Vencer sin convencer

Verdolagas y aseguradores se encontraron en la novena fecha de la Liga Águila en el Atanasio Girardot. Los locales llegaron al partido con presión después de haber perdido con Once Caldas una semana antes y por no haber pasado del empate con el colero hace un par de fechas. La visita, por su parte, llevaba tres partidos sin perder y llegaba lleno de confianza después de haber vencido a Millonarios en la jornada anterior.

Hubo 24.805 aficionados en el estadio

Nacional varió su módulo y salió con un 1-4-2-2-2 en el que destacó la presencia de Luis Carlos Ruiz como compañero de ataque de Jefferson Duque.  La idea de Rueda era juntar a Torres con Chará en la zona de tres cuartos. Esto le funcionó por momentos porque los movimientos de Yimmi permitieron que Macnelly recibiera cómodo para mandarle pases profundos a los dos delanteros. El problema fue que Ruiz estuvo impreciso y a Duque le costó superar a Murillo y a Aponzá.

Por otra parte, el 1-4-3-3 de Equidad tenía como intención anular a Macnelly y a Chará y lo logró durante gran parte de la primera mitad. El trabajo de Restrepo, de Palacios e incluso de Motta fue fundamental para que alejar a Nacional del arco de Cristian Bonilla. La intención del equipo bogotano era aprovechar la posición de la defensa del rival, que estaba muy adelantada, para que con un pase filtrado desde la mitad de la cancha, los delanteros le ganaran en el pique a los centrales. Sin embargo, lo que complicó el plan de Equidad fueron las conducciones de Francisco Nájera hasta el centro de la cancha, pues eso hacía salir a uno de los volante y, sumado a los movimientos de Chará, dejaba a Torres con el espacio suficiente para actuar.

El 88.5% de los pases que Alejandro Bernal realizó, llegaron a su destino

El gol de Nacional llegó en el momento en el que Equidad ya había neutralizado el andar ofensivo de los locales. En un tiro de esquina, Gilberto García le pasó el balón a Chará que estaba fuera del área. Este mandó un centro a media altura que encontró a Alexis Henríquez que llegó a espaldas de los defensores de rivales y mandó el balón al fondo de la red al minuto 41.

Para la segunda mitad, Santiago Escobar le dijo a sus dirigidos que atacaran. Motta y Blanco comenzaron a juntarse en la zona de Bernal y de Mejía con Óscar Barreto, que entró por Andy Pando. La idea era que en algún momento Rentería fuera a buscar alguno de los balones a espaldas de los centrales de Nacional. El chocoano lo logró varias veces después de ganarle en carrera, sobre todo, a Francisco Nájera.

Macnelly Torres llega en un buen nivel a la convocatoria de la Selección Colombia

Los dirigidos por Rueda aprovecharon los espacios  dejados por Equidad y tuvieron la oportunidad de aumentar su ventaja vía Macnelly-Duque. Lo que evitó esto fue la buena actuación de Cristian Bonilla que estuvo atento frente a las aproximaciones del rival.

Al final, Nacional anotó otro gol y ya acumula 17 puntos en la Liga. A pesar de esto, el equipo verdolaga sufrió y tuvo problemas para ser profundo en muchas ocasiones. Reinaldo Rueda tendrá que trabajar bastante para que sus dirigidos puedan dar muestras convincentes de buen fútbol. Frente al Medellín, el reto va a ser interesante porque el entrenador no contará con Torres, Mejía y Vargas, que van a estar con la Selección Colombia. Por otra parte, Equidad se desconcentró y perdió, pero siguió consolidando una idea que lo puede llevar a pelear un puesto en los playoffs finales. Ante el Deportivo Pasto, el equipo de Sachi tendrá una nueva oportunidad de mostrar el buen rendimiento que ha tenido en la primera mitad de la Liga Águila.

El primer título liguero de Osorio con Nacional

El primer título liguero de Juan Carlos Osorio en su etapa con Atlético Nacional se obró en Bogotá, en El Campín, sobre Independiente Santa Fe. Este equipo, el de la Liga Postobón 2013-I, se caracterizó, además de sus máximas rotaciones, por su versatilidad sistemática y por tres figuras capitales: Stefan Medina, Alexander Mejía y Macnelly Torres. En un segundo escalón estaban Jefferson Duque, John Fredy Pajoy, Sherman Cárdenas, Óscar Murillo y Alexis Henríquez. ¿Por qué Medina, Mejía y Torres? ¿Por qué no otro? Básicamente porque este Nacional fundó su juego sustancioso por el carril principal, el central, entonces ellos se convirtieron en las tres armas disponibles a fundamentar el plan. Para más inri, fue el Nacional que más utilizó el pase en largo de Mejía y la polivalencia creativa de Medina, por ejemplo. En cambio, no fue el del mejor Macnelly Torres, pese a ser indiscutible en las convocatorias de José Néstor Pékerman para la absoluta.

La pizarra de Osorio

En aquel entonces era difícil conocerle una alineación de pies a cabeza a Juan Carlos Osorio. Era el Medina de multitud conversiones, el Bernal carrilero o segundo pivote, el Nájera lateral o central, el Mosquera extremo o segunda punta, etc. Ni sabíamos quién era su portero titular y el delantero inamovible, a pesar de la buena cuota goleadora de Duque. Esta lectura tenía dos justificaciones congruentes: primero, la plantilla era muy extensa para afrontar un primer semestre sin competición internacional de por medio; y segundo, era necesario probar y apostar con lujuria sin un juego de bandas reconocible.

