El regreso del 13

A préstamo por un año y sin opción de compra. Así regresa Alexánder Mejía a Atlético Nacional después de jugar medio año en los Rayados de Monterrey. El jugador barranquillero vuelve al equipo con el que ganó seis títulos y con el que recibió por primera vez una convocatoria a la Selección Colombia. De la mano de Reinaldo Rueda, el mediocampista tendrá la oportunidad de recuperar el nivel que dejó en su último semestre como verdolaga y podrá, de ese modo, convertirse en una de las piezas fundamentales de este nuevo proyecto.

El semestre pasado, Juan Carlos Osorio tuvo un gran problema con los mediocampistas de primera línea: la seguridad en la entrega de balones desde esa zona del campo. A lo largo de los campeonatos que su equipo enfrento, el risaraldense recurrió a Farid Díaz y a Daniel Bocanegra para que solucionaran sus problemas. Sin embargo esto solo lo resolvió a corto plazo porque los dos laterales no están acostumbrados a jugar en esa posición y cometieron errores a la hora de posicionarse y de retroceder.

Palomino, Arias, Bernal y Pérez tienen problemas a la hora de salir jugando

Así entonces, Mejía encuentra en su regreso a Atlético Nacional la oportunidad de hacer lo que mejor sabe. Cuando el balón llegue a sus pies, el barranquillero podrá mandar balones largos que busquen a los extremos y podrá buscar a Macnelly Torres con pases cortos. Si Alexander logra esto, el creativo verdolaga ya no tendrá que bajar a recibir el esférico al centro de la cancha y se encontrará en un contexto ideal para filtrar balones y asociarse con los extremos y con el delantero que estén en cancha.

El regreso del 13 va a ser muy importante para Nacional este semestre. En el clásico frente al Independiente Medellín, su labor puede ser fundamental si él logra salir de la presión que pueda ejercer el equipo de Leonel Álvarez en la salida de Nacional. Los de adelante recibirían con bastante espacio y sin lugar a dudas, aprovecharían esto para desequilibrar el encuentro a su favor. En la grama del Atanasio Girardot veremos qué tan rápido se ha adaptado Mejía a la idea de Reinaldo, ahí puede estar la clave del encuentro.

Juerga de goles y representaciones

Adentrándonos en el análisis del partido, de lleno, vaya diversión el Nacional-Cali. Dejó de todo por todo en todos. Asumió los galones Fernando Castro y se encomendó a un plan que extrajo sus frutos en detrimento de imprecisiones. Creyó que no los tendría y erró. Juan Carlos Osorio, otro día más, ejecutando mal la dirección de campo y regalando ventajas. En definitiva, sinfín de material táctico.

Sorprendió el Cali con su excelente presión

Osorio quiso arriesgar y proponer desde el primer segundo. Ordenó un curioso 3-2-1-4 con Berrío y Copete en la misma línea de Ruiz-Duque. Su modelo parecía tener lógica, puesto que jugó sin carrileros natos y anchó el equipo en campo propio para rellenar todos los espacios. Nájera y Murillo se abrieron, Henríquez sobrando y Palomino-Díaz entrerrenglones. No obstante, el fútbol no es de números y en su atípico sistema volvió a fallar. Nacional defendió con cinco (más Vargas) y atacó con la misma cantidad; básicamente así se plantó Osorio. A todo esto, Castro emparejó la salida rival, quien tuvo mayormente el balón, menos a Palomino, dejándolo aparentemente libre. ¿Por qué emparejar al resto y no a Jairo? Palomino es el futbolista que peor lee las salidas a lo que se refiere a movilidad para abrir líneas de pase, orientación corporal y pase ascendente. Así llegó el 0-1 del Cali, en una salida donde él se confió del pase de su defensor, giró antes de la recepción y Roa, súper astuto, robó el esférico, cambió el rimo y batió a Vargas.

El Cali jamás alteró su plan presionante. Tenían claro qué hacer y la confianza en el planteamiento aumentó con la cantidad de ocasiones fabricadas robando en campo adversario. Lo curioso fue que Nacional, pese a contar en ataque con Ruiz y Duque, jamás los buscó directamente. Ni siquiera los halló. Todo era a ras de piso, jugar con fuego, con la sangre hirviendo, y el Cali endulzándose. Sin embargo, como Nacional únicamente defendía con cinco futbolistas de campo, las pérdidas verdolagas eran igual de autovenenosas en cualquier zona, con Candelo de lanzador. Sin Santos Borré y con Murillo, las transiciones del Cali no tenían la máxima fuerza y velocidad: Murillo las ralentizó y, hasta la segunda parte, ni una sola ventaja creó. Preciado civilizó los pases largos de Candelo mezclando desmarques de ruptura y diagonales largas.

