Siembra vientos y recogerás tempestades

Siembra vientos y recogerás tempestades”, dijo Patricia Lara. Héctor Cárdenas sopló y sopló para apagar la crisis del Deportivo Cali hasta que, finalmente, su angustia se hizo huracán. Y se lo llevó. Esbozó incontables salidas tácticas, de mayor o menor éxito, pero no atendió a su debido tiempo a ciertos problemas de raíz: la falta de convicción, energía y contagio en su equipo.

Calidad en las áreas

El sello distintivo de la carrera de Julio Comesaña como entrenador ha sido, y lo sigue siendo, entregarse al talento sin término ni condición. Así labró uno de los grandes equipos de nuestra historia, y así lo quiso anoche en el Metropolitano. Con Víctor Cantillo, Yimmi Chará, Teófilo Gutiérrez y esta vez Jarlan Barrera, Atlético Junior dispuso de un equipo artístico de cabo a rabo.

Roa individualmente

En un encuentro de pocas novedades de inicio, el Deportivo Cali sumó su segunda victoria al hilo y se acercó al grupo de los ocho de la Liga Águila. En un primer tiempo igualado por el bajo ritmo y la timidez constatada en ambos conjuntos con la posesión, pero tácticamente favorable a los de Jaime De la Pava por planeación y realización, la gran noticia azucarera recayó en Andrés Felipe Roa, fundamental en la obtención del triunfo como factor técnico.

Benedetti ante su rival favorito

En la capital del Valle cunde el pánico. Por estos días, tanto el Pascual Guerrero como Palmaseca dan la sensación de aguardar por el menor detonante. Con los respectivos matices para cada caso, Hernán Torres y Héctor Cárdenas tienen el agua al cuello por su discreto arranque de temporada. La causa del presente gris es la misma para ambos: sus nóminas carecen de calidad