Pulpos verdes

La característica más asombrosa del pulpo es, con diferencia, el amplio abanico de técnicas que emplea para evitar o malograr ataques de sus enemigos. Así lo ha hecho Juan Carlos Osorio Arbeláez. Sus directrices fueron quizá muy similares a las técnicas de defensa por parte de los octópodos.

El partido ante Sao Paulo no fue nada fácil para el equipo de Antioquia. El onceno brasileño se hizo con la pelota desde el primer minuto y la mantuvo bajo su poder hasta el último. Fue lo más incómodo para el equipo ‘paisa’ que está acostumbrado a defenderse y a atacar de esa misma manera –con el cuero paseándose en sus botas-.

Osorio quiso taponar pasillos interiores

Juan Carlos Osorio intentó cerrar nuevamente el juego interno que de manera sencilla suelen ejecutar Ganso, Kaká y Souza pero que no había dado frutos en Medellín. Armó un 1-5-2-2-1. Dos mediocentros fijos, Mejía y Arias encargados de taponar el juego en la mitad. Cubrían las espaldas de ellos, los 3 centrales que dispuso Osorio. Nájera, Henríquez y Murillo, quienes achicaban de manera rápida cuando sobrepasan la línea defensiva de los mediocampistas. Ante el bloqueo que halló Sao Paulo en la ida, Ramahlo, decidió utilizar bien abierto a Bastos y darle salida al lateral derecho Hudson –de magnífico partido- buscando así profundidad por los costados e intentando finalizar en el medio. Sao Paulo desacomodó a Nacional,  movió la defensa rival con el transporte horizontal de la pelota y pases entrelíneas. Esa fue la manera en que llegó Sao Paulo a crear jugadas llenas de peligro.

Osorio tiene una gran capacidad para resolver problemas y eludir obstáculos. El risaraldense ante la desventaja que entregaba por las bandas, en una de las sustituciones realizadas, sacó a Nájera y dio ingreso a Copete. Bloquear la salida de Hudson y preocuparle en defensa fueron algunos de los motivos por los cuales realizó la inclusión de Jonathan.

Osorio estuvo acertado en la dirección de campo

El pulpo tiene la capacidad de desprenderse de uno de sus brazos cuando lo ha agarrado su atacante y regenerarlo más tarde sin sufrir ningún daño irreversible. Osorio actuó como el pulpo cuando parecía inminente la llegada del segundo tanto de los de Muricy Ramalho. Reconstruyó su equipo y dio el equilibrio necesario para llevar a definir el partido en los penales.

En esta fase de semifinal hubo alguien perteneciente al mismo reino animal que Osorio. Ese es Franco. Armani, logró salvar su arco en múltiples ocasiones y también lo hizo en la tanda desde los 11 pasos. El portero argentino extendió sus tentáculos y atrapó pelotas –un penal- que iban en busca de quedarse atrapadas en la malla. Nacional cuenta con octópodos que esta vez se defendieron y camuflaron muy bien ante el peligro al cual estuvieron expuestos, quizá ante los argentinos, sea River Plate o Boca Juniors, Osorio puede mostrar nuevamente la manera en cómo atacar e inmovilizar con su cruel veneno – Cardona, Ruiz, Berrio- a sus presas para luego propinarle dolorosos mordiscos.

No será como antes

Para nadie es un secreto que el mejor Atlético Nacional de Juan Carlos Osorio no es éste. Que la capacidad abrumadora de ganar partidos con facilidad ya no está. Y es normal. No hay ciclos que perduren toda la existencia, ni equipos que dominen toda la vida. Menos en Colombia. Nacional venía esta temporada en una curva descendente de rendimiento comparando los torneos anteriores. El equipo sufrió por muchos motivos. El rendimiento individual no fue el mismo. Jugadores importantes como Sherman Cárdenas y hasta el mismo Alex Mejía, notablemente no respondían igual.  Se le sumaron las lesiones de jugadores como Jefferson Duque, Óscar Murillo y Alejandro Guerra –jugador que venía siendo una gran alternativa-. También, a la partida de un jugador clave como Stefan Medina. Todo esto, agregándole aspectos como el mental, hicieron que Nacional no dominara, ni domine, como antes.

