Jerez, la coronación del sistema

Explicar a Alianza Petrolera desde una absoluta razón resulta más complejo de lo parece. Alianza Petrolera no es un equipo normal. Alianza Petrolera, dicho sea de paso, puede ser el equipo más elaborado desde lo táctico en todo el fútbol colombiano. Suene o no descabellado: Alianza Petrolera es fútbol del preparado. Del que su técnico verdaderamente mete mano. Alianza Petrolera es Alianza Petrolera porque se hizo a imagen y semejanza. Alianza Petrolera es único.

Alianza Petrolera gana partidos atrás como muy pocos

Desmenuzar esta complejidad puede resultar tarea difícil. A 29 de noviembre, el sistema aurinegro está hecho por y gracias a Víctor Castillo. Él explica a Alianza Petrolera en fase de repliegue; fase incluyente en todos los equipos colombianos, pero quizás ninguno con tal trabajo. A partir de aquí empieza toda la exposición de juego. O no: a partir del rol de Víctor Castillo.

El secreto de atacar: juntar a Carrascal y Nieto entre líneas

La creación de ventajas da hincapié en un nexo que se conoce desde hace muchísimo tiempo: Rafael Carrascal y Juan Pablo Nieto. Esta pareja de amigos futbolistas, desde el eje vertical, se encuentran con frecuencia al ser los dos jugadores más capacitados para llevar las riendas del colectivo. Carrascal, desde un rol más liberado, y Nieto, desde la mediapunta, tienen todo lo que necesitan: creatividad. Son tan creativos y precisos en toda tarea con balón que son inteligentes encontrándose. Alianza no necesita que Felipe Aguilar, David Valencia y Víctor Castillo entren a participar a la salida de balón. Únicamente que ellos le hagan llegar el balón a la línea de pase segura de Rafael Carrascal. Y sí son capaces. O, de lo contrario, el sincelejano va, recoge la pelota en la base y la traslada a zona de gestación donde estará presente Juan Pablo Nieto.

Al renglón de Carrascal y Nieto acompaña Mateo Fígoli. El uruguayo, abierto en la izquierda, es el toque de descarga para desbordar. Felipe Banguero es un motor para Fígoli decidir partidos. El lateral lo sustenta pasando al ataque, doblando la espalda y desorientando al lateral rival para que el uruguayo lo aproveche. Algunos goles han llegado por este camino.

Quizá Arley Rodríguez no tenga el mismo nivel de determinación al de Mateo Fígoli, pero lo que sí queda claro es que su papel es muy distinto al del extremo opuesto. Arley Rodríguez, mínimamente acertado para regatear, es exonerado de la banda derecha y lo compensa cargando el área para que Martín Arzuaga tenga una compañía de cara al gol. Aunque Óscar Upegui no ha encontrado un lateral derecho de similares características a las de Felipe Banguero, lo nivela con la hiperactividad de Carrascal cayendo al carril diestro y buscando ambos en zona de remate con su precioso golpeo. Upegui se basa en brindar de comodidad a Carrascal, tocando mucho balón, Rodríguez, moviéndose en el área, y Arzuaga, atacando el lado débil reflejado por el movimiento de Arley.

Por técnica y autosuficiencia individual, Alianza no necesita muchas piezas por delante de la línea del balón. El ataque habrá perdido sorpresa, pero jamás suspenso. Alianza no es cualquier cosa cuando se trata de jugar serio. Alianza no es cualquier cosa cuando, en espacios reducidos, urge de una técnica pulida. Alianza Petrolera no es cualquier cosa cuando los rivales, ejemplo DIM o Millonarios, salen a rastrear contragolpes. Alianza Petrolera no es cualquier cosa.

Jerez lleva casi tres años aportando a más

Cabe aclarar que todo lo que pone Óscar Upegui en el asador, o sea en el campo, es lo mejor que tiene a disposición. Nadie como Aguilar para ejecutar el actual sistema de ayudas, nadie como Castillo para dotar de equilibrio a la estructura defensiva, nadie como Carrascal para salir de diferentes escenarios, nadie como Nieto para regalar continuidad en el juego, nadie como Fígoli para frotar la lámpara, etc. Alianza Petrolera es este diseño por cada uno de ellos. El secreto está en que Ricardo Jerez es la corona del mejor sistema colombiano.

