Giro de 360°

Se reeditaba la final de la liga ocurrida hace muy poco. Deportivo Cali e Independiente Medellín estaban de nuevo viéndose la cara en una jornada que presentaba duelos directos. Había que medir fuerzas. Las balanzas no presentaban ninguna inclinación. No obstante, lo arrojado en la antesala envolvía el partido de Palmaseca como el más destacado, picante y atractivo en un FPC que hoy, más que nunca, es noticia porque Pékerman llamó a diez jugadores de la Liga Águila para los duelos iniciales de las eliminatorias.

Los errores del Deportivo Cali, en especial de Nasuti, lo mandaron a la horca en 4 minutos

No había empezado el partido y Medellín se encontraba con dos goles de ventaja. Mejor, si había empezado, pero no para el Deportivo Cali. La demora fue salir a jugar para que la noche, cuando el sol aun iluminaba, hiciera presencia en la comarca vallecaucana. Los dirigidos por Leonel, a partir de robos certeros y ataques al lado débil, vulneraron a Hernández sin piedad. Hechalar era el verdugo en apenas cuatro minutos gracias al caos de Nasuti con sus salidas descarriladas y a la inexperiencia de Lucumí para cerrar por dentro. Fue un saqueo fugaz que dejó a todos perplejos.

Ante esto fue Casierra quien decidió exhibir sus virtudes y asentar al Deportivo Cali más cerca del área de Anthony Silva. Sus recepciones siempre fueron progresivas, tanto que en una de ellas mostró su autosuficiencia para tallar un gol precioso.

Medellín no encontró obstáculos para cruzar la divisoria

La libertad de los laterales –especialmente Fabra-, propiciada por la poca ayuda de los volantes ofensivos caleños, permitía al poderoso una salida simple en la cual Marrugo encontraba abastecimiento. Christian era invisible para Pérez-Cabezas que no llegaban nunca a cubrir el ancho de la cancha. Huérfanos de una actitud defensiva colectiva insolidaria. La jugada siempre les dejaba colgados y ahí el diez rojo montó un carnaval para incrustar a los suyos en campo contrario.

Los dos goles fueron un mazazo para el local que veía como Benedetti y John Pérez no lanzaban ningún salvavidas en forma de ideas para evitar el naufragio absoluto. Medellín desarrollaba mejor su plan, sin sufrir y haciendo rotar la pelota. La Goma Hernández y Torres casi siempre aseguraban el destino de la pelota estando por detrás de la línea que la misma marca. Esto creó impotencia en Deportivo Cali que no hallaba la forma de interceptar algún pase en la red que dibujaba su rival. No olían el rastro, parecían jugar el partido a destiempo.

El ingreso de Rafael Santos Borré caló hondo en sus compañeros

En el inicio del segundo tiempo “Pecoso” Castro haría un movimiento ensordecedor: incluía a Rafael Santos Borre en remplazo de John Pérez. Por primera vez iban a jugar Casierra, Preciado y el chico que ofrece magia dentro de un césped como si recordara jugar descalzo en las calles arenosas de Barranquilla. El telón empezaría a enrollarse a medida que Borré entraba en calor. Su impacto futbolístico, pero sobre todo emocional, hizo que los azucareros crecieran. Fernando partió con un 4-2-1-3 en el cual Borré contó con libertad para moverse a placer, registrando todo tipo de acciones y siendo muchas cosas a la vez. Es un genio, y los genios son capaces de jugar donde quieran y hacer lo que deseen.

El ritmo del Deportivo Cali en el segundo tiempo dejó sin posibilidades a su rival

Independiente Medellín observaba como la pelota se le esfumaba y, al mismo tiempo, como el marcador se transformaba hacia la igualdad. Cosificándose el clímax del local, ya los de la capital de la montaña empezaron a quedar rezagados y a sentirse superados. Torres se difuminó en la tarea de la gestación haciendo cojear a su equipo con balón. Por el otro lado, Benedetti inició una dinámica positiva que minimizó al rival por medio de triangulaciones coherentes, siendo productivo desde la derecha y más trascendental. El fútbol, que es un universo paralelo al real, permite que sus practicantes resuelvan y definan sus conflictos. Y, claramente, Nasuti lo experimentó. Pese a ser el causante del desastroso primer tiempo, hizo presencia en el marcador para desmoronar la imagen inicial.

