El problema medular

Hay preocupación en Colombia. Su debut en Copa América dejó una imagen para nada alentadora. La razón es que Colombia mantuvo la misma tara en los 90 minutos de partido ante Venezuela: el control del juego desde atrás. Ninguna de las piezas comprometidas en la salida de balón pudo revertir la inferioridad. ¿Qué nos queda esperar de Colombia ante Brasil?

Pékerman ha demostrado confianza en la capacidad de Zúñiga para generar juego

A raíz de la escasa generación de juego desde atrás, no sería extraño ver a Juan Camilo Zúñiga en la partida inicial acompañando a Carlos Sánchez o Edwin Valencia en el doble pivote. Ya ocupó la posición en el amistoso ante Brasil este mismo año. Podríamos estar hablando del jugador más creativo del plantel colombiano. Pero, actualmente, Zúñiga no representa una solución garantizada. Las lesiones lo aquejan desde hace un tiempo ya considerable y su estado de forma está muy por debajo de su potencial.

La buena noticia es que Zúñiga no tendrá una responsabilidad exagerada encima. A su labor puede contribuir Jeison Murillo. Murillo no sobresale por su salida de balón, claro, pero sus entregas son aceptablemente cómodas para el receptor y se atreve a romper líneas de presión si le marcan líneas de pase seguras. Otro buen cómplice de Zúñiga podría ser Pedro Franco. El central bogotano tiene buenos recursos para sacar el balón, sobre todo cuando se trata de montar contraataques. El riesgo de jugársela con Franco es la rigidez de su cadera, que en la mismísima zona de Neymar, estaría condenada a padecer.

Pero la salida de balón no necesariamente es el peor mal de Colombia. Ante Venezuela, Colombia fue incapaz de emprender contraataques a falta de calidad en el robo. A los jugadores que sobresalen en dicho aspecto –Zapata y Murillo–, se les vio defendiendo dentro del área exclusivamente.

Álex Mejía para desconectar a Neymar

La solución mas lógica sería Alex Mejía en la partida inicial. El ex Nacional podría resultar una buena forma de compensar el déficit de recuperación en la medular. La inclusión de Mejía sería coherente para mantener la crisis que mostraron Elías y Fred para encontrar a Neymar ante Perú. Además, sus soluciones con balón le caerían muy bien a Colombia: Mejía busca mucho a sus delanteros con envíos largos.

La precariedad de Colombia en la primera línea del medio tiene origen en la convocatoria y el partido ante Venezuela fue muestra de ello. El presente texto enfatizó en soluciones que no pasan de ser hipotéticas. Porque urgen soluciones: enfrente estará nada más y nada menos que el temible Neymar.

Vigorización

Que hoy por hoy, para la Selección Colombia, un partido amistoso jugado contra Baréin no sirva como barómetro competitivo, no quiere decir que tal amistoso haya sido completamente inútil. Un 6-0, después de todo, es cosa exclusiva de estas épocas. Y en un momento en el que la confianza del equipo comenzaba a cuestionarse -por primera vez, quizá, desde el inicio del proceso Pékerman-, el encuentro sirvió, cuando menos, como una manera de revitalizar al grupo.

No está de más, tampoco, ratificar la idea; y esto también se consiguió. Mejor aún, con la incorporación de nuevos exponentes. Lo que al comienzo parecía un esquema inicial de 4-3-3, acabó siendo un 4-2-1-3, en el que Juan Fernando Quintero aparecía como mediapunta detrás de Carlos Bacca, Radamel Falcao y Juan Guillermo Cuadrado. El equipo armaba desde atrás apoyándose en los mediocentros y dándole salida larga a los laterales. Replegaba poco, presionaba rápido, y generaba a ritmo lento, avanzando escalonadamente con pases cortos que culminaban, a menudo, con algún lanzamiento magistral por parte del ‘10’ del Porto.

