Vértigo en Montería

El municipal de Montería vivió una tarde peculiar, acogió un partido tan emocionante como vertiginoso. Los equipos enfrentados -Jaguares e independiente Medellín- se olvidaron de la mitad de la cancha. Aquel espacio donde normalmente se gestan las jugadas se vio convertido en una zona de paso. Los jugadores avanzaban briosos buscando el arco mientras que la bola pasaba coqueta por encima, eludiendo una de las zonas más importantes del terreno de juego.

En la fecha pasada, Jaguares perdió 2-0 con Pasto y necesitaba ganar para no perder terreno en la tabla de posiciones

El 4-3-3 de Jaguares parecía mucho mejor sistema para enfrentar las condiciones en las cuales se había planteado el partido pero terminó siendo el 4-2-3-1 del DIM el que triunfó en el terreno de juego.

En la primera parte, único momento del partido en el que hubo un poco de gestación, el Medellín hizo valer el poderío de su mediocampo y por momentos encerró a un Jaguares que sufría en la mitad, ya que Dayron Pérez se veía superado una y otra vez por toda la línea de mediapuntas del DIM. Hechalar, Marrugo y Angulo ganaron la espalda de Pérez quien se vio perdido en el doble pivote y dejó a su compañero de línea, César Carrillo, solo contra los creativos del Medellín.

Este contexto favoreció al equipo que tenía mejor calidad técnica en su mediocampo

Jaguares, replegado por el dominio del terreno de juego que tenía el conjunto visitante, optó por jugar balones largos a su delantero centro, Martín García, con la única intención de que éste ganara los rebotes y activara a William Palacios y José Ricardo que corrían incesantemente por las bandas. La fórmula de Jaguares no sólo los sacó de su propio campo sino que generó que el DIM se comenzara a partir.

Para la segunda mitad Carlos Castro decidió adelantar a Dayron Pérez para liberarlo de sus funciones de marca y meter a Cristian Palomeque en lugar de Martín García. El ex Alianza Petrolera y Nacional jugó de extremo izquierdo y José Ricardo pasó a jugar por el centro del terreno como jugador más adelantado. El cambio afectó el partido inmediatamente, Palomeque recuperó el balón en su propio campo y en un solo arranque desestabilizó la defensa visitante, después de eludir a Torres tocó para Ricardo este jugó de primera para Dayron quien a su vez pasó el balón rápidamente a William Palacios a quien le bastó tocar la bola suavemente por un costado del portero Silva.

Los cambios determinaron el rumbo del encuentro

El golpe fue certero Jaguares alcanzó a tener una oportunidad más antes de que en un cobro de costado el Medellín empatara el partido. Aquí fue cuando Leonel Álvarez actuó, sacó a Brayan Angulo, mediapunta mucho más tirado al centro que a las bandas, y puso a Burbano, extremo por izquierda. Además retrasó a Marrugo quien ejecutó bastante bien su rol de lanzador.

Con ambos equipos decididos a llegar lo más rápido posible a la portería contraria el partido se volvió mucho más atractivo. Con verticalidad e ímpetu se encargaron de borrar la mitad de la cancha, se jugó de arco a arco hasta que faltando 5 minutos para el final Burbano encontró un rebote dentro del área y decidió terminar la contienda.

El Deportivo Cali de Fernando Castro

El sorpresivo Deportivo Cali campeón fue el de Fernando Castro. El del anhelo hecho realidad. El sueño canterano en paisaje de victoria. El 4-2-2-2 de la gesta, del andarivel derecho como dardo. La consagración, de una vez por todas, de Andrés Pérez y su amor furibundo. De sus manos nació lo que hoy se recuerda tanto: la novena estrella. El brillo estelar no asomaba a los predios azucareros desde 2005. Fue justo en el año que corre, y tras su arribo, que se pensó en las cualidades de una especie de ilustra botas para lograrlo. Carisma, sentido de pertenencia y convicción. La idea fue lanzarse a competir con un proyecto que nació hace 40 años: la cantera. Él, ávido de revancha, creyó que se podía, se echó agua en la cara y se puso los cortos. No había otro obrero más indicado.

