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Noticias vienen, noticias van, noticias, noticias… Colombia sobrevivió a Brasil sin jugar particularmente bien, pero mejorando la desoladora imagen que había dado ante Venezuela. El equipo de José Néstor Pékerman va partido a partido, con un manejo de los tiempos que genera dudas pero en el que el entrenador argentino, en quien los jugadores creen con un sentido fraternal, confía.

Monólogo inconcluso

Primer acto: ¿Por qué el Real Madrid no recuperó la pelota tanto como debió haberlo hecho si presionaba con intensidad y cerca de la portería del Barcelona? Primera razón: por matemática. La secuencia llegaba a ser de 6 jugadores del Barça contra 4 del Real Madrid que, además, se rompían las piernas presionando de forma desorganizada. No alcanzaban sus futbolistas en ataque para el despliegue azulgrana en el inicio de la jugada. Claro, es que presionar arriba al Barcelona es especial, porque hay que tener en cuenta al portero. Claudio Bravo es muy seguro y preciso con el balón en los pies y cuenta como un efectivo más del andamiaje. El equipo de Benítez cometía el error de presionarlo sin obturar la dirección del pase del chileno y esto, aparte de liberar o a alguno de los dos centrales o a Busquets, le permitía cómodamente seguir jugando. La presión alta debe tener al menos uno de estos dos resultados: recuperación de la pelota en el inicio de la jugada del rival, y en caso de que esto no se produzca, hacer que el contrario juegue la pelota hacia donde yo quiero que la juegue. La segunda razón es que el Madrid se quedó a mitad de camino: lo primero lo hizo pocas veces y lo segundo nunca. Un detalle que cambia radicalmente la presión en campo rival: quien se arriesga a abandonar a su marca para presionar más arriba, lo deberá hacer de manera tal que obligue a quien tiene la pelota a usar una dirección de pase determinada, donde habrá alguien esperando una posible interceptación. Pues bien, Gareth Bale, encargado de presionar la zona central de la salida del Barça, abandonaba a Mascherano para buscar a Bravo, por consiguiente, regalaba el espacio a su espalda. El equipo culé se sintió ahogado realmente muy pocas veces.

Benítez cambió, su alineación atendió la intención del madridismo que quería devorarse a su rival desde el primer minuto. Por tanto, mostró su fase más ofensiva con un 4-2-3-1 en el que los dos mediocampistas eran Luka Modrič y Toni Kroos, por delante y en la izquierda Cristiano Ronaldo, Gareth Bale en el centro, James en la banda derecha y Karim Benzema de delantero centro. Así estaba dispuesto el libreto. James, de ese modo, era uno de los encargados de la presión altísima. Su zona tenía que ser la izquierda de la salida del balón visitante, la de Jordi Alba y Mascherano. Si, uno contra dos. La matemática. En ataque posicional, lo que el entrenador madrileño dispuso para el cucuteño, suponía que Danilo fijara la banda. Esto en consecuencia le daría al diez libertad por el centro del ataque para aprovechar la calidad del pase de los dos centrocampistas y así recibir entre líneas a la espalda de Iniesta, el mediocampista con menor rigor defensivo. Una vez allí, el colombiano teóricamente iba a contar con Bale en el centro para descargar y con Benzema para crear ocasiones de gol.

Los momentos de posesión blanca en campo de los de Iniesta y compañía tuvieron a James como protagonista, en realidad como único actor principal involucrado mientras el elenco de estrellas miraba el monólogo esforzado y rebelde. El volante cafetero, inquieto, apoyaba, descargaba y rompía hacia adelante para generar espacios entre líneas que después nadie ocupaba, de modo que los volantes blancos se quedaban sin opciones de pase con hasta 4 compañeros lejos del balón y en la misma altura. El Barcelona no estaba dando tiempo para ejecutar posesiones largas que dieran lugar a un ajuste del libreto porque una vez olfateaba la duda, una vez olía la sangre en la medular merengue, mordía hasta el hueso para interceptar la posesión con sorprendente facilidad. A causa de esto, el Madrid empezó a saltar la línea media de creación y a lanzar balones largos con el objetivo de ganar metros. Cuando los delanteros Bale o Benzema lograron continuar con la posesión, James fue influyente dando continuidad y seguridad, mostrándose y recibiendo la pelota con algún segundo extra para jugar, lo que muestra su inteligente ocupación de espacios. El Madrid tuvo 35 minutos bastante competitivos para lo descompensado que estaba desde la alineación y la mala ejecución de su presión en campo rival.