Por acá algunas notas sobre el encuentro:

1. A Radamel le hizo bien

El Tigre se ha convertido en uno de esos futbolistas que se hace fuerte con la camiseta nacional. La tricolor lo vigoriza. Y algo como lo de hoy le hacía falta. Más allá de la baja exigencia impuesta por el rival, el ‘9’ del Manchester United se vio confiado y voraz –bastante asociativo y muy acertado a la hora de finalizar-. Se acerca al récord goleador de Arnoldo Iguarán y tanto él como la hinchada respiran más tranquilos con la convicción de que, suceda lo que suceda con su club, en casa todo es distinto. Importantísimo.

2. De hecho, el partido le vino bien a más de uno

Adrián Ramos, Carlos Sánchez, David Ospina… La fortaleza grupal oxigena a los que han encontrado escasez de certezas en el extranjero, y así la camiseta tricolor se va convirtiendo en estímulo positivo para la confianza por asociación. Son sinergias que forjan campeones.

3. Atrás: presente y futuro

Lo de la línea defensiva de Colombia satisface bastante. Poca exigencia ante Bahréin, sí; pero los jóvenes que van entrando al proceso mostraron una vez más sobriedad y condición. Pedro Franco y Jeison Murillo, como centrales, llenan a Pékerman: Además de su velocidad y buena técnica defensiva, ambos dominan bien el pase y el criterio en la salida. El hombre del Granada, en particular, genera confianza, debido a su mesura y lectura de juego sin balón. Por su parte, los laterales también dejaron sensaciones gratas: Bocanegra, por derecha, con una actuación discreta pero pulcra; y Andrade por izquierda, con un partido ofensivo memorable. Mucho despliegue y capacidad de asociación. Johan Mojica, que entró como extremo zurdo en la segunda parte, lo hizo de forma similar y se hizo presente con asistencia y gol.

4. El pase final de Quintero, aquí y en la luna

Juan Fernando Quintero aún no llega a su pico especulado, pero su toque finalizador en último tercio… va más allá. Cada vez que agarró la pelota cerca de la media luna fue exquisitez pura. Es técnica, sutileza y visión. Picardía con efecto exponencial. Quintero ve el juego una fracción de segundo antes que el resto; y mediante su juicio siga mejorando en distintos contextos, su brillo se irá haciendo cada vez más ineludible.

Cese al fuego

El ejército colombiano, reconocido por su espléndido ataque, está por eso entre los mejores del mundo, pero dentro de la milicia hay una tropa que mantiene turbado al comandante Pékerman. El bloque D -la defensa- quizá es el que más cuidado advierte en la milicia. En busca de hallar seguridad y respaldo al batallón luego de distintas bajas en combate, José Néstor Pékerman ya tenía en mente los posibles reemplazantes de ellos y buscaría la manera de ponerlos a prueba y juzgar sus condiciones. En la primera prueba que realizaba a uno de los nuevos defensores de la patria, el soldado Pedro Franco estaría acompañado de Álvarez Balanta y de los más adelantados, Armero y Arias.

Quedaron demostradas las falencias de Franco y Balanta

Características y cualidades muy buenas pudieron ofrecer los frescos jóvenes que iniciando este ensayo dominaban el enfrentamiento sin sufrir. Incluso al principio adelantaban sus líneas para ganar más espacios al rival pero el panorama fue tornándose distinto con el correr de los minutos. Así, la milicia de El Salvador fue acaparando confianza e hiriendo la defensa colombiana que ante las emboscadas, no hallaba la manera de defenderse y refugiarse, pues, estaba descompensada; sus soldados regresaban lentamente y además ocupaban de forma incorrecta el campo a defender.

Vivía en un atolladero el ejército colombiano y el comandante de este tenía una sorpresa preparada. Pedro Franco, de rendimiento regular, salía por Rambo -Murillo-, quien entró al terreno vestido de superhéroe y en medio de la selva entregó la seguridad a sus compañeros para que estos trituraran a su rival. Álvarez Balanta y Murillo hablando el mismo idioma comprendieron y establecieron la forma en la cual debía protegerse su base militar -el arco-. Esta sociedad Murillo-Álvarez Balanta y la posible Murillo-Medina o Medina-Álvarez Balanta podría traer incluso la paz que necesitamos.