Osorio volvió a errar y Castro se sobreexcitó

Nacional tímidamente racionó espacios para activar a los atacantes con un pase, pero más inteligente fue el Cali. Pecoso logró dejar varios futbolistas en fase defensiva, por detrás de la primera línea de presión, a expensas de una opresión individual y recia. Ante este mérito azucarero y Berrío y Copete recibiendo en estático, mas no al espacio, el mismo Osorio se encerró. Nacional consiguió anotar tres tantos porque los hombres de banda del Cali nunca cerraron a tiempo los centros laterales y por una exquisitez de Luis Carlos Ruiz. De lo contrario, goleada y eliminatoria cerrada. Y en este aspecto tiene mucha culpa el Cali que no fue paciente y sereno. Fue superior en intensidad, sí, aunque ellos necesitaron entregarle al partido un ritmo menor en pos de impacientar a Nacional y no dejarlo reaccionar inmediatamente. Mantuvieron un plan por 90 minutos sin modificaciones ni tampoco variaciones, y esto originó la juerga de goles y representaciones.

Qué fácil lo hizo ver Fernando Castro y qué fácil lo deshizo.

El nuevo rol de Farid

Alexander Mejía tomó un vuelo a Monterrey y Nacional perdió a su líder. Sus envíos largos y sus pases cortos eran el comienzo de todas las jugadas de ataque de su equipo, él era el jugador encargado de darle orden al juego. Osorio ha probado ahí a Jairo Palomino, a Diego Arias y a Sebastián Pérez, entre otros, sin éxito, hasta que emergió la figura de Daniel Bocanegra. El tolimense, sin embargo, se lesionó el 4 de abril y quedó descartado para lo que restaba del semestre. Los verdolagas tuvieron problemas en esa posición hasta que apareció frente a Junior, el 18 de abril, Farid Díaz.

Sin Bocanegra, Osorio no tenía muchas opciones para solucionar su problema a la hora de dar el primer pase

El codacense había sido muy criticado por la manera en la que estaba jugando. Como lateral izquierdo ofreció muchas ventajas. No estaba retrocediendo de manera adecuada y cuando se proyectaba mandaba centros que no llegaban a ninguna parte.

El día del encuentro frente al Junior de Barranquilla, Sebastián Pérez y Jairo Palomino se encontraban ausentes, mientras que Diego Arias, a pesar de estar convocado, arrancó desde el banquillo. La aparición de Farid en esa posición fue sorpresiva para propios y extraños, pues Osorio lo había probado como volante abierto por la izquierda o como interior, pero nunca como uno de los pivotes de su equipo.

Osorio ha remplazado a Díaz, en la posición lateral izquierdo, con Juan David Valencia, Óscar Murillo y Miller Mosquera

Al final del partido, las sensaciones que dejó fueron positivas. Cuando Farid recibió el balón, comenzó a enviar balones aéreos que le llegaban a Copete y a Guerra que aparecían a espaldas de los laterales del rival. Al equipo le sentó bien eso y dominó a placer el primer tiempo de ese encuentro. Cuando Nacional perdió el balón y quedó mal parado en la cancha, Farid compensó su desconocimiento de la posición con sprints y anticipos precisos que salvaron de varios goles a su equipo en los partidos que jugó en el centro del campo.

Para Osorio, la aparición de Díaz ha sido un alivio porque con la lesión de Bocanegra, Nacional había perdido al jugador que le daba seguridad en la entrega desde el centro del campo. Era el primer pase de un ataque posicional sin primer pase, valga la redundancia. Asi mismo, el jugador de 31 años encontró una posición donde luce cómodo y comete menos errores. En los playoffs veremos si el nuevo rol de Farid sigue dando réditos positivos para su equipo o si, por el contrario, le traerá más problemas a un conjunto que viene herido y que necesita reivindicarse con su hinchada.

No fue como lo pensamos

Atlético Nacional recibía a Barcelona de Ecuador a quien hace una semana le había vencido 1-2 en Guayaquil. Juan Carlos Osorio para esta ocasión había planificado un partido con mucho control y posesión por parte de los suyos. Se vio un fútbol vistoso por parte de Nacional y un dominio notable –hasta que Guerra estuvo-, pero todo se vino abajo muy rápido. Un error garrafal de Camilo Vargas más unos minutos del pletórico Brahian Alemán le alcanzaron a Barcelona para revivir en la Copa Libertadores.

