Como tiburón en el agua

De repente nada estaba en su lugar. De repente la trama había desviado su curso lógico, a la manera del mejor teatro del absurdo, y Julio Comesaña, que anhela la Copa Sudamericana como ninguno, fue el dramaturgo estelar. La antilógica del uruguayo imperó en El Campín: Santa Fe fue preso de una presión alta y Atlético Junior impuso el ritmo en la altura bogotana como pocas veces se ha atrevido

Jardín sin flores

Quien atraviesa el jardín llega más rápido, pero pisa las flores. Miguel Ángel Russo, preso de la mala racha de Millonarios en Bogotá, y que amenaza con invadir por completo la moral azul, decidió cortar camino de cara al gol y atacar, ante el Junior de Julio Comesaña, con tres delanteros puros, con las características propias que los diferencian, pero delanteros al fin y al cabo

Se fue Quintero y se fue el DIM

No cabe duda de que es apresurado esperar del Independiente Medellín una mejora notable en su primer partido post-Juan José Peláez y con un cuerpo técnico interino. Dicho esto, el rojo de la montaña es hoy el que mayores dudas deja entre los equipos llamados a comandar la liga colombiana. Su fútbol no encuentra luces ni en defensa ni en ataque, y su arribo a la final de la Copa Águila resulta un premio bastante generoso.

Calidad en las áreas

El sello distintivo de la carrera de Julio Comesaña como entrenador ha sido, y lo sigue siendo, entregarse al talento sin término ni condición. Así labró uno de los grandes equipos de nuestra historia, y así lo quiso anoche en el Metropolitano. Con Víctor Cantillo, Yimmi Chará, Teófilo Gutiérrez y esta vez Jarlan Barrera, Atlético Junior dispuso de un equipo artístico de cabo a rabo.