La prioridad de Nacional será la Copa Sudamericana

Sin embargo, el equipo es semifinalista de la Copa Sudamericana y es parte de los ocho clasificados en la Liga Postobón. Merecidamente. El cuadro verde supo en muchos momentos de la temporada sobreponerse a situaciones adversas de las que solo salen los buenos. Pero no logra ser un elogio del todo, Nacional hoy ataca mal y por ende defiende mal, le cuesta crear ventajas ofensivas y aunque sigue intentando dominar el juego con la pelota, no la recupera con facilidad. Cuando Nacional no encuentra líneas de pase y le cuesta generar opciones de gol, luego termina sufriendo atrás. Muchas veces termina descompensado. El juego externo que tanto le daba ventajas ya no es solución sino problema y el ataque básicamente pesa en la calidad de Edwin Cardona y los destellos de Sherman.

A Osorio, le ha tocado replantear algunas cosas y al final ha encontrado un once competitivo, pero no contará, para los dos primeros juegos de cuadrangulares, con Bocanegra, Cardona y Mejía; sin duda, los tres bastiones por cada línea del equipo.

Atlético Nacional integra el grupo A junto a Santa Fe, Once Caldas y Atlético Huila. Que no es fácil es seguro, que no será como antes, también, pero no sería extraño que el equipo antioqueño se terminara clasificando. Y no lo sería porque en las citas importantes ha demostrado tener carácter y jerarquía. Habrá que ver cómo resuelve las dos primeras fechas sin sus jugadores más importantes. Pero, tampoco sería extraño que fuese eliminado. Enfrenta a equipos que durante el torneo han tenido continuadas fechas de buen juego. Nacional seguramente tendrá la vista en San Pablo y como en contadas situaciones tendrá que lidiar con un calendario apretado. Exceptuando que sigue siendo favorito, todo será distinto ahora.

Reminiscencia de su fútbol

Nacional mostró cualidades y un estilo parecido a lo que habíamos visto en los últimos semestres de su fútbol. El equipo de Osorio fue compacto en fases del partido, tuvo posesión del cuero, atacó generalmente y con profundidad las bandas. En la mitad se encontraban en ocasiones hasta 5 jugadores. Mejía como mediocentro, Bernal y Cardona como interiores más Bocanegra y Sherman – abiertos sin posición fija-. Patriotas hizo poco para clasificar a los cuadrangulares, de no haber contado por Nicolás Vikonis, su portero, el partido hubiera acabado en goleada.

Nacional terminó en la tercera posición de la Liga, Patriotas en la décima

Osorio organizó su equipo de defensa a ataque. Murillo volvió a ser titular junto a Peralta y el equipo notó su presencia. Óscar era el encargado de darle la salida limpia al balón. Murillo con precisión y seguridad transportaba la pelota pocos metros mientras la entregaba a los pies de Mejía que conectaba luego con Bernal, Cardona o Sherman. Cada uno de ellos se acercaba a Alexander que era el encargado de repartir el balón a sus compañeros. A esta faceta también se les unía Bocanegra. Desde el costado derecho, Daniel sumaba profundidad por su banda y tejía jugadas con Guisao además de Ruiz quien caía a los lados a servir de recepcionista.

Unos metros más adelantados estaba Luis Carlos Ruiz. El samario de 27 años ha mostrado toda su técnica para jugar de espaldas al arco y aportar colectivamente a su equipo. Su fútbol se ve alimentado por las pelotas que lanzan constantemente sus compañeros Sherman y Cardona, y a las cuales él responde de manera efectiva armando paredes o pasando de primera para seguir el juego. Ruiz ha sido una de las figuras en los más recientes partidos.

Ruiz se ha vuelto indispensable para Juan Carlos Osorio

Ya es conocido que el equipo de Juan Carlos Osorio en su ADN está hacerse con el balón y a partir de ahí armar su juego. Atlético Nacional recordó detalles y un fútbol que estaba casi olvidado. Para recobrar un poco más de la memoria futbolística el equipo “paisa” necesita usar las piezas –jugadores- esenciales en pro de un mejor juego.

El heredero de Pezzuti

La expulsión de Luis Cardoza al minuto de 66 fue clave para que se definiera la serie en el Estadio Manische de Trujillo. Para ese momento, Franco Armani había atajado un poco más de media docena de remates lanzados por los jugadores de la Universidad César Vallejo. La mayoría de oportunidades fueron gestadas por el volante William Chiroque, que durante los 90 minutos fue un constante dolor de cabeza para la defensa verdolaga, en especial para el lateral izquierdo Farid Díaz.