Leonel Álvarez no encontró explicaciones ante la pérdida de la ventaja. Quiso ofrecer soluciones con sus sustituciones pero estas no repercutieron al quedar en inferioridad numérica por la expulsión del guardameta Silva. En el otro banquillo, Fernando Castro hizo una gestión estupenda al dar ingreso a un inspirado Borré que desempolvó la jerarquía almacenada en los jugadores que no demoraron en solidificar la remontada. Los vestidos de verde golpearon a un Medellín que no vive un momento ideal tras la eliminación de copa. Eso sí: hoy, quien se regocija, es Rafael Santos Borré. Ratifica lo que significa contar en la plantilla con un astro deslumbrante.

Bonita eliminatoria

Nos regalaron una bonita eliminatoria Independiente Medellín y Junior tanto en el transcurrir de los 180 minutos como en los penaltis. Esta es la esencia de la Copa Águila en rondas avanzadas. Quedamos con ganas de otro partido o de una eliminatoria aún más linda entre Santa Fe y Once Caldas para definir al segundo finalista que acompañará al tiburón.

A lo que se refiere el partido, el DIM fue superior en el transcurso de los segundos 90 minutos. Como Junior en los primeros. Los de Leonel Álvarez fueron tan superiores que dos futbolistas insuperables en Junior, Gustavo Cuéllar y Vladimir Hernández, pasaron inadvertidos. Menos Sebastián Viera. El uruguayo sostuvo la balanza obligando a definir la serie desde la fortuna de los jugadores y la gloria de los porteros.

La organización de Cuéllar y Celis fue un problema defensivo para el Junior

Dos movimientos metódicos del DIM controlaron a un Junior transparente en ambos campos. En primer lugar, Fabio Burbano atacando la zona de Jossymar Gómez. El ex del Envigado guió el juego hacia el uno contra uno ante el tercer lateral rojiblanco (después de Vélez y Murillo). Comiéndose a Jossymar, Burbano sacudió con el regate interior o ganando línea de fondo más centro. Alexis Mendoza no corrigió, pues el pivote derecho era Gustavo Cuéllar y no Guillermo Celis. Celis no pudo compensar defensivamente con ayudas a Jossymar porque era el mediocentro lejano y desatender a Pajoy estaba fuera del presupuesto. En segundo lugar, Leonel Álvarez preparó toda la semana anular a Vladimir Hernández y lo hizo sobremanera. El lateral derecho fue Didier Moreno, quien impidió cada recepción del araucano de cara, imposibilitándole encarar. Lo hizo con anticipos que requerían coral lectura o forzándolo a recibir de espalda y achicándole el giro.

Junior no hacía ningún merecimiento para descontar y empatar la serie, pero apareció Jarlan Barrera con un gol que puede consagrarse como el mejor del año en el fútbol colombiano. Un gol de un peso de talento que debe desbocarse. En el actual sistema constituye una disociación entre Ovelar, Pérez, Vladimir y Cuéllar.

Mal Leonel en la gestión de campo posterior al gol de Jarlan

Leonel Álvarez terminó inclinando el resultado al 2-1 final sacando a Christian Marrugo y metiendo a Félix Micolta. El DIM perdió su único movimiento entre líneas para los pases de Daniel Torres. Y el objetivo no fue pasar a línea de tres y ganar una opción de pase por delante del balón, sino ofrecer más vértigo a los ataques poderosos. Y en los cobros desde el punto penal ocurrió lo inevitable: Sebastián Viera confirmó su espectacular actuación y agrandó su estatua en Barranquilla como ídolo.

Las teclas y el mensaje de Alexis Mendoza

La Copa Águila en estas fechas es un escenario que, sin más, divierte en su máximo esplendor. Divierte porque cada uno de los equipos se va tomando el certamen con mayor seriedad que, por ejemplo, la misma fase de grupos. Esto evidenciaron tanto Junior como Independiente Medellín en un interesante juego que pudo acabar con dos o tres goles más en el electrónico.

