3. Sale Abel Aguilar, ingresa… ¿Abel Aguilar?

Mucho se ha hablado del inconcluso recambio generacional de José Pékerman en la Selección Colombia. Pero es ahora, cuando más urgencias presenta el fútbol cafetero, que más le está pesando en su juego. Cuestiones mentales, como la falta de experiencia en algunos jugadores, o tácticas, como los problemas de circulación, surgen de ese proceso fallido.

Como una calle de Buenos Aires

El fútbol y sus distintas corrientes ideológicas van fluctuando por todo el mundo. El pensamiento Bianchista huele a Sacchismo. Que solo sea una referencia, porque todos sabemos que la conformación de un equipo está subyugada a la mezcla entre los jugadores y el entrenador. Parece una ecuación simple, pero congeniar ideas y piel, y sangre

Fortaleza sin Torres

No teníamos mediocentro. Estaba, a veces, Edwin Valencia, pero aunque por perfil era el que mejor se ajustaba, sus deficiencias técnicas y de ritmo eran notorias; sí, estaba también Carlos Sánchez, pero era un Carlos Sánchez inmaduro, de fútbol de artificio y lagunas de concentración e intensidad que volvían de cartón su apelativo de Roca.

Sin rumbo fijo

Colombia viajó a Brasil con uno de los grupos de jugadores más interesantes del torneo de fútbol masculino de los Juegos Olímpicos. La presencia de futbolistas como Teófilo Gutiérrez, Sebastián Pérez, Jefferson Lerma o incluso Miguel Borja, flamante goleador del club campeón de la Copa Libertadores, supuso para el combinado cafetero un plus en calidad de cara al torneo.