El capitán olvidado

Tildado de promesa desde pequeño y sellado con la etiqueta de que “los mejores defensores del país son del interior”, Pedro Camilo Franco (Bogotá, 23 de abril de 1991) siempre estuvo en la carpeta de los futuros centrales cafeteros que defenderían los colores de la nación. Cualidades futbolísticas nunca le han faltado, pero por lo que destacó desde que emergió fue por su entrega ciega al escudo que portaba. Tras despuntar en Millonarios y hacerse un nombre en las divisiones inferiores de Colombia, el joven capitán tomó rumbo hacia Turquía y cayó en el ostracismo. Sin embargo, sus habilidades permanecen, y habrá que ver cómo encajará en el nuevo proyecto de la Selección ahora que Pékerman lo ha llamado. La tarea para el ex-embajador es mejorar una zaga que, aunque carezca de calidad, pierde a su mayor ídolo después de plasmar un Mundial emocionante con mayúsculas. Pero Pedro ha demostrado tener espíritu de líder.

La personalidad de Pedro Franco sobre el terreno es notable

Lo primero para resaltar acerca de Pedro Franco es la personalidad que muestra sobre el terreno de juego. De ahí se empiezan a desprender sus características como jugador. Es intrépido sin llegar a ser irresponsable. Se ubica en un término medio que favorece tanto a su desarrollo futbolístico como a su equipo. El bogotano tiende a cortar ataques antes de que se vuelvan de verdad peligrosos. No es fan del cierre in extremis, aunque si le toca realizarlo, cumple con nota.

Franco mide cuándo es pertinente abandonar su zona para entonces sí salir a por el contrario. Aún así, hay que decir que no es infalible tomando esa decisión. Madrugar al receptor de la pelota es una de sus acciones preferidas. Franco espera que la pelota esté próxima al contrario y cuando le va a llegar, choca, corta y roba. Su quite es quirúrgico. Meter el pie de forma limpia es probablemente su capacidad más desarrollada. Y lo logra sin importar su orientación corporal. Es capaz de contorsionarse para plasmar su objetivo. Gusta de hacerlo en zonas más adelantadas del campo. Dentro del área le falta serenidad a la hora de erradicar el peligro. En cambio, más arriba y cerca de las líneas de cal se le ve muy cómodo. Prefiere moverse en vez de esperar. El problema de esto es que muchas veces deja que el rival controle la pelota para luego robarle. Contra oponentes más dotados técnicamente ello puede representar un problema porque pueden irse de él con un giro y ha dejado antes su zona sin vigilancia. Y no es una bala para corregir su posición.

Franco gusta de actuar lejos de su área, aunque no es del todo imprudente

En el uno contra uno es un marcador pegajoso y por lo general no es sencillo batirle. Pedro evalúa cuándo meter el pie y qué tanto estirar la pierna en relación con lo que hará su enemigo. El timing con el que realiza la acción es notable. Como no es un portento físico élite para resolver situaciones en las que se vea en desventaja, lo compensa con posicionamiento. Cuando ve que la jugada le puede superar o que está muy lejos, sí prefiere esperar y hacer una posible corrección. En cuanto a juego aéreo defensivo, lo normal es verle ganar los duelos. Su altura le beneficia y tiene un gran salto. Ahí si marca diferencia.

Con la pelota en los pies viene una parte muy interesante del futbolista. Destaca de nuevo su autoconfianza. Tiene un buen golpeo de balón y es capaz de activar a compañeros lejanos a través de un cambio de orientación. Además, goza de un pase vertical sobresaliente para batir líneas. Cuando más llama la atención es cuando ejecuta luego de robar. Si Pedro Franco tiene el balón luego de cortar un contraataque rival, monta la transición ofensiva con un único envío. Tiene ese chip incorporado. Hay que decir que lo hace más luego de cortar contras que de cortar ataques organizados. Daña más cuando el rival está más descolocado. En el Besiktas ha mejorado la calidad de sus pases y ahora tienen un punto más de tensión.

