Fortaleza sin Torres

No teníamos mediocentro. Estaba, a veces, Edwin Valencia, pero aunque por perfil era el que mejor se ajustaba, sus deficiencias técnicas y de ritmo eran notorias; sí, estaba también Carlos Sánchez, pero era un Carlos Sánchez inmaduro, de fútbol de artificio y lagunas de concentración e intensidad que volvían de cartón su apelativo de Roca.