Alexis Henríquez: hubo un antes y un después

Alexis Henríquez llegó hace 5 años y 8 meses a Atlético Nacional a vivir la aventura que más ha marcado su carrera futbolística. Desde entonces, con un pequeño traspié de rendimiento en la era Santiago Escobar, club y jugador forman una relación inseparable que ha marcado una época dominante de cabo a rabo en el plano nacional y un paso adelante, con entrenadores de turno, en el internacional.

Nueva etapa, viejos conocidos

Macnelly Torres y Alexánder Mejía vuelven a Atlético Nacional y con ellos llega Yimmi Chará. Así mismo aparece como nuevo timonel del equipo el vallecaucano Reinaldo Rueda, que viene de dirigir a la selección ecuatoriana en el mundial de Brasil. Las expectativas que está levantando el equipo verdolaga son bastante altas y no es para menos, las directivas mantuvieron la mayor parte de la nómina del semestre pasado y trajeron tres jugadores de primer nivel para enfrentar los torneos domésticos en el segundo semestre. El objetivo principal es claro: la Liga Águila II de 2015.

Para este nuevo proyecto que comienza en Nacional habrá bastantes cambios en el modo en el que el equipo estaba jugando. El regreso de Macnelly le devuelve al cuadro verdolaga la posibilidad de potenciar el juego interior. La vuelta de Mejía le dará precisión en la entrega de los envíos largos y en la ocupación de espacios en las transiciones de ataque a defensa. La incorporación de Chará le brindará más sentido a los jugadas que elabore el conjunto por banda derecha. Sin embargo, eso no va a ser lo único que va a cambiar en el verde de la montaña.

La salida de juego

Franco Armani afirmó que “lo principal que nos pide (Rueda) es que no complicarnos en el arco”, a diferencia del cuerpo técnico anterior que le pedía a los porteros que tratarán de salir jugando siempre. El principal beneficiado de esto será el guardameta argentino que, al no tener buen juego de pies, cometió varios errores que determinaron los resultados de varios partidos el semestre pasado. En esta nueva etapa se verán más balones luchados en la mitad de la cancha y menos errores de entrega en las cercanías del arco verdolaga.

La presión sobre la salida del rival

En el encuentro amistoso que enfrentó a Nacional y a Vélez Sarsfield, que ganó el equipo colombiano por 3-1, se evidenció que el entrenador quiere que su equipo ejerza presión sobre la salida del rival. La idea es que los delanteros puedan aprovechar las ventajas que ofrece el rival cuando pierde el balón en las cercanías del área.

Se buscará entonces aprovechar la precisión de Macnelly Torres para enviar balones largos y la velocidad de algunos jugadores de ataque, como Orlando Berrío, Yimmi Chará o Jonathan Copete. Allí el equipo podrá encontrar oportunidades para anotar.

El trabajo de los extremos

Una de las diferencias que va a haber entre el equipo de Reinaldo Rueda y el de Juan Carlos Osorio va a ser la manera en la que se mueven los extremos en la cancha. La idea del nuevo entrenador es que estos jugadores reciban el balón y corran hacia el centro. Esto va a desembocar en varias cosas. Lo primero es que el conjunto comenzará a hacer toques de primera intención y abrir espacios en las bandas, lo que permitirá que se proyecten los laterales y hagan parte del juego ofensivo. Lo segundo es que esto mantendrá atados a los volantes centrales, razón por la cual el equipo sufrirá menos en las transiciones de ataque a defensa. Los jugadores que, a priori, pueden adaptarse a este sistema son Yimmi Chará y Andrés Ramiro Escobar, que son los que tienen mayor calidad técnica. Sin embargo para Jonathan Copete y Orlando Berrío esto no supondrá un problema si tocan de primera intención y comienzan a correr.