Cuéllar y Vladimir, el nuevo sello

La marca potencial del Junior, conocida por muchos, que consiste en tener la mayor parte del balón entre Cuéllar y Celis, dos futbolistas que potencian el juego de posición, creando ventajas desde el primer pase, está teniendo un impacto brutal en el cómputo global. Ahora Alexis ha tomado medidas específicas para intensificar las sensaciones. Celis como mediocentro derecho y Cuéllar como mediocentro izquierdo (en el carril de Vladimir) le da un dominio que hoy por hoy no tiene nadie en el fútbol colombiano. El primero por su dominio físico y respetuoso poso; el segundo, sin descubrir nada, significando el fútbol en Colombia. Mendoza quiere aliar con frecuencia a Cuéllar y Vladimir, convirtiendo esta relación en la más potente y fulgurante en el marco local. Macnelly junto a Chará sería la otra, aunque necesitaríamos conocer su cuota de producción.

Alexis, desde su dirección de campo, dictó el trámite

Al DIM, el último detalle, se le hizo complejo defender. En ese carril derecho defensivo Leonel juntó a un extremo reconvertido en lateral (Micolta) y a un delantero reconvertido en extremo (Pajoy). En resumidas cuentas, escaso talento defensivo en estático y en carrera. Junior no marcó más goles o creó más situaciones porque la única forma de frenar tanto a Cuéllar como a Vladimir era por medio de infracciones o doblajes defensivos. Si era lo primero, el DIM controlaba el juego aéreo gracias a Mosquera, Cahais, Moreno y Henríquez; si era lo segundo, lo menos recurrente, Ortega (muy lento) proponiendo y Pérez (muy desacertado) conduciendo tenían kilómetros.

En la segunda mitad, cuando el resultado parecía finiquitado, Junior comenzó a perder el balón mal, impropio de un contexto favorable (2-0). Los ingresos de Jarlan Barrera y Jorge Aguirre le cayeron muy mal al tiburón. Junior necesitaba ser lento para dormir un partido que dominaba bajo mínimos altibajos. El DIM era incapaz de sumar tres toques en campo contrario, como también era incapaz de generar múltiples ventajas saliendo. Daniel Torres, sobrepasado con y sin balón en el juego, superado por el ritmo del mismo, no apareció cuando el DIM más necesitaba su templanza y serenidad.

¿Marrugo estuvo en cancha?

De cara a la vuelta, Junior dependerá de sí mismo para afrontar los últimos dos partidos de la competición. A este ritmo, sostenible por las facultades de los jugadores, se le dificulta a cualquier rival competirle óptimamente. Sobre todo cuando Alexis parece haber dado en la tecla: Cuéllar y Vladimir por el carril zurdo, y Celis por la zona de Pérez, abriéndole el espacio a conducir más metros. Independiente Medellín, por su parte, deberá corregir si no quiere que Marrugo pase por anónimo.

Pases para el Independiente Medellín

Independiente Medellín se ha caracterizado a lo largo del presente año y parte del anterior en poseer grandes soluciones en fase ofensiva. No hablamos de recursos, pues el equipo siempre pecó de un sistema que propiciara ventajas en el último cuarto de cancha. Ahora, con la llegada de Daniel Torres, los dirigidos por Leonel Álvarez ven con otros ojos a sus atacantes. Gente como Hernán Hechalar, Christian Marrugo y Juan Fernando Caicedo se centran exclusivamente en lo que mejor hacen, y no en perder calidad por realizar más cosas. El DIM tiene pases. En su mayoría procedentes de Torres.

El DIM se reforzó en un puesto ineludible

Algo que ha ganado sí o sí el DIM es naturalidad en los primeros compases. Antes el DIM se veía obligado a salir a partir de Jherson Córdoba, John Hernández o Didier Moreno. Daniel Torres palió esa falta de creatividad y sutileza desde el primer pase. Es su esencia como futbolista ser la base de la jugada y repartir ventajas. Leonel Álvarez sabe de la clase de jugador que tiene y le encomendó su sistema. Torres tiene la libertad de buscar, llevar o lanzar el balón donde quiera y posteriormente acompañar. Esto habla de las comodidades que le brinda el sistema para llevar a cabo su función. Hace muchas más cosas y a gran nivel.

