La bomba del área

Cali y Millonarios protagonizaron un partidazo de locura en el Pascual Guerrero. Dos equipos que tenían las mismas obligaciones desde el pitido inicial: la victoria. El Cali, para mantenerse dentro de los ocho, recuperarse anímicamente y no perder trecho con los de arriba; Millonarios para seguir con vida con el objetivo de los cuadrangulares. De hecho, terminó siendo lo esperado: un partido de ida y vuelta, con muchísimas ocasiones y ambos con la necesidad de lograr los tres puntos, pero bastante errático en ambas áreas.

Una derrota dejaba a Millonarios sin opciones de clasificar a los cuadrangulares

Héctor Cárdenas sacó su característico 4-4-2 asimétrico con mínimas variantes. Quizá, la única, la inclusión de Miguel Murillo por Carlos Rivas, apostando más por el juego directo y menos por el dinámico. El Cali, sin embargo, le obsequió el protagonismo inicial y la posesión a Millonarios, que se sintió cómodo y leyó el pasillo central y, sobre todo, derecho. Máyer Candelo vs. Andrés Pérez por dentro y Javier Reina vs. Juan David Cabezas por fuera. Es decir, Daniel Torres o Ganizita Ortiz tenían terreno para acompañar, sorprender y generar superioridades.

El Cali viene mostrando falencias en la sala de máquinas (Pérez y Cabezas)

El 0-1 de Reina activó al Deportivo Cali y empezaron a dominar el balón, mas no las ocasiones. Y fue en un ataque posicional mal organizado, con la defensa de Millonarios mal posicionada, con una definición aceptable de Miguel Murillo y con una floja respuesta de Luis Delgado que llegó el 1-1. Pero priorizando lo que quería Héctor Cárdenas: el juego directo con los apoyos largos de Sergio Herrera y Miguel Murillo. Millonarios optó por la pausa, el toqueteo horizontal, durmió el partido y ambos tomaron fuerzas para afrontar una segunda etapa atronadora y apoteósica con 5 goles.

Millonarios es el equipo que más goles ha recibido en el torneo

El Cali jamás utilizó los carriles externos frecuentemente como en otros partidos. Todo el juego pasaba por las conducciones peligrosas de Cabezas y por Miguel Caneo, que ralentizó el juego más de lo normal en él tanto en transiciones como en estático. Pero fue en otra desorganización de Millonarios, esta vez en ataque, que procedió el 2-1 de Miguel Murillo. En ese preciso momento la mirada de Lunari demandaba a Fabián Vargas, por su ausencia y la necesidad de tenerlo en cancha para juntar a dos bloques y no generar pérdidas peligrosísimas de las que costaran resarcirse corriendo hacia su propio pórtico.

Al final, el veneno impuesto por Miguel Murillo fue una bomba del área en todo momento. Fuerte en el juego aéreo, perfectamente posicionada para posibles continuaciones, generando espacios con sus diagonales de adentro hacia afuera para atraer marcas, y fino para transformar cada balón a gol (donde estaba sin confianza). Román Torres y Andrés Cadavid soñarán de por vida con la memorable actuación del delantero de nada más 21 años. Y con hat-trick en el día de su cumpleaños.

La orquesta aurinegra

La orquesta aurinegra volvió a dar un recital. Sin su director, Rafael Carrascal, Alianza Petrolera ejecutó cada una de las piezas que tenía preparada y continuó ganándose los aplausos de propios y extraños. El reconocimiento está a punto de llegar y los santandereanos están cerca de tocar en la danza de los ocho mejores.

No fue fácil. Deportivo Cali, que hacía las veces de jurado, saltó al campo con un 4-4-2 torre. La idea del entrenador Héctor Cárdenas era jugar en largo para superar a la férrea defensa local. Caneo mandó varios balones que le llegaron a Carlos Rivas y que se convirtieron en acercamientos al arco de Jerez. Sin embargo, el paso de los minutos le dio seguridad a la banda petrolera que comenzó a imponer el ritmo.

El dominio fue alterno en los primeros minutos

Con Camilo Ayala como director, repartiendo instrucciones y balones, el sonido comenzó a ser agradable. En ese 4-2-3-1, también estaban siendo fundamentales Nelson Barahona y Dairon Asprilla. El balón salía limpio del director, le llegaba al creador y terminaba en el agitador. Este último aprovechó su desequilibrio para desbordar y crear peligro.

Sin embargo, la orquesta aurinegra desafinó cuando Candelo y Palacios comenzaron a asociarse en la banda derecha. Lateral y volante le hicieron mucho daño a Felipe Álvarez y fue por ahí por donde se abrió el marcador.  Enganche de Candelo en la derecha y pase para Sergio Herrera. El “barranca” mandó un pase a media altura que le llegó a Juan David Cabezas que, sin dejarla caer, clavo el esférico en el ángulo superior izquierdo del arco custodiado por Jerez. Así acabó el primer parte del recital.