El argumento de la obra llegó al conflicto: El Barça recargó el ataque por zonas. Por la izquierda Alba, Iniesta y Neymar, con Busquets en el medio, imprimían shots de electricidad para generar profundidad. Para descansar sobre las tablas utilizaba la zona derecha con Rakitic, Alves, Piqué y, de nuevo, Busquets. El Madrid necesitaba volver a su guion: el ritmo alto. Los azulgranas, entonces, desactivaban la basculación de la Casa Blanca imponiendo su juego. El balón y las líneas del equipo merengue iban de un lado a otro como el fuelle de un bandoneón. Con conducciones y toques de primera, el Barcelona estiró y encogió la posesión ante un Bernabéu impotente que veía que su equipo era incapaz de robar la pelota por periodos largos de tiempo. Tras el gol de Neymar Jr, el Real Madrid se desequilibró y destrozó por completo su libreto empezando a vivir los momentos más oscuros de la noche.

El inicio de la segunda parte arrancó con Modric y Kroos más pacientes y jugando a dos alturas. De esta manera crearon la ocasión bisagra de Marcelo y, junto con Bale, la que terminó con el disparo potente del diez bien detenido por Bravo. Un local más aplomado logró que la presión rindiera frutos en los primeros compases del segundo acto tras el discurso de Benítez en el vestuario y el agua fría en la cara. El partido de James se acabó con su sustitución diez minutos después. El partido del Real Madrid se fue con él.

De roca a muro

El todo es más que las sumas de las partes”: Aristóteles. Esa es la frase que se aprecia escrita en una de las paredes del vestuario colombiano que explica en gran parte el porqué de la derrota brasileña más allá del triunfo colombiano. Brasil depende de Neymar, y el futbolista de inspiración. El equipo brasileño corrió como lo ha hecho en los últimos años, pero no jugó. La Brasil que enfrentó a Colombia fue la del Mundial: esperó a que Neymar resolviera. Pékerman conociendo esta dependencia obligó a Carlos Sánchez ser la sombra del futbolista brasileño.  Sánchez en el uno contra uno es en jugador con unos números bastante favorables pero controlar o detener a Neymar era un reto que parecía imposible de cumplir, pues, lo mostrado ante Venezuela no era coherente con la tarea impuesta.

La primera parte de Colombia se resume en un nombre: Carlos Sánchez

La primera parte de Carlos Sánchez fue esplendorosa. La roca se convirtió en un muro impenetrable para Neymar y cualquier otro jugador que haya querido pasearse a su alrededor. Se multiplicó y anuló cualquier opción que intentaba gestar un desconectado Neymar que no hallaba la manera de superar a Carlos. Mirada fija a la pelota y robo seguro. La superioridad del mediocentro colombiano fue potenciada por la lenta y errónea circulación del balón por parte de sus rivales. Sánchez adivinaba el pase y robaba con facilidad. Ni Fernandinho ni tampoco Elías son futbolistas sobresalientes para lanzar un pase tenso entre líneas que superara a los medios colombianos, como resultado no existía conexión entre Neymar con los de arriba. Si hubo desmarques o movimientos a las espaldas de Zapata y Murillo no se notaron, estuvieron eclipsados por Sánchez que se encargó de que Firmino como ‘falso 9’ no tuviese suficientes y cómodos contactos.

Colombia tuvo un futbolista potenciado en cada línea. En defensa Jeison Murillo se ponía el traje de Mario Alberto Yepes. Invencible en el juego aéreo, timing perfecto para lanzarse a por el cuero y una salida mejorada de balón. En mitad, Carlos Sánchez podaba el campo y generaba cortocircuitos en todo el sistema brasileño. Sánchez firmó unos 45 minutos escandalosos y dignos de mostrar a los chicos que recién empiezan a jugar este deporte. Su claridad y velocidad a la hora de pasar fue importante para que James, Cuadrado y un descomunal Gutiérrez pudieran marcar diferencia. Teófilo fue la llave maestra. El futbolista de River Plate permitió a su selección enlazar y tener líneas de pases mejoradas cada vez que él decidía descolgarse unos metros y mover el sistema defensivo brasileño. Teófilo Gutiérrez tiene el manual de cómo jugar al fútbol: cuando recuerda lo leído y empieza a aplicar en la cancha, se exhibe.