A partir de cómo influye en el juego y con qué frecuencia, pasemos a lo importante: los pases de Daniel Torres. Sus dos grandes virtudes en este modo de juego son el pase entre líneas y el pase diagonal. Aquí hay un grupo y un futbolista particular beneficiario. Hablamos de los atacantes y Frank Fabra respectivamente. Vamos por partes.

Para el DIM es una fortuna contar con el pase entre líneas. Esto representa una superioridad preparativa en clave Liga Águila. Ningún otro equipo, salvo Junior o Alianza Petrolera, cuentan con un mediocentro de este calibre. Ante defensas cerradas, el ataque posicional puede dirigirse a Daniel Torres. ¿Por qué? Porque su toque posee la tensión y dirección suficiente para superar mínimo una línea y máximo dos líneas de presión. El asunto es que los atacantes poderosos no aprovechan la virtud del bogotano abriendo defensas por deficiencia en los controles. Marrugo es el único capacitado en recibir el balón gracias a su buen primer control. De resto, quizá Caicedo o Rodríguez descargando de espalda para activar a los mediapuntas de cara, no privilegian este gesto técnico.

Además de ser muy tensionados, son con mucho sentido

La otra variante técnica es el pase diagonal. Aquí el DIM aún depende de Daniel Torres, pero Frank Fabra lo hace útil a través de su profundidad. Fabra es un lateral largo y ancho que castiga generalmente recibiendo por fuera y subiendo o entrando. Evidentemente, Torres oxigena el ataque del DIM cuando éste agudiza en reconocimiento del ex-Deportivo Cali. El Independiente Medellín afila sistema y estilo.

Ritmo bajo

Independiente Medellín y Atlético Nacional protagonizaron una nueva edición del Clásico antioqueño en la décima fecha de la Liga Águila. Rojos y verdes llegaron al partido después de haber ganado sus respectivos encuentros en la jornada pasada, cosa que los había dejado en la parte alta de tabla de posiciones. Para este partido, los verdolagas no pudieron contar con Macnelly Torres, Alexander Mejía y Camilo Vargas que estaban con la Selección, mientras que los locales no tuvieron en su convocatoria a Frank Fabra y a Juan Fernando Caicedo.

Leonel Álvarez mandó a la cancha un 4-4-1-1. La idea era comenzar a generar fútbol por dentro para abrir campo en las bandas. El problema era que Marrugo estaba bien referenciado y que no había nadie más que conectara a los jugadores de la zona central con los de las bandas. Por su parte, Nacional tuvo problemas para acercarse al arco de David González cuando recuperó el balón e intentó contragolpear porque el rival estaba ordenado. A esto debe sumarse lo solo que estuvo Yimmi Chará a la hora de proponer. Ni Mejía, ni Bernal, ni Berrío ofrecieron apoyos claros que hubieran facilitado la labor del ex Tolima.

Daniel Torres y Davinson Sánchez dominaron el primer tiempo desde la mitad de la cancha

Durante toda la primera mitad el ritmo fue muy bajo y el balón rodó por un hoyo negro formado en centro del campo. El único de los 22 jugadores que intentó algo diferente fue Luis Tipton, remplazo de Frank Fabra como lateral izquierdo. El cartagenero fue clave cuando se proyectó porque con sus centros incomodó a la defensa contraria. Sin embargo, sus apariciones fueron espontáneas y no marcaron una gran diferencia en el trámite del encuentro.

En el segundo tiempo a Marrugo le bastó con aparecer una vez para abrir el partido. A los cuatro minutos, Carlos Valencia  le mandó un pase largo a Angello Rodríguez. Este pivoteó y Christian recibió, enganchó y luego lanzó un remate al ángulo inferior derecho de la portería de Franco Armani. Desde ese momento, Nacional intentó generar peligro pero careció de creatividad y Medellín aprovechó los espacios que dejó el equipo de Rueda cuando se posicionó en campo contrario para tratar de aumentar el marcador.

