Como tiburón en el agua

De repente nada estaba en su lugar. De repente la trama había desviado su curso lógico, a la manera del mejor teatro del absurdo, y Julio Comesaña, que anhela la Copa Sudamericana como ninguno, fue el dramaturgo estelar. La antilógica del uruguayo imperó en El Campín: Santa Fe fue preso de una presión alta y Atlético Junior impuso el ritmo en la altura bogotana como pocas veces se ha atrevido

Sin defensa para Piedrahita y Díaz

Sebastián Beccacece visitaba Barranquilla con una de las propuestas —sin importar la calidad en líneas generales— que más agrada en estos momentos en Sudamérica desde el pase y la organización colectiva en torno a la pelota. Y el choque que les citó anoche en el Metropolitano dejó muchas cosas para analizar. El conjunto rojiblanco adaptó su versión del día a día, más controladora y propositiva, ante la ausencia de un peso pesado como lo es Jarlan Barrera.

Luis Díaz, el jugador a activar

Sus primeros partidos del semestre como juniorista fueron realmente fascinantes, pero de repente, sin mediar palabra, se apagó. Llegado a esta altura de campaña, un momento propicio para ofrecer lo mejor de su fútbol en un club como el Junior que continúa vivo en dos frentes, Luis Díaz parecía estar destinado a interpretar el papel de esa figura diferente, especial, que no existe en la plantilla rojiblanca y que tan bien desempeñó para valerle su debut con la absoluta.

Mauricio Cuero en la Copa Libertadores

En una noche imponente en el Defensores del Chaco, Olimpia sacó la primera ventaja de la eliminatoria por la mínima diferencia sobre Atlético Junior. En un envite que aún ilustró señas de pretemporada, sobre todo por su ritmo e interpretación del juego, marcó la diferencia el factor Mauricio Cuero, un futbolista preparado desde lo físico para imponerse a cualquier escenario sudamericano con aclarados por delante.