El buque de Rueda

La estrategia del ‘Pecoso’ Castro era competir desde el primer minuto a hombros de un envión alto en ritmo que le permitiera incomodar y sacar del libreto a Atlético Nacional. De esta manera iba a propiciar ventajas en los espacios que dejaría un equipo, a priori, más dispuesto a la creación que a las transiciones.

Para llevarla a cabo inició en el mediocampo con un trivote conformado por Andrés Pérez, Carlos Rentería y Kevin Balanta. Andrés Felipe Roa completaba el rombo como vértice adelantado; y los dos puntas, Mateo Casierra y Harold Preciado. Sorprendía la no titularidad de Rafael Santos Borré, aunque el delantero nariñense de 18 años que lo reemplazó tuvo unos 25 primeros minutos tan espectaculares que hizo olvidar la ausencia de la maquina. Funcionó. El plan. Sí, estaba funcionando. El Deportivo Cali estaba ganando los duelos individuales y superaba en cadencia a todo un Nacional en el mismísimo Atanasio Girardot. Además, cuando se estacionaba en campo del local, mantenía posesiones largas con Casierra como eje haciendo daño entre los defensores centrales y el cinco Alex Mejía. Encima, un Roa inquieto creaba líneas de pase y participaba activamente. El verde paisa intentaba salir en contragolpe y allí llegaban los centrales, en especial Quintero para anticipar. El barco del campeón exponía armas y tiranizaba.

El partido fue, más que nunca, una batalla estratégica entre los entrenadores

Reinaldo Rueda metió mano: cambió pronto porque se vio tan superado en el mediocampo que tuvo que bajar la posición de Chará para tomar a Rentería. Con ese cambio táctico, empezó a compensar un poco la sangría y a cambiar el partido. Ahora, ¿por que Yimmi Chará en ataque se quedaba en la base y Sebastián Pérez permutaba entre líneas? Por puro despliegue físico ante una posible pérdida. A ese punto de precaución llevo el planteamiento del Pecoso a Nacional. Uno de los mejores jugadores entre líneas de la Liga obligado a jugar fuera de posición. Con este posicionamiento Nacional, tras el gol visitante, tomó la iniciativa en el momento más crítico. Claro, una cosa es Chará entre líneas y otra es Chará en la base, de modo que ante el déficit creativo, el Rey se hizo cargo de nuevo. Fue él, Macnelly Torres, quien desactivó la presión en el medio de los tres centrocampistas del Deportivo Cali. Jugaba a un toque e invitaba a la asociación, sobre todo con Sebastián Pérez, que se lanzaba hacia delante para compensar la posición baja de Yimmi y con Marlos Moreno que se mostraba siempre a la espalda de Balanta.

Una vez el Cali tuvo que cerrarse para proteger su centro del campo, llegó el segundo movimiento táctico que terminó de desgarrar el partido. El portaaviones, entonces, vio despegar a sus laterales. A los dos. Faryd Díaz y Gilberto García, sueltos por diseño en el planteamiento del Cali, empezaron a jugar. Alcatraz ejercía casi de doble pivote al lado de Alex Mejía y exhibió su técnica con cambios de frente que saltaban el medio del campo descaradamente e iban a parar a los pies de Marlos Moreno. El paisa de 19 años manejaba la profundidad, la amplitud y el desborde del partido de manera absoluta. El movimiento es clave y muy indicativo de lo que es jugar contra Atlético Nacional hoy día. La salida pasó por los laterales en cada una de las jugadas desde las que iniciaba el juego para, desde allí, recargar la jugada por la zona izquierda de su ataque por donde llegaban a juntarse Faryd Díaz, Macnelly Torres, Marlos Moreno y Sebastián Pérez. El daño empezaba a ser irreparable, agujeros por todas partes y el agua que se filtraba irremediablemente tendía a hundir al campeón.

Nacional derrotó al campeón haciendo un partido técnico casi perfecto

El cambio de Juan David Cabezas por Carlos Rentería respondió al intento de tener un poco más de control post-recuperación y, como consecuencia, llevar a Balanta a la zona de Alcatraz para cortar el flujo desde la fuente. Para el equipo, el cambio, significaba la necesidad de respirar desde la seguridad en el pase y la búsqueda de una salida más limpia. El Pecoso emparejó el duelo, pero Nacional es un equipo muy difícil de defender porque sus jugadores en ataque cambian de posición con mucho sentido y precisión. Cuentan con una técnica para ejecutar verdaderamente de altura.

El campeón se va habiendo puesto en grandes apuros al mejor equipo de la fase regular y llevándolo al límite de su juego táctica y estratégicamente. El proyecto del Deportivo Cali, pese a esta derrota, sigue a flote descansando también en el futuro enorme de jugadores como Mateo Casierra y Juan Sebastián Quintero, nombres sumados a los ya por todos conocidos. El buque de Reinaldo Rueda sale reforzado de una serie de máxima exigencia y ya apunta los cañones contra su rival más deseado.

La sociedad Guerra-Chará

La lesión de Macnelly Torres le cambió el plan de juego a Reinaldo Rueda. Si bien el equipo no estaba mostrando su mejor rendimiento, el eje verdolaga era el 10 barranquillero. Todo el fútbol pasaba por sus pies y el ritmo que imponía, determinaba al conjunto.  Así entonces apareció Guerra como su remplazo y con él, Nacional comenzó a jugar a un nuevo ritmo, impuesto por el venezolano y por Yimmi Chará. Esto coincidió con la baja de Alejandro Bernal que le abrió un hueco en el once a Sebastián Pérez. El antioqueño no perdió la oportunidad  y se convirtió en una pieza clave del sistema.

En los mejores partidos de Nacional este semestre jugaron Mejía, Pérez, Chará, Guerra, Moreno y Duque

Esto último supuso el primer cambio estructural en el equipo. Pérez ha tenido un rendimiento bastante alto durante los partidos en los que ha jugado. Sus entregas precisas, gracias a la velocidad mental que tiene para encontrar al primer receptor que aparece delante de él, y a sus movimientos correctos, haciendo énfasis en que ha mejorado sus retrocesos y se suma de manera constante a los ataques, han sido fundamentales para que la circulación de balón de Nacional sea más eficiente y productiva, sobretodo si Chará y Guerra aparecen delante de él.

Venezolano y vallecaucano reciben, tocan de primera intención y comienzan a correr. La importancia de su labor radica en que sus pases están bien direccionados y sus movimientos sin balón son hacia el espacio que liberan Jefferson Duque reteniendo a los centrales y Gilberto García distrayendo al lateral izquierdo. Allí comienza la fiesta porque la defensa rival está desacomodada y el margen de maniobra es mayor.

La sociedad Guerra-Chará lo gesta todo desde la banda derecha

Frente a esta situación en la que Nacional manda todo su peso ofensivo hacia la banda derecha, el extremo izquierdo aparece como una alternativa para desahogar el juego. El jugador que allí aparezca tiene más espacio para actuar porque todo el juego está concentrado en el otro lado de la cancha. Y ahí ha estado una de las claves del momento del equipo antioqueño porque Marlos Moreno, que se ha ido consolidando en esa posición, está siendo resolutivo y efectivo.

Con el regreso de Macnelly, Nacional pierde el vértigo que imprime la sociedad Guerra-Chará pero gana en precisión. Reinaldo Rueda tendrá que valorar cada una de las cosas que le podrán aportar unos y otros para los partidos que se vienen. El éxito o estará en sus decisiones y en el trabajo que realicen los jugadores, que al final de las cuentas son los protagonistas de esta historia.