Palabra de rey

El Rey volvió de su exilio para retomar el control. Y su equipo respondió, porque ahora se tiene que jugar al tiempo que dicta el diez. La revelación del torneo no podía permitirse de entrada una declaración de intensiones sumisa. Salió a imponerse, presionaba con intensidad y en bloque y atacaba los espacios comiendo cada metro con cada avance aplicando su ley y sacando de la comodidad al líder. Pero el rey volvió para ponerse al frente de su ejército. Lentamente, con la experiencia de tantas batallas en su espalda, fue entrando en calor. La valentía es también esperar el momento más apropiado para atacar. Y así lo hizo. Si se apresuraba iba a perder, porque no logró entrar en ritmo de inmediato. Eso sí, dejó grandes destellos de calidad técnica, sobre todo desairando sus marcadores y desahogando la presión hacia los costados con un conocimiento del juego excepcional.

Macnelly retomó el liderazgo del ejército verdolaga

Las tormentas pasan y esta no fue la excepción. Pero Alianza Petrolera reculó en la presión sin querer perder el control del partido, le hizo una jaula a Macnelly Torres. Cerró el espacio entre líneas con sus dos defensores centrales y sus dos volantes centrales. No importa si los costados quedaban desprotegidos en los mano a mano: el 10 no recibiría cómodo. Reinaldo Rueda reaccionó y empezó a utilizar las bandas. Marlos Moreno y Yimmi Chará empezaron a darle amplitud a los ataques con el fin de sacar ventaja y con ello obligar a Alianza a descubrir su centro del campo, pero no hubo caso. Perdieron los duelos.

Es un muy buen entrenador Rueda, y no se descubre nada con esta afirmación, pero vale reconocerlo porque acá rompió el partido para siempre. Envió a Chará a abandonar su posición en una contraorden, pero cuando un entrenador tiene ascendencia, se le obedece. Así que el extremo se fue al centro y explotó el mediocampo de Alianza Petrolera. Empezó a darle una altura más al ataque posicional de Nacional. Allí, ayudó a Macnelly en la descarga y a crear líneas de pase generalmente para Sebastián Pérez que custodiaba la base con Alexander Mejía. No hubo manera de evitar la sobrecarga de paredes, pases filtrados y juego en espacio reducido, porque el diez empezó a crear, entró en ritmo y como es distinto, hizo la diferencia. A los jugadores de su categoría hay que propiciarles las condiciones adecuadas y ellos estarán a la altura. Allí estaba la clave y en el segundo tiempo se iba a exagerar. Mención especial para Farid Díaz que ventiló la banda izquierda ante el repliegue interior de Alianza para suturar las heridas de la explosión. También cabe destacar la labor de Henríquez que en la salida de balón puso dos pelotas magistrales: una al espacio y otra al pie, que demostraron una técnica envidiable para un 6.

En el segundo tiempo Rueda envió el mensaje de llevar la variante hasta las últimas consecuencias. Alex Mejía, de partido irregular y que solo se le vio plenamente cómodo con Bernal a su lado, se quedó en la base protegiendo el centro del campo, y de ahí en más, fue un festival de ocupación de espacios y pases entre líneas, descargas de primera y un juego de alto nivel técnico en el que sobresalieron Sebastián Pérez, Yimmi Chara y Macnelly Torres. El gol de Duque es arte. El diez barranquillero basculó mucho en ataque para liberar a Sebastián (y a Alex Mejía) de la generación y ubicar al volante antioqueño entre líneas. Hubo un entendimiento interesante entre los dos y una sociedad complementaria que puede dar que hablar.

¿Podrá Sebastián Pérez soportar este nivel y mejorar sus costuras?

La incógnita con Sebastián es si va a lograr pasar del preciosismo, del disfrute, del hedonismo al arte, al talento al servicio de una idea. Cuando lo hace, hay magia porque está muy bien acompañado y puede brillar y hacer brillar. Pero para que Sebastián sea fijo, debe añadirle un toque más de intensidad a la fase defensiva, porque cuando sale sin convicción a la presión, lo sufre Alex Mejía, ante todo si delante está un físicamente diezmado Macnelly que a estas alturas mide sus intervenciones sin la pelota y hay que hacer un esfuerzo físico extra para ayudarle.

El jugador más importante y que determinó el partido para los locales fue Chará. Hizo un gran trabajo sucio para Mac, durante gran parte del partido en ataque y, por momentos, en defensa. Incansable y trabajador pero con desparpajo y engaño, acompañado de técnica para el pase y la conducción. Un muy buen futbolista. En el debe del líder de la Liga, tiendo a pensar que con Sebastián, Alex queda más expuesto. Bernal tiene un posicionamiento táctico de ladero, más laborioso y agresivo y esto da más consistencia a un mediocampo que ante una exigencia más alta física y creativa, puede sufrir.

