El señor del aire

Era el año 1976 cuando, en Santiago de Cali, un tal Carlos Salvador Bilardo insistía en que el juego a balón parado no era un capricho del reglamento, sino un partido dentro del partido que debía trabajarse como tal. Más de 30 años después, esa dimensión antes menospreciada de la competencia se ha convertido en la batalla decisiva para definir campeones. O campeón. Porque en Colombia, desde hace un lustro, la autoridad de los aires ha estado en manos del mismo soberano.

En busca del escenario ideal

Imagina mientras da pasos que se hunden como su propio pensamiento. Repasa un hipotético escenario ideal, ve a Anderson Plata caer a la banda persiguiendo un pase central, raso, con un sentido muy claro, descifrable pero incontestable, un típico balón al vacío, ojalá en diagonal dentro-fuera, aunque tal vez no importa tanto cómo, sólo que poco a poco, con cada paso, desajuste la zaga de centrales

Toma y dame en Pacaembú

Muchos siglos atrás, en la Antigua Grecia, Heráclito dejó constancia de uno de los más sustanciosos aforismos que se recuerde: “nadie se baña dos veces en el mismo río”. Amén del filósofo, el mundo es el resultado del eterno flujo cambiante. Pero el hombre, caprichoso animal, no da tregua en su afán por hallar patrones, dar orden al caos y, en definitiva, forzar la idea de que las aguas del ayer guardan relación con el ahora.