“Debemos formar un equipo que represente el sentir de la gente”, declaró tras su llegada mientras se desabotonaba una camiseta a cuadros para lucir la casaca del Deportivo Cali que llevaba de fondo. Ya estaba en la entraña del club e hinchada, pero quería que el pergamino tuviese una leyenda única. No dormía. Quería impregnar a los jóvenes de su sabiduría y picardía. Trituremos el mito, les dijo mientras la mirada de ellos no tenía otro destino que su rostro. Los jugadores, asombrados, tardaron en comprender que sus palabras no eran utopía. Demoraron pero saborearon cada palabra para darle giro a la tuerca tras el 5-1 a Millonarios. Ahí comenzaron la escalada que terminó de dar su paso definitivo al coronar la montaña. Ahora quedan nuevas crestas que, seguramente, Pecoso tratará de luchar para ascenderlas. En el equipaje ya hay credibilidad, además de alegría y entusiasmo. Guía de unos infantes con los que ha esculpido un equipo a su semejanza.

Sólo necesita cicatrizar

Desde el pitazo inicial, Independiente Medellín y Deportes Tolima bajaron la guardia y pactaron un juego de agresión total. Los equipos de Alberto Gamero y Leonel Álvarez se hirieron en demasía, al punto de exponer todas sus flaquezas. Fue de suponer, entonces, que entre tantos asaltos, el equipo que encontrara espacio para cicatrizar se haría con la llave. Así fue como Independiente Medellín, en un acto introspección, recordó su golpe letal, su ataque vertiginoso, y hoy es finalista del fútbol profesional colombiano.

Tolima logró imponerse en el primer tiempo

Para que el DIM se hiciera con la llave, tuvo que pasar, incluso, por la agonía. El Deportes Tolima nunca fue un rival fácil. De hecho, en los primeros 45 minutos se mostró superior. Fue un primer tiempo en que el DIM no hallaba respuesta a la sociedad entre Jonathan Estrada y Andrés Felipe Ibargüen. Los de Alberto Gamero parecían inalcanzables; primero, porque Ibargüen y Estrada se asociaban a espalda de los mediocampistas del DIM; segundo, porque Estrada lo hacía tocando de primera, moviendo tanto el balón como su propio cuerpo a una velocidad que ni John Hernández ni Cristian Restrepo podían alcanzar.

Y cuando al DIM le correspondía el balón, el escenario favorecía nuevamente al Tolima. La primera línea de presión del vinotinto y oro –Ibargüen, Estrada y Pérez– lograba desconectar a Cristian Marrugo del resto del equipo. La marca cercana de Wilmar Barrios fue otro factor en contra para Marrugo. John Hernández quiso tomar cartas en el asunto y superaba la línea de presión descolgándose inteligentemente. No obstante, Hernández no es ningún prodigio del pase en largo y lo del DIM eran prácticamente todos pelotazos.

En la segunda mitad, Tolima le dio una comodidad que no le podía permitir al DIM

El declive del Tolima llegó con el bajón de Jonathan Estrada. Quien otrora inclinaba la cancha a favor del Tolima, fuera juntándose con Ibargüen o presionando, tuvo un segundo tiempo más bien discreto. Los de Alberto Gamero ya no tenían argumento alguno para mantener el balón lejos de su portería, lo cual sirvió al DIM para cicatrizar heridas y volver a la pelea. Leonel Álvarez cambió el dibujo táctico: pasó a jugar con tres centrales y sumó un jugador a espalda de la línea de presión del Tolima.

Una mejor salida de balón era lo único que necesitaba el DIM. El resto corre por cuenta del tridente ofensivo: Hechalar y Pérez permutan posiciones sin parar, abren espacios permanentemente y, junto con Caicedo, atacan el segundo palo como ningún otro en nuestro fútbol colombiano. Lo único cierto en todo esto es que el Medellín necesita poco para agredir. A lo largo del semestre, nadie quiso enfrentarse al tridente ofensivo del DIM. El Deportivo Cali, en la finalísima del fútbol profesional colombiano, no será la excepción.

El ancho del verde

Millonarios y Nacional chocarán en El Campín por la fecha 18 de la Liga Águila 2015-I. A punto de terminar la fase regular, ambos equipos todavía no han asegurado su clasificación a los playoffs del torneo, y, por lo tanto, ninguno de los dos contempla algo que no sea la victoria. A priori, la ventaja, en el apartado del análisis, corresponde ligeramente a los de Osorio por diferentes factores, a pesar de la localía azul.

