Verde que te quiero verde

El amor gitano, decía Federico García Lorca, es una voz milenaria. Es una memoria, una tradición, una verdad imperecedera. Y Nacional es un gitano. Pasan los años y no hay mayor verdad que Nacional y las finales. Todos buscan separarlos y ellos resisten, con la heroicidad de quien prefiere morir antes que perder el recuerdo. Una final es una excusa para Nacional hacerle frente a los invasores de la historia, los raptores de memorias.

Jerez, la coronación del sistema

Explicar a Alianza Petrolera desde una absoluta razón resulta más complejo de lo parece. Alianza Petrolera no es un equipo normal. Alianza Petrolera, dicho sea de paso, puede ser el equipo más elaborado desde lo táctico en todo el fútbol colombiano. Suene o no descabellado: Alianza Petrolera es fútbol del preparado. Del que su técnico verdaderamente mete mano. Alianza Petrolera es Alianza Petrolera porque se hizo a imagen y semejanza. Alianza Petrolera es único.

Alianza Petrolera gana partidos atrás como muy pocos

Desmenuzar esta complejidad puede resultar tarea difícil. A 29 de noviembre, el sistema aurinegro está hecho por y gracias a Víctor Castillo. Él explica a Alianza Petrolera en fase de repliegue; fase incluyente en todos los equipos colombianos, pero quizás ninguno con tal trabajo. A partir de aquí empieza toda la exposición de juego. O no: a partir del rol de Víctor Castillo.

El secreto de atacar: juntar a Carrascal y Nieto entre líneas

La creación de ventajas da hincapié en un nexo que se conoce desde hace muchísimo tiempo: Rafael Carrascal y Juan Pablo Nieto. Esta pareja de amigos futbolistas, desde el eje vertical, se encuentran con frecuencia al ser los dos jugadores más capacitados para llevar las riendas del colectivo. Carrascal, desde un rol más liberado, y Nieto, desde la mediapunta, tienen todo lo que necesitan: creatividad. Son tan creativos y precisos en toda tarea con balón que son inteligentes encontrándose. Alianza no necesita que Felipe Aguilar, David Valencia y Víctor Castillo entren a participar a la salida de balón. Únicamente que ellos le hagan llegar el balón a la línea de pase segura de Rafael Carrascal. Y sí son capaces. O, de lo contrario, el sincelejano va, recoge la pelota en la base y la traslada a zona de gestación donde estará presente Juan Pablo Nieto.

Al renglón de Carrascal y Nieto acompaña Mateo Fígoli. El uruguayo, abierto en la izquierda, es el toque de descarga para desbordar. Felipe Banguero es un motor para Fígoli decidir partidos. El lateral lo sustenta pasando al ataque, doblando la espalda y desorientando al lateral rival para que el uruguayo lo aproveche. Algunos goles han llegado por este camino.

Quizá Arley Rodríguez no tenga el mismo nivel de determinación al de Mateo Fígoli, pero lo que sí queda claro es que su papel es muy distinto al del extremo opuesto. Arley Rodríguez, mínimamente acertado para regatear, es exonerado de la banda derecha y lo compensa cargando el área para que Martín Arzuaga tenga una compañía de cara al gol. Aunque Óscar Upegui no ha encontrado un lateral derecho de similares características a las de Felipe Banguero, lo nivela con la hiperactividad de Carrascal cayendo al carril diestro y buscando ambos en zona de remate con su precioso golpeo. Upegui se basa en brindar de comodidad a Carrascal, tocando mucho balón, Rodríguez, moviéndose en el área, y Arzuaga, atacando el lado débil reflejado por el movimiento de Arley.

Por técnica y autosuficiencia individual, Alianza no necesita muchas piezas por delante de la línea del balón. El ataque habrá perdido sorpresa, pero jamás suspenso. Alianza no es cualquier cosa cuando se trata de jugar serio. Alianza no es cualquier cosa cuando, en espacios reducidos, urge de una técnica pulida. Alianza Petrolera no es cualquier cosa cuando los rivales, ejemplo DIM o Millonarios, salen a rastrear contragolpes. Alianza Petrolera no es cualquier cosa.

Jerez lleva casi tres años aportando a más

Cabe aclarar que todo lo que pone Óscar Upegui en el asador, o sea en el campo, es lo mejor que tiene a disposición. Nadie como Aguilar para ejecutar el actual sistema de ayudas, nadie como Castillo para dotar de equilibrio a la estructura defensiva, nadie como Carrascal para salir de diferentes escenarios, nadie como Nieto para regalar continuidad en el juego, nadie como Fígoli para frotar la lámpara, etc. Alianza Petrolera es este diseño por cada uno de ellos. El secreto está en que Ricardo Jerez es la corona del mejor sistema colombiano.

Por un detalle

En el calor inhóspito de Barrancabermeja, Millonarios se presentó con una idea clara: robar el balón lo más cerca del arco defendido por Jerez. Su primera presión se instaló allá en el campo del equipo petrolero. Esto es una prueba de esa pesadilla que debe tener Rubén Israel cuando duerme: no hay gestación de juego en Millonarios. Es por esa razón que el equipo capitalino necesita recuperar el balón tan arriba, de manera que no hay necesidad de hacer una gran construcción de jugadas.

