Como tiburón en el agua

De repente nada estaba en su lugar. De repente la trama había desviado su curso lógico, a la manera del mejor teatro del absurdo, y Julio Comesaña, que anhela la Copa Sudamericana como ninguno, fue el dramaturgo estelar. La antilógica del uruguayo imperó en El Campín: Santa Fe fue preso de una presión alta y Atlético Junior impuso el ritmo en la altura bogotana como pocas veces se ha atrevido

Sin defensa para Piedrahita y Díaz

Sebastián Beccacece visitaba Barranquilla con una de las propuestas —sin importar la calidad en líneas generales— que más agrada en estos momentos en Sudamérica desde el pase y la organización colectiva en torno a la pelota. Y el choque que les citó anoche en el Metropolitano dejó muchas cosas para analizar. El conjunto rojiblanco adaptó su versión del día a día, más controladora y propositiva, ante la ausencia de un peso pesado como lo es Jarlan Barrera.

Jardín sin flores

Quien atraviesa el jardín llega más rápido, pero pisa las flores. Miguel Ángel Russo, preso de la mala racha de Millonarios en Bogotá, y que amenaza con invadir por completo la moral azul, decidió cortar camino de cara al gol y atacar, ante el Junior de Julio Comesaña, con tres delanteros puros, con las características propias que los diferencian, pero delanteros al fin y al cabo

Cuéllar en el Metropolitano

Precipitado por el reto y acongojado por el cronómetro, Atlético Junior no pudo obrar anoche la tan anhelada remontada internacional. Luego de vivir, pese a la derrota, unos grandes 90 minutos en la ida, donde mezcló intención con carácter, ayer el conjunto de Julio Comesaña, tanto desde la forma como desde el fondo, no estuvo un ápice de cerca de copiar lo hecho en Brasil.