En los 85 minutos que jugó, Hernán Hechalar solo completó 11 pases

Más allá del ritmo bajo que predominó durante casi todo el encuentro, los dirigidos por Leonel Álvarez supieron golpear en el momento preciso y se alzaron con tres puntos que los van acercando a los playoffs finales. Por otra parte, Nacional volvió a evidenciar los problemas que tiene para producir y perdió su segundo partido en el semestre. Reinaldo Rueda tiene que buscar alternativas a lo que él llama la ‘Macnellydependencia’. Si no las encuentra, el equipo no podrá salir del bache en el que está.

Con Arias y sin diagonal

Luis Carlos Arias es un futbolista total. No porque haya pasado por múltiples posiciones en su carrera, pero porque lo hace en un mismo partido. Arias suele aparecer en ambas áreas y en muchos sectores. Y lo hace bien. Es por esto que su titularidad es coherente e indiscutible. En un equipo en que los atacantes cooperan poco en defensa, Luis Carlos Arias es la salvación.

Leonel debió cambiar la figura para incluir a Arias

Al DIM le urgía un Arias, y a Arias le urgía un cambio de sistema. En el 4-2-2-2 habitual no tenía cabida. Está claro que prescindir de Marrugo o Hechalar en la mediapunta es algo que el DIM no se puede permitir. La otra opción, acompañando a Daniel Torres en la primera línea, le resta libertad a Arias para su ida y vuelta característica. Con base en esto, Leonel Álvarez reformuló el sistema y cambió la figura: un 4-2-3-1 asimétrico.

Con Arias de tercer madiapunta gana Arias y gana el DIM. En la banda, Arias es libre para desplegarse. Y es a partir de ese despliegue que el DIM retrocede mejor. Pero, claro, no todo es color de rosa. El DIM necesita de Arias activo en todo el eje vertical. Pero Hernán Hechalar lo necesita en el eje horizontal, mutando posiciones con él, abriendo espacios para su aclamada diagonal. Esa movilidad horizontal que demanda Hechalar se ha visto sacrificada para que Arias se pueda apropiar de la banda izquierda. En efecto, a perfil cambiado, Hechalar conduce menos, llega menos. Pero también es cierto que, fijo en la banda, Hechalar ha mostrado un pase con rosca peligroso y deja ver su lado más asociativo, que no deja de ser interesante. Ya no hay diagonal de Hechalar. Todo sea por defender mejor.

Vértigo en Montería

El municipal de Montería vivió una tarde peculiar, acogió un partido tan emocionante como vertiginoso. Los equipos enfrentados -Jaguares e independiente Medellín- se olvidaron de la mitad de la cancha. Aquel espacio donde normalmente se gestan las jugadas se vio convertido en una zona de paso. Los jugadores avanzaban briosos buscando el arco mientras que la bola pasaba coqueta por encima, eludiendo una de las zonas más importantes del terreno de juego.

En la fecha pasada, Jaguares perdió 2-0 con Pasto y necesitaba ganar para no perder terreno en la tabla de posiciones

El 4-3-3 de Jaguares parecía mucho mejor sistema para enfrentar las condiciones en las cuales se había planteado el partido pero terminó siendo el 4-2-3-1 del DIM el que triunfó en el terreno de juego.

En la primera parte, único momento del partido en el que hubo un poco de gestación, el Medellín hizo valer el poderío de su mediocampo y por momentos encerró a un Jaguares que sufría en la mitad, ya que Dayron Pérez se veía superado una y otra vez por toda la línea de mediapuntas del DIM. Hechalar, Marrugo y Angulo ganaron la espalda de Pérez quien se vio perdido en el doble pivote y dejó a su compañero de línea, César Carrillo, solo contra los creativos del Medellín.

