La alargada sombra de Carlos Valderrama

El recambio ya había empezado en la Copa América de 1995, pero la presencia de Valderrama, Higuita, Álvarez, Rincón o Asprilla hacían que la selección siguiera pivotando sobre la misma base del fabuloso equipo de Francisco Maturana. ‘Bolillo’ Gómez, aunque mano derecha de ‘Pacho’, veía el fútbol de una manera diferente.

De Ortiz a Valderrama

Cali, 1985. Colombia había quedado tercera en su grupo, conformado por Argentina, Perú y Venezuela, en las eliminatorias para el Mundial de 1986, y por lo tanto debía jugar un play-off de repechaje que lo emparejó con Paraguay en la semifinal y que, de ganar, lo llevaría jugarse una plaza en el Mundial ante el ganador de la llave entre Chile y Perú.

Bajo el liderazgo de Chará

Yimmi Chará es el gran artífice del paso de Atlético Nacional a la final de la Liga Águila II. Bajo su guía, el elenco verdolaga le dio vuelta a un marcador adverso frente a un rival que lo dominó durante los 90 minutos del primer encuentro. Debe destacarse, además, el rendimiento de Óscar Murillo y Alexander Mejía, que jugó su mejor partido desde que se volvió a poner la camiseta verde.

Alejandro Guerra volvió a ser titular

Medellín salió al gramado del Atanasio Girardot sin Goma Hernández y eso se evidenció desde el minuto 1. Nacional llenó el campo de volantes y comenzó a hacer estragos. Macnelly y Chará formaron una sociedad en la zona derecha para atraer a Daniel Torres y a Frank Fabra. La idea era abrirle el carril derecho a Gilberto García, que se encontraba con bastante espacio de maniobra en la banda derecha. Por la izquierda, Didier Moreno tenía la tarea de referenciar a Alejandro Guerra.

Ante el peligro que esto generaba, ninguno de los dos pivotes salía a acompañar las jugadas y a juntarse con Christian Marrugo y Hernán Hechalar, que se diluía con el paso de los minutos. Sumado a esto, la presión de Nacional fue agresiva y al poderoso le costó deshacerse de ella. Mejía y Pérez mordían, recuperaban y pasaban.

Mejía recuperó 3 balones, realizó 3 intercepciones y despejó 2 balones

En este contexto, Chará comenzó a hacer lo que Reinaldo le pidió desde el primer día: conducir el balón desde el centro de la cancha y asociarse con su compañero de turno, en este caso Macnelly, que ocupó el carril central. El ritmo impuesto por ellos dos, sumado al trabajo de Guerra por la izquierda y a los movimientos de Duque entre los centrales, hizo de Nacional un equipo supremamente peligroso que anotó dos goles en menos de 25 minutos.

Con el resultado en su contra, Leonel sacó a Félix Micolta a los 25 minutos y metió a Fabio Burbano. Su idea era que el recién ingresado arrancara desde más atrás y fuera el socio ideal de Marrugo. El plan no le funcionó porque Nacional no cedió y mantuvo la presión agresiva con la que desarticuló los ataques del Medellín.

Independiente Medellín no generó opciones de gol en el primer tiempo

En el segundo tiempo, Nacional bajó el ritmo pero mantuvo el orden. Los rojos no tuvieron éxito para acercarse al arco. Caicedo y Hechalar se encontraron con dos muros impasables cuando recibieron el balón, Murillo y Henríquez; Marrugo y Burbano con Mejía y Pérez que no cedieron espacio en ningún momento del encuentro. El 2-0 reflejó lo mostrado por ambos equipos en el gramado del Atanasio Girardot

Y es que de la mano de Chará, Nacional completó un partido de ensueño frente a un rival muy complicado. El vallecaucano ha sido la ficha clave del paso de los verdolagas a la Final y del esquema con el que Reinaldo Rueda dominó el torneo de pies a cabeza. Frente a Junior, los antioqueños jugarán su undécima Final de torneos cortos y tratarán de repetir lo hecho hace año y medio, cuando Valoy forzó los penales que los llevaron a la estrella 14.