El partido de ida había terminado 1-0 a favor de los antioqueños

El equipo colombiano saltó al campo en un 1-4-3-3 sin un referente fijo de área. El jugador que ocupa, normalmente, esa posición es Luis Carlos Ruiz. Sin embargo, Juan Carlos Osorio lo puso como extremo izquierdo. Fue por ello que allí apareció Edwin Cardona. El 10 verdolaga jugó delante de Cárdenas, cosa que tuvo un impacto positivo en el juego ofensivo de Nacional en los primeros minutos. Esto se dio porque en esta parte del encuentro, Sherman recuperó algunos balones antes de que los peruanos lograran pasar la mitad de la cancha. En este contexto, Cardona recibía con mucha libertad y ahí tenía dos opciones: rematar o habilitar a alguno de los extremos que llegaba a espaldas de los laterales.

A pesar de esto, la dicha no le duró mucho a los dirigidos por Juan Carlos Osorio. César Vallejo empezó a ejercer presión alta sobre una defensa a la que le cuesta salir con limpieza. Así entonces, los colombianos se encontraron en el peor de los escenarios. Entre William Chiroque y Andy Pando complicaron a los defensores verdolagas y remataron, con mucha frecuencia, al arco de Franco Armani.

Henríquez y Nájera estaban nerviosos y los peruanos aprovecharon eso para hacer daño

La figura del argentino está siendo fundamental. Él es uno de los pilares del equipo y ha sido fundamental en la progresión del mismo en la Copa Sudamericana y en la Liga Postobón, el mejor ejemplo de eso fue el encuentro en el que el elenco antioqueño le ganó a Santa Fe en El Campín. Las atajadas del guardameta argentino fueron fundamentales para frenar la arremetida de los universitarios en este partido. Pando, Chiroque y Chávez no vencieron la resistencia del ex arquero de Deportivo Merlo.

En la segunda mitad la situación se mantuvo igual hasta el minuto 66 cuando el árbitro le sacó la segunda amarilla al defensor Luis Cardoza. Desde ese momento, el juego de los peruanos terminó de perder la intensidad que le había permitido acercarse al arco de Armani. Ni siquiera la expulsión del capitán verdolaga, Alexander Mejía, al minuto 75 le devolvió a la Universidad César Vallejo ese ímpetu con el que había afrontado el encuentro.

Otro factor que determinó el rumbo del partido fue el cansancio de los jugadores de César Vallejo

Por el contrario, Atlético Nacional aprovechó el desconcierto y anotó el gol que selló la serie. Sherman Cárdenas recibió con espacio y se asoció con Ruiz. El samario le mandó un pase Edwin Cardona que llegó solo por el centro y mandó un remate con el pie derecho que el portero Libman no logró atajar.

Después de 11 años, el equipo colombiano vuelve a unas semifinales de Copa Sudamericana. A pesar de no estar jugando su mejor fútbol, los dirigidos por Osorio tienen un reto interesante al enfrentar al São Paulo de Kaká, Ganso, Pato y Alan Kardec. El responsable de eso, en gran medida, es Franco Armani, el heredero de Gastón Pezzuti.

Primer paso

El gol de Alejandro Bernal le dio a Nacional su segunda victoria como local en lo que va de Copa Sudamericana y fue, además, el primer paso para su equipo logre instalarse entre los cuatro mejores equipos del torneo. A los dirigidos por Juan Carlos Osorio les ha costado hacer de su casa un fortín y eso quedó evidenciado frente a Vitória y frente a General Díaz. En las competiciones locales, la situación ha sido la misma. Como ejemplo está la Copa Postobón, en la cual el equipo quedó eliminado, en gran medida, por no poder vencer al Deportes Tolima en el Atanasio Girardot.

Nacional juega por segundo año consecutivo los cuartos de final de la Copa Sudamericana

Sin embargo, el contexto del partido frente a César Vallejo era diferente. Los verdolagas llegaron al encuentro motivados por la victoria obtenida en casa frente a Águilas Doradas que los dejó cerca de la clasificación a los cuadrangulares del rentado nacional. La otra motivación que tienen los jugadores y el cuerpo técnico es la de mostrar que el trabajo que tantos réditos le ha traído a nivel local, se puede ver reflejado también en los resultados que el equipo obtenga a nivel continental.