Este contexto favoreció al equipo que tenía mejor calidad técnica en su mediocampo

Jaguares, replegado por el dominio del terreno de juego que tenía el conjunto visitante, optó por jugar balones largos a su delantero centro, Martín García, con la única intención de que éste ganara los rebotes y activara a William Palacios y José Ricardo que corrían incesantemente por las bandas. La fórmula de Jaguares no sólo los sacó de su propio campo sino que generó que el DIM se comenzara a partir.

Para la segunda mitad Carlos Castro decidió adelantar a Dayron Pérez para liberarlo de sus funciones de marca y meter a Cristian Palomeque en lugar de Martín García. El ex Alianza Petrolera y Nacional jugó de extremo izquierdo y José Ricardo pasó a jugar por el centro del terreno como jugador más adelantado. El cambio afectó el partido inmediatamente, Palomeque recuperó el balón en su propio campo y en un solo arranque desestabilizó la defensa visitante, después de eludir a Torres tocó para Ricardo este jugó de primera para Dayron quien a su vez pasó el balón rápidamente a William Palacios a quien le bastó tocar la bola suavemente por un costado del portero Silva.

Los cambios determinaron el rumbo del encuentro

El golpe fue certero Jaguares alcanzó a tener una oportunidad más antes de que en un cobro de costado el Medellín empatara el partido. Aquí fue cuando Leonel Álvarez actuó, sacó a Brayan Angulo, mediapunta mucho más tirado al centro que a las bandas, y puso a Burbano, extremo por izquierda. Además retrasó a Marrugo quien ejecutó bastante bien su rol de lanzador.

Con ambos equipos decididos a llegar lo más rápido posible a la portería contraria el partido se volvió mucho más atractivo. Con verticalidad e ímpetu se encargaron de borrar la mitad de la cancha, se jugó de arco a arco hasta que faltando 5 minutos para el final Burbano encontró un rebote dentro del área y decidió terminar la contienda.

Clásico bajo cero

Nacional tuvo más posesión de pelota, dominio territorial en la mayor parte del compromiso y llegadas más punzantes al arco rival. Pero esa superioridad en el trámite no la tradujo en goles, para decepción de sus 37.575 seguidores (por orden del comité de vigilancia y seguridad, los hinchas rojos no pudieron asistir al Atanasio). Medellín mostró anemia en su ataque y como contraste, un engranaje defensivo rocoso, que cuando tambaleó, mantuvo su solidez gracias a los guantes milagrosos de David González.

Si nos atenemos a los puntajes ideales que conciben los técnicos, desde la óptica de juegos de local y visitante, el empate sin goles favoreció más a la gente de Leonel que al profe Rueda, el anfitrión. Más si tenemos en cuenta las carencias ofensivas del DIM que ya no cuenta con Monsalvo y Pérez y que, además, no pudo inscribir ante Dimayor a Mosquera y Palacios. Por otro lado Luis Carlos Arias está en período de recuperación y Marrugo y Caicedo no hicieron la pretemporada por lesiones. Es decir, una igualdad con dificultades pero muy valiosa al final.

El partido se puede dividir en 3 segmentos. El primero va hasta los 20’ cuando Medellín, con presión alta y asfixiante, no le permitió una salida limpia a Nacional desde el fondo. Con Daniel Torres, como pulpo en el medio, la visita trató de profundizar el juego, pero abandonó las aventuras por la punta derecha, limitando así la ofensiva a la zona comprendida entre el eje de la cancha y el pasillo izquierdo. Por lo anterior, Murillo y Nájera, lograron echarle el lazo a Caicedo y los volantes de llegada del rojo no pisaron el área. Armani no ensució el uniforme.

El segundo segmento va de los 20’ a los 45’, donde tomó la iniciativa Nacional de la mano de Macnelly y tuvo 4 llegadas de mucho filo, con Ruiz, Torres, Berrío y Copete

En el segundo tiempo (tercer segmento), la presión alta fue protagonizada por los verdolagas y a Medellín no le quedó otra alternativa que recular y encomendarse a las vacunas de contragolpe. En este orden de ideas hubo 2 aproximaciones: una de Córdoba y otra de la Goma Hernández. De resto, las oportunidades fueron de Nacional con 2 centros de Alcatraz que no pudieron finalizar Duque y Copete, sumado a las dos llegadas claras de Jefferson Duque y Yulián Mejía salvadas in extremis por David González.