Millonarios presionó arriba para no padecer en la gestación de los ataques

Pero la pesadilla no termina ahí. El equipo azul tampoco tiene un jugador capaz de sacar el balón desde el fondo con limpieza. Cuando Elkin Blanco intentaba ser el encargado del primer pase, sus entregas eran erróneas, o simplemente ponía a sus compañeros a luchar balones en lugares no permitidos. Vargas intentaba, entonces, ser el encargado de hacerlo, pero cuando levantaba la cabeza no veía a nadie en buena posición para recibir. Es por eso que presionaban arriba y siempre intentaban jugar en largo para ganar las segundas jugadas.

Alianza Petrolera en un principio se vio sorprendida, no entendía cómo el equipo capitalino era tan osado de presionarlos tan arriba y, ante ese problema, no les quedaba más que jugar en largo, siempre buscando a Arzuaga. Una vez los locales lograron con mucho esmero pasar ese primera presión de Millonarios, el juego asociativo empezaba a verse. Cuando el balón pasaba por Mateo Fígoli o por Juan Pablo Nieto, lograban acercarse con peligro, pero era tan sólo una amenaza que no se concretaba. Cuando el equipo local estaba instalado en campo azul se pudo ver algo interesante: todos estaban comprometidos con la recuperación del balón. Los cuatro volantes de Millonarios, con un perro de caza como Blanco, no permitían que Arzuaga quedara nunca frente a Vikonis y en muchas ocasiones se veía al Pocho Insúa ayudando en defensa.

Esa idea de juego que planteó el equipo azul era de alguna forma un suicidio. Presionar tan arriba requiere: primero, un nivel de concentración muy alto por parte de los intérpretes; segundo, hacer un esfuerzo físico bárbaro.

A pesar de los nombres, Millonarios carece de imaginación

Sin embargo, la idea estaba funcionando. Cuando Millonarios lograba robar el balón adelante, se sentía más cómodo y había un pequeño aroma de gol. En esos últimos metros de cara al arco, Insúa y Vargas, en ocasiones, amenazaban al equipo contrario. Pero la realidad, aunque suene ilógico, es que Millonarios carece de imaginación. Un equipo que presenta dentro de sus titulares a dos jugadores como Macalister Silva y Federico Insúa, y que tiene entre los emergentes a Mayer Cándelo y Harrison Otálvaro, increíblemente carece de imaginación.

Alianza llevó a Millonarios a su faceta defensiva cómoda: centros al área

El equipo no tiene un plan de ataque definido y los delanteros, sin importar el nombre, lo sienten. Ante esta presentación pesimista, el único recurso que le quedaba al equipo capitalino era lanzar centros, ya fuera a través de Ochoa o Machado. Pero con el balón en el aire, Alianza estaba muy tranquilo. Sus centrales Aguilar y Valencia sólo tenían que luchar con un jugador de muy baja estatura como lo es Romero.

Fue por eso que lo único rescatable en ataque del equipo capitalino se vio cuando David Macalister Silva sacó a relucir todo su talento. Con una jugada de postín habilitó al delantero azul y lo dejó solo frente a la portería.

Millonarios sorprendió, no hay duda. Sin embargo, una vez llegó el gol de Alianza y les tocó salir con más protagonismo, se vio la carencia de ideas. La entrada de Otálvaro esperanzó, pero las dos líneas de cuatro del equipo petrolero no lo dejaron hacer mucho. Una vez entró Cándelo, el balón empezó a circular más, hubo más toque y se intentó elaborar las jugadas. Pero ya era tarde. Y aunque Alianza nunca tuvo el control del partido, tampoco sufrió en ningún momento.

Los detalles en una crónica dan color; los detalles en una obra literaria dan realidad; los detalles en un partido, definen el resultado. Este partido fue eso: un sólo detalle que dejó a Alianza Petrolera más cerca de la clasificación y a Millonarios más hundido en sus dudas.

Una especie por descubrir

Parece gracioso, ni muy poco, pero en uno de los equipos que mejor defiende en el último tiempo desfila un futbolista raro. De un pie impropio para lo propio, principalmente. Un centrocampista excéntrico, pero completo. Así de raro es. En el apartado técnico, salvo Gustavo Cuéllar, Yulián Mejía y David Macalister Silva, no hay alguien como él en la Liga Águila. Tácticamente, sobre todo, es indetectable en el campeonato. Indetectable porque no se define. Se trata del mediocentro sincelejano Rafael Carrascal.

Vamos por partes. La evolución de Carrascal no parece ir acorde con sus dotes y cualidades. La primera sensación, en aquel Alianza Petrolera que logró el ascenso derrotando al América de Cali, era un segundo mediocentro. Escaso de agilidad y técnica en el robo, aportaba indirectamente al equipo aurinegro. ¿Cómo así indirectamente? Con pérdidas lejanas de campo propio y conectado mucho con Juan Pablo Nieto. Entre este par se armó aquel Alianza de Héctor Estrada para sobrevivir con el balón y no exigir al pivote Santiago Cardona. Aunque no fue una asociación directa para sobrevivir, sino para fascinar. Había otras armas autosuficientes y letales en ataque como Andrés Rentería, Cristian Palomeque y Michael Rangel, pero las terminaciones o pérdidas seguras le permitían al equipo tener tiempo para el rearmado.