Sus habilidades con la pelota probablemente sumen a la salida de balón

Varios aspectos señalados antes lo vuelven un activo de peso en la salida de balón de su equipo. Sin ser un genio, sí suma. Siempre se preocupa por ser un apoyo para el poseedor, y cuando la tiene intenta generar la ventaja. No es un pasador excelso, insistimos, pero tampoco se queda corto. En clave Selección esto es importante. Dotar de calidad el carril central desde atrás debería ser un update de cara a las competiciones venideras. Con Stefan Medina, Álvarez Balanta, Jeison Murillo y el mismo Franco hay mimbres para pensar que es factible. Como ya dijimos, Franco no es un central cuevero, y teniendo en cuenta que es probable que la Selección intente volver a la senda de juego de las Eliminatorias, tener defensores que sean capaces de ejercer lejos de su portero es importante. Franco es un término medio, lo cual beneficia al combinado nacional.

Es un cabeceador ofensivo excelso

Para terminar, hay que señalar su gran juego aéreo ofensivo. Con él, Colombia incorpora un jugador peligrosísimo en córners, faltas laterales a favor, y centros. Él representará una división de atenciones, pues antes estaban casi todas sobre Falcao, o en su defecto, si el rival no ajusta sobre él, conectará algún remate.

Pedro Franco aparece de nuevo, y calidad tiene para quedarse. Al marcharse del FPC cayó en el olvido, pero Pékerman lo ha llamado y muestra que lo tiene en cuenta. Desde ya está marcado con asterisco para el proceso. Muchos vaticinan que el brazalete rodeará su brazo en un futuro. Si así sucede, es porque será un baluarte imprescindible para la zaga. Ya veremos.

Mandamás Murillo

Ante la jubilación de Mario Alberto Yepes y las malas decisiones de Carlos Valdés, han quedado dos cupos disponibles para ocupar la zaga central tricolor. Una de ellas, al menos por ahora, será ocupada por Jeison Murillo (Cali, 27 de mayo de 1992), un central que desde los 19 años se viene consolidando en el fútbol español, en esta ocasión con el olvidado pero histórico Cádiz C.F. en Segunda B –tercera categoría–.  Tanto fue así que su gran nivel lo posicionó por delante de un experimentado como Alexander Goikoetxea y lo consolidó de titular al lado de Pedro Baquero.

Desde el penúltimo Mundial sub-20, es decir, el disputado en tierras colombianos, ya venía Murillo dejando premoniciones de lo que podría ser en un futuro. Y eso viene ocurriendo, paso a paso. Primero consolidado en el Cádiz, luego en otro histórico como Las Palmas, y ahora en el Granada. Para más inri, en el Granada fue el único indiscutible la temporada 2013/14 entre Diakhaté, Mainz y él; ahora hace dupla con el francés Babin.

Murillo es otro cuya personalidad es encomiable

Uno de los pluses de Jeison Murillo, desde su participación en categorías inferiores de la tricolor, es su personalidad. Demuestra mayor madurez de lo que establece su documento de identidad. Transmite sobriedad y una seguridad brillante en todo lo que lo define como un marcador central para marcar una era, tanto con Colombia como en el balompié internacional.

Para las pretensiones de Pékerman del buen trato del balón y que todo el juego empiece con un primer pase limpio a un primer apoyo clarividente, el caleño es ideal. Posee una salida con balón bastante elegante, como también entiende el juego desde el primer toque para evacuar presiones y no rifar fácilmente el esférico con envíos largos o pases exigidos. Sus pases largos vienen con un exposímetro en el pack. Sin embargo, por momentos, se llena de confianza y se fía mínimamente de la presión rival. Por ende, termina rifando pérdidas peligrosísimas y ocasiones puntuales. Es más un tema secundario que propiamente técnico.