El nuevo Hechalar

Hernán Hechalar es una de las grandes incógnitas para los playoffs. Quien otrora conformaba uno de los grandes tridentes que se recuerde en tiempos recientes, hoy se encuentra sumido en la discreción. ¿Qué cambió de un semestre para acá?

Sin Juan David Pérez y con Daniel Torres, Hechalar debió reinventarse

La reinvención de Hernán Hechalar surge a partir de dos momentos. El primero fue la partida de Juan David Pérez al Junior de Alexis Mendoza. Sin Pérez en el tridente ofensivo, Hechalar ya no encuentra con quién intercambiar posiciones y aparecer por cualquiera de los tres carriles para exponer eso que lo hacía diferente: su capacidad para llegar al área con sorpresa.

El segundo momento, y no menos importante, fue el cambio de discurso que significó la llegada de Daniel Torres. Leonel Álvarez tradujo la llegada de Torres en pases para el DIM. El paso a seguir debía ser sistematizar las recepciones de dichos pases para hacer sostenible el discurso. Así fue que Hechalar pasó a vivir en la banda derecha. Desde ahí es menos agresivo, sí. Pero lo que más interesaba a Leonel era hallar un continuador de los pases que aporta Daniel Torres. No decimos que Marrugo no sea un cómplice en este sentido. Lo que hace a Hechalar el verdadero continuador es que, fijo en la derecha, garantiza sistemáticamente el pase a la banda de Torres. Y así como Torres cuenta con un receptor seguro, también puede contar con que el pase le sea devuelto. Desde la banda, Hechalar está más enfocado a la asociación y menos al atrevimiento individual.

Hechalar tiene condiciones para revertir su rol secundario en el DIM

Como vemos, Hechalar ha pasado a interpretar un papel secundario. ¿Será posible revertir esto en los playoffs? Hay dos posibilidades, pero ambas conllevan riesgos. La primera, la más lógica, es devolver a Hechalar a su rol desequilibrante. Físicamente es capaz de hacerlo. De hecho, acude a su actitud de antaño en momentos de desespero. El riesgo está en que aumenta su margen de desacierto y, al apresurar la pérdida del balón, le resta tiempo a Daniel Torres para llegar a campo rival y, en efecto, el DIM es menos capaz de presionar.

La segunda posibilidad está en llevar la capacidad asociativa de Hechalar a un nivel superior. Técnicamente, también es capaz de ello. Desde la derecha, Hechalar ha dejado una serie de pases con rosca que resultan muy interesantes. La pregunta es: sin Luis Carlos Arias, ¿quién se perfila como receptor por izquierda? La solución más lógica es dar libertad total a Frank Fabra para pasar al ataque. El riesgo está en enfocar a Daniel Torres a hacerle coberturas. Esta es una opción que no parece contemplar Leonel Álvarez, puesto que en este semestre ha mostrado su obsesión por liberar a Daniel Torres de neutralizar a cambio de disfrutar de sus prestaciones ofensivas.

La banda izquierda será el termómetro en adelante para el DIM. No habrá que descartar la inclusión de Ángelo Rodríguez como segunda punta si es que es cierto que Hernán Hechalar todavía puede dar de qué hablar los lunes en la mañana.

Agujero Blanco

Millonarios se presentó en el Atanasio Girardot acusando insuficiencia. Que sólo tuviese un delantero disponible es muestra de su precaria actualidad. Y, aunque cojeando, compitió. Los de Rubén Israel llegaron a dominar a un equipo serio como lo es el Independiente Medellín de Leonel Álvarez. El embajador murió con las botas puestas.

El regreso de Hernán Hechalar le caía como anillo al dedo al DIM. Con Hechalar por derecha, Goma Hernández podía regresar al doble pivote y, junto con Daniel Torres, protagonizar una salida de balón tremendamente eficaz. Pero la línea del medio albiazul espesó tanto al DIM que éste se vio obligado a desistir de la iniciativa. Desde entonces el DIM se dedicó a contraatacar, pero nunca pudo acelerar más que Elkin Blanco. Millonarios parecía impenetrable. Y peligroso, porque recuperaba el balón en campo del DIM y le bastaba con un toque para encontrar a Jonathan Agudelo. Era una tarde redonda para Millonarios: Agudelo desbordaba a complacencia por la zona de Fabra.

