Calidad en las áreas

El sello distintivo de la carrera de Julio Comesaña como entrenador ha sido, y lo sigue siendo, entregarse al talento sin término ni condición. Así labró uno de los grandes equipos de nuestra historia, y así lo quiso anoche en el Metropolitano. Con Víctor Cantillo, Yimmi Chará, Teófilo Gutiérrez y esta vez Jarlan Barrera, Atlético Junior dispuso de un equipo artístico de cabo a rabo.

Palmaseca jugó

Para el Estadio Monumental de Palmaseca alojar una final de Liga no será ninguna novedad. Ya en 2015, cuando Fernando Castro dio vida al inolvidable ‘Kinder’, la nueva cancha del Deportivo Cali se estrenó en la senda de las grandes historias. Y en la senda de la identidad, porque en Colombia ninguna grada celebra una forma de ganar –la de valerse del talento de la casa– como la verdiblanca

La defensa como concepción y Atuesta una bendición

La selección Colombia concretó ayer su clasificación al Hexagonal final del Sudamericano sub-20 luego de derrotar uno por cero a Chile. Por segundo partido al hilo, el equipo del Carlos Restrepo, que está tomándole el ritmo al campeonato con un plan de juego mucho más físico y vertical

Sin rumbo fijo

Colombia viajó a Brasil con uno de los grupos de jugadores más interesantes del torneo de fútbol masculino de los Juegos Olímpicos. La presencia de futbolistas como Teófilo Gutiérrez, Sebastián Pérez, Jefferson Lerma o incluso Miguel Borja, flamante goleador del club campeón de la Copa Libertadores, supuso para el combinado cafetero un plus en calidad de cara al torneo.

Descendencia espartana

Hay lugares que permanecen congelados en el tiempo a la espera de un acontecimiento rutilante para salir a la vista de todos. Incluyendo a los incrédulos. Santiago de Cali es una ciudad que alberga este tipo de espacios sin el afán porque sean descubiertos y con el anhelo de que quién lo haga se enamore, disfrute y proteja con el mayor placer posible. Pues al fin y al cabo está posando su humanidad sobre el valle del Río Cauca: cuna de paisajes deslumbrantes.

Andrés Pérez se ha topado con esta experiencia. Deportivo Cali le hizo un guiño hace un par de años el cual parece haber embrujado al bogotano. Y su juego en la cancha es la mejor representación: lucha, entrega y corazón. Puro corazón.

El volante nacido en la capital del país no es precisamente la figura más brillante en su posición dentro del fútbol profesional colombiano; sin embargo, destaca por constituirse en un hilo tenso y duradero sobre el cual se sujetan sus compañeros tanto en defensa como en ataque -un poco menos-. Y lo hace simple y llanamente por medio de su carácter cimentado en valores tipo espartanos: sacrificio, esfuerzo, unidad, constancia.

Sus condiciones físicas y mentales convierten a Pérez en el punto de equilibrio

Deportivo Cali y Fernando Pecoso Castro gozan de la vitalidad que provee su tanque de oxígeno durante los noventa minutos. También de su entereza que le permite multiplicarse y son agradecidos de la sabiduría que derrama sobre el campo para realizar recuperaciones -a veces numerosas- acobijadas por gotas de sudor. Pérez custodia el mediocampo del equipo verde y blanco con la cautela de un centinela futbolístico. No parpadea y siempre está presto para actuar, para dar lo mejor de sí y con ello, lo mejor del grupo.

No es un prodigioso con el balón pero su sencillez y seriedad en el gramado agregan seguridad y fluidez a la circulación. En el Deportivo Cali del Pecoso se le ha asignado más responsabilidades cuando el colectivo sea dueño de la posesión (apoyos, toques, conducciones, distribución, vigilancias), aspecto en el que ha respondido con la firmeza que han dejado cada una de las batallas que rinde cuando salta al rectángulo de un escenario deportivo dentro y fuera del territorio nacional.

La edad no ha sido obstáculo para una máquina competitiva

A sus 35 años, Andrés Pérez sigue compitiendo con la frescura propia de una tarde de agosto. El carril central es donde mejor se desenvuelve. Es su hábitat, ambiente. Partiendo como volante central-tapón el capitalino exhibe su mejor versión. Desde ahí maniobra con una facilidad espeluznante. En situaciones de transición defensiva se ubica de tal forma para ser elemento de desconexión. Maneja al rival con el ánimo de perturbar su conducción y hacerlo caer en el dispositivo de intercepción: abalanza su cuerpo hacia el lado débil (izquierdo) estimulando al contrario para que encare hacia el lado opuesto (derecho) en donde se impone al incrustar su pierna y hacerse con el balón. Acción que devora rivales de forma repetida.