En los visitantes, Felipe Aguilar. Imperial partido del central paisa que se erigió como la figura de Alianza y en el podio del partido. Domina muchos registros del defensor central. El equipo aspirante estuvo a la altura. Rafael Carrascal mostró cualidades magníficas con la pelota y además logró ser un complemento perfecto con Víctor Castillo. Mateo Fígoli y Juan Pablo Nieto hicieron un partido interesante, mucho más en el arranque furioso del visitante dando tiempo dentro del ritmo elevado que propuso Óscar Upegui. Alianza demostró acople táctico y un buen funcionamiento además de valentía y agresividad, pero la palabra del Rey ejerce sombra sobre todas las cosas.

La embestida del torito

Víctor Castillo y Rafael Carrascal se siguen consolidando como una de las parejas de volantes centrales más interesantes que hay en la liga de fútbol colombiana. El mejor ejemplo de esto fue el primer tiempo del partido que enfrento a Alianza Petrolera con Deportivo Cali, en el cual los dos volantes dominaron y repartieron el balón a placer. En la banda derecha encontraron a Juan Guillermo Arboleda que se erigió como el socio ideal para hacerle daño a la línea de cinco defensores que presentó el elenco azucarero en el estadio Daniel Villa Zapata.

Carrascal completó el 87.8% de los pases que intentó, hizo 13 recuperaciones y 5 intercepciones

Los vallecaucanos viajaron a Barrancabermeja con una nómina alterna que sumó la experiencia de Juan Carlos Guazá, Ernesto Hernández, John Pérez y John Lozano con la juventud del resto de jugadores. Sin embargo la idea no salió bien, al menos en la primera mitad. Alianza estaba superando al Cali en el centro del campo y la defensa estaba ofreciendo muchas ventajas. Juan Suárez, el lateral izquierdo, estaba siendo doblegado por Arboleda y por el compañero que apareciera para apoyarlo, algunas veces Rodríguez, otras Nieto e incluso Figoli, que se asomó por ese sector de la cancha en varias ocasiones. El equipo de Óscar Upegui abrió el marcador cuando Nieto recibió en la derecha y mandó un centro. Allí apareció Arley Rodríguez que controló el balón con el pecho y luego lo al fondo del arco con un remate de pierna derecha.

La alegría no le duró mucho a los locales. El rival apeló a su efectividad y consiguió el empate 16 minutos después. El gol llegó en una de las pocas apariciones de John Pérez en el partido. El bumangués le filtró un pase a Mateo Casierra que vio a Murillo solo para definir en el centro del área, le mandó el balón y este lo envió al fondo del arco norte del Daniel Villa Zapata. A pesar de esto, Alianza reaccionó y se volvió a poner en ventaja después de tres minutos. Rodríguez anotó de nuevo. Esta vez el que centró fue Arboleda y la definición del artillero fue con la cabeza, no con el pie. Así finalizó el primer tiempo.

Arley Rodríguez ya lleva tres goles en la Liga Águila II

Alianza le cedió al rival el balón y se retrasó. Cali, sin ser claro del todo, comenzó a acercarse al arco de Ricardo Jérez. El equipo de Pecoso trató de explotar las bandas con Orejuela y con Escobar, que había ingresado por Suárez en el inicio del segundo tiempo. Allí se sumaba Mateo Casierra pero no era suficiente, a los azucareros les costaba quedar cara a cara con el portero guatemalteco. El problema del local fue que en un despiste, Casierra recibió solo en el borde del área, aprovechó todo el espacio que tuvo y le mandó un balón a Murillo que anotó su segundo gol en la noche.

Con la entrada de Nelson Barahona, cinco minutos antes del empate del Cali, los aurinegros ya habían recueperado el balón y el dominio había vuelto. El equipo de Upegui fue agresivo y complicó al Cali. Sumado a esto, Martín Arzuaga ingresó a falta de 20 minutos para el final. El torito de Becerril embistió al Cali al minuto 91 con un cabezazo certero, de un balón que fue lanzado desde la banda derecha, y le dio la victoria a uno de los únicos tres elencos que aún sigue invicto en el torneo.