Para este partido de cuartos de final de Copa Sudamericana, Juan Carlos Osorio envió un 4-3-3 al campo liderado por el capitán Alexander Mejía. Las condiciones climáticas influyeron en el desarrollo de la idea del estratega risaraldense. Por un fuerte aguacero que se presentó en las horas de la tarde en la ciudad de Medellín, la grama del Atanasio Girardot tenía algunos charcos, razón por la cual el esférico no rodaba bien en algunos tramos. Como consecuencia, Nacional comenzó a buscar a sus extremos, Wílder Guisao y Jonathan Copete, por medio de pelotazos mandados desde atrás por Alexis Henríquez y Alex Mejía.

Con el paso de los minutos la cancha fue drenando y los charcos desaparecieron por completo para la segunda parte del encuentro. Allí apareció la figura de Sherman Cárdenas. El santandereano comenzó a ser el eje de los ataques de su equipo. Teniendo suficiente libertad, el “7” verde comenzó a darle aire al ahogado juego de su conjunto. Cuando no filtraba un balón, abría la cancha para que los laterales desbordaran y centraran.

Copete se tiraba al centro cuando se proyectaba Farid Díaz

En esta parte del partido, el conjutno de la Universidad César Vallejó estaba replegado. Nacional recuperaba rápido el balón y seguía atacando. Muchos centros de Díaz y Bocanegra para Ruiz y Copete que estuvieron cerca de anotar pero no lo lograron. Él que sí pudo darle una alegría a la hinchada de su equipo fue Alejandro Bernal. El cordobés aprovechó un rebote, tras una llegada de Bocanegra por banda derecha, para rematar al arco y abrir el marcador.

César Vallejo no quiso explotar la mayor deficiencia de Atlético Nacional que es su salida de balón. Los anteriores rivales del equipo antioqueño lo hicieron y sacaron un buen resultado del Atanasio Girardot. El plan de los peruanos fue replegarse e intentar contratacar a su rival. La estrategia del entrenador Franco Navarro falló.

Los verdolagas dejaron una imagen positiva y sacaron un resultado que los acerca a su objetivo inmediato: las semifinales de la Copa. En el Estadio Mansiche de Trujillo se definirá la serie el 5 de noviembre. Osorio y sus pupilos están frente a la oportunidad de jugar las semifinales de un torneo continental por primera vez desde que el entrenador risaraldense se hizo cargo del Club Atlético Nacional. Ya dieron el primer paso.

Las series las definen los mejores

El equipo de Osorio salió con un 3-3-1-3 y con la misión de ganar en Brasil para poder acceder a la siguiente fase. Ni Cardona, ni Mejía eran titulares puesto que habían llegado tarde a Bahía, luego de estar con la Selección. En ese caso, sin el líder futbolístico y sin el líder anímico, Nacional se la jugó con Bocanegra en el medio, con una línea de tres defensores liderada por Henríquez, quien siempre tuvo problemas para sacar el balón en limpio; con Sherman en la creación, con Copete y Guisao como extremos y Ruíz como ariete.

En solo siete minutos Nacional pudo quedar eliminado, cayó en la presión de Vitória, intentó salir jugando siempre y cometió diversos errores en la salida. El equipo estaba totalmente desconectado y sin peso anímico y físico. La inclusión de Henríquez como líbero y de Bocanegra de mediocentro le quitó al equipo calidad en la salida y fluidez. Sin Mejía como lanzador y estando Sherman tan solo, la función ofensiva de Copete y Guisao era intrascendente.

Nacional, con dudas en el apartado táctico, también sufre en cuestiones de intensidad

Con el correr de los minutos, comenzó a asentarse en el campo. Sherman tomó la batuta, pero poco encontró líneas de pase. Copete no generó ninguna ruptura, y Wilder solo intentó un par de veces alguna acción individual. Ruíz, ariete, que se tira atrás para generar opciones y brindar apoyos, no pudo porque la pelota poco circuló.

Nacional ni logró superioridad por las bandas, ni lo hizo por dentro, pues el equipo, que intentó hacerlo todo, terminó sin saber cómo reaccionar ante la presión del local y las constantes faltas que generaba.

El partido no era para nada fluido, fue un concierto de desaciertos e intentos fallidos. A Vitória le bastaba con incomodar al rival y conseguir opciones desde la desesperación y desconcierto verdolaga, y el visitante solo pudo crear una opción al final del primer tiempo.