¿Es razón la versatilidad de sus compañeros en el centro del campo la causa involutiva estilística?

Su juego interior es potable y tiene cosas que la mayoría de mediocentros colombianos no lo tienen. De hecho, maneja varios registros incalculables en un futbolista de su carácter, pero las grietas tácticas siguen vigentes. En esta reestructuración que ha sufrido Alianza y él mismo como profesional, ha tenido que compartir la base medular con distintos pivotes. Allí a que no se haya descubierto, en definitiva, su posición dentro de la cancha. Aparte de Cardona ha actuado con Víctor Castillo, Camilo Ayala, Daniel Santa y Giovanny Martínez. Todos diferentes.

En contextos donde el equipo requiere salir de una presión espinosa y física, él luce más. Carrascal disfruta encarando y sacándose rivales de encima. Le gusta arriesgar, le gusta jugar con fuego, por eso se atreve hacer esto cerca de su frontal del área o en la misma área. Confía en su control corto y dirigido, desplazamiento medio y habilidad para regatear. No es de un regate agresivo e incisivo, pero en espacio reducido suele no fallar. De hecho, con espacios amplios se encierra un poco en esa dimensión; no goza conduciendo sin obstáculos. El vértigo y el riesgo lo invocan a un ADN aventurero.

A pesar de lo que resta con su desorden, es más lo que suma Carrascal

Descifrar a un genio, para un defensor, es un dolor de cabeza. A veces abusa de la conducción y la tenencia, porque aún no conoces sus límites. No sabe puramente qué hacer con ella y qué no hacer ella. Pero sí sabe que no tiene límites en su genialidad. Igual puede estar en tu área, al minuto pisar área rival y al otro minuto jugar por detrás o a la misma altura del mediocentro posicional de su propio equipo. No siempre correr es sinónimo de jugar o actuar bien, y en este caso lo es. Su agilidad le permite realizar varias funciones, siendo este el motivo por el cual no mide sus fuerzas y termina haciendo más cosas de las permitidas; corre mucho y mal. Puede que en una jugada calcada sea un recurso sobresaliente en transición ofensiva, y también un inconveniente en el retroceso. Rafael es un arma de doble filo en este aspecto.

A lo que conlleva su juego como tal, él es una pieza del puzzle. ¿Pero las otras piezas sí lo completan? En ataque posicional no tiene un papel fijo y específico por su relieve, convirtiéndose en un efectivo angular. A lo que se refiere el triángulo junto a Santa y Vonder Putten, Carrascal o saca el balón, o recibe por delante del mediocentro rival para encarar, o recibe a las espaldas de ellos. Con su espléndido manejo de rango de pases cortos y largos es un aporte soberbio para salir jugando desde atrás, pese a que Alianza Petrolera, si no es en casa, basa su juego en esperar y contragolpear. Como en Floridablanca, en su patio, los aurinegros juntan el juego interno con los tres mencionados previamente más las diagonales hacia dentro y movimientos internos de Castro y Rodríguez, es allí donde el sincelejano es el filtro y eje de todo. Rafael hace del fútbol de Alianza menos lento, porque es el único argumento veloz, con sus pases y apoyos entre líneas. Sin embargo, los pases no son útiles del todo. Sin las figuras de Rentería, Palomeque y Asprilla para este curso, Alianza perdió amplitud, profundidad y agresividad externa. No ve posible, sin una letalidad de éstas, ejecutar un cambio de orientación, que tan eficiente y productivo puede ser.

Si hay en algo donde puede destacar por encima de todo, y no es dubitativo, es con su pegada, tanto en movimiento como detenido. En movimiento requiere de un control dirigido que lo tiene, aunque no es totalmente corto para dormir la pelota en su pierna diestra. A balón parado, una de las actuales fortalezas de Alianza con Balanta, Aguilar y Espínola, es el ejecutor de todo. Ya sea para buscar a un compañero o tirar entre los tres palos. Su borde interno reluce en clave Liga Águila, y lo ha demostrado con anotaciones y asistencias. Su golpe de balón, sin duda, es casi lo único que lo define como futbolista, mas no como mediocentro (posicional).

Tan solo 22 años y ya es un adulto maduro en unas cuantas decisiones, no en todas. El margen de mejora táctico tiene madera por pulir, como en el ámbito técnico está entre verde y amarillo. Equipos como DIM, Cali u Once Caldas son algunos de los equipos que buscan, necesitan y anhelan un perfil similar, ya sea con todo o con medio empaque. Alianza Petrolera sabe que los días están contados para despedirse de él. Mucho potencial en un todocampista que debe definirse para no fracasar, escribir exhibiciones y marcar el ritmo en nuestro fútbol. Una especie por descubrir.