Una especie por descubrir

Parece gracioso, ni muy poco, pero en uno de los equipos que mejor defiende en el último tiempo desfila un futbolista raro. De un pie impropio para lo propio, principalmente. Un centrocampista excéntrico, pero completo. Así de raro es. En el apartado técnico, salvo Gustavo Cuéllar, Yulián Mejía y David Macalister Silva, no hay alguien como él en la Liga Águila. Tácticamente, sobre todo, es indetectable en el campeonato. Indetectable porque no se define. Se trata del mediocentro sincelejano Rafael Carrascal.

Vamos por partes. La evolución de Carrascal no parece ir acorde con sus dotes y cualidades. La primera sensación, en aquel Alianza Petrolera que logró el ascenso derrotando al América de Cali, era un segundo mediocentro. Escaso de agilidad y técnica en el robo, aportaba indirectamente al equipo aurinegro. ¿Cómo así indirectamente? Con pérdidas lejanas de campo propio y conectado mucho con Juan Pablo Nieto. Entre este par se armó aquel Alianza de Héctor Estrada para sobrevivir con el balón y no exigir al pivote Santiago Cardona. Aunque no fue una asociación directa para sobrevivir, sino para fascinar. Había otras armas autosuficientes y letales en ataque como Andrés Rentería, Cristian Palomeque y Michael Rangel, pero las terminaciones o pérdidas seguras le permitían al equipo tener tiempo para el rearmado.

¿Es razón la versatilidad de sus compañeros en el centro del campo la causa involutiva estilística?

Su juego interior es potable y tiene cosas que la mayoría de mediocentros colombianos no lo tienen. De hecho, maneja varios registros incalculables en un futbolista de su carácter, pero las grietas tácticas siguen vigentes. En esta reestructuración que ha sufrido Alianza y él mismo como profesional, ha tenido que compartir la base medular con distintos pivotes. Allí a que no se haya descubierto, en definitiva, su posición dentro de la cancha. Aparte de Cardona ha actuado con Víctor Castillo, Camilo Ayala, Daniel Santa y Giovanny Martínez. Todos diferentes.

En contextos donde el equipo requiere salir de una presión espinosa y física, él luce más. Carrascal disfruta encarando y sacándose rivales de encima. Le gusta arriesgar, le gusta jugar con fuego, por eso se atreve hacer esto cerca de su frontal del área o en la misma área. Confía en su control corto y dirigido, desplazamiento medio y habilidad para regatear. No es de un regate agresivo e incisivo, pero en espacio reducido suele no fallar. De hecho, con espacios amplios se encierra un poco en esa dimensión; no goza conduciendo sin obstáculos. El vértigo y el riesgo lo invocan a un ADN aventurero.

A pesar de lo que resta con su desorden, es más lo que suma Carrascal

Descifrar a un genio, para un defensor, es un dolor de cabeza. A veces abusa de la conducción y la tenencia, porque aún no conoces sus límites. No sabe puramente qué hacer con ella y qué no hacer ella. Pero sí sabe que no tiene límites en su genialidad. Igual puede estar en tu área, al minuto pisar área rival y al otro minuto jugar por detrás o a la misma altura del mediocentro posicional de su propio equipo. No siempre correr es sinónimo de jugar o actuar bien, y en este caso lo es. Su agilidad le permite realizar varias funciones, siendo este el motivo por el cual no mide sus fuerzas y termina haciendo más cosas de las permitidas; corre mucho y mal. Puede que en una jugada calcada sea un recurso sobresaliente en transición ofensiva, y también un inconveniente en el retroceso. Rafael es un arma de doble filo en este aspecto.

A lo que conlleva su juego como tal, él es una pieza del puzzle. ¿Pero las otras piezas sí lo completan? En ataque posicional no tiene un papel fijo y específico por su relieve, convirtiéndose en un efectivo angular. A lo que se refiere el triángulo junto a Santa y Vonder Putten, Carrascal o saca el balón, o recibe por delante del mediocentro rival para encarar, o recibe a las espaldas de ellos. Con su espléndido manejo de rango de pases cortos y largos es un aporte soberbio para salir jugando desde atrás, pese a que Alianza Petrolera, si no es en casa, basa su juego en esperar y contragolpear. Como en Floridablanca, en su patio, los aurinegros juntan el juego interno con los tres mencionados previamente más las diagonales hacia dentro y movimientos internos de Castro y Rodríguez, es allí donde el sincelejano es el filtro y eje de todo. Rafael hace del fútbol de Alianza menos lento, porque es el único argumento veloz, con sus pases y apoyos entre líneas. Sin embargo, los pases no son útiles del todo. Sin las figuras de Rentería, Palomeque y Asprilla para este curso, Alianza perdió amplitud, profundidad y agresividad externa. No ve posible, sin una letalidad de éstas, ejecutar un cambio de orientación, que tan eficiente y productivo puede ser.

