competiciones. Sobre Falcao no hay dudas, pero sí sobre la confección de la plantilla, que bien podría hacer que van Gaal abandone el sistema en el que parece estar cómodo desde hace unos meses.

Con Falcao, el Manchester United ficha a uno de los mejores futbolistas del mundo.

Durante casi toda su carrera, los sistemas que van Gaal entrenó y aplicó en sus equipos tenían cabida para un solo delantero centro. Uno de las principales obsesiones tácticas del holandés es la de ocupar la mayor cantidad de alturas posibles sobre el terreno de juego. Destinando la punta del ataque a un solo jugador, Louis se permitía no sólo la creación de los triángulos típicos de la escuela holandesa, sino también el uso de un jugador extra en el mediocampo que le permitiera ocupar una altura más dentro de la cancha. Ya sea con 4-3-3 o el 3-4-3, sus sistemas predilectos históricamente, esa obsesión tenía, entre una de sus muchas consecuencias, que los mediocampistas estuvieran obligados a llegar mucho desde atrás. De hecho, en sus dos grandes equipos, su Ajax campeón de Europa y su Barcelona doble campeón de liga, los goleadores fueron dos jugadores muy particulares que participaban poco en el entramado del juego, pero que llegaban con asiduidad al gol jugando en el escalón inmediatamente anterior al ‘9’. Sin embargo, el sistema que van Gaal usó con la selección holandesa y que viene usando con el Manchester, no posee esa característica. A priori, el 3-4-1-2, disminuye la cantidad de alturas, refuerza la defensa así sea por ventaja numérica, y le da una importancia vital a las áreas y no al juego medio, santo y seña de sus mejores equipos, de su discurso y de sus discípulos en los banquillos. Eso, que tan buenos resultados le dio en el mundial, le ha causado muchos problemas en su inicio en la Premier League, problemas a los que quizá Falcao pueda entregar una solución desde su capacidad individual.

La temporada pasada el Manchester tiró más centros que en cualquier otra campaña con Alex Ferguson, por sorpresivo que parezca. La pérdida de nivel en el mediocampo, y la mala elección de los fichajes en el área, obligó al equipo de David Moyes a hacer un uso exagerado de sus futbolistas exteriores. Este año, aunque el Manchester ha sumado el talento español de Ander Herrera a la medular, además de que se espera que Juan Mata pueda exhibir el mismo fútbol que en sus dos primeras temporadas en el Chelsea, lo cierto es que todavía les sigue costando generar ventajas interiores y la finalización de sus jugadas viene precedida por juego exterior y centros al área. Tanto Luke Shaw como Daley Blind, Antonio Valencia y Ángel Di María son futbolistas capaces bien de ganar línea de fondo y/o centrar con mucha calidad. Ahí es donde entra Falcao. Como rematador se hizo un nombre en Europa y son muy pocos los hombres que pueden ser comparados con él en ese arte. Uno de ellos será su compañero de equipo y hombre de confianza del entrenador, Robin van Persie. La suma de los dos en el área debería ser letal y debería amilanar cualquier sistema defensivo. Es decir, más espacio para Rooney y compañía. El inglés es la estrella del United y sus cualidades de centrocampista han sido sobre explotadas en las anteriores campañas; sin embargo, con Mata, Ander y/o Di María detrás, y Falcao y/o van Persie delante, Rooney podrá centrarse en un rol en el que puede sacar lo mejor de sí, sin obligaciones extra de creación o de cuota de gol. Falcao es una alternativa para mejorar al equipo cuando no juega bien y una oportunidad para que este crezca y llegue a hacerlo.

A pesar de las condiciones de la contratación, Radamel puede solucionar muchos problemas al Manchester.

