Sin salida

En un partido que pronto se quedó sin historia, Luis Carlos Arias, por momentos, lo hizo todo: cortó pases en lo que parecía más un fusilamiento de los volantes de River Plate que lanzaban a mansalva y sin oposición balones de gracia. Luego los lanzaba al espacio con precisión a un Valentín Viola que se le exigía aguantar la pelota y dar tiempo a su equipo: allí ganó y perdió, pero fue una labor irreprochable

Gallardo y un toque a la Final

Marcelo Gallardo, como futbolista que fue, entiende que el fútbol pertenece a ellos y que la inspiración determina el éxito o fracaso que pueda tenerse. River Plate vuelve a una Final continental en menos de un año y el éxito también se debe a un trabajo sincronizado entre jugadores y cuerpo técnico. Pero, sobre todo, gran peso lo tiene Marcelo.

River venció en mitad de cancha. Guaraní generó opciones siempre por las bandas

Guaraní, necesitado de marcar para recortar la desventaja de 0-2, fue en busca directa del arco de Barovero. En sus intentos de atacar, por mitad fracasaba, vencía a un imperial Kranevitter que así como recuperó pelotas también ha dado muestra de que está recobrando su mejor nivel. Robó, pisó y entregó. River presionaba muy alto y dificultaba la salida de balón a ras de pasto por parte de Guaraní. La única manera que el equipo de Fernando Jubero contactara con los de arriba y superara la primera línea de presión del cuadro argentino era con lanzamientos en largo a Santander sobre Funes Mori. Federico batalló y ganó innumerables veces. Además, cada vez que se ofreció para recibir de espaldas, y ya con mayor libertad, propició los momentos más claves para su equipo en la generación de juego. El estrecho pero largo espacio que halló Guaraní para atacar fueron las bandas. En la primera parte fue la de Mercado, por ahí se desplazaba Benítez sin pagar peaje y solía aparecer también el incómodo Santander.

River Plate, estando contra las cuerdas tras recibir el primer golpe certero y lucir grogui, se levantó y dio el guantazo que definitivamente dejó ‘knock out’ a los paraguayos. La mano de Gallardo nuevamente volvió a pesar. Su lectura de juego sigue dando resultado y dio con la tecla en el momento de mayor sufrimiento de sus jugadores. En menos de 15 minutos realizó los tres cambios y recompuso su equipo. La idea: cerrar el partido para quedarse con el hacia la Final. No había mejor manera de ponerle broche a la llave que marcando un gol y ahí apuntó Marcelo. “Entrá y dale la vuelta”, le dijo a Cavenagui. Mientras a Tabaré Viudez tan sólo lo miró. En la cancha, el escenario propició para la traducción de esa mirada. Gallardo, Kranevitter, Maidana, Viudez; una asistencia de cachetazo lujosa para Lucas Alario y el último pase para llegar a la Final.

 

Detrás del golpeo de Piscu

River Plate obtuvo la Copa Sudamericana en tres suspiros. Los mismos en los que Pisculichi conectó como se debe su botín con la pelota. Uno fue gol. Los otros dos, asistencias. Atlético Nacional llegó hasta este punto de forma accidentada y perdió justo así. Sin embargo, siempre mostró empuje y determinación… hasta que recibió el golpe de gracia. Los dos equipos regalaron 180 minutos de emociones para propios y extraños, para sus hinchas y para los neutrales. Y antes de que Leonardo Pisculichi dijera presente en el partido, pasaron cosas para contar.

Osorio se expresó desde la alineación. Él y sus jugadores siempre hablaron de una prioridad: mantener el 0 fuera de casa. El técnico, en pro de esta premisa, realizó un cambio fundamental respecto al esquema de hace una semana en Medellín. Introdujo a un lateral (Valencia) por un extremo (Copete) y cambió el dibujo de 3-3-1-3 a 4-3-1-2. Nájera y Henríquez eran los centrales; Bocanegra y Valencia los laterales. Más adelante, en el centro del campo, Mejía ejercía de mediocentro flanqueado por Bernal y Díaz. Cardona partió de enganche con Berrío y Ruiz por delante. La tarea de los jugadores era distinta. Si en el Atanasio el verde salió a proponer, en El Monumental quiso defender cerca de su arco.