Daniel Torres mostró su mejor fútbol con la camiseta del DIM

No obstante, al DIM le bastó con un breve movimiento para batir a Vikonis. La proyección ofensiva de Andrés Mosquera por derecha sirvió para evadir a Elkin Blanco, el cerrojo defensivo albiazul, y arruinar el meritorio primer tiempo de Millonarios. La respuesta de Rubén Israel no fue del todo mala: el ingreso de Mario González sumó dinámica en un Millonarios desconcertado. Pero la salida de Elkin Blanco fue un precio que Israel no se podía permitir. Blanco dejó un agujero que Daniel Torres aprovechó a las mil maravillas: exhibió pases, controles orientados y lanzamientos exquisitos. Sabemos que Leonel Álvarez le delegó a Torres el timón. La mejor noticia de cara a los playoffs es que, junto a Goma Hernández, el timonel parece sentirse mejor que nunca.

Daniel Torres en el último mes

Contratar a Daniel Torres significó para Independiente Medellín, desde un primer análisis, considerables mejoras en su posición de mediocentro posicional, debido a que los últimos en ocupar dicha plaza habían sido Julián Guillermo Rojas, Jherson Córdoba y Didier Moreno, futbolistas con una capacidad distributiva aceptable (o insuficiente en el caso de alguno) para un proyecto tan importante. Sin embargo, a Daniel Torres sí se le respetó su capacidad distributiva y su fútbol desde la dirección, pero en un rol de segundo pivote. Es decir, Leonel Álvarez le asignó el papel del centrocampista de vuelo, de dos áreas, y no le encargó la base de la jugada. Torres puede estar presente en el principio de la jugada treinta minutos hasta cuando su físico va cediendo y pide que actúe con cautela. En ese preciso momento deja de ser Daniel Torres.

Tanto es así que el mejor Independiente Medellín de Leonel Álvarez se compone con Daniel Torres en la base de la jugada. Christian Marrugo y Hernán Hechalar a distintas alturas tanto en vertical como en horizontal lo maquillan. Torres abajo y cargadito a la izquierda, Marrugo adelante y centrado, y Hechalar arriba y sobre la derecha. El escenario idóneo para potenciar a los tres futbolistas: el pase entre líneas de Torres a Marrugo, el cartagenero conduce, levanta la cabeza y suelta el balón para la diagonal fuera-dentro trazada por Hechalar. Este verdadero DIM lo hemos observado escasos minutos en el último mes por dos razones. La lesión del argentino, que sufrió recaída, es una de ellas; la otra, el cometido de Torres en un sistema ofensivo que cuenta con los cuatro atacantes más los dos laterales.

Pese a todo lo relacionado a su ubicación, Daniel Torres destaca por calidad

Ocupar la posición de pivote único no está entre las órdenes de Leonel Álvarez, pues el mismo entrenador reconoce analíticamente que, salvo Marrugo, son los únicos pases del equipo. Y sin esos pases, que no los daría tampoco la Goma Hernández, Independiente Medellín se encomendaría al vértigo total. Jugadores como Angulo, Pajoy y Burbano, quienes tendrán más minutos por las lesiones de Hechalar y Arias, necesitan ventajas como pausa en ataque organizado, porque si no se erigen a una fase del juego que no entra en las prestaciones de Leonel: transición ofensiva. Salvo que los recién citados se tomen confianza con balón y en crear sociedades en el juego de posesión, no estaremos ante el Independiente Medellín de las contrataciones y del codiciado ‘Daniel Torres cardenal’.

Pensado en un futuro, no convendría la reconversión de Daniel Torres en el marco de la Selección Colombia. Es el mediocentro ideal que esperan hace unos varios años para adueñarse de su posición natural. A ver cómo progresa la transformación. Es el ancla. No el discurso futbolístico.