¿Y si ese no es el plan de van Gaal? Siendo como es, un tipo arrogante y obsesivo, no es difícil imaginar que Van Gaal aspira a que su equipo juegue como los ángeles. Tiene a un puñado de futbolistas que están entre los mejores de los mejores, a un centrocampista que aspira a serlo y otros cuantos que están capacitados para ser complementos en un gran equipo. Y lo cierto es que quizás, a diferencia del Bayern de Guardiola, no cuenta con las piezas necesarias para jugar con tres centrales y que el equipo pueda dominar los partidos desde el característico estilo de su entrenador. En varias ocasiones, el holandés ha expresado que también trabaja otros sistemas y que uno de ellos es su clásico 4-3-3. Si las decisiones de van Gaal van encaminadas a la instauración de un sistema con un punta, el conflicto se hace evidente: sólo habría un puesto como titular para Falcao o van Persie. Con números parecidos en las últimas tres temporadas, a pesar de la lesión del colombiano, ambos son garantía de gol para el Manchester; sin embargo, si hay que elegir, la balanza se inclina hacia el lado del ex jugador del Mónaco. La última temporada de Robin fue mala, sin medias tintas. Nunca pudo rendir como se esperaba al lado de Rooney, y se trata de un futbolista que no recuerda en nada ya al delantero autosuficiente de hace unos años. De hecho, si no fuese por el recuerdo de sus épocas como extremo, muchos hablarían del punta holandés como uno de los delanteros más puros de los clubes grandes. van Persie se mueve muy poco y ha perdido velocidad. Y si algo suele pedir van Gaal a sus delanteros es que se muevan para crear espacio para la llegada de los mediocampistas. Falcao sí es un delantero mucho más activo, que ha demostrado compenetrarse bien con diferentes tipos de acompañantes en la punta de ataque y en sistemas tanto de ataque posicional como de transición. Jugando en 4-3-3, el sistema que usó Villas-Boas en Porto, logró sentirse cómodo y, aunque tiranizaba el área, siempre hubo espacio para que los mediocampistas la ocuparan. El 4-3-3, sin embargo, significaría alejar a Rooney de su demarcación ideal, algo insostenible ya tanto para el club como para el jugador.

Hasta aquí, el ejercicio de Falcao en el United podría resumirse de la siguiente manera: no fue un fichaje planificado, pero dota de calidad a un equipo que no iba sobrado de ella. La adecuación táctica de Falcao es total, tanto a los problemas del equipo como a sus compañeros. No hay ningún tipo de conflicto con Rooney, van Persie, Mata, Di María o Ander, y, de hecho, podría ayudar a potenciar al argentino y al inglés, los otros dos súper cracks del equipo. El problema viene por ver como logrará van Gaal encajarlos a todos en el once. El sistema original posee limitaciones en la plantilla para ejecutar el plan y la primera alternativa, reduce el potencial de los dos jugadores más importantes hasta ahora: Rooney y Mata.

¿Qué otros escenarios podría considerar van Gaal? El holandés no es extraño al 4-4-2. Lo usó en la selección holandesa y lo usó en el AZ. Incluso quiso usarlo en el Bayern Munich. El sistema le permitiría usar a Di María en la banda y a Rooney en el medio, ya sea de delantero o de mediapunta, pero dicho sistema nos dejaría una duda: Ander Herrera y Juan Mata. Uno entendería que el mediocentro sería Blind, lo cual dejaría un solo puesto a disputar por los dos españoles, es decir, entre uno de los jugadores clave en la primera idea de van Gaal y una de las grandes apuesta del mercado. Ander es el mediocampista más puro y capaz del equipo, mientras que Mata es uno de sus mejores hombres. La opción más factible es la de tirar a uno de ellos a la banda, siendo Mata el más opcionado, pero no es lo ideal. Así, todo indicaría que el fichaje de Falcao, a diferencia de van Persie, que bien podría ser suplente de lujo en su ya empezada madurez, eleva el nivel y las opciones de van Gaal, pero también lo obliga a hacer algún sacrificio más.

Para sacar lo mejor de sus tres mejores futbolistas, van Gaal quizás tenga que sentar a otros que eran importantes.

Tanto van Persie como Mata, a diferencia de Ander, encuentran pares de mayor valor en la plantilla. Lo normal es que, al final, por lo menos uno de los dos termine aceptando el rol de jugador número doce para equilibrar en el once titular las posiciones de Rooney, Di María y Falcao de modo que se pueda sacar lo mejor de ellos. Radamel es la oportunidad que tiene van Gaal para resolver el misterio que él mismo creó.