Desorden defensivo

Cuando las transiciones de ataque a defensa de un equipo son lentas, este es más vulnerable. Al rival solo le basta con correr un poco para encontrarlos mal parados y hacerles daño. Esto fue lo que pasó en el encuentro entre Millonarios y La Equidad en el Estadio El Campín. Los aseguradores no ganaron el partido porque erraron varias oportunidades claras que tuvieron para superar al portero Nicolás Vikonis. La tendencia que rige la defensa de los embajadores, en este momento, es la del error y eso se ha evidenciado en los últimos encuentros.

Millonarios ha hecho 1 de los últimos 9 puntos posibles en Liga

A Fabián Vargas le cuesta sostener la mitad del campo. Los jugadores que, en teoría, debieron apoyarlo más en esta labor son David Silva y Javier Reina. Sin embargo, su vocación defensiva es mínima, razón por la cual el exjugador del Almería queda comprometido en la mayoría de contraataques rivales. A esto hay que sumarle que Deiver Machado no volvió rápido a retomar su posición en la defensa, en la mayoría de ocasiones. Como consecuencia, el peruano Pando y el mexicano Tavares, acompañados por Jean Carlos Blanco y por el otro volante- primero Stalin Motta y luego Juan Sebastián Villota-, superaron en número a los defensores azules y quedaron mano a mano con Vikonis en varias ocasiones.

La imagen que dejó Millonarios, en definitiva, fue la de un conjunto que no funciona ni en defensa ni en ataque. Los dirgidos por Lunari retroceden mal y tienen problemas de creación. A su vez, La Equidad tampoco ha encontrado su mejor forma y los resultados lo evidencian. En este encuentro, los embajadores les empataron por no aprovechar las oportunidades que generaron. Los números son claros y el elenco asegurador solo acumula 5 puntos de 24 posibles. El equipo de Sachi Escobar se empieza a quedar relegado en la lucha por la clasificación a la fase final de la Liga Águila.

Reminiscencia de su fútbol

Nacional mostró cualidades y un estilo parecido a lo que habíamos visto en los últimos semestres de su fútbol. El equipo de Osorio fue compacto en fases del partido, tuvo posesión del cuero, atacó generalmente y con profundidad las bandas. En la mitad se encontraban en ocasiones hasta 5 jugadores. Mejía como mediocentro, Bernal y Cardona como interiores más Bocanegra y Sherman – abiertos sin posición fija-. Patriotas hizo poco para clasificar a los cuadrangulares, de no haber contado por Nicolás Vikonis, su portero, el partido hubiera acabado en goleada.

Nacional terminó en la tercera posición de la Liga, Patriotas en la décima

Osorio organizó su equipo de defensa a ataque. Murillo volvió a ser titular junto a Peralta y el equipo notó su presencia. Óscar era el encargado de darle la salida limpia al balón. Murillo con precisión y seguridad transportaba la pelota pocos metros mientras la entregaba a los pies de Mejía que conectaba luego con Bernal, Cardona o Sherman. Cada uno de ellos se acercaba a Alexander que era el encargado de repartir el balón a sus compañeros. A esta faceta también se les unía Bocanegra. Desde el costado derecho, Daniel sumaba profundidad por su banda y tejía jugadas con Guisao además de Ruiz quien caía a los lados a servir de recepcionista.

Unos metros más adelantados estaba Luis Carlos Ruiz. El samario de 27 años ha mostrado toda su técnica para jugar de espaldas al arco y aportar colectivamente a su equipo. Su fútbol se ve alimentado por las pelotas que lanzan constantemente sus compañeros Sherman y Cardona, y a las cuales él responde de manera efectiva armando paredes o pasando de primera para seguir el juego. Ruiz ha sido una de las figuras en los más recientes partidos.

Ruiz se ha vuelto indispensable para Juan Carlos Osorio

Ya es conocido que el equipo de Juan Carlos Osorio en su ADN está hacerse con el balón y a partir de ahí armar su juego. Atlético Nacional recordó detalles y un fútbol que estaba casi olvidado. Para recobrar un poco más de la memoria futbolística el equipo “paisa” necesita usar las piezas –jugadores- esenciales en pro de un mejor juego.