El bajo nivel de algunos jugadores de Nacional pesó en el juego del equipo en el primer tiempo

Pero si algo era previsible antes del partido y mucho más con el transcurrir de este es que Mejía y Cardona iban a ingresar. Así lo hicieron y a partir de ahí, Nacional solucionó algunos problemas. Primero, el equipo tomó confianza, se creyó capaz. Luego, tuvo un liderazgo en la medular y un revulsivo en ataque. El equipo antioqueño se fue acercando, sin embargo, no fue por una jugada colectiva, que tuvo pocas, sino por medio de un tiro de esquina y un rebote pescado por Daniel Bocanegra, uno de los mejores, si no el mejor jugador de Nacional este semestre; lo que al final iba a dar la clasificación.

Como en Paraguay, los verdes sufrieron, producto de algunas imprecisiones le dio a Vitória opciones de empatar el juego. Por otro lado, Guisao logró, también como en Paraguay, montarse el equipo a los hombros en un momento culmen, encaró, guardó la pelota y fue una opciónconstante para los pies de Cardona y Sherman. Los últimos minutos, producto del desorden brasileño y del pivoteo de Tréllez y las salidas de Cardona y Wilder, el equipo colombiano pudo aumentar el marcador.

El rival de Nacional en cuartos de final será César Vallejo de Perú

Al final, las series las definen los mejores. Lo hicieron, desde el banco, Cardona y Mejía y lo estampó en el marcador Daniel, quien como en la ida en el Atanasio, sacudió las redes.

Las manos de Franco Armani

Hinchas santafereños y verdolagas dibujaron un paisaje excepcional en El Campín. Frente a 30.222 personas, los capitalinos tenían la oportunidad de mantener el liderato frente a un equipo que necesitaba obtener un resultado favorable con el fin de trepar posiciones y acercarse a la clasificación. Las expectativas eran altas y los equipos no fallaron.

Los locales tuvieron la iniciativa durante los primeros minutos. Con un 3-5-2, Gustavo Costas intentó aprovechar las falencias que presentó Atlético Nacional. Ómar Pérez comenzó a ser influyente desde el comienzo al filtrar balones a espaldas de los centrales. Allí aparecía Wílder Medina para causar daño y hacer a Franco Armani figura.

Medina aprovechó la lentitud de Henríquez

Por su parte, Juan Carlos Osorio mandó un 3-4-3 con el que buscaba anular las bandas santafereñas. Sergio Otálvaro y Luis Carlos Arias no encontraban espacios para salir. Con el paso de los minutos, Ómar Pérez perdió protagonismo y los rojos perdieron, por consiguiente, profundidad. Así mismo, Nacional no estaba generando mucho. Wilder Guisao y Alejandro Guerra eran los encargados de abrir un bloque que tenía cerrado el carril central y, en efecto, no tuvieron éxito. Las imprecisiones y la marca férrea de los defensores rivales impidieron que los dos extremos verdolagas fueran peligrosos.

La solución de los problemas ofensivos de Nacional fue buscada con los balones largos que Mejía le mandaba a Guisao y a Guerra (luego Copete que ingresó al minuto por el venezolano, que salió lesionado). La propuesta del volante de la selección no tuvo éxito durante la primera mitad. Sin embargo, al comienzo del segundo tiempo, una pifia de Francisco Meza le dio a Guisao el espacio necesario para mandar un pase al centro del área que encontró el pie derecho de Luis Páez que, con un remate fuerte, venció a Camilo Vargas.

Desde ahí, Atlético Nacional comenzó a replegarse y Santa Fe se adueñó del esférico. Con Pérez como líder, los cardenales se acercaron lentamente al arco de Armani. Para contrarrestar la situación, Osorio sacó a Sherman Cárdenas y metió a Miller Mosquera. Los verdes acumularon más hombres atrás y complicaron al rival. Sin embargo, un pase filtrado del 10 rojo para Wílder Medina, que entró al área y recibió falta de Óscar Murillo, ilusionó a los aficionados locales.