En líneas generales, Colombia tuvo un repliegue seguro

En el segundo período con una Brasil obligada a ir por el empate superó en número a los jugadores en el mediocampo colombiano. Seis jugadores atacaban, cuatro defendían. El técnico argentino respondió con un 4-1-4-1 con Carlos Sánchez como puente entre defensores y volantes. Ibarbo taponaba el juego por la izquierda, Sánchez y James en el medio, Cuadrado por la derecha, y Bacca esperaba correr. Brasil más que atacar, controló al equipo colombiano e intimidó bloqueando la salida y cortando los contragolpes, no dando chances de ampliar el marcador. El equipo carioca solo produjo algunos sustos, pero su fútbol fue pobre. Futbolísticamente Brasil ya no es Brasil y sin Neymar… Brasil tampoco compite. Por su parte, Colombia aprendió que “El todo es más que las sumas de las partes” y ha renacido en la Copa América.

El problema medular

Hay preocupación en Colombia. Su debut en Copa América dejó una imagen para nada alentadora. La razón es que Colombia mantuvo la misma tara en los 90 minutos de partido ante Venezuela: el control del juego desde atrás. Ninguna de las piezas comprometidas en la salida de balón pudo revertir la inferioridad. ¿Qué nos queda esperar de Colombia ante Brasil?

Pékerman ha demostrado confianza en la capacidad de Zúñiga para generar juego

A raíz de la escasa generación de juego desde atrás, no sería extraño ver a Juan Camilo Zúñiga en la partida inicial acompañando a Carlos Sánchez o Edwin Valencia en el doble pivote. Ya ocupó la posición en el amistoso ante Brasil este mismo año. Podríamos estar hablando del jugador más creativo del plantel colombiano. Pero, actualmente, Zúñiga no representa una solución garantizada. Las lesiones lo aquejan desde hace un tiempo ya considerable y su estado de forma está muy por debajo de su potencial.

La buena noticia es que Zúñiga no tendrá una responsabilidad exagerada encima. A su labor puede contribuir Jeison Murillo. Murillo no sobresale por su salida de balón, claro, pero sus entregas son aceptablemente cómodas para el receptor y se atreve a romper líneas de presión si le marcan líneas de pase seguras. Otro buen cómplice de Zúñiga podría ser Pedro Franco. El central bogotano tiene buenos recursos para sacar el balón, sobre todo cuando se trata de montar contraataques. El riesgo de jugársela con Franco es la rigidez de su cadera, que en la mismísima zona de Neymar, estaría condenada a padecer.

Pero la salida de balón no necesariamente es el peor mal de Colombia. Ante Venezuela, Colombia fue incapaz de emprender contraataques a falta de calidad en el robo. A los jugadores que sobresalen en dicho aspecto –Zapata y Murillo–, se les vio defendiendo dentro del área exclusivamente.

Álex Mejía para desconectar a Neymar

La solución mas lógica sería Alex Mejía en la partida inicial. El ex Nacional podría resultar una buena forma de compensar el déficit de recuperación en la medular. La inclusión de Mejía sería coherente para mantener la crisis que mostraron Elías y Fred para encontrar a Neymar ante Perú. Además, sus soluciones con balón le caerían muy bien a Colombia: Mejía busca mucho a sus delanteros con envíos largos.

La precariedad de Colombia en la primera línea del medio tiene origen en la convocatoria y el partido ante Venezuela fue muestra de ello. El presente texto enfatizó en soluciones que no pasan de ser hipotéticas. Porque urgen soluciones: enfrente estará nada más y nada menos que el temible Neymar.

Dependencia

La necesidad de Brasil a Neymar es absoluta. El equipo Carioca sufrió todo el partido hasta que aparecía la estrella brasileña y marcaba una diferencia abismal frente al resto. Perú no logró detenerle, sin embargo, los de Gareca dominaron en varias fases del juego a un equipo desordenado sin la pelota que reveló las mayores falencias de los de Dunga.

Perú no logró dominar a Neymar

El partido estuvo marcado en el desequilibrio por los costados de Brasil. Dunga fortaleció su juego en banda, con una gran amplitud de campo por parte de Dani Alves y Neymar. Por lados distintos hicieron de las suyas. Neymar Jr dominó los ataques de su equipo desde el flanco izquierdo. Ahí, partía hacia al centro e intentaba conexiones con Tardelli que con su capacidad para moverse gestionaba los espacios que posteriormente iban a ser ocupados por Neymar. El astro brasileño también probó en ocasiones cambiando de frente a Dani Alves que desde ese sector domó a un estático Vargas que no sabía cómo detener las llegadas de Alves y las incursiones de William. Sonreían los jugadores brasileños ante la pasividad peruana en defensa y la distancia que cedían Ascues y Zambrano como centrales en la primera parte.