La labor de los atacantes

En el contexto mostrado anteriormente Luis Carlos Ruiz se puede ver más beneficiado por el modo en el que podría jugar su equipo. Al samario le va bien pivoteando y asociándose con sus compañeros. En ese sentido, cuando el artillero retroceda arrastrará marcas y abrirá espacios para que los extremos. o incluso los laterales. ingresen al área y queden de cara al arco. Sin embargo, la situación no es negativa para Jéfferson Duque. El goleador antioqueño va a morder, va a fijar a los centrales y va a luchar con sus rivales los balones que le envíen. Si Nacional logra ejecutar su plan, los delanteros tendrán muchas oportunidades para anotar.

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El proyecto de Reinaldo Rueda ya está en marcha. Como ya se dijo, las directivas mantuvieron la mayor parte de la nómina y trajeron a 3 jugadores que van a potenciar las deficiencias que tenía el equipo el semestre pasado. De la mano de dos viejos conocidos, Nacional podrá hacer historia o simplemente podrá dejar una anécdota del equipo que pudo ser y no fue. El fin de semana veremos cómo inicia esta nueva historia.

Partidos imprescindibles de la era Osorio

Tres títulos de Liga, dos de Copa y una Superliga hicieron que la era de Juan Carlos Osorio en Atlético Nacional fuera la etapa más exitosa en la historia del club. A este palmarés le podemos sumar el subcampeonato en la Copa Sudamericana de 2014 y la llegada a los cuartos de final de la Copa Libertadores de ese mismo año. El paso del risaraldense dejó partidos muy buenos en los que el equipo exhibió un nivel y una intensidad altísima. En este artículo recordaremos algunos de los encuentros que determinaron la era y que hicieron de este Nacional un equipo exitoso.

El mejor momento para reivindicarse

Deportes Tolima 1-2 Atlético Nacional (Fecha 3 del Cuadrangular B de la Liga Postobón I de 2013)
23 de junio de 2013
XI de Nacional: Armani; Medina, Henríquez, Murillo, Valencia; Mejía, Bernal, Arias, Cárdenas, Torres, Duque.
Anotaciones: Valencia (min. 64) y Duque (min. 86).

La importancia de este partido en la era de Juan Carlos Osorio es, principalmente, simbólica. Ese semestre, el rendimiento del equipo no había sido el esperado y en los la fase final del torneo se había ratificado. Nacional había arrancado su participación en los cuadrangulares con dos derrotas y tenía que ir a Ibagué a ganar para mantener la oportunidad de clasificar a la final. Ese día, el equipo verdolaga no mostró su mejor rendimiento pero le bastó con aprovechar las dos oportunidades más importantes que tuvo para llevarse el botín de la capital del departamento de Tolima. En el Manuel Murillo Toro, Jefferson Duque complicó a los dos centrales y luchó con ellos durante todo el partido. Estuvo a punto de perder pero al minuto 86 saltó, cabeceó y le dio la victoria a su equipo.

Macnelly, Sherman y Duque

Santa Fe 0-2 Atlético Nacional (Final de vuelta de la Liga Postobón I de 2013)
17 de julio de 2013
XI de Nacional: Armani; Nájera, Murillo, Henríquez, Díaz; Mejía, Medina, Valoy, Cárdenas, Torres, Duque
Anotaciones: Duque (min. 38) y Mosquera (min. 83).

Aquel Santa Fe llegó como el gran favorito a la final tras jugar la semifinal de la Copa Libertadores y dominar la Liga durante todo el semestre. Sin embargo, el equipo de Torres, de Cárdenas y de Duque terminó de acabar con los sueños de un equipo que quedó ad portas de la gloria dos veces en menos de dos semanas. El pase desde atrás, el toque de Sherman y el control, el movimiento y la definición de Jefferson determinaron ese partido que le dio a Nacional su doceavo título liguero.

La presentación del mejor Nacional

Atlético Nacional 1-0 Deportivo Cali (Partido de vuelta de la Superliga Postobón de 2014)
19 de enero de 2014
XI de Nacional: Martínez; Bocanegra, Medina, Murillo, Díaz; Mejía, Cardona, Cárdenas; Berrío, Duque, Páez.
Anotación: Duque (min. 28).