Las diferencias en la búsqueda de la victoria, las marcaron los avances de uno y otro: flaco el rojo y gordo el verde. Nacional tuvo más control del partido, mejor circulación de la pelota y buscó superioridad numérica en la zona activa de juego.

Fue un compromiso con gran entrega de los protagonistas, pero sin fantasía. Iniciativa de Nacional sin eficacia y una espera roja, bajo un dibujo de 4-4-2, que permitió mantener el arco en cero. Intención de los contendores, de darle buenos destinos al balón, siendo en éste aspecto más preciso Nacional, equipo que quedó en deuda con el acierto de los disparos. Los locales con más andadura táctica y sus oponentes con un onceno en construcción.

El ancla de Leonel

Bogotá: una metrópolis que se alza en medio del helaje del altiplano, helaje que se antoja eterno y estremece los huesos cada noche. Sus techos son bajos para mantener el escaso calor y en las cocinas nunca falta el café. Buena parte de las costumbres bogotanas se rigen alrededor del calor. El fútbol no es la excepción. ¿Qué es aquello que los fieles bogotanos no perdonan que falte en sus equipos? Calor. Bogotá, condenada al frío sin gracia, encuentra en el fútbol caluroso una forma de resguardo.

Daniel Torres supo de qué va esto y, con un derroche de energía siempre como argumento a su favor, disipó dudas desde el primer momento. Torres era ese paisano querido por todos porque entendía y respetaba los códigos de conducta del pueblo: el juego físico, enérgico y caluroso. Pero Torres aportaba un valor agregado, una lengua extranjera que todos gustaban oír: tenía buen pie.

Vamos por partes. Es cierto que Daniel Torres se abrió paso en Independiente Santa Fe a partir de su juego físico y una personalidad salvaje. Sus piernas son capaces de una zancada ciertamente larga, su eje gravitacional se mantiene después de chocar y su resistencia física es garantía de oxigeno incluso en los partidos más intensos. De su estabilidad gravitacional se desprende su aptitud para ganar segundas jugadas; de su zancada y resistencia, la lateralidad que lo caracteriza. Torres es capaz de menearse de lado a lado en el campo cuando las coberturas así lo requieren. Aunque su zancada no es veloz y da la impresión de que no llegará, sí es larga y termina llegando.

Daniel Torres es una garantía defensiva más por posicionamiento que por robo

El portento físico de Daniel Torres está al servicio de una inteligencia sobresaliente. Hablamos de un jugador con una disciplina defensiva digna de cualquier elogio. Es muy rara la ocasión en que un ataque rival lo encuentra mal parado. Si no está formando la primera línea del medio, está cumpliendo con alguna cobertura necesaria. Y así como aguanta bien al rival, también sabe irlo a buscar. No le falta atrevimiento para secundar presiones altas y, en ocasiones, muestra cierta vocación para el anticipo.

Pero el contexto en que Daniel Torres verdaderamente sobresale y alcanza el clímax es, sobre todo, cuando corre hacia atrás. En momentos de transición defensiva, lo normal es verlo interponerse entre el balón y su portería. Además de sostener el retroceso colectivo, Torres orienta su cuerpo en aras de taponar el avance del rival por el centro, bien sea cortando líneas de pase o frenando la conducción de su oponente. Si el rival ha de progresar en el contraataque, teniendo a Torres enfrente, no le queda de otra que hacerlo por afuera. He aquí la segunda parte de la victoria de Torres: su achique lateral. Sirviéndose de su propio lateral y de la línea de banda, Torres conduce al rival al exterior, lo encierra y detiene el ataque. Es un doble movimiento que repite una y otra vez. Y es muy bueno haciéndolo.

Que Daniel Torres se desenvuelva cómodamente protegiendo la zona interior legitima plenamente la decisión del DIM al ficharlo. Leonel Álvarez ha heredado un equipo que sufre todo tipo de problemas cuando se trata de defender por dentro. Daniel Torres tiene todo para ser el ancla del DIM en el medio. Pero así como Torres está llamado a colmar las necesidades del DIM, el DIM también deberá lidiar con los problemas de Torres.