River quiso salir a complicar la salida de Nacional

Las intenciones del conjunto de Marcelo Gallardo quedaron claras desde el pitazo inicial: asfixiar a los jugadores más retrasados de Nacional, forzar pérdidas, dividir la pelota, transitar y buscar jugadas de pelota quieta. Desde su 4-4-2 en rombo ancho River logró parte de su cometido durante toda la primera parte. Como en esta ocasión Nacional no tenía superioridad numérica desde atrás a diferencia de hace una semana, Teo y Mora se emparejaban con los centrales, a Mejía lo mordía Pisculichi y Bocanegra no encontraba receptores cercanos. Así, Nacional no salía jugando desde atrás y el cuero no tenía dueño. Pisculichi comenzó a avisar y Armani a salvar a su equipo.

Entre tanto desorden se abrían espacios y la idea de Gallardo se materializaba. Algún jugador de River enviaba la pelota hacia una parcela vacía, algún otro atacaba ese lugar, y se generaba peligro. Ponzio empujaba hacia adelante a Sánchez -bien abierto en derecha- y a Rojas para presionar. Así continuaba el caos que buscaban.

Cuando Nacional tomaba la pelota era por poco tiempo, y si lograba que el balón llegara de cualquier forma a sus hombres más adelantados, las condiciones de la jugada eran precarias. Berrío fue inofensivo en comparación a hace ocho días porque recibía en estático y no corriendo a la espalda de Vangioni. Además hoy comenzó como delantero centro. Cardona no tuvo su noche. En ningún momento deseó pausar un poco para dar un pase que diera sentido a la tenencia y permitir a sus compañeros moverse mejor. Quien sí estuvo inspirado una vez más fue Luis Carlos Ruiz. Su rendimiento en el torneo es digno de cualquier elogio. Decisiones correctas y acierto técnico traducidos en peligro de forma constante. Nacional comenzó a encontrarle con más facilidad gracias a la decisión de Osorio de abrir a sus dos puntas.

Pisculichi decidió a través de su mejor facultad: el golpeo

El partido se fue a los descansos con 0-0 en el marcador, la sensación de que River pudo haber logrado más, y de que Nacional podía marcar en cualquier momento de inspiración individual. Esto último se esfumó cuando Mercado, a los 55’, remató la perla que Pisculichi envió al corazón del área desde el punto de córner. Cuatro minutos después se repitió la secuencia, pero fue Pezzella quien obró el segundo tanto.

Murillo entró justo después para reemplazar Francisco Nájera, otro central. También salió Farid Díaz -mal partido- para que jugara Wilder Guisao. Sin embargo, en este punto las implicaciones tácticas estaban en un segundo plano. Para Nacional el impacto de recibir dos goles de la misma forma no fue nada fácil de digerir, y así se consumieron los minutos hasta el final del partido. De vez en cuando Pisculichi inquietó otra vez. Y Osorio le dio 18 minutos a Sherman Cárdenas, en los cuales el bumangués demostró que con la pelota es, de largo, el que más fútbol atesora del equipo, y al que menos se potenció.

División de honores

El espectáculo que se vio en la grama del Estadio Atanasio Girardot estuvo a la altura de la fiesta montada por la hinchada de Atlético Nacional, en la final de ida de la Copa Sudamericana. Un tiempo dominado por los locales, el otro por los visitantes. Colombianos y argentinos empataron 1-1 y dejaron abierta la serie que define al campeón del torneo continental.

Berrío y Pisculichi anotaron los goles

En la primera mitad, el elenco verdolaga salió con la iniciativa y comenzó a generarle problemas a los defensores del cuadro bonarense. Con su 1-3-3-1-3, Nacional dominó al Rival. Mejía le dio limpieza a la salida, pues se encontró con la libertad suficiente para tomar la decisión de mandar pases cortos o pases largos. Cardona encontró su espacio entre Rojas-Sánchez y Ponzio, y desde allí abrió la cancha buscando a los extremos o a los interiores, que aparecían, de manera constante, en las bandas.

River Plate no encontró el balón durante todo el primer tiempo. Los argentinos no lograron recuperar el esférico con facilidad. Cardona generó muchas faltas e, incluso, estuvo cerca de anotar un gol de tiro libre en los primeros minutos. La labor de recuperación de Ponzio era ineficiente. Por otra parte, Mammana vio cómo por la derecha bonaerense, Copete y Díaz encontraban el espacio suficiente para herir. Así mismo pasaba por la banda izquierda, donde velocidad de Berrío comenzaba a hacer estragos. Por este lado llegó el gol. Cardona, con mucho espacio, le mandó un balón largo a Orlando que, aprovechando su velocidad, superó a Vangioni entró al área y mandó un remate fortísimo que venció la resistencia de Marcelo Barovero al minuto 34.