Contar con un doble pivote que sea conformado por Kevin Balanta y Andrés Pérez, pachorra y furia, da licencia a Fernando Castro Lozada para dar rienda suelta a Andrés Felipe Roa y Nicolás Benedetti, transformando los partidos en un ‘correcalles’ en el que se sufre hasta que sus delanteros suministran el sosiego y la resolución.

Las ansias pueden jugar en contra

¿Qué deficiencias presenta el juego de Andrés Pérez? La descolocación y la inoportuna toma de decisiones derivadas de la ansiedad por querer estar en todos lados. Cumplir. Incentivado por la disciplina que se le conoce, quiere hacer todo. La forma en como vive y siente el fútbol, que incluso lo ha llevado a declararse caleño y canterano, suele hacer que ejecute movimientos inapropiados, creando desajustes en defensa posicional los cuales sufre el colectivo que, por lo general, no está sincronizado. En ataque, como ya se dijo, no suele ser un jugador de gran rentabilidad para el Deportivo Cali. No aporta grandes soluciones ni sus intenciones dejan ver creatividad. Aunque pisa el área del adversario, suele usar poco su remate de media distancia ya que no es una de sus grandes virtudes por lo que la cuota de gol es ínfima.

La silueta de Andrés Pérez en el lado verde y blanco de Santiago de Cali ya ha tomado aura de jugador baluarte, referencia y estandarte (hinchas, directivos y jugadores). Soñó y pudo alcanzar el sueño dejando constancia de su pundonor que contagió a un grupo ambicioso, triunfador y con aptitud que ahora quiere hacer parte de la fiesta final con el objetivo de, primero, defender el título que hoy ostentan en sus vitrinas. Y segundo: ¿por qué no revalidar un campeonato? Desafío nada utópico para el hambre de gloria interior de un equipo plagado de experiencia y juventud.

Delantero preciado

Con la derrota ante Patriotas titilando en la mente Deportivo Cali regresaba a Tunja, pero esta vez para enfrentar a un Boyacá Chico de muy mala temporada. Esta jornada resultaba definitiva en las aspiraciones de Fernando Castro y sus dirigidos por clasificar a la fase final para luego querer defender el título conseguido en la primera mitad del año en curso.

Deportivo Cali fue superado por un Chicó práctico

El juego no logró viabilidad por parte de los vestidos de verde durante casi todo el primer episodio. Se echaba en falta creatividad, asociaciones y un mejor ritmo para ser superiores y dominar. Boyacá Chicó supo encontrar la debilidad en su contrincante haciendo ancho sus ataques con Balanta-Díaz que recorrieron los andariveles y sumaron profundidad. La producción ofensiva de los boyacenses pecó en la finalización, pues no contaron con la contundencia que sí se conoce de los delanteros del vigente campeón del fútbol profesional colombiano. Y ellos iban a demostrar su pegada antes del cierra de la primera etapa cuando Borré acarició la lámpara para producir una jugada que luego Preciado terminó de forma espectacular. Golazo que argumentaba el talento de Borré y la capacidad goleadora del número 7.

Harold Preciado como patente de gol

Harold Preciado daba respuesta a un partido que en el desarrollo futbolístico no hallaba imágenes claras y suficientes que validaran la victoria. Los ajedrezados pecaron de infertilidad para embocar la pelota y se fueron al descanso con el golpe del gol combinado con la impotencia de fallar en la definición.

Fernando Castro impuso otra dinámica y Deportivo Cali controló en el segundo tiempo

Para la segunda mitad, Pecoso Castro modificó el posicionamiento de su equipo sumando altura a la fase defensiva que derivaba en una actitud más agresiva para recuperar el balón cuando el rival cruzaba la divisoria. Boyacá Chicó no podía pisar línea de fondo con asiduidad y trasparencia debido al poco espacio que Mahecha tuvo para maniobrar. Esto hacia que recurrieran a envíos largos hacia Riascos y Hernández que poco y nada lograron sumar ante una zaga defensiva comandada por un Mera en tono ascendente durante los noventa minutos.

El juego vertical del segundo tiempo hizo daño a Chicó

Los espacios iban a surgir de la urgencia de Chicó por querer empatar. Deportivo Cali lo palpó robando balones en mitad del campo que contaron con despliegues rápidos que rememorando al conjunto de antaño.

La estocada final saltaría a la vista y tomada de la mano de un brillante Harold Preciado quien se inventó toda la jugada (control, conducción, finta y definición) para dejar moribundo al conjunto de José Pérez con el 0-2. En él Deportivo Cali tiene un delantero formidable, con una facilidad innata para llegar al gol y que asegura anotaciones en arco rival envueltas en papelitos de triunfo. Boyacá Chicó quiso apresurar la llegada del descuento pero se topó contra la estrategia de Fernando Castro quien, con sus sustituciones, configuró un equipo corto para minimizar el peligro hacia Hernández y sostener el desenlace del cotejo.