Sin la pelota Brasil fue uno y Perú otro

Gareca desde un 4-4-2 fijó a Carlos Lobatón como su jugador más importante y participativo en el juego interno peruano, acompañado por Ballón en esa zona central, Cueva por la izquierda y Joel Sánchez por la derecha devoraron a Fernandinho y Elías que no coordinaban y siempre estuvieron en desventaja. Lobatón en modo Pirlo combinó y lanzó a Guerrero, además de a Farfán, su pase preferido. La amplitud de los laterales peruanos, en especial la de Advíncula, más la aparición de Farfán por el costado de Filipe Luis le llevaron a crear ventajas 2×1 en donde Elías no podía apoyarle, pues, tanto él como Fernandinho estaban concentrados en Lobatón, Ballón y Cueva. La situación no admitía desconcentraciones ni un desorden defensivo que le permitiera a Perú sacar provecho de ella, la otorgaron, y el equipo de Ricardo fortaleció su juego frontal en donde Lobatón era el encargado de filtrar a Guerrero y Farfán. Guerrero batallando ante Miranda y David Luis ganó en muchos duelos pero no le alcanzó para vencer en la guerra y quedarse con la victoria.

A pesar de la derrota ante Brasil, Perú sale fortalecido de cara a su próximo duelo ante Venezuela. Se miran al espejo y se ven más fuertes. Por su parte, entre tantas dudas, Brasil sólo tiene certeza de que depende de la inspiración de Neymar Jr., no hay manera de detenerle. Ney saca un remate sin distancia o cuela un pase entre seis jugadores con la facilidad en que puede darse un pase a tres metros a un compañero. Siempre que el brasilero esté en modo legendario y quiera divertirse contarán con ventaja, pero… ¿podrá solo Neymar llevar a su equipo a la final?

Por qué Brasil va a ganar la Copa América

Brasil llega a la Copa América de Chile 2015 como una de las grandes incógnitas del torneo. A nadie le extrañaría que tuviesen un mal torneo, al igual que tampoco sorprendería que fuesen campeones.

La principal sorpresa de cara al público será ver como compite este reboot de Dunga que tiene un retrospecto maravilloso desde que tomó las riendas tras la salida de Scolari post-Mundial. Ese balance claro está, son partidos amistosos, donde importan más las sensaciones que el resultado. Esta Copa América será importante, significará el punto y final a un proceso competitivo largo y tedioso, debido a ser el organizador mundialista en 2014 Brasil no ha tenido la posibilidad de jugar partidos competitivos durante varias temporadas (exceptuando Copa América ’11 y Confederaciones ’13) Esto repercute en un grupo profesionalizado que a la hora de jugar con la selección no está preparado del todo para la exigencia de los partidos oficiales.

Este retorno de Dunga es protagonizado en la parte técnica con varias caras conocidas en el fútbol brasileño y mundial: Claudio Taffarel es el preparador de porteros y Gilmar Rinaldi el Coordinador Técnico de la CBF. Mientras que “sangre nueva” como la de su asistente técnico, Andrey “Cebola” Lopes, con el que coincidió en Internacional de Porto Alegre y que tiene hasta ahora una corta pero respetadísima carrera en el fútbol gaucho (estado de Rio Grande do Sul).

El actual seleccionador no tardó en confirmar que está preparando una selección brasileña competitiva y con sangre en las venas. Lo que desea el aficionado brasileño, el cual por norma general es resultadista como el que más, priorizando así el triunfo por encima del jogo bonito y ese Brasil mágico que tanto se añora a nivel internacional. Brasil quiere ganar, el resto no importa, a su vez Brasil vive por y para el Mundial de fútbol. La Copa América y distintos sucedáneos son torneos que se deben ganar, pero de nada servirá un dilatado palmarés si una vez llegue la Copa del Mundo no consigues hacerte con ella.

Una vez llegados a este punto, voy a intentar convenceros con varios factores de porqué Brasil va a ganar la Copa América.