Ese fue el día en el que comenzó a funcionar el mejor Nacional que dirigió Juan Carlos Osorio, el equipo dominó el encuentro de principio a fin y generó 16 opciones de gol. El 1-4-3-3 propuesto por el entrenador fue efectivo ya que asfixió al rival y lo arrinconó en las cercanías de la portería de Farid Mondragón. Cárdenas y Cardona filtraron balones bastante peligrosos, Berrío y Páez desbordaron, azucarera, los laterales se proyectaron de manera constante para enviar centros y Duque devoró el área. Este encuentro fue un abrebocas de lo que sería el resto del semestre para el equipo antioqueño.

Dos veces en una semana

Deportivo Cali 0-3 Atlético Nacional (Fecha 2 de la Liga Postobón I de 2014)
2 de febrero de 2014
XI de Nacional: Martínez; Bocanegra, Medina, Murillo, Díaz; Mejía, Bernal, Cardona; Berrío, Uribe, Valencia
Anotaciones: Uribe (min. 8), Valencia (min. 32) y Cardona (min. 51).

No pasó más de una semana para que Cali y Nacional se volvieran a enfrentar después del partido de la Superliga. Con tres modificaciones con respecto al encuentro anterior, el equipo de Juan Carlos Osorio viajó con la consigna de obtener una victoria y lo logró. Ese día, la precisión de Cardona a la hora de filtrar balones, la velocidad de los extremos y las deficiencias defensivas del Deportivo Cali, le permitieron al elenco antioqueño dominar el encuentro, acercarse al arco de Mondragón y golear en los inicios del campeonato al que era el más reciente subcampeón de Liga en ese momento.

Una buena noche

Newell’s Old Boys 1-3 Atlético Nacional (Fecha 6 de la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2014)
10 de abril de 2014
XI de Nacional: Armani; Bocanegra, Medina, Murillo, Díaz; Mejía, Arias, Cárdenas, Cardona; Valencia, Tréllez
Anotaciones: Tréllez (min. 8), Cárdenas (min. 14) y Berrío (min. 55).

Frente a Newell’s Old Boys en Rosario, Nacional jugó uno de sus mejores partidos de la era de Juan Carlos Osorio. Ese día, ambos equipos jugaron con 10 jugadores desde los 6 minutos porque fueron expulsados López y Cardona. Desde ese momento, el equipo colombiano comenzó a explotar eso. Para ello fue fundamental la labor de Stefan Medina que comenzó a repartir balones desde el atrás –luego desde el centro del campo, la de Sherman organizando y la de los delanteros que aprovecharon las deficiencias que tenía la defensa del rival. Así fue como ese día el equipo de Osorio venció al equipo rosarino, clasificó a octavos de final y se convirtió en una de las más gratas sorpresas de esa Copa que ganó San Lorenzo.

Idea consolidada frente al campeón

Atlético Nacional 1-0 Atlético Mineiro (Partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores de 2014)
23 de abril de 2014
XI de Nacional: Armani; Nájera, Henríquez, Murillo; Bernal, Mejía, Díaz; Cárdenas; Bocanegra, Duque, Valencia.
Anotación: Cárdenas (min. 91).

El campeón de la edición del 2013 llegaba a enfrentar al campeón colombiano. Ese día, Nacional jugó, quizás, el mejor partido en toda la era de Juan Carlos Osorio. Sherman Cárdenas tuvo un rendimiento altísimo. Pases precisos, movimientos acertados e incluso gol. El equipo exigió al máximo al portero Victor con remates de media distancia y con remates de cabeza, principalmente. Las sociedades funcionaron a la perfección y los jugadores mostraron un nivel alto que permitió que Nacional domara al campeón durante 93 minutos.

Goleada histórica

Atlético Nacional 5-0 Millonarios (Fecha 4 de la Liga Postobón II de 2014)
10 de agosto de 2014
XI de Nacional: Armani; Bocanegra, Nájera, Henríquez, Valencia; Bernal, Mejía, Cardona; Guisao, Ruiz, Berrío.
Anotaciones: Nájera (min.58), Cárdenas (min. 66), Bocanegra (min. 72), Ruiz (min. 86) y Cardona (min. 90).

