Un aroma regular

Las tarde-noches europeas del mes de abril se han acostumbrado con el pasar de los últimos años a percibir el aroma de un buen café. Cerca a los estadios en los que se juega el mejor fútbol del mundo cada año para estas fechas, se asoma un olor familiar, delicioso y penetrante que cautiva tanto como la zurda de James, la cadera de Cuadrado, o la fuerza indómita de un viejo y sabio Falcao.