Orden en la Final

Resulta difícil comprender, para los amantes del espectáculo, que el primer partido de la final del torneo continental más importante de América terminara en un 0-0 bastante aburridor. Ambos conjuntos decidieron concentrarse en evitar cometer errores y no en buscar generárselos al rival, situación que derivó en un partido tranquilo en el que no surgió ningún rebelde que alzara la voz en función del espectáculo.

Tanto River Plate como Tigres de Monterrey saltaron al campo de juego con un 4-4-2 que se marcaba perfectamente en el terreno de juego, a tal punto, que por momentos la cancha se tornó en una cuadricula. Cada futbolista en el terreno de juego se esforzó al máximo por no perder su posición y las pocas veces que lo hicieron el rival pudo generar oportunidades de gol, lo que demuestra la calidad de los dos equipos en contienda.

El partido se jugó en el «Volcán», el estadio de Tigres

Por momentos River intentó arrinconar a su rival pero se encontró con un equipo muy preciso para salir de la presión y bastante efectivo a la hora de buscar, a la espalda de sus laterales, a alguno de sus delanteros (Rafael Sobis o Gignac). Por su parte Tigres gozó de la posesión tanto de la pelota como del terreno del juego, en la mayor parte del partido, pero a la hora de atacar evitó ir con muchos hombres para poder ocupar una gran cantidad de espacios en el retroceso, con esto evitaba que los contragolpes de River fueran peligrosos, