Zarpazos agudos

La Equidad de Santiago Escobar ha encontrado en Jean Carlos Blanco un jugador de movimientos sagaces, profundos y que merodea la línea del área en una particular danza de acecho que presencia la defensa rival. Estar cerca a portería brinda al jugador un aura especial. Batallar entre la gloria de anotar y el fracaso de desperdiciar no causa en Blanco mayor impacto, pues hay muy pocos delanteros que poseen su vitalidad, es decir: persistir en sus acciones y ser valientes a la hora de volver a comenzar a marcar la ruta hacia la emoción del gol. No declina nunca, por mucho que falle.

Desde su paso por la sub-17, Blanco alcanzó el status de “promesa”

Fue a territorio africano como uno más de la sub-17 de Colombia y regresó con el rótulo de promesa tras darle la victoria a su selección ante Argentina en octavos. Anunciaba que su perfil era distinto. Jean Carlos ejecuta movimientos fríos, calculados y astutos. Estando como llegando. Su versatilidad permite que se mueva por todo el frente de ataque sin apenas sentir la diferencia posicional. Cae a banda, es eslabón por dentro, gana línea de fondo por fuera y llega a gol con un olfato inusitado.

Jugando como delantero referencia, Blanco es un espectáculo. No es robusto pero va al choque, logrando salir ileso. Escurrirse de los centrales y agobiar la espalda de los laterales es un comportamiento que hace con naturalidad y sentido. Además cuenta con auténticos pasadores como Motta y Villota para facilitarle las cosas. Sus demarques verticales son potentes gracias a una carrera espléndida que lo hace imparable. Y, para más inri, su altura lo hace un recurso para balones que llegan a la olla.

Blanco es tan bueno estando como llegando al área

Desde atrás, llegando, Jean Carlos Blanco exhibe decisiones que contemplan pocos delanteros en el fútbol colombiano. La variedad de movimientos coherentes, tanto con y sin balón, le hacen un arma prodigiosa para la construcción de juego y generación de ocasiones. Siempre destiempla la presión del rival con la movilidad que crea y amplia espacios para que disfruten Wason y Motta. Perfilarse hacia el gol no le es difícil aunque, aquí, desfila una carencia: su cuota goleadora no es la mejor.

Podríamos decir que Jean Carlos Blanco es un delantero flexible y con muchas virtudes en cocción. Hasta ahora ha estado en equipos con posibilidades reducidas pero en un escenario mejor, seguro, perforaría defensas gracias a la hiperactividad de sus movimientos y el olfato para descubrir grietas que exprime hasta saciarse. La Equidad, sin duda, ha depositado en su juego una esperanza para dar la sorpresa frente a gigantes y destrabar partidos frente a equipos de menos potencial.

Primavera de canteranos

Bendito fue el día en que los ojos se postraron sobre esa máquina productora de recursos de altísima calidad llamada cantera. No había que importar ni mirar hacia comarcas nacionales para buscar alguna solución hecha jugador. Fernando Pecoso Castro, como mínimo, requiere acompañar a cada efectivo canterano. Estos emergen a tan alta presión que cuando deben jugar, mostrarse, decidir y algo más, lo toman como asunto de cotidianidad. Natural.

No obstante, es cierto que al Deportivo Cali le cuesta mucho poner la primera marcha en el inicio de cada campeonato. La idea, que en este caso ya está creada y con detalles, siempre necesita de un par de partidos para florecer y no dejar de dar frutos. Contra Equidad, y en muchos momentos del juego, se percibieron desajustes defensivos que el conjunto de Santiago Escobar no terminó de ver por la ansiedad a la hora de finalizar las jugadas. Siempre estuvieron cerca y acechando el gol, pues hicieron más por el partido, pero un paso previo errático les impedía vulnerar a Hernández.

Equidad dominó la pelota, pero su efectividad fue muy baja

Tanto Villota como Restrepo y Barreto hicieron del balón su juguete de mano. Lo movían con plena comodidad y velocidad. Añadido a ello, los movimientos de Jean Carlo Blanco proporcionaban explosión y espacios que –como se dijo antes– no tenían el destino final por la mala elección en el último tramo tan importante y decisivo de las acciones. El golpe de contundencia no lo podían dar y en esas apareció la silueta de Preciado delineada por Candelo para decir presente y subirse en el marcador. Eso sí, en el tablero se dibujó un 1-1 antes del descanso por un gol en contra de Nasuti. Paridad que coincidía con el rendimiento visto.

