Refinería competitiva de Óscar Upegui

Alianza Petrolera, quizás sin querer, prolongaba su clasificación a playoffs de la misma manera que en Barrancabermeja los carrotanques vierten el combustible fósil en el interior de su armazón: mirando el reloj. Los partidos avanzaban y el objetivo era esquivo. Quisquilloso. Esta vez el Daniel Villa Zapata acogía al Deportes Tolima de Alberto Gamero, que a donde va indispone a sus rivales, los saca de casillas y hace aparecer jaquecas que por momentos son incurables para sus adversarios. Óscar Upegui instruyó de buena forma a los suyos y les recetó una estrategia que aplicaron para catapultar la victoria.

Con Nelson Barahona y Martín Arzuaga en su mejor punto Alianza se impuso en el primer tiempo

El conjunto pijao encaró el partido desde el inicio asumiendo protagonismo. Con Ibargüen por la izquierda el desequilibrio es garantizado. Y de enlace, esta vez, estaba John Médez. Compañía más que agradable. Aunque la posesión era vinotinto y oro, del control y desarrollo del juego se apoderó Alianza Petrolera. Lo hizo principalmente gracias a Nelson Barahona y Martín Arzuaga. El primero con sus toques diferenciales y el segundo con un despliegue racional y furioso. Pasaron casi diez minutos entre los dos goles que colocaron arriba al equipo local: desde la inspiración de Fígoli hasta la culminación a bocajarro de Barahona producida por Arzuaga. Ventarrón absoluto con origen en la banda izquierda gracias a las proyecciones de Felipe Banguero, del cual el equipo tolimense salió con síntomas de mareo, presentando pequeñas contusiones.

Con el tablero anunciando un marcador positivo, Alianza Petrolera replegó de ahí en adelante llevando al Tolima a no encontrar el tan anhelado pase final para pulir la jugada y transformarla en ocasión. En este contexto Víctor Castillo mostró sus dotes como mediocentro destructivo. Hizo el trabajo sucio a la perfección y junto con Córdoba condujeron a sus contendientes a un callejón sin salida.

Alianza Petrolera, con la victoria a cuestas, replegó ante un Tolima imposibilitado para descubrir brechas

Para el segundo tiempo, Jonathan Entrada ingresó con el ánimo de enriquecer la circulación de los de Ibagué en el último cuarto, pero su aparición no provocó el efecto deseado. En parte porque los caminos hacia Jeréz eran ásperos, y porque cuando podían transitarlos al final se topaban con un Ricardo enfocado, seguro. La gestión desde el banco no hizo que Alianza Petrolera sufriera desajustes, mostrándose cada vez más impermeables y seducidos por la consumación de un objetivo trascendental.

Ambos consiguieron cupos para estar en la gala final. Ambos aseguran competición

El semestre pasado hubo una revelación muy grata en cuadrangulares (Atlético Huila) y este semestre la excepción tomó entera posesión del colectivo aurinegro integrado por jugadores de muy buena condición, que tienen un futuro halagüeño y un míster metódico. Ya dieron el paso que tanto les había costado y lo hicieron frente a un equipo como Deportes Tolima que siempre anima el campeonato, sin reparar en sus jugadores y cuerpo técnico. Ambos equipos ya reposan con la clasificación sobre sus hombros. Ahora solo resta esperar el momento en donde se miden fuerzas, ocasión para la cual los santandereanos tienen una estructura rígida, que dio de que hablar y a la cual será difícil desarmarle.

El reto de salir bajo presión

La visita de Sportivo Luqueño a Techo se llevó toda la atención. Principalmente porque el Tolima no acaba de acomodarse jugando de local en Techo. Es decir, su fortín, el Manuel Murillo Toro, no adhiere los mismos condimentos de su nuevo hogar. Fue aquí donde el Tolima-Sportivo Luqueño dejó muchas cosas por analizar, sobre todo porque no parecía haber un dueño de casa.

La imagen poco competitiva que venía mostrando el Deportes Tolima en el marco de la Copa Sudamericana tuvo una mejoría notable en Barranquilla frente al Junior. En este escenario, con la aparición de Jonathan Estrada, las situaciones y soluciones se repartieron entre Ibargüen y el antioqueño. Desde ellos dos, precisamente, fue lo mejor que mostró el Tolima en el primer cuarto de hora, hasta el 1-0. Estrada apoyando entre líneas e Ibargüen desbordando por fuera. Pérez sumó desde la derecha acelerando, pero su desacierto restó mucho más. El cuadro pijao prácticamente no circulaba el balón por sus dos pivotes, sino que directamente buscaba a sus cuatro atacantes por el simple hecho de que Sportivo Luqueño se comportaba jugando con interiores cuando su dibujo era un 4-2-3-1. En este instante Eduardo Rivera modificó la pizarra y el partido se inclinó a favor de los paraguayos.

La salida de balón del Tolima tiene muy pocos intérpretes creativos

Eduardo Rivera reajustó la estructura y el comportamiento estilístico los 75 minutos restantes. Sportivo Luqueño pasó a jugar con un 4-1-4-1 donde Godoy –sobre Estrada– era el mediocentro, Miño –Rivas– el interior diestro y Mendieta –Barrios– el interior zurdo. Los paraguayos anularon a Estrada, cerraron ambos carriles laterales y, dicho sea de paso, apretaron la salida de balón rival. El Tolima intensificó las pérdidas, pues Delgado, Quiñones, Monsalve y Banguero tocaron el balón mucho más de lo que están capacitados. Este singular detalle aclaró las cosas: iniciación plana versus presión alta. El Tolima dejó de pisar con cierta frecuencia campo contrario debido a su aguda ausencia de creatividad en los primeros pases.

Tras el descanso, Alberto Gamero buscó compensar estas limitaciones metiendo a su equipo arriba gracias al regate de Brayan Bermúdez. El Tolima lo hizo en contadas ocasiones, pero la frecuencia ya no era la misma. No habían perdido sólo regularidad, también acierto en la toma de decisiones. Sportivo Luqueño había diseñado un plan para empatar –colaboración desafortunada de Silva–, recogerse muy concentrado e intentar desplegar las veces que fueran posibles con Oscar Ruiz a la espalda de Didier Delgado. Pese al empate, que no es un resultado positivo para el vinotinto y oro, y reprobar el curso de salir bajo presión, la mala noticia es que su futbolista más autosuficiente y determinante en varios registros, Andrés Felipe Ibargüen, se pierde la vuelta por sanción.