La mayor goleada de Nacional sobre Millonarios la realizó el equipo de Osorio al equipo de Lillo. Ese día los verdes supieron aprovechar las ventajas que dejó el equipo dirigido por el español y de la mano de los extremos, el equipo vulneró cinco veces el arco que protegía Nelson Ramos. Guisao estuvo muy activo por derecha y Cárdenas aparecía por toda la zona de ataque ejerciendo su influencia.

El partido más importante de la era

Atlético Nacional 1-1 River Plate (Final de ida de la Copa Sudamericana de 2014)
3 de diciembre de 2014
XI de Nacional: Armani; Bocanegra, Henríquez, Murillo, Díaz; Mejía, Bernal, Cardona; Berrío, Ruiz, Copete.
Anotación: Berrío (min. 34).

Nacional llegó a la final de la Copa Sudamericana sin mostrar su mejor fútbol. Sin Stefan Medina(link de Karlz), el colectivo había perdido al jugador que le daba limpieza a la salida y, por consiguiente, el equipo cometía muchos errores. Sin embargo en el primer tiempo frente a River Plate, Alexander Mejía encontró suficiente espacio para repartir el balón a placer y para hacer que su equipo se posicionara en campo rival. Fueron los mejores minutos del equipo en ese semestre. Cardona recibió con muchísima libertad entre líneas y Luis Carlos Ruiz arrastró marcas y complicó a los defensores de River. Los verdolagas no aprovecharon las oportunidades que tuvieron, dejaron despertar a River que empató y ganó la Copa en el partido de vuelta.

El último gran partido de la era

Nacional 4-0 Libertad (Fecha 6 de la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2015)
XI de Nacional: Vargas; Nájera, Henríquez, Murillo; Díaz, Bernal, Mejía, Valencia; Berrío, Ruiz, Copete.
Anotaciones: Mejía (min. 29), Ruiz (min. 51 y 53) y Copete (min. 73).

El último gran partido de Osorio como entrenador de Nacional fue ante Libertad en el Atanasio. El encuentro le sirvió a los antioqueños para pasar de ronda (poner link del artículo de ese día)y, de paso, para consolidar a Farid Díaz en una posición en la que el equipo tenía problemas y en la que él, además, lució más cómodo. El equipo fue fuerte en lo suyo, explotar las bandas para enviar centros y vencer por arriba. El trabajo de los extremos fue fundamental, en especial el de Berrío que fue un dolor de cabeza constante para el lateral izquierdo rival.

Sherman Cárdenas vs Newell’s

Esta sección del especial de Juan Carlos Osorio en El Dorado consiste en analizar a un futbolista por día, entre ellos Sherman Cárdenas, en el que se ha frecuentado una evolución en la etapa del entrenador risaraldense como máximo artífice del dominio verdolaga en clave fútbol colombiano. Sherman Cárdenas de interior profundo vs. Newell’s Old Boys.

El primer título liguero de Osorio con Nacional

El primer título liguero de Juan Carlos Osorio en su etapa con Atlético Nacional se obró en Bogotá, en El Campín, sobre Independiente Santa Fe. Este equipo, el de la Liga Postobón 2013-I, se caracterizó, además de sus máximas rotaciones, por su versatilidad sistemática y por tres figuras capitales: Stefan Medina, Alexander Mejía y Macnelly Torres. En un segundo escalón estaban Jefferson Duque, John Fredy Pajoy, Sherman Cárdenas, Óscar Murillo y Alexis Henríquez. ¿Por qué Medina, Mejía y Torres? ¿Por qué no otro? Básicamente porque este Nacional fundó su juego sustancioso por el carril principal, el central, entonces ellos se convirtieron en las tres armas disponibles a fundamentar el plan. Para más inri, fue el Nacional que más utilizó el pase en largo de Mejía y la polivalencia creativa de Medina, por ejemplo. En cambio, no fue el del mejor Macnelly Torres, pese a ser indiscutible en las convocatorias de José Néstor Pékerman para la absoluta.