Bernal ayudó a Mejía en la manutención del equilibro de su equipo

En la segunda mitad, la actitud y el modo de juego de River Plate fueron diferentes. Los dirigidos por Marcelo Gallardo adelantaron líneas y, conociendo los defectos del rival, empezaron a apretarlo en salida. Fue tan efectivo esto que, en los primeros minutos de la segunda parte del encuentro, Carlos Sánchez tuvo una oportunidad clara tras una recuperación de sus compañeros antes de que los contrincantes pasaran la mitad de la cancha.

Bajo estas circunstancias, Nacional no encontró las facilidades de la primera mitad. Con la lesión de Alejandro Bernal, al minuto 37, Mejía quedó muy solo en esa zona del campo. Alejandro Guerra, remplazante de Bernal, no está acostumbrado a hacer coberturas como lo hace su compañero y eso se evidenció. Los visitantes se hicieron de la pelota y desnudaron las deficiencias defensivas de los verdolagas. Pisculichi estaba siendo incisivo por su pegada. Primero con un cobro tiro libre bien atajado por Franco Armani, luego con un remate de media distancia que no pudo detener su compatriota y que, por consiguiente, terminó siendo el 1-1.

Teófilo Gutiérrez, con sus movimientos, fue un dolor de cabeza para los defensas rivales

De ahí en adelante, el encuentro se abrió un poco. River dominó y estuvo a punto de anotar el 1-2. Sin embargo, Nacional se acercó en un par de ocasiones con peligro al arco de Barovero cuando Farid Díaz, que con la entrada de Sebastián Pérez se tiró a la izquierda, se proyectó y mandó centros que buscaron la cabeza de Luis Carlos Ruiz.

Al final, verdolagas y riverplatenses dividieron honores en una final muy entretenida. La llave sigue abierta y en el Monumental, el miércoles 10 de diciembre, la Copa Sudamericana tendrá un nuevo campeón.

Con nivel de titular

Uno de los jugadores más determinantes y más elogiados del último River Plate de Ramón Díaz, Eder Álvarez Balanta, es hoy suplente en un equipo que maravilla en Argentina. Luego de una pretemporada de idas y vueltas en donde parecía que abandonaba Núñez para probar suerte en Europa, terminó perdiendo su lugar con Ramiro Funes Mori.

El colombiano, incluso, terminó siendo el cuarto defensa, por detrás de Maidana, Pezzella y el mismo Rogelio, aunque, potencialmente, posea mejores condiciones que los cuatro. Hay que decir que Balanta sufrió de una merma en su condición física que condicionó su estreno en el equipo del Muñeco. Sumado a algunas convocatorias al seleccionado colombiano que no le habían permitido jugar incluso cuando se suponía que sería titular por la falta de otros centrales. En algún momento, debido a la lesión de Kranevitter, se rumoreó que Eder podría tomar su puesto de mediocentro.

El mundialista tendrá que aprovechar cada oportunidad que le den para volver a ser titular

Sólo este fin de semana el colombiano pudo jugar en la era Gallardo, demostrando que sus cualidades siguen intactas. El bogotano expuso aquello que había enamorado a hinchas riverplatenses y que había despertado el interés de equipos europeos. Rapidez, fuerza, técnica, salida, anticipo.

Éder ayudó con la salida limpia del balón, y cortando potenciales contragolpes saliendo hasta la mitad del campo, decidiendo casi siempre bien. Aunque, en algunos momentos se vio a destiempo y mal posicionado. Lidió todo el partido con el ‘Picante’ Pereira, jugador menudo y rápido, y lo manejó con experiencia. Despertó los aplausos de los espectadores e incluso tuvo tiempo de lucirse con algún caño. Al menos, dejó claro que su nivel no está muy por debajo del de Ramiro y que aunque el argentino seguramente seguirá siendo el titular, ‘el Muñe’ cuenta con un suplente de nivel. La posible ausencia de un central titular no supondrá algo por lo cual preocuparse mucho.

Los siguientes meses serán definitivos para Álvarez Balanta

Hasta el momento, es poco el análisis que se puede hacer sobre su situación futbolística. En este partido por lo menos demostró estar a la altura. Habrá que ver cuando tenga un rival mucho más exigente, ahí probará si la situación de sus pocos minutos de juego lo ha afectado.

Algo a favor es que luce sereno, como siempre. Hasta en sus declaraciones le restó importancia al hecho de ser suplente y no dramatizó con la posibilidad de no ser llamado a la selección debido a sus pocos minutos. Éder es importante para Pékerman y lo será para Gallardo.