El hecho de Medina carrilero, que lo empleaba en el 3-4-1-2, le permitía a Nacional orientar su juego hacia la banda derecha e ir sumándole al pase largo de Mejía el diagonal. Con determinación y recursos creativos, Medina comandó varios partidos jugando en esa posición (la Final en Bogotá de los de mayor dominio). Nacional contó en ese campeonato con el Alexis Henríquez más visionario y certero con el pie, entonces la salida con balón verdolaga no era lenta y sí prodigiosa, por lo que Osorio se permitía sacar a uno de adentro y llevarlo afuera para compensar movimientos y conducciones rentables por la creación de triángulos asociativos. Todo en busca de un beneficio colectivo.

Lo mismo pasó con Luis Fernando Mosquera por el costado izquierdo, donde sumó minutos partiendo pegado a la línea de cal, ya fuese como extremo o carrilero. Osorio les da esa ubicación dentro del sistema a los futbolistas llenos de juego interior y un digno control dirigido para facilitarles la recepción. A partir de esto, el entrenador risaraldense potencia la táctica ajustando matices y detalles pequeños.

El primer pase de Mejía

Como contábamos, el puñal verdolaga en los últimos años se forjó por dentro. La utilización del frecuente primer pase en largo de Alexander Mejía hizo crecer al equipo, ya que de esta forma Macnelly Torres recibía la pelota más cerca de la frontal rival y con la velocidad exacta. Macnelly se ubicaba en los puntos ciegos del mediocampo contrario, y el pase de Mejía podía recorrer tranquilamente 50 metros porque su tensión y rapidez derivarían en la recepción plácida del barranquillero.

La aceptación de su nivel e hiper valor con la redonda lo posicionó en el altar futbolístico del equipo. Pasó de ser un recurso a ser la esencia palpable en ataque estático para edificar cuidadosa y hábilmente las acometidas. De hecho, su fundamentación hizo de Atlético Nacional un conjunto con múltiples opciones desde atrás. Alexander Mejía se transformó en el jugador con superior cantidad de pases y destacado porcentaje de acierto.

La línea de pase de Torres

Macnelly Torres aprobó todas las materias en la era Santiago Escobar. Fue, indudablemente, su mejor época vestido de verdiblanco, realizando toda clase de acciones. El número 10 representó y creó un Nacional muy fuerte donde llegaba a zonas bajísimas a tomar el balón e instalarlo en terreno adversario. Macnelly fue lanzador, conductor y ejecutor de toda falta o tiro de esquina con Sachi. Prestaba todas las atenciones.

Sin embargo, en el Apertura 2013 asumió un rol de menor desgaste y de enlace entre mediocampo y delantero, casi de pegamento. No se sabe si por debilitación física –el futbolista con más minutos entre club y selección– o simplemente por un propósito de entregarle un papel específico a cada uno y de hacerlo sentir importante. Tras varias pruebas, se corroboró dicho efecto. Macnelly se movía menos, tenía un límite espacial de retroceso y su fin posicional era activar a Mejía desde atrás y repartir de balones a los delanteros (Jefferson Duque, John Fredy Pajoy, Fernando Uribe y Juan Pablo Ángel). Era una línea de pase adelantada y única, pero con autonomía en el eje horizontal. Números de confirmación: máximo asistente, segundo jugador con pases completados y cuatro dianas (los mismos que en todo 2012).

Los días y meses posteriores significarían la cumbre futbolística de Atlético Nacional versión Juan Carlos Osorio. Ya se iba fabricando una identidad que, poco después, dominaría el fútbol colombiano por tres semestres (2013-I, 2013-II y 2014-I) consecutivos. Esto sería un abrebocas de innovaciones y aciertos compuestas por rebeldía a lo que en su momento funcionaría en la élite del balompié local. El tornado no tardaría en llegar.

Desorden defensivo

Cuando las transiciones de ataque a defensa de un equipo son lentas, este es más vulnerable. Al rival solo le basta con correr un poco para encontrarlos mal parados y hacerles daño. Esto fue lo que pasó en el encuentro entre Millonarios y La Equidad en el Estadio El Campín. Los aseguradores no ganaron el partido porque erraron varias oportunidades claras que tuvieron para superar al portero Nicolás Vikonis. La tendencia que rige la defensa de los embajadores, en este momento, es la del error y eso se ha evidenciado en los últimos encuentros.

Millonarios ha hecho 1 de los últimos 9 puntos posibles en Liga

A Fabián Vargas le cuesta sostener la mitad del campo. Los jugadores que, en teoría, debieron apoyarlo más en esta labor son David Silva y Javier Reina. Sin embargo, su vocación defensiva es mínima, razón por la cual el exjugador del Almería queda comprometido en la mayoría de contraataques rivales. A esto hay que sumarle que Deiver Machado no volvió rápido a retomar su posición en la defensa, en la mayoría de ocasiones. Como consecuencia, el peruano Pando y el mexicano Tavares, acompañados por Jean Carlos Blanco y por el otro volante- primero Stalin Motta y luego Juan Sebastián Villota-, superaron en número a los defensores azules y quedaron mano a mano con Vikonis en varias ocasiones.

La imagen que dejó Millonarios, en definitiva, fue la de un conjunto que no funciona ni en defensa ni en ataque. Los dirgidos por Lunari retroceden mal y tienen problemas de creación. A su vez, La Equidad tampoco ha encontrado su mejor forma y los resultados lo evidencian. En este encuentro, los embajadores les empataron por no aprovechar las oportunidades que generaron. Los números son claros y el elenco asegurador solo acumula 5 puntos de 24 posibles. El equipo de Sachi Escobar se empieza a quedar relegado en la lucha por la clasificación a la fase final de la Liga Águila.