El DIM no encontrará un primer pase loable en Torres

Como dijimos al principio, el factor diferencial de Daniel Torres en la primera línea del medio de Santa Fe fue su buen pie. El problema es que demanda un contexto muy específico para sacarlo a lucir, por lo que no siempre se adecúa a las necesidades colectivas sino que, por el contrario, requiere que ocurra a la inversa. Un ejemplo de ello es la salida de balón. Lo normal es ver a Torres incrustarse entre centrales al inicio de la jugada. Desde ahí, se puede esperar de él un pase seguro. Poco más. Torres carece de atrevimiento para conducir desde atrás o imponer ritmo con algún pase tenso. De hecho, Torres tiende a ralentizar el compás del juego. Lo más oportuno que puede brindar en la salida es un cambio de orientación urgente: algo importante en ocasiones pero escaso e insuficiente para denominarlo un maestro del primer pase.

Dicho esto, ¿cuándo sale a flote el afamado buen pie de Daniel Torres? En el momento en que su equipo halla la manera de salir de atrás y lo encuentra en campo contrario. Es ahí en donde Torres se anima a tomar las decisiones ofensivas de su equipo. Entre más adelantado recibe, mayores riesgos toma, y va dejando de manifiesto la visión acertada que tiene para encontrar a los delanteros. No hay duda que, entre sus prestaciones ofensivas, su capacidad para romper líneas es la más destacable. Su fetiche es el pase con altura. Y, precisamente, los partidos en que los rivales se han limitado a ver la pelota pasarles por arriba han sido sus actuaciones más determinantes. Su golpeo por debajo del balón es la medida de su inspiración.

El fichaje de Torres al DIM podría beneficiar a ambas partes

Expuestas las virtudes y los vicios de Daniel Torres, nos queda vaticinar un poco más sobre cómo le vendrá Torres al DIM y cómo le vendrá el DIM a Torres. El efecto principal del fichaje, salvo un giro inesperado, será que el DIM encontrará en Torres el ancla que lleva anhelando un buen tiempo. La duda principal surge en la base de la jugada. La ausencia de Vladimir Marín, generador del fútbol del DIM en incontables ocasiones, dejará coja la salida de balón. Ante esto, no hay indicios de que Torres pueda valer como recurso suficiente.

Respecto a cuán positivo resulta el fichaje para Daniel Torres, los roles de Luis Carlos Arias y Yilmar Angulo servirán como respuesta. Es cierto que Daniel Torres ha mostrado una evolución notable en lo referido a disciplina posicional, a lo cual Gustavo Costas contribuyó indudablemente. Pero también es cierto que, en esa misma reconversión de Torres en volante ancla –originada en la partida de Gerardo Bedoya de Santa Fe–, una parte de su progresión como jugador ha quedado inconclusa: su juego por delante del balón. Los recursos de Torres en campo contrario, recursos que esperamos hayan quedado consignados a lo largo del texto, atesoran un potencial considerable. Algo intentó Wilson Gutiérrez en la segunda mitad de su era en Santa Fe: a partir de los relevos Luis Carlos Arias y Yulian Anchico, Daniel Torres volvió a frecuentar la frontal del área. Los resultados le dieron la razón. La buena noticia es que el mismo Luis Carlos Arias lo acompañará en su paso por Medellín. ¿Volveremos a ver al Daniel Torres determinante? En el estadio La Libertad, Daniel Torres dejó constancia que, sea en el sistema que sea, terminará encontrando la manera.

Cuidado: ¡niños jugando!

El fútbol colombiano vivió de un semestre exótico, con partidos rebosantes de emociones y jugadores que dejaron ver de qué están hechos. Quizá haya sido el semestre con el nivel futbolístico más alto de los últimos años; los playoffs así lo confirmaron. La expectativa para conocer quién iba a ser el nuevo campeón crecía y tan sólo quedaban 90 minutos.