La pizarra de Osorio

En aquel entonces era difícil conocerle una alineación de pies a cabeza a Juan Carlos Osorio. Era el Medina de multitud conversiones, el Bernal carrilero o segundo pivote, el Nájera lateral o central, el Mosquera extremo o segunda punta, etc. Ni sabíamos quién era su portero titular y el delantero inamovible, a pesar de la buena cuota goleadora de Duque. Esta lectura tenía dos justificaciones congruentes: primero, la plantilla era muy extensa para afrontar un primer semestre sin competición internacional de por medio; y segundo, era necesario probar y apostar con lujuria sin un juego de bandas reconocible.

El hecho de Medina carrilero, que lo empleaba en el 3-4-1-2, le permitía a Nacional orientar su juego hacia la banda derecha e ir sumándole al pase largo de Mejía el diagonal. Con determinación y recursos creativos, Medina comandó varios partidos jugando en esa posición (la Final en Bogotá de los de mayor dominio). Nacional contó en ese campeonato con el Alexis Henríquez más visionario y certero con el pie, entonces la salida con balón verdolaga no era lenta y sí prodigiosa, por lo que Osorio se permitía sacar a uno de adentro y llevarlo afuera para compensar movimientos y conducciones rentables por la creación de triángulos asociativos. Todo en busca de un beneficio colectivo.

Lo mismo pasó con Luis Fernando Mosquera por el costado izquierdo, donde sumó minutos partiendo pegado a la línea de cal, ya fuese como extremo o carrilero. Osorio les da esa ubicación dentro del sistema a los futbolistas llenos de juego interior y un digno control dirigido para facilitarles la recepción. A partir de esto, el entrenador risaraldense potencia la táctica ajustando matices y detalles pequeños.

El primer pase de Mejía

Como contábamos, el puñal verdolaga en los últimos años se forjó por dentro. La utilización del frecuente primer pase en largo de Alexander Mejía hizo crecer al equipo, ya que de esta forma Macnelly Torres recibía la pelota más cerca de la frontal rival y con la velocidad exacta. Macnelly se ubicaba en los puntos ciegos del mediocampo contrario, y el pase de Mejía podía recorrer tranquilamente 50 metros porque su tensión y rapidez derivarían en la recepción plácida del barranquillero.

La aceptación de su nivel e hiper valor con la redonda lo posicionó en el altar futbolístico del equipo. Pasó de ser un recurso a ser la esencia palpable en ataque estático para edificar cuidadosa y hábilmente las acometidas. De hecho, su fundamentación hizo de Atlético Nacional un conjunto con múltiples opciones desde atrás. Alexander Mejía se transformó en el jugador con superior cantidad de pases y destacado porcentaje de acierto.

La línea de pase de Torres

Macnelly Torres aprobó todas las materias en la era Santiago Escobar. Fue, indudablemente, su mejor época vestido de verdiblanco, realizando toda clase de acciones. El número 10 representó y creó un Nacional muy fuerte donde llegaba a zonas bajísimas a tomar el balón e instalarlo en terreno adversario. Macnelly fue lanzador, conductor y ejecutor de toda falta o tiro de esquina con Sachi. Prestaba todas las atenciones.

Sin embargo, en el Apertura 2013 asumió un rol de menor desgaste y de enlace entre mediocampo y delantero, casi de pegamento. No se sabe si por debilitación física –el futbolista con más minutos entre club y selección– o simplemente por un propósito de entregarle un papel específico a cada uno y de hacerlo sentir importante. Tras varias pruebas, se corroboró dicho efecto. Macnelly se movía menos, tenía un límite espacial de retroceso y su fin posicional era activar a Mejía desde atrás y repartir de balones a los delanteros (Jefferson Duque, John Fredy Pajoy, Fernando Uribe y Juan Pablo Ángel). Era una línea de pase adelantada y única, pero con autonomía en el eje horizontal. Números de confirmación: máximo asistente, segundo jugador con pases completados y cuatro dianas (los mismos que en todo 2012).