Desconcentraciones y errores en defensa siguen costándole partidos a los verdolagas.

Nacional demostró una vez más que sabe mucho con la pelota. O que tiene jugadores que pueden darle un trato fascinante al cuero. El primer tercio del partido estuvo lleno de un fútbol exquisito por parte de Mejía y Guerra, estos vienen siendo los más destacados en cada partido. Como ante Medellín, por Liga, Nacional en el inicio arrolló a un tímido Barcelona que no sabía ocupar la zona defensiva del campo y que ante la movilidad de los de Osorio brindó muchos espacios.

Las botas de Mejía dominan y dan mejor control en cada partido.

Osorio dispuso en mitad de campo de quienes cree que son los más técnicos y talentosos con el balón. El esquema táctico de Juan Carlos fue 1-3-5-2. Palomino como mediocentro, Bernal y Mejía como interiores. Guerra y Copete de carrileros. Y en punta de lanza estuvo Zeballos, con mayor libertad que Ruiz. Este modelo le permitió a Nacional ser profundo por la banda derecha. El pase diagonal de Mejía a Guerra brindó mucha claridad al equipo, sobretodo porque Zeballos bajó a bascular en ese sector. Pablo retrocedió varios metros y conectó además con Bernal y Mejía, descargó siempre con precisión al jugador libre y a partir de ahí Nacional creció en el juego e inventó espacios. Yulián está siendo muy importante en la dinámica de este Nacional. Mejía se muestra siempre para recibir, se ubica entre líneas rivales y se encarga de darle circulación al juego. Se destaca en exceso la capacidad que tiene para dar el último toque. Puede ser al pie de su compañero o al espacio.

Nacional no logra hallar equilibrio entre defensa y ataque.

Mantener la concentración a lo largo del partido le viene costando mucho a Atlético Nacional. Ya había dado muestra de esto en Ecuador y en su último partido por el torneo local. Y en ellos, resolvió Osorio y su libreta. Anoche fue la excepción, en un par de minutos Barcelona empató el partido y tras el descanso logró ponerse en ventaja. Defensivamente Nacional no ha sido ordenado, siempre ha tenido fallas pero justo ahora se vienen haciendo más evidentes. El retroceso le cuesta mucho, no hay equilibrio en mitad de cancha. Cuando debe recuperarse la pelota Mejía y Bernal no presionan. En estático defensivamente no son los mejores, no saben morder y lo hacen poco. Nacional entregó muchos espacios en la última zona de su campo, no acumulaba gente y generalmente quedó 3×3. Con este sistema cualquier desconcentración y un posible desmarque rival los deja en desventaja. Y si se suma que tu mejor hombre en transición de defensa a ataque está impreciso el panorama se vuelve tétrico. Bocanegra no estuvo fino y en la oscuridad que viven sus compañeros en defensa remontar fue imposible.

Nacional llegó a soñar con la victoria, quedarse con el partido e incluso golear. La noche pintaba muy buena, romántica y encantadora. Nacional coqueteó para que fuese de esa manera y creímos que al final le iban a dar el sí. Cerró los ojos y cuando los quiso abrir ya la victoria no estaba, se había escapado. Sencillamente no fue como lo pensamos.

Un nuevo camino

Atlético Nacional encaraba un duro reto, debía encontrarse ante el bien trabajado equipo de Patriotas. Los boyacenses venían mostrando mucho orden en defensa y electricidad en ataque. Llegaba a Medellín con buenas sensaciones y sabiendo que podía complicar la noche de un equipo paisa que venía de perder ante Pasto y convencidos de que las cosas no se estaban haciendo bien a pesar de algunos triunfos.

Nacional afrontó el partido con mucho criterio e inteligencia táctica

El equipo de Osorio conocía las cualidades defensivas de Patriotas, un equipo bien acoplado y que regala pocos espacios en los últimos cuartos de cancha, dicho esto, el equipo de Rivera quien reconoce sus fortalezas defensivas y al contragolpe decidió armar el partido a su estilo –ida y vuelta. Pero pasó algo con lo que ellos no contaban. Nacional había preparado un camino distinto al habitual. El equipo que comandó Yulián Mejía junto a Bernal y Palomino en mitad de terreno aprovechó el descuido de Patriotas en esta zona del campo para ensayar un juego interior que tomó por sorpresa a Loaiza y Pico, quienes se vieron superados en gran parte del cotejo y, sobre todo, en la primera mitad por lo hecho entre Guerra y Mejía.

