Las Águilas mantuvieron su vuelo en Paraguay

Águilas Doradas aguantó y sacó un buen resultado del Defensores del Chaco. El gol tardío de Luis Páez les da a los antioqueños la oportunidad de cerrar con mayor tranquilidad la serie en casa. Sin embargo, los dirigidos por Óscar Héctor Quintabani tienen mucho que mejorar de cara al encuentro de vuelta porque en este partido se vieron ampliamente superados por el rival.

De la mano de Juan Manuel Salgueiro, Olimpia dominó el encuentro. El uruguayo fue el socio ideal de Pablo Zeballos y de José Núñez. Los delanteros paraguayos estuvieron muy activos, se movieron por todo el frente de ataque y desacomodaron a una defensa que estaba muy atrás. Por su parte, los defensores de Águilas hicieron todo lo posible por alejar a los atacantes contrarios del arco de Piedrahita pero no fue tan sencillo. Afortunadamente para el equipo colombiano, el portero estuvo atento y atajó la mayoría de tiros que le mandaron, incluyendo un penalti. Así mismo, el cuadro dorado tuvo problemas para ejecutar las contras porque Marín y Chará no encontraron receptores libres cuando intentaron salir. A pesar de todo esto, las Águilas sacaron fuerzas al final del trayecto y mantuvieron su vuelo gracias a Kevin Piedrahita y al gol de Luis Páez, que le dio un empate valioso al conjunto antioqueño en suelo paraguayo.

De Zeballos a Ruiz

Nacional mostró tres fases de juego en Guayaquil. Desde la primera hasta la tercera, de forma ascendente. Osorio evidenció, una vez más, desde su libreta y esfero, que es un ser humano innatural para ajustar y cambiar el rumbo de los partidos con su dirección de campo. Es un privilegio tenerlo en nuestro fútbol.

Bocanegra denotó de capacidad física para recuperar y agilidad en la entrega

En la primera fase de juego verdolaga, la más improductiva, Osorio quiso repetir la actuación ante Estudiantes. Bocanegra de mediocentro, interiores muy cerca de él y gran parte del desborde y desequilibrio por los pasillos externos. Sin embargo, Barcelona apretó a Nacional desde el primer segundo y robó muy cerca de Armani. Simple –con espacios– en la distribución y errático –presionado– Daniel. Los interiores (Bernal y Mejía) no leyeron correctamente la salida con balón, y jugaron casi a la misma altura de Bocanegra y cerca de Alcatraz y Valencia. No había movilidad y no había un lanzador por naturaleza. Imagen de equipo recto los primeros 20 minutos.

Osorio reacomodó como pudo y le ahorró a los centrales buscar siempre a Bocanegra como posible receptor para verticalizar de inmediato con Bernal y Mejía. Barcelona se cerró sobresalientemente por dentro con Frezzotti de pivote más Vega y Oyola de interiores, y allí Alejandro y Yulián no tuvieron tiempo para jugar de cara y maniobrar. Apareció Zeballos con algún movimiento (saliendo del área) o uno que otro desmarque profundo, mínimamente fructífero, pero no mostró peligro y mucho menos agitó Nacional. Sin embargo, en lo positivo, dejaron de ofrecer pérdidas en zonas peligrosas y comenzaron a jugar en campo contrario.

Ruiz volvió a sumar saliendo del banquillo

En la tercera y última fase del juego, con los cambios de Ruiz y Guerra, el cuadro verdolaga mejoró. Nacional comenzó a tener más espacios entre líneas. Mejía lanzó, Bernal rellenó y Guerra gestó. El 3+2 por dentro que realizó Barcelona toda la primera mitad y parte de la segunda, pasó a ser un 3+4 en desventaja. Juan Carlos arriesgó y acertó con Alejandro, además Luis Carlos fue un zancudo para el plan defensivo de Rubén Israel. El samario multiplicó las líneas de pase y trazó desmarques y movimientos con profundidad y sentido. Hace apenas días, visitando Manizales, sustituyó a Velázquez y sumó dos goles. Anoche, por Copa Libertadores, Osorio pasó de Zeballos a Ruiz y él aportó un gol y una asistencia con una jugada fantástica.

Consecuencia de la imprecisión

Cuando Leonardo Jara anotó el gol del empate para Estudiantes, al minuto 68, Nacional estaba en su mejor tramo del partido. En varias ocasiones, los dirigidos por Juan Carlos Osorio tuvieron la oportunidad de aumentar el marcador para asegurar tres puntos que los hubieran dejado mejor acomodados en la tabla de posiciones.

En el comienzo del encuentro, Pellegrino le pidió a sus jugadores de ataque que presionaran la salida de los defensas verdolagas para recuperar el balón más allá del centro del campo. Sin embargo, la respuesta de los jugadores de Nacional era inmediata y obtenían, de manera veloz, el esférico otra vez. Con el paso de los minutos, Daniel Bocanegra, que aparecía como mediocentro, comenzó a recibir con mucha libertad y empezó a abrir la cancha. Por izquierda, Jonathan Copete no recibía apoyos y siempre perdía en el uno contra uno contra el defensa rival que lo marcara. Por derecha, Gilberto “Alcatraz” García y Orlando Berrío doblaban a Álvaro Pereira. Desde allí, estos dos jugadores siempre buscaron a alguien libre dentro y fuera del área. Bajo estas circunstancias, Zeballos se movió en el área para arrastrar marcas, para recibir más cómodo y para hacerle daño a los rivales. Nacional tuvo varias oportunidades para abrir el marcador por esta vía.

Estudiantes se vio superado por su rival en el primer tiempo

Cuando Zeballos aprovechó el error de Damonte y anotó el 1-0 a favor de los locales, el partido mantuvo la tónica ya mencionada. El 2-0 parecía más cercano que el 1-1 hasta que Cerutti, al minuto 65, le mandó un pase exquisito a Jara y este le picó el balón a Armani que lo vio pasar por encima suyo hasta el fondo del arco. Desde ahí, Nacional comenzó a ser impreciso y Estudiantes se adueñó el del esférico. El elenco argentino estuvo, incluso, a punto de ganar el encuentro al final.

Como consecuencia de la imprecisión, los colombianos perdieron 2 puntos en casa. Al equipo de Osorio lo siguen aquejando los dos mismos grandes problemas del año pasado: la falta de definición y las carencias defensivas. El risaraldense tendrá mucho trabajo si quiere que sus dirigidos lleguen lejos en el torneo continental. En los cuatro partidos restantes veremos si el trabajo del entrenador fue fructífero o no.