Los días y meses posteriores significarían la cumbre futbolística de Atlético Nacional versión Juan Carlos Osorio. Ya se iba fabricando una identidad que, poco después, dominaría el fútbol colombiano por tres semestres (2013-I, 2013-II y 2014-I) consecutivos. Esto sería un abrebocas de innovaciones y aciertos compuestas por rebeldía a lo que en su momento funcionaría en la élite del balompié local. El tornado no tardaría en llegar.

Juerga de goles y representaciones

Adentrándonos en el análisis del partido, de lleno, vaya diversión el Nacional-Cali. Dejó de todo por todo en todos. Asumió los galones Fernando Castro y se encomendó a un plan que extrajo sus frutos en detrimento de imprecisiones. Creyó que no los tendría y erró. Juan Carlos Osorio, otro día más, ejecutando mal la dirección de campo y regalando ventajas. En definitiva, sinfín de material táctico.

Sorprendió el Cali con su excelente presión

Osorio quiso arriesgar y proponer desde el primer segundo. Ordenó un curioso 3-2-1-4 con Berrío y Copete en la misma línea de Ruiz-Duque. Su modelo parecía tener lógica, puesto que jugó sin carrileros natos y anchó el equipo en campo propio para rellenar todos los espacios. Nájera y Murillo se abrieron, Henríquez sobrando y Palomino-Díaz entrerrenglones. No obstante, el fútbol no es de números y en su atípico sistema volvió a fallar. Nacional defendió con cinco (más Vargas) y atacó con la misma cantidad; básicamente así se plantó Osorio. A todo esto, Castro emparejó la salida rival, quien tuvo mayormente el balón, menos a Palomino, dejándolo aparentemente libre. ¿Por qué emparejar al resto y no a Jairo? Palomino es el futbolista que peor lee las salidas a lo que se refiere a movilidad para abrir líneas de pase, orientación corporal y pase ascendente. Así llegó el 0-1 del Cali, en una salida donde él se confió del pase de su defensor, giró antes de la recepción y Roa, súper astuto, robó el esférico, cambió el rimo y batió a Vargas.

El Cali jamás alteró su plan presionante. Tenían claro qué hacer y la confianza en el planteamiento aumentó con la cantidad de ocasiones fabricadas robando en campo adversario. Lo curioso fue que Nacional, pese a contar en ataque con Ruiz y Duque, jamás los buscó directamente. Ni siquiera los halló. Todo era a ras de piso, jugar con fuego, con la sangre hirviendo, y el Cali endulzándose. Sin embargo, como Nacional únicamente defendía con cinco futbolistas de campo, las pérdidas verdolagas eran igual de autovenenosas en cualquier zona, con Candelo de lanzador. Sin Santos Borré y con Murillo, las transiciones del Cali no tenían la máxima fuerza y velocidad: Murillo las ralentizó y, hasta la segunda parte, ni una sola ventaja creó. Preciado civilizó los pases largos de Candelo mezclando desmarques de ruptura y diagonales largas.

Osorio volvió a errar y Castro se sobreexcitó

Nacional tímidamente racionó espacios para activar a los atacantes con un pase, pero más inteligente fue el Cali. Pecoso logró dejar varios futbolistas en fase defensiva, por detrás de la primera línea de presión, a expensas de una opresión individual y recia. Ante este mérito azucarero y Berrío y Copete recibiendo en estático, mas no al espacio, el mismo Osorio se encerró. Nacional consiguió anotar tres tantos porque los hombres de banda del Cali nunca cerraron a tiempo los centros laterales y por una exquisitez de Luis Carlos Ruiz. De lo contrario, goleada y eliminatoria cerrada. Y en este aspecto tiene mucha culpa el Cali que no fue paciente y sereno. Fue superior en intensidad, sí, aunque ellos necesitaron entregarle al partido un ritmo menor en pos de impacientar a Nacional y no dejarlo reaccionar inmediatamente. Mantuvieron un plan por 90 minutos sin modificaciones ni tampoco variaciones, y esto originó la juerga de goles y representaciones.

Qué fácil lo hizo ver Fernando Castro y qué fácil lo deshizo.