Nacional basa su superioridad en el ritmo y la amplitud

El primer punto a favor que tienen los paisas es el ritmo. El conjunto verdolaga le imprime a los partidos un ritmo que los demás participantes de la liga colombiana no pueden reproducir, y en ocasiones, ni seguir. A través de eso sacan ventaja en el transcurso de los encuentros. A esto hay que sumarle que Millonarios es un combinado de ritmo muy bajo. Mientras que Nacional está preparado para afrontar circunstancias en las que sucedan, por poner un ejemplo, cinco cosas cada quince segundos, el cuadro embajador puede lidiar con tres en la misma fracción de tiempo.

El segundo foco de superioridad del que goza Osorio por estructura y sistema, el cual puede ser la clave mañana, es que su equipo, al ser muy amplio con balón, obligará a los interiores de Millonarios a ir hacia la banda, más concretamente hacia quienes jueguen de extremos para el conjunto de Medellín, y desnudarán el centro, donde quedará emparejado Sergio Villarreal con, probablemente, Yulián Mejía. Sin embargo, si hay un centrocampista con la capacidad física para cubrir muchos metros sin la pelota ese es Rafael Robayo. Lo que él haga será clave para que los suyos no sufran en demasía.

Las ventajas que Nacional produzca con la pelota en ataque dependerán de manera directa del acierto posicional y técnico de sus hombres de banda, y de lo que puedan generar por sí mismos Luis Carlos Ruiz, uno de los mejores delanteros de Sudamérica hoy por hoy, y Yulián Mejía, a quien le queda el mismo calificativo, pero ajustado a su posición natural.

Lunari puede presionar arriba y sacar premio

Lo que Lunari puede hacer para obtener réditos es algo que ha venido trabajando con sus pupilos desde que está en el banquillo del Campín: presionar bien arriba la salida rival. Uribe y Agudelo pueden buscar a los centrales o a los pivotes verdes y cazar alguna pelota para transitar rápido hacia portería. Si Nacional, que adolece de una salida limpia desde que Stefan Medina se marchó, quiere saltarse un escalón en salida y enviar la pelota hacia Ruiz, Millonarios tendrá a Robayo y a Silva para quedarse la segunda jugada. Ahí habrá tela para cortar.

En cuanto a duelos individuales, se antoja interesante ver a los delanteros de Millonarios corriendo contra los centrales de Nacional, los cuales, a excepción de Murillo, no son veloces. Habrá que observar cómo intentará tapar Osorio las recepciones entre líneas de Insúa, que si bien no son muchas por partido, pueden ser muy dañinas, y, al mismo tiempo, cómo Lunari intenta no desangrarse contra los pases teledirigidos de Yulián Mejía.

El marco del enfrentamiento es emocionante: uno de los duelos más pasionales del país en los últimos 25 años, ad portas del inicio de la siguiente etapa liguera; 27 puntos para el local y 29 para el visitante; sin garantías de clasificación, y con un estadio a reventar. El envite promete.

Una especie por descubrir

Parece gracioso, ni muy poco, pero en uno de los equipos que mejor defiende en el último tiempo desfila un futbolista raro. De un pie impropio para lo propio, principalmente. Un centrocampista excéntrico, pero completo. Así de raro es. En el apartado técnico, salvo Gustavo Cuéllar, Yulián Mejía y David Macalister Silva, no hay alguien como él en la Liga Águila. Tácticamente, sobre todo, es indetectable en el campeonato. Indetectable porque no se define. Se trata del mediocentro sincelejano Rafael Carrascal.

Vamos por partes. La evolución de Carrascal no parece ir acorde con sus dotes y cualidades. La primera sensación, en aquel Alianza Petrolera que logró el ascenso derrotando al América de Cali, era un segundo mediocentro. Escaso de agilidad y técnica en el robo, aportaba indirectamente al equipo aurinegro. ¿Cómo así indirectamente? Con pérdidas lejanas de campo propio y conectado mucho con Juan Pablo Nieto. Entre este par se armó aquel Alianza de Héctor Estrada para sobrevivir con el balón y no exigir al pivote Santiago Cardona. Aunque no fue una asociación directa para sobrevivir, sino para fascinar. Había otras armas autosuficientes y letales en ataque como Andrés Rentería, Cristian Palomeque y Michael Rangel, pero las terminaciones o pérdidas seguras le permitían al equipo tener tiempo para el rearmado.

¿Es razón la versatilidad de sus compañeros en el centro del campo la causa involutiva estilística?