Neymar

No os descubro América si os digo lo importante que es Neymar para Brasil. Pero observando las estadísticas con y sin él desde su primera convocatoria (2010) impresiona todavía más. El desempeño positivo en 62 encuentros es de un 75’8%, mientras que en los ocho partidos que Brasil ha disputado sin su estrella ese desempeño disminuye hasta un 62,5%. Neymar no es sólo una referencia técnica, sino también competitiva gracias a su continua entrega con y sin balón durante los 90 minutos. Para reforzar sus cualidades Dunga ha sabido buscarle la que hasta ahora es su pareja perfecta con la selección, el experimento con Tardelli funcionó en algunos amistosos, pero es Roberto Firmino el que ha facilitado y liberado a Neymar gracias principalmente a sus movimientos.

Solidez

No podremos hablar de solidez con todas las de la ley hasta que el combinado de Dunga haya sido probado en competición oficial. Recordemos que en 2007 el puñetazo de solidez llegó en la final, y para ello el técnico gaucho tuvo que dar gracias a un disparo al larguero de Pablo García en la tanda de penales contra Uruguay. Ciñéndonos a la actualidad, es de esperar que este Brasil se muestre firme defensivamente con su 4-4-2 base, y solido en su objetivo final; la victoria. A esta firmeza se le añade un nuevo registro a Dunga; el querer disponer de una posesión estable de balón, rondando el 55-60% de ella en varios amistosos ante selecciones de primer nivel. Por otra parte, a balón parado y en el juego aéreo este Brasil precisa mejorar.

Motivación tras el 1-7

Dependiendo del torneo, podremos acabar englobando este factor entre los negativos e incluso en un futuro escribir libros sobre la repercusión de este resultado en el fútbol brasileño. A día de hoy me atrevo a decir que es mínima, no estamos en 1950 y este tipo de tragedias deportivas se minimizan con más facilidad. Aunque claro, vísperas de un gran torneo continental, los afiches y memes están preparándose a fuego lento para a la mínima que se pueda recordarle a Brasil ese vergonzoso resultado en Belo Horizonte. A día de hoy el factor motivación es claro, volver al carácter triunfalista que la selección acostumbra desde mediados de los ’90. En caso de conseguirlo habrán cerrado ligeramente el drama del 1-7, al menos en este grupo competitivo. Mientras que un fracaso estrepitoso o ligero, puede acrecentar una ansiedad que con el paso de los años se irá alimentando hasta convertirse en una de esas hidras deportivas a la que no le paran de salir cabezas.

Hay ciertos aspectos negativos que pueden repercutir en el resultado final, dentro de lo posible es clave minimizarlos.

Neymar-dependencia

Los ocho encuentros disputados desde que Dunga llegó al cargo tienen un marco común, Neymar participó en todos ellos y además siempre fue la referencia; desequilibrando, asistiendo y anotando casi el 50% de los goles conseguidos en este periodo (8 de 18) Debido a su participación en la final de la UCL, Neymar no podrá estar en el encuentro amistoso ante México, por lo que Dunga tendrá la oportunidad de testar posibles soluciones. Un marco importante, Brasil debe estar preparado para cualquier situación y dentro de la dificultad que supone sustituir al genio santista, la definición del equipo priorizando atacantes móviles que nueves clásicos en la convocatoria hace que las opciones más factibles para suplirle sean Robinho y Diego Tardelli, acompañando a Firmino y sin cambios demasiado radicales en el esquema base (4-4-2) Otra opción será la inclusión de un Coutinho que no termina de destacar con la selección y que situándose por detrás de Firmino establecería un 4-2-3-1.

Lesiones claves

Como si le hubiesen echado un mal de ojo, levantas la mirada y ves una nueva baja entre los convocados por Dunga. Diego Alves, Marcelo y Luiz Gustavo, podríamos afirmar sin temor que son jugadores contextuales en sus parcelas. El meta valencianista fue substituido por Neto (Fiorentina), Marcelo por Geferson (Internacional) y el que suplirá a Luiz Gustavo es todavía una incógnita.

Individualidades ofensivas por encima del colectivo

Hasta ahora Brasil ha conseguido grandes resultados en la segunda etapa de Dunga, no es tan positivo el desempeño general. Carencias evidentes en el 4-4-2 base a la hora de construir juego, poca organización colectiva en un equipo que permanece estático y ofrece pocas ayudas y soluciones cuando algún jugador tiene esa movilidad en el desarrollo de la jugada. El guión ofensivo es peligroso, equipos como Chile que fuerzan al rival con su presión pueden poner en más de un aprieto a una selección brasileña que puede volverse muy predecible ofensivamente.