3. Sale Abel Aguilar, ingresa… ¿Abel Aguilar?

Mucho se ha hablado del inconcluso recambio generacional de José Pékerman en la Selección Colombia. Pero es ahora, cuando más urgencias presenta el fútbol cafetero, que más le está pesando en su juego. Cuestiones mentales, como la falta de experiencia en algunos jugadores, o tácticas, como los problemas de circulación, surgen de ese proceso fallido.

Fortaleza sin Torres

No teníamos mediocentro. Estaba, a veces, Edwin Valencia, pero aunque por perfil era el que mejor se ajustaba, sus deficiencias técnicas y de ritmo eran notorias; sí, estaba también Carlos Sánchez, pero era un Carlos Sánchez inmaduro, de fútbol de artificio y lagunas de concentración e intensidad que volvían de cartón su apelativo de Roca.

Después de la fábula

La generación de una “fábula personal”, según varias teorías clásicas del desarrollo, es una etapa típica de la adolescencia. En su transición hacia la mayoría de edad, explicaba el psicólogo David Elkin, el niño tiene una percepción errónea del mundo exterior: imagina a la gente en su entorno como una audiencia enfocada sobre su persona, y así desarrolla la idea de que es único.

Roger Martínez en Texas

Como reflejo al antecedente, merodeaban los 24 años de la última asistencia de una Selección Colombia a unos Juego Olímpicos. A Barcelona 1992 asistieron Miguel Calero, Jorge Bermúdez, Diego León Osorio, Harold Lozano, Faustino Asprilla, Víctor Hugo Aristizábal e Iván René Valenciano. Nombres potentes para cualquier chico colombiano.