Cuando comenzó la segunda mitad, la orquesta aurinegra afinó y empató. Barahona mandó un centro en un tiro libre y Ayron del Valle le ganó por arriba a Andrés Pérez. Luis Hurtado no tuvo nada que hacer. 7 minutos después fue Dairon Mosquera el que desequilibró la balanza en favor de los locales con una jugada individual. Con el 2-1 a favor, Alianza se encontró en el escenario que más le gusta.

Camilo Ayala cumplió con el rol de Rafael Carrascal

Los locales le cedieron el balón a los visitantes y se cerraron. Al juntar líneas, Deportivo Cali no encontró receptores y se volvió inofensivo. El control del recital fue aurinegro y se dio a partir de un plan que los jugadores llevan ejecutando todo el semestre. Para finalizar el evento, Barahona le mandó a Sebastián Herrera, que ingresó en el segundo tiempo, un pase a espaldas de Germán Mera. El joven delantero fue el artífice de la última canción al picarle el balón al portero rival. Los aplausos llegaron y la clasificación está cerca. El recital fue todo un éxito y Alianza está cerca de lograr lo impensado.

Zalayeta en el desierto

La eliminación del Deportivo Cali de la Copa Sudamericana antes de los octavos de final, y a falta de ver lo que pase esta noche con Nacional en Paraguay, no debería encender ningún tipo de alarmas que no debieran estar encendidas ya. El extenuante calendario del fútbol colombiano que, por ejemplo, hará que el Cali juegue por la liga colombiana hoy mismo, socava la capacidad de los equipos nacionales para formarse. Que un equipo tras tres meses de estar jugando partidos tenga tantos problemas como este Deportivo Cali es un claro síntoma de que algo está mal. Como aquí confiamos en la profesionalidad y la calidad del trabajo del elemento humano del fútbol colombiano, optamos por pensar que se trata de otro tipo de problemática la que enquista el desarrollo táctico óptimo de nuestros equipos.

A pesar de la altura del campeonato y los buenos resultados, el Cali tiene problemas de equipo en formación

Anoche, el Cali salió al campo con el mismo equipo que empató con luces y sombras en Uruguay, aunque con dos cambios fundamentales. En lugar de un lesionado Juan David Cabezas, entró Jhon Viáfara, rompiendo así el doble pivote y marcando con claridad un rombo en el mediocampo. La otra modificación fue la del posicionamiento de los delanteros, que tuvo esta vez al intenso Carlos Rivas acostado sobre la banda derecha. Peñarol también repitió el equipo de la ida, aunque con la entrada de Rodríguez por Nuñez, ubicando a Zalayeta en una posición más adelantada. El trámite del partido, pues, fue parecido al que se jugó en El Centenario. El Cali movía el balón con excesiva lentitud y, sin el doble pivote, con menos seguridad. La distancia entre el poseedor del balón en salida y los posibles receptores se aumentó, provocando una transición ofensiva débil y errática. Por otro lado, Cárdenas intentó acumular a sus tres futbolistas más desequilibrantes en el mismo sector, pero en lugar de potenciarlos, la medida les robó espacio y facilitó la tarea de control por parte de Peñarol. Alejados en salida, y muy juntos en campo contrario, la fluidez en el juego del Cali no existió y ninguno de los once futbolistas encontró soluciones simples en sus compañeros.

Peñarol lo tuvo bastante simple. Su 5-3-2 ocupaba racionalmente los espacios en campo contrario y resolvía con ritmo los intentos de desborde de su oponente. En ataque, el golpeo de Pacheco para la recepción de un inmenso Marcelo Zalayeta fueron un argumento indefendible para los locales. Zalayeta se impuso en la frontal una y otra vez, anticipándose a los marcadores y recibiendo en el punto ciego de Andrés Pérez para darle continuidad al ataque con descargas a un toque. El gol fue solo un ejemplo más del dominio que ejerció el ex delantero de la Juventus sobre los centrales azucareros.

La combinación entre Pacheco y Zalayeta dominó al Cali durante el primer tramo del partido

La salida de Mosquera por lesión, que hasta ahí había estado aun más lento que el partido de ida y tocando balones muy atrás en el campo, facilitando la defensa más transición de Peñarol, y la vuelta al doble pivote con Viáfara más centrado – aunque igualmente anárquico – dieron vida al Cali. Lizarazo entró más chispeante, con soluciones individuales a los problemas del Cali e igualando el ritmo del ataque caleño con el de la defensa uruguaya. Desde ahí, el Cali logró crear un torrente de ocasiones que pudieron haberle dado la igualdad en el marcador. Migliore y la velocidad de Fossatti para leer la situación e introducir a Orteman por Pacheco, evitaron el empate que clasificaba al Cali.

Eliminado de las dos competiciones coperas, Cárdenas tendrá tiempo y oxígeno para corregir las rigidez de su equipo de cara los cuadrangulares finales para los que está casi clasificado. El potencial está ahí y a lo largo de la temporada hemos visto buenos momentos de fútbol, especialmente con Caneo en el equipo. Jugar bien de forma constante no es una utopía.