Ómar Pérez fue uno de los grandes protagonistas del encuentro

El central cuyabro fue expulsado y Armani atajó el penalti. Desde ahí Santa Fe se acercó con más peligro. Con el ingreso de Juan Daniel Roa por Sergio Otálvaro, el entrenador santafereño quería cambiarlo todo. En principio parecía que el cambio no marcaría una gran diferencia pero sí lo hizo. La tarea de Roa fue aprovechar la expulsión de Murillo y la inexperiencia de Copete como lateral izquierdo. Allí fue donde se gestaron las oportunidades que tuvo Santa Fe para empatar al final.

Después de que Luis Carlos Arias, con un remate de chilena, mandó un balón al poste superior de arco defendido por Franco Armani, el árbitro Juan Carlos Gamarra decretó el final del encuentro. La multitud que fue a apoyar a Santa Fe salió cabizbaja porque su equipo perdió por quinta vez frente al Nacional de Juan Carlos Osorio.

La mención especial es para Franco Armani y sus manos. Sin ellas, el resultado pudo ser distinto.

Una cita con la historia

Si hablamos de contemporaneidad, el encuentro entre Santa Fe y Nacional es todo un acontecimiento. Y no es para menos. La espectacularidad del evento reside en la competitividad de sus protagonistas. Cuando hablamos de Santa Fe y Nacional, hablamos de los dos equipos que más puntos han sumado en las últimas 5 temporadas. El dato es suficiente para no dejar indiferente a ninguno de cara al choque del próximo domingo.

Es justo traer a colación la historia reciente entre ambos equipos. Los protagonistas, en su mayoría, siguen siendo los mismos. Desde que es entrenador de Nacional, Juan Carlos Osorio ha enfrentado 10 veces a Santa Fe. Empató en 5 oportunidades, ganó 4 y perdió tan sólo una vez. La cifra es más sorprendente si se toma en cuenta el contexto de sus victorias: 2 de ellas en cuadrangulares, 1 de ellas en semifinales y 1 de ellas, nada más y nada menos, en la mismísima gran final. La supremacía verdolaga es contundente. En efecto, Juan Carlos Osorio puede jactarse de tener la fórmula para reducir a Santa Fe.

Nacional se ha convertido en el verdugo de Santa Fe

La superioridad que ha impuesto Osorio se la debe a sus jugadores de banda. Daniel Bocanegra, Juan David Valencia, Farid Díaz, Wilder Guisao, Orlando Berrío, entre otros, son los culpables de las angustias cardenales. Sus desbordes son más fáciles cuando enfrentan a los laterales de Santa Fe, que poco saben de encerrar rivales en las bandas. Este escenario apresura lo peor de Francisco Meza como central: achicar espacios una vez sus laterales han sido superados. Jefferson Duque siempre aprovechó el caos resultante ubicándose entre los centrales. La buena noticia para Santa Fe es que esta vez no estará Duque para cobrar aquellos descuidos. La mala noticia es que aquel brillante jugador de banda que usaba a su favor, esta vez será usado en su contra, puesto que defenderá los colores opuestos. Hablamos de Jonathan Copete.

Pero esta vez Nacional llega adolecido. Sin Macnelly Torres ni Stefan Medina, Nacional ha mostrado su lado mortal. El equipo de Osorio también padece. La salida del balón es su gran deficiencia. En este contexto, la presión alta pero ocasional de Wilson Morelo y Omar Pérez puede ser definitiva, sobre todo la de éste último. Pérez presiona de tal manera que obliga al portador del balón a recibir de espaldas. Es entonces cuando el argentino corre para interceptar el obligado pase hacia atrás. Nacional tendrá que encomendarse a las recepciones lejos de Pérez. Los laterales serán fundamentales para salir desde atrás. O bien, la recepción a baja altura y posterior giro de Sherman Cárdenas sería otra solución, de no ser porque los largos recorridos lo perjudican.

Es la oportunidad de Santa Fe para revertir la supremacía de Nacional

Por el lado de Santa Fe, sus repliegues han sido los mejores respecto a versiones inmediatamente anteriores. Los afamados desbordes en contra ahora son poco probables. Lo son menos cuando forma con 4 en el fondo. El ataque también es muy distinto al que Nacional solía conocer. El saque largo de Camilo Vargas se ha convertido en la prueba de fuego para las defensas rivales cada fin de semana. Sumado a esto, la velocidad de las transiciones de defensa a ataque que efectúan Medina, Morelo y Cuero han sabido despojar de su trono a Nacional, antiguo experto en la materia.