Si hay en algo donde puede destacar por encima de todo, y no es dubitativo, es con su pegada, tanto en movimiento como detenido. En movimiento requiere de un control dirigido que lo tiene, aunque no es totalmente corto para dormir la pelota en su pierna diestra. A balón parado, una de las actuales fortalezas de Alianza con Balanta, Aguilar y Espínola, es el ejecutor de todo. Ya sea para buscar a un compañero o tirar entre los tres palos. Su borde interno reluce en clave Liga Águila, y lo ha demostrado con anotaciones y asistencias. Su golpe de balón, sin duda, es casi lo único que lo define como futbolista, mas no como mediocentro (posicional).

Tan solo 22 años y ya es un adulto maduro en unas cuantas decisiones, no en todas. El margen de mejora táctico tiene madera por pulir, como en el ámbito técnico está entre verde y amarillo. Equipos como DIM, Cali u Once Caldas son algunos de los equipos que buscan, necesitan y anhelan un perfil similar, ya sea con todo o con medio empaque. Alianza Petrolera sabe que los días están contados para despedirse de él. Mucho potencial en un todocampista que debe definirse para no fracasar, escribir exhibiciones y marcar el ritmo en nuestro fútbol. Una especie por descubrir.

La orquesta aurinegra

La orquesta aurinegra volvió a dar un recital. Sin su director, Rafael Carrascal, Alianza Petrolera ejecutó cada una de las piezas que tenía preparada y continuó ganándose los aplausos de propios y extraños. El reconocimiento está a punto de llegar y los santandereanos están cerca de tocar en la danza de los ocho mejores.

No fue fácil. Deportivo Cali, que hacía las veces de jurado, saltó al campo con un 4-4-2 torre. La idea del entrenador Héctor Cárdenas era jugar en largo para superar a la férrea defensa local. Caneo mandó varios balones que le llegaron a Carlos Rivas y que se convirtieron en acercamientos al arco de Jerez. Sin embargo, el paso de los minutos le dio seguridad a la banda petrolera que comenzó a imponer el ritmo.

El dominio fue alterno en los primeros minutos

Con Camilo Ayala como director, repartiendo instrucciones y balones, el sonido comenzó a ser agradable. En ese 4-2-3-1, también estaban siendo fundamentales Nelson Barahona y Dairon Asprilla. El balón salía limpio del director, le llegaba al creador y terminaba en el agitador. Este último aprovechó su desequilibrio para desbordar y crear peligro.

Sin embargo, la orquesta aurinegra desafinó cuando Candelo y Palacios comenzaron a asociarse en la banda derecha. Lateral y volante le hicieron mucho daño a Felipe Álvarez y fue por ahí por donde se abrió el marcador.  Enganche de Candelo en la derecha y pase para Sergio Herrera. El “barranca” mandó un pase a media altura que le llegó a Juan David Cabezas que, sin dejarla caer, clavo el esférico en el ángulo superior izquierdo del arco custodiado por Jerez. Así acabó el primer parte del recital.

Cuando comenzó la segunda mitad, la orquesta aurinegra afinó y empató. Barahona mandó un centro en un tiro libre y Ayron del Valle le ganó por arriba a Andrés Pérez. Luis Hurtado no tuvo nada que hacer. 7 minutos después fue Dairon Mosquera el que desequilibró la balanza en favor de los locales con una jugada individual. Con el 2-1 a favor, Alianza se encontró en el escenario que más le gusta.

Camilo Ayala cumplió con el rol de Rafael Carrascal

Los locales le cedieron el balón a los visitantes y se cerraron. Al juntar líneas, Deportivo Cali no encontró receptores y se volvió inofensivo. El control del recital fue aurinegro y se dio a partir de un plan que los jugadores llevan ejecutando todo el semestre. Para finalizar el evento, Barahona le mandó a Sebastián Herrera, que ingresó en el segundo tiempo, un pase a espaldas de Germán Mera. El joven delantero fue el artífice de la última canción al picarle el balón al portero rival. Los aplausos llegaron y la clasificación está cerca. El recital fue todo un éxito y Alianza está cerca de lograr lo impensado.