La igualdad refrescó a los aseguradores, que para el segundo tiempo fueron propositivos, llevaron a cabo una presión ardua con Leudo como abanderado y superaron de entrada al Deportivo Cali. El juego de Equidad aqueja una dolencia ya familiar: incapacidad para dar la estocada al buen juego que ejecuta. Con un Villota tan participativo, Equidad aseguraba tenencia y control; además de una administración plagada de talento. Su retiro del gramado terminó con el martirio para el conjunto verdiblanco que, para el remate del partido, hizo mucho mejor las cosas gracias a la solidez y seguridad que sumó al ser Mera el lateral izquierdo.

Cuando todo parecía quedar en tablas vino una realización canterana de inicio a fin para sentenciar el partido en los pies de Nicolás Benedetti. El joven volante resolvió con suma tranquilidad, simpleza y calidad al palo más lejano de Bonilla y puso el empaque de triunfo a un partido complicado. Momento majestuoso que ratifica el poder de unas fuerzas básicas que ya dieron fruto y seguro adornarán el camino con su esplendor.

Te conozco de toda la vida

Indicios. Los primeros minutos de la temporada van dejando indicios. Indicios de un concepto mayor que regirá al equipo durante la temporada. O, por el contrario, indicios que se extravían con el pasar de los partidos y resultan ser tan sólo un supuesto. Si hablamos de indicios, el primer indicio de la era Gerardo Pelusso en Santa Fe es, a lo menos, elocuente.

Las miradas estuvieron puestas en Sebastián Salazar

El debut de Santa Fe centró el foco de atención en el mediocentro. Sebastián Salazar era el elegido para colmar las dudas generadas por la ausencia de un mediocentro de la talla de Daniel Torres. Hay que decir, eso sí, que no son pocos los que confían en Salazar. A medida en que va sumando minutos como profesional, el juvenil va mostrando talento para defender de cierta manera: hacia delante. Salazar es atrevido hostigando al rival, más cuando este último recibe de espalda. La esperanza en Sebastián Salazar nace en su manera de apresurar al rival a tomar malas decisiones.

Así como Sebastián Salazar defiende hacia delante, así mismo emergen los espacios a su espalda. Hubo indicios de que Pelusso tomó precauciones al respecto y ahí surge su elocuencia: El Campín volvió a ver una línea defensiva adelantada desde tiempos de Carlos Valdés. El plan acotaba los espacios residuales de la presión de Salazar. Como si lo conociera de toda la vida, Pelusso diseñó el ambiente propicio para que Salazar jugara bien.

El repliegue después del gol perjudicó a Salazar pero benefició a Santa Fe

La agresividad de Salazar devino insostenible una vez Santa Fe se adelantó en el marcador. El expreso retrocedió hasta su área, como hacía en el pasado reciente, y es apenas normal que se sienta cómodo haciéndolo. El problema fue la espalda de Salazar: un espacio frecuente que la línea defensiva no volvió a patrullar. Y a espalda de Salazar fue donde Sebastián Villota y La Equidad empezaron a cobrar protagonismo.

Hubo algo de complicidad por parte de Equidad para que la desventaja entre líneas de Santa Fe no se haya visto reflejada en el marcador. Probablemente un giro de Wason Rentería, potencialmente el mejor giro de la cancha, habría explotado mejor el mencionado espacio entre líneas. Wason pudo ser el héroe de la noche. Pasó lo contrario: en lugar de sumar fuera del área, Rentería se mostró bastante estático dentro de ella. Tanto el estatismo de Rentería como el de Blanco facilitaron las labores de anticipo de Mina y Meza. Los centrales de Santa Fe fueron infranqueables hasta el punto de abatir por completo a Rentería.

La movilidad fue factor determinante en el juego

Ahí perdió el partido La Equidad. La apacibilidad de Wason Rentería y Jean Carlos Blanco contrastó con la movilidad de Wilson Morelo y Luis Quiñones. Quiñones sacó de posición varias veces a Hurtado para dejar a Morelo en duelo directo con Soto. No hubo momento alguno de comodidad para los centrales de Equidad. Al final, el resultado fue justo con la delantera que mejor entró y salió del área. O mejor: la única delantera que se atrevió a hacerlo.

Resta confirmar si el adelanto de la línea defensiva propuesto por Pelusso es indicio o concepto. A día de hoy, lo cierto es que, si la defensa se adelanta, Sebastián Salazar juega bien. Si, por el contrario, Roa y Seijas retroceden, Santa Fe también juega bien. Si Salazar merece ser amparado por su condición de aprendiz, Santa Fe deberá hallar la manera de jugar mejor unos metros más adelante.