Juan Carlos Osorio querrá seguir demostrando que el profundo conocimiento del plantel, más que el plantel mismo, es el pilar de los entrenadores que hacen historia. Por su parte, Santa Fe querrá superar de una buena vez al equipo que se ha convertido en el rival directo de sus aspiraciones. Por donde quiera que se mire, el choque entre Santa Fe y Nacional será una cita con la historia.

La luz que alumbró una noche oscura

Atlético Nacional empató 2-2 frente a Vitória en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Daniel Bocanegra, además de anotar el primer gol, jugó un partido excepcional y fue la figura de un partido en el que los colombianos no lograron marcar diferencia frente a un rival que, según su entrenador, jugó con una nómina mixta.

Los locales salieron con 4-3-3 en el que destacó la presencia de Alejandro Guerra como titular. El venezolano era uno de los interiores en el esquema inicial que presentó Juan Carlos Osorio. El otro interior, que era Alejandro Bernal, comenzó la jugada del primer gol. El cordobés recuperó un balón en las cercanías de la mitad de la cancha y se lo pasó a Ruiz que recibió una falta fuera del área. Aquí fue donde Daniel Bocanegra tomó el balón y lo acomodó en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por el portero Roberto Fernández.

En los primeros minutos, la velocidad de Nacional fue fundamental para crear peligro en el arco rival

Desde ese momento, Vitória comenzó a ejercer presión sobre la salida de los defensores colombianos. Guillermo Beltrán y Edno empezaron a incomodar Óscar Murillo y a Francisco Nájera. Nacional no lograba pasar de la mitad del campo y los brasileños se acercaban al arco de Franco Armani.

Fue en este momento donde emergió la figura de Daniel Bocanegra. Juan Carlos Osorio hizo una modificación en su módulo táctico. Del 4-3-3, los verdolagas pasaron al 3-3-1-3. El ex jugador del Medellín pasó al centro de la defensa para cumplir una tarea fundamental para los intereses nacionalistas: salir limpio con el balón para sacudirse de la presión ejercida por el rival.

Tras corregir este problema, Nacional encontró otra dificultad: la creación de oportunidades y la falta de profundidad. Jonathan Copete, Luis Carlos Ruiz y Wílder Guisao no tuvieron sus mejores minutos y el equipo era bastante predecible. La falta de movilidad le complicaba las cosas a Alejandro Guerra que no encontraba a un receptor libre y, por consiguiente, perdía el balón.

Jonathan Copete frenó muchos ataques de Nacional porque estuvo impreciso, lento y desubicado

Lo otro en lo que falló el equipo de Osorio fue en las transiciones y así fue como llegaron los dos goles del Vitória. En el primero, el uruguayo Luis Aguiar encontró espacio por la banda izquierda para mandar un centro que le llegó a Ednei que cabeceó a espaldas de Bocanegra y venció a Armani. En el segundo, la lentitud en el regreso de algunos jugadores permitió que los atacantes brasileños superaran en número a los defensores colombianos y lograran desnivelar el marcador a su favor.

Al minuto 58 entró Sherman Cárdenas por Jonathan Copete y el encuentro cambió. Alejandro Guerra se convirtió en el extremo derecho, Wílder Guisao en el izquierdo y el recién ingresado en el enganche. El 7 empezó a generar juego por la izquierda al asociarse con Farid Díaz, que fue remplazado más tarde por Miller Mosquera, y con el mismo Guisao. El empate llegó tras una mano de Beltrán en su área. Luis Carlos Ruiz venció al paraguayo Fernández y puso el 2-2 con el que acabaría el encuentro.

Cárdenas está volviendo a su mejor nivel

Debe recalcarse la labor de Daniel Bocanegra. Con la lentitud de las transiciones, el equipo quedaba expuesto cuando Vitória trataba de contratacar. Los verdes no recibieron goles porque el defensor estuvo muy bien en los cierres, en el 1 contra 1 y en la salida. En definitiva, Bocanegra fue la luz que alumbró una noche oscura en la que Atlético Nacional no pudo pasar del empate frente a los bahienses.