Osorio,  ante el taponamiento de los costados por parte de su rival, preparó otra ruta para llegar hasta Castillo

Alejandro Guerra firmó un partido fantástico, sus primeros 45 minutos han sido lo mejor que ha mostrado su equipo en lo corrido de este año. Sus apariciones entrelíneas y ganando las espaldas a sus rivales fueron vitales para que Nacional lograra crear peligro y exponer el buen fútbol que escondían. Yulián se sumó a la ‘performance’ que había preparado Guerra mostrando toda su calidad con la pelota. Aparecía constantemente en cualquier zona del campo y se mostró siempre para recibir en solitario y darle orden a cada ataque de su equipo. Cada pase de Mejía llevaba un solo sentido, romper y agitar la doble línea de 4 que planteaba Patriotas. Zeballos fue otra pieza clave para descomponer el trabajo defensivo de su rival. Estiró para que Guerra aprovechara y se meneara a espaldas de los mediocentros. Se movía y obligaba a un doble marcaje defensivo que generaba espacios al inspirado Guerra que aprovechaba cada centímetro cedido.

El equipo de Osorio, o mejor, del que empieza a adueñarse Mejía, mostró varios dibujos tácticos en medio del partido como 3-2-4-1 o 3-4-3 cuando tenían la posesión de la pelota y 5-2-3 en defensa, atacando por los costados y jugando al contragolpe (sucedió un par de veces en la segunda parte). Sin duda lo más relevante ante Patriotas fue el juego interior que empezó a engranar Yulián junto a Guerra y Zeballos, y del cual supieron sacar provecho para crear más de 10 opciones claras de gol. Ante Patriotas, Nacional parece haber encontrado una nueva ruta distinta para atravesar el desierto y llegar al oasis.

Reinventarse

En los últimos años, Nacional ha visto cómo las carreras de muchos de sus jugadores más importantes han tomado diversos rumbos a lo largo y ancho del globo terráqueo. Desde David Ospina, Stiven Vélez y Camilo Zúñiga hace más de 5 años hasta Stefan Medina, Dorlan Pabón, Alexander Mejía y Edwin Cardona recientemente. Es por esto que el club ha tenido que reinventarse en diversas ocasiones. Para 2015, el elenco verdolaga debe reinventarse también y el segundo reto del año lo tuvo frente a Águilas Doradas en su primer partido liguero del año.

Nacional perdió la Superliga frente a Santa Fe

En este encuentro, jugado en el Atanasio Girardot, el cuadro antioqueño tuvo la oportunidad de reivindicarse después de mostrar un nivel pobre en la Superliga. Osorio mandó un 1-3-4-1-2 en el que destacó la presencia como titular de Alejandro Bernal y el estreno como titular de Pablo Zeballos. Por su parte, Águilas salió en un 1-4-4-2 en el que aparecían Óscar Rodas, Ervin Maturana y Diego Chica.

Desde el comienzo, el equipo verde se hizo del balón y comenzó a abrir la cancha. Aquí se debe resaltar la buena

labor que realizó Jairo Palomino. El ex jugador de Envigado estaba siendo preciso y los ataques de su equipo se veían beneficiados por esto. Así entonces, el equipo atacó principalmente por izquierda donde apareció Juan David Valencia y se juntó con Luis Carlos Ruiz, que se movió por todo el frente de ataque, para acercase al arco de Cabral.

Anderson Zapata estaba muy solo en la mitad del campo

Sin embargo, el equipo comenzó a ser profundo cuando Palomino y Bernal empezaron a juntarse con Zeballos y Guerra que aparecían a espaldas de Mosquera y de Zapata. Con suficiente espacio, el “lobito” comenzó a mandar remates de larga y media distancia y, en uno de esos, abrió el marcador. Los verdolagas siguieron probando esa fórmula y ganaron más profundidad gracias a Luis Carlos Ruiz, que desacomodó a la defensa durante todo el encuentro.

Al final, Nacional ganó 2-0, con dos goles de Alejandro Guerra. Como equipo, los antioqueños dejaron una imagen muy positiva, ya que lograron articular un buen rendimiento jugando por dentro y por fuera. Los antioqueños están en ese largo y complicado proceso de reinvención. Por su parte, Águilas mostró muchas deficiencias y a Álvaro de Jesús Gómez le toca trabajar bastante. Su equipo fue superado en la mitad del campo y no supo controlar la arremetida del rival. Con el paso de las fechas, veremos si los verdolagas logran reinventarse y si el conjunto Dorado logra encontrar un modo de jugar que le permita ser protagonista del torneo, como lo ha sido en los últimos años.