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Noticias vienen, noticias van, noticias, noticias… Colombia sobrevivió a Brasil sin jugar particularmente bien, pero mejorando la desoladora imagen que había dado ante Venezuela. El equipo de José Néstor Pékerman va partido a partido, con un manejo de los tiempos que genera dudas pero en el que el entrenador argentino, en quien los jugadores creen con un sentido fraternal, confía.

#VivamosEl87: Colombia no jugará los Olímpicos de Seúl

1 de mayo de 1987

La selección Colombia quedó eliminada del Preolímpico luego de perder con Brasil, equipo al que le había ganado por 2 a 0 en la fase de grupos. Los dirigidos por Francisco Maturana sucumbieron ante la Canarinha, que peleará por su clasificación a Seúl frente a Bolivia en la última jornada.

Teófilo Gutiérrez vs Brasil

(…) Teo, en su condición de vínculo fragmentado, es en todo sentido un concepto íntegro e impenetrable: A la misma vez el joven resguardado por las pandillas del barrio La Chinita, y el hombre callado de los pases sensibles. Un futbolista en llanto. El niño que, según su padre, “prefería el balón que la teta”. Teo es fútbol, del puro; y por lo tanto, una ecuación cambiante, en constante búsqueda un ‘algo’ grande y esquivo, mientras su hinchada, universal y privada, halla en él un elusivo eslabón.*

*Extracto del artículo Fútbol Difuminado.

Jeison Murillo vs Brasil

(…) Para las pretensiones de Pékerman del buen trato del balón y que todo el juego empiece con un primer pase limpio a un primer apoyo clarividente, el barranquillero es ideal. Posee una salida con balón bastante elegante, como también entiende el juego desde el primer toque para evacuar presiones y no rifar fácilmente el esférico con envíos largos o pases exigidos. Sus pases largos vienen con un exposímetro en el pack. Sin embargo, por momentos, se llena de confianza y se fía mínimamente de la presión rival.

Otro punto alto viene de la identificación de jugar a campo abierto o cerrado. En campo abierto, sin ser rapidísimo, es inteligente para correr hacia su arco y se caracteriza por ser un central corrector y que cubre la zona con el eje corporal, mas no al jugador con el balón. En campo cerrado es donde más cómodo se siente, porque no tiene que ir sobre el ritmo impuesto por el rival, y fácilmente, se impone en su mejor faceta: el uno contra uno. Es un central más estático que prodigio del anticipo.*

*Extracto del artículo Mandamás Murillo.