Mentiras del electrónico

Cuando el árbitro decreta el final de un partido y el placard está vacío, lo primero que llega a la mente es ‘aburrimiento’. Muchas veces es así, pero en otras ocasiones el marcador no tiene nada que ver con el desarrollo de un choque, tal y como en el Atanasio Girardot esta noche, cuando se enfrentaron Atlético Nacional y Once Caldas. Los de Juan Carlos Osorio y Flabio Torres jugaron un cotejo entretenido pero sin goles. Quien estuvo más cerca de lograr el grito sagrado fue el equipo verdolaga. Sin embargo, el blanco blanco, hoy de negro, aguantó el 0. José Fernando Cuadrado fue figura. Demostró otra vez que es uno de los porteros TOP del FPC.

Nacional saltó al campo en 4-3-3. Calle, Bocanegra, Mosquera y Farid Díaz ocupaban la línea defensiva de derecha a izquierda. El mediocentro fue Diego Arias. Osorio decidió juntar por primera vez desde el inicio a Edwin Cardona, Sherman Cárdenas y Alejandro Guerra, probablemente sus tres futbolistas más dotados con el balón en los pies. Así, ubicó al venezolano en la banda derecha y los interiores fueron Cardona y Sherman. A la izquierda, Páez, y en punta, Juan Pablo Ángel.

Nacional propondría y el Once esperaría

El visitante alineó con Piedrahita, Pérez, Moreno y Murillo en la zaga. El doble pivote fue para Lopera y Giraldo. Los costados para Arango y Sergio Romero, y la punta de ataque para Edwards Jiménez. A priori, los papeles estaban definidos. Nacional saldría a proponer en su terreno con viento en la camiseta por la clasificación en Copa Sudamericana, y Once Caldas, replegado, se agarraría a la velocidad y potencia de sus extremos más la calidad de Culma para encontrarlos en posiciones ventajosas.

Durante los primeros minutos la lucha fue de poder a poder. Cada uno empleó los recursos que escogió. Once Caldas demostró que cada día es un equipo más hecho, interesante, y que sin Izquierdo para proponer algo distinto en ataque posicional, prefiere encontrar ventajas al contragolpe. Compacto atrás y veloz a los lados, el conjunto de Flabio Torres no se dejó desbordar en el primer tramo del encuentro. Culma se erigió como el mejor de los suyos, ubicando con criterio a sus compañeros y haciendo daño a Nacional en transición. Si Edwards Jiménez no se hubiese visto tan superado a la hora de ofrecer apoyos largos, algo más habrían podido obtener. Los verdes encontraban ventajas en ataque organizado a través de la asociación de sus tres más talentosos. El trabajo de Guerra por banda fue admirable. A partir de él y de la presencia interior de Sherman Cárdenas, Nacional se hizo con el dominio. Los apoyos por fuera del venezolano eran amables, pues siempre habilitaban una línea de pase y una devolución propicia para seguir jugando. Entre Guerra y alguno de los otros dos ya mencionados, casi siempre Sherman, el local juntaba varios del cuadro de Manizales en un lado y un cambio de frente ya dejaba en situación ventajosa a Cardona o Páez. Con Ángel en el área, el peligro era inminente. En esa situación, Cuadrado se exhibió.

Osorio no acertó moviendo a Sherman a la banda

Para la segunda parte Osorio cambió a Farid Díaz por Óscar Murillo. Mosquera pasó a la posición de lateral izquierdo y el dominio siguió siendo local. En la segunda parte el Once no pasó tantos apuros como en la primera parte, aunque tampoco consiguió crear peligro contra el arco defendido por Vargas. Las revoluciones bajaron y Osorio buscó agitar metiendo a Sebastián Pérez por Luis Páez, probablemente para tener llegada constante desde segunda línea y un activo más físico en el centro del campo. La modificación desplazó a Sherman a un costado y ello resultó contraproducente, pues le restó presencia al bumangués por dentro, donde estaba rajando al rival. Flabio Torres insistía en poder salir jugando. Sin embargo, sus pupilos no lo lograron. Sólo las conducciones de Johan Arango plantaban por algunos instantes al Once en campo contrario.

Cardona tuvo tiempo para sacar un trallazo de media distancia que desvió Cuadrado para mantener las tablas. El 0-0 no hace justicia al gran partido que se vio en Medellín, en el que los verdes pudieron llevarse la victoria gracias a varias acciones de peligro bien hilvanadas. Nacional sigue en la lucha por meterse en Cuadrangulares, pues su cupo no está asegurado ni mucho menos, el Once, en una posición más cómoda, se mantiene arriba y continúa transmitiendo sensaciones positivas.