Puro pragmatismo para Zambrano

Raro es, en la actualidad del fútbol, el entrenador que no le pide a su hombre más adelantado que deje de serlo en según qué momentos del juego, alejándose así de su teórico hábitat. Sean falsos o reales, estén más o menos dotados técnicamente, los centrodelanteros de hoy en día han ampliado su radio de acción más allá del área grande, han incrementado su participación y han diversificado el sentido de sus intervenciones.

El DIM del goce

Uno de los dos encuentros disputados ayer por los cuartos de final de la Liga entre Independiente Medellín y Atlético Bucaramanga estuvo marcado por la fragilidad defensiva del equipo de Flabio Torres. En lo individual, ninguno de sus zagueros alcanzó el nivel mínimo requerido para un partido de estas instancias, mientras que en lo colectivo formaron una caótica línea del fuera de juego que facilitó las cosas de sobremanera a su rival.

Germán Cano a pesar del DIM

El Independiente Medellín de Octavio Zambrano llega a la segunda parte del campeonato con muchas más dudas que certezas. Es cierto que David González es un aval competitivo como no hay muchos, que Jesús Murillo y Jorge Segura han dado un paso adelante en la zaga central y que Andrés Ricaurte –gracias a su técnica privilegiada– siempre termina sumando pese a intervenir tan abajo por asuntos de la pizarra

¿Qué es un buen físico en el fútbol?

¡Que viva el fútbol!” es un espacio para hablar de los entresijos de este deporte y, entre todos, discutir y aprender. Todo inicia con una pregunta: ¿Por qué pasa esto u aquello? ¿Qué dinámicas están cambiando el juego? ¿Hacia dónde nos dirigimos? y muchas más. Aquí no intentamos pontificar, sino buscar respuestas. Con curiosidad y, sobre todo, ganas de aprender.

La montaña no vino a Marrugo; Marrugo fue a la montaña

Poderoso”, fue el canto de guerra. Leonel lo repitió durante la semana y la multitud le creyó. Leonel se sabía poderoso. Sobrellevó la ausencia de un crack, resucitó a otro en una posición perdida desde tiempos de Giovanni Hernández y, finalmente, recuperó a su ariete para la cita que no podía faltar, aunque su cuerpo dijera lo contrario.