El uno contra uno, su mejor habilidad

Otro punto alto viene de la identificación de jugar a campo abierto o cerrado. En campo abierto, sin ser rapidísimo, es inteligente para correr hacia su arco y se caracteriza por ser un central ‘tiempista’ y que cubre la zona, mas no al jugador con el balón. En campo cerrado es donde más cómodo se siente, porque no tiene que ir sobre el ritmo impuesto por el rival, y fácilmente, se impone en su mejor faceta: el uno contra uno. Es un central más estático que prodigio del anticipo.

Quizás uno de los trabajos donde más ha mejorado ha sido en el juego aéreo. Al principio, en el Cádiz, era endeble y los contrincantes se oponían con facilidad, como Joselu Sanmartín, Álvaro Morata, Antonio Sánchez de la Calle y demás. Pero, poco a poco, ha venido mejorando y ha sido capaz de ofrecer una seguridad en este indicador. Es fuerte en ambas áreas por su salteo, pero su posicionamiento no es estándar. A ver si termina de convertirse en un peligro inminente para las jugadas de estrategia a la par de Pedro Franco, como la pareja Miranda-Godín en el Atlético de Madrid.

Merecida convocatoria la de Jeison Murillo, que a partir de este llamado sea un punto mayor de inflexión y se termine consolidando en cada uno de los listados del argentino José Néstor Pékerman. Stefan Medina, Éder Álvarez Balanta, Pedro Franco y Jeison, los centrales del hoy y del mañana. Y él, además, el mandamás.

Cambios lógicos y variaciones espontáneas

La convocatoria de Colombia para enfrentar a El Salvador y Canadá trae pocas sorpresas. Una que otra novedad, sí; en nombres: José Fernando Cuadrado, Pedro Franco, Jeison Murillo, Edwin Cardona y Yimmi Chará son las caras nuevas que se integran ahora al proyecto de Rusia 2018.

Con el retiro de Farid Mondragón, por ejemplo, la unión de Cuadrado al proceso era solo cuestión de tiempo. Era lógico, tanto por su constancia en Liga Postobón, como por la ausencia de mayor competencia, que al guardameta del Once Caldas le tocaba. Casi por ética de sucesión jerárquica.

El llamado de Franco y Murillo, esperado

Por motivos similares, tras la salida de Mario Yepes, el nombre de Pedro Franco emergía por inercia, mientras que el de Murillo le seguía los pasos. Es claro que, más allá de los matices individuales, Pékerman necesita dos centrales de alto nivel y está en el momento justo para comenzar a explotar sus minas. Junto a Éder Álvarez Balanta (también convocado) y Stefan Medina (descartado), Franco y Murillo personifican preliminarmente la combinación de solidez y coherencia asociativa en la zaga central que ha resultado tan intrínseca como elusiva para la Colombia del último par de años. Por el mismo motivo, Carlos Valdés, evidentemente incapacitado para cumplir tal rol a largo plazo, queda descartado de la lista.

Están por verse los roles de Cardona y Chará

Los casos de Cardona y Chará, por su parte, son los distintos. Con ellos es que Pékerman ejerce su creatividad. Dejando fuera nombres como los de Luis Muriel, Víctor Ibarbo y Aldo Leao Ramírez, el argentino busca matizar su mediocampo, la tarea más crítica para el proyecto. Tanto Cardona como Chará traen un nivel alto en Liga Postobón y una escala de detalles interesantes: El hombre de Nacional propone la pausa y visión en movimiento posicional que se quedó en el medio oriente con Macnelly Torres. El del Tolima aporta una combinación de claridad, potencia y dinamismo entre líneas que Pékerman podría utilizar en distintos lugares del terreno.

Así, con sensaciones de renovada competencia y nuevas perspectivas multidimensionales, Colombia inició su concentración este lunes en New Jersey de cara a sus primeros ensayos serios en el camino a Rusia 2018. “Los muchachos necesitan estímulos”, indicó Pékerman. Y su experimento va comenzando.