Su juego interior es potable y tiene cosas que la mayoría de mediocentros colombianos no lo tienen. De hecho, maneja varios registros incalculables en un futbolista de su carácter, pero las grietas tácticas siguen vigentes. En esta reestructuración que ha sufrido Alianza y él mismo como profesional, ha tenido que compartir la base medular con distintos pivotes. Allí a que no se haya descubierto, en definitiva, su posición dentro de la cancha. Aparte de Cardona ha actuado con Víctor Castillo, Camilo Ayala, Daniel Santa y Giovanny Martínez. Todos diferentes.

En contextos donde el equipo requiere salir de una presión espinosa y física, él luce más. Carrascal disfruta encarando y sacándose rivales de encima. Le gusta arriesgar, le gusta jugar con fuego, por eso se atreve hacer esto cerca de su frontal del área o en la misma área. Confía en su control corto y dirigido, desplazamiento medio y habilidad para regatear. No es de un regate agresivo e incisivo, pero en espacio reducido suele no fallar. De hecho, con espacios amplios se encierra un poco en esa dimensión; no goza conduciendo sin obstáculos. El vértigo y el riesgo lo invocan a un ADN aventurero.

A pesar de lo que resta con su desorden, es más lo que suma Carrascal

Descifrar a un genio, para un defensor, es un dolor de cabeza. A veces abusa de la conducción y la tenencia, porque aún no conoces sus límites. No sabe puramente qué hacer con ella y qué no hacer ella. Pero sí sabe que no tiene límites en su genialidad. Igual puede estar en tu área, al minuto pisar área rival y al otro minuto jugar por detrás o a la misma altura del mediocentro posicional de su propio equipo. No siempre correr es sinónimo de jugar o actuar bien, y en este caso lo es. Su agilidad le permite realizar varias funciones, siendo este el motivo por el cual no mide sus fuerzas y termina haciendo más cosas de las permitidas; corre mucho y mal. Puede que en una jugada calcada sea un recurso sobresaliente en transición ofensiva, y también un inconveniente en el retroceso. Rafael es un arma de doble filo en este aspecto.

A lo que conlleva su juego como tal, él es una pieza del puzzle. ¿Pero las otras piezas sí lo completan? En ataque posicional no tiene un papel fijo y específico por su relieve, convirtiéndose en un efectivo angular. A lo que se refiere el triángulo junto a Santa y Vonder Putten, Carrascal o saca el balón, o recibe por delante del mediocentro rival para encarar, o recibe a las espaldas de ellos. Con su espléndido manejo de rango de pases cortos y largos es un aporte soberbio para salir jugando desde atrás, pese a que Alianza Petrolera, si no es en casa, basa su juego en esperar y contragolpear. Como en Floridablanca, en su patio, los aurinegros juntan el juego interno con los tres mencionados previamente más las diagonales hacia dentro y movimientos internos de Castro y Rodríguez, es allí donde el sincelejano es el filtro y eje de todo. Rafael hace del fútbol de Alianza menos lento, porque es el único argumento veloz, con sus pases y apoyos entre líneas. Sin embargo, los pases no son útiles del todo. Sin las figuras de Rentería, Palomeque y Asprilla para este curso, Alianza perdió amplitud, profundidad y agresividad externa. No ve posible, sin una letalidad de éstas, ejecutar un cambio de orientación, que tan eficiente y productivo puede ser.

Si hay en algo donde puede destacar por encima de todo, y no es dubitativo, es con su pegada, tanto en movimiento como detenido. En movimiento requiere de un control dirigido que lo tiene, aunque no es totalmente corto para dormir la pelota en su pierna diestra. A balón parado, una de las actuales fortalezas de Alianza con Balanta, Aguilar y Espínola, es el ejecutor de todo. Ya sea para buscar a un compañero o tirar entre los tres palos. Su borde interno reluce en clave Liga Águila, y lo ha demostrado con anotaciones y asistencias. Su golpe de balón, sin duda, es casi lo único que lo define como futbolista, mas no como mediocentro (posicional).

Tan solo 22 años y ya es un adulto maduro en unas cuantas decisiones, no en todas. El margen de mejora táctico tiene madera por pulir, como en el ámbito técnico está entre verde y amarillo. Equipos como DIM, Cali u Once Caldas son algunos de los equipos que buscan, necesitan y anhelan un perfil similar, ya sea con todo o con medio empaque. Alianza Petrolera sabe que los días están contados para despedirse de él. Mucho potencial en un todocampista que debe definirse para no fracasar, escribir exhibiciones y marcar el ritmo en nuestro fútbol. Una especie por descubrir.

Pagaría por verte nuevamente

El Atanasio Girardot vivió una noche llena de emociones, errores, talento y goles, pero aun más de fútbol. Fue un partido de esos que siempre imaginamos cuando escuchamos decir que «es el partido de la fecha» y en esta ocasión lo fue. DIM y Cali fueron los protagonistas de una performance que deseamos revivir cada jornada.

DIM, como siempre, quiso ser el protagonista principal. Se hizo con la pelota y la movió bastante bien, excepto en el último tercio de la cancha, donde falla muchísimo al momento de buscar el pase final. Las transiciones de defensa-ataque fueron realmente buenas, Didier Moreno y la Goma Hernández retrasaban su posición para recoger la pelota y llevarla hasta los pies de Daniel Hernández, Cristian Marrugo o Hernán Hechalar. Del otro lado de la cancha esperaba un Cali bastante corto y que entregaba pocos espacios en línea defensiva.

Las pelotas detenidas son el dolor de cabeza de Hernán Torres

El 4-2-3-1 le permite tener al DIM por mucho tiempo el cuero y, de hecho, hace un buen uso de éste, pero al momento de intentar verticalizar y ejecutar el último pase, erran. Hay un excesivo uso del pase horizontal hasta tal punto de crear el espacio y no notarlo. Marrugo es quien mejor lanza verticalmente el pase al vacío, pero cuando lo hace ya es tarde y el rival ante la recuperación de pelota arma contragolpes peligrosos, pues, Medellín sube ambos laterales y los fija bien arriba costándole el retroceso. Ayer Cali no tomó ventaja de los metros cedidos por parte del DIM, pero sí lo hizo en el punto más flojo de los de Hernán: las pelotas detenidas.

Cali estando en ventaja 0-1 arriba defendió a placer. ‘Pecoso’ Castro armó un equipo para tener transiciones cortas y rápidas, a lo que planteó un 4-3-1-2 que tuvo a Andrés Pérez como mediocentro posicional recortando espacios laterales y hacia adelante que entregaron mucho equilibrio de la mano de Guazá y Cabezas. Juan David ha mejorado considerablemente en lo táctico, ahora cubre mejor los espacios y posee un poco más de precisión en los pases cortos. Los tres centrocampistas del Cali fueron el sostén y el puente entre defensa y ataque. En la primera línea defensiva Nasuti y Mera estuvieron impecables y brindaron seguridad en el juego aéreo, especialmente en los centros de costado -aunque fallaron dos veces-. En ataque la rapidez e inteligencia de los de arriba generó opciones claras desde el inicio. Mendieta lanzaba a Preciado y a Santos Borré. Los dos puntas movieron bastante bien a la defensa rival, pero no aprovecharon del todo los espacios de un DIM mandado al ataque.

Borré nuevamente fue el más claro de su equipo, adornó su partido con una joya de gol

«Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto». Proverbios 4:18. Si había una frase que pudiese resumir lo que pienso de Santos Borré sería este Proverbio que encontramos en la Biblia. Rafael es un jugador sobrenatural en el fútbol colombiano, la diferencia que marca entre los que juegan en su posición y él, es abismal. Los movimientos del barranquillero son tan buenos que en ocasiones creeríamos que deja en ridículo a los defensas, hasta tal punto de expresar, «¡qué regular es este central!». La culpa es de Santos Borré. Si pensábamos que el punto menos fuerte de Rafael era el remate de media distancia, ayer nos dejó con dudas. Colgó la pelota de un ángulo imposible para Silva. Sigue cumpliendo en cada partido y va dejando más detalles que nos llevan a pensar, entre otras cosas y tan temprano, cuál será el techo de un chico de tan solo 19 años que en cada jornada se nos escapa de lo que estamos acostumbrado. Sin duda, como la luz de la aurora, el nivel de Rafael Santos Borré va en aumento, resta esperar el día que alcance la perfección.

Con los cambios realizados por el cuerpo técnico de Hernán Torres su equipo encontró más espacios y tuvo mayor profundidad con la verticalidad de juego en los últimos 20 minutos. Juan David Pérez y Brayan Angulo fueron piezas claves para que DIM lograra adquirir un juego más directo y conveniente para el comportamiento tímido de los del ‘Pecoso’, a quienes les cuesta administrar casi siempre la ventaja. Al final, Medellín tras dos pelotas detenidas, encontró el empate en su debilidad. Nos queda en la retina un partido emocionante y con un fútbol vistoso por ambas escuadras, y dos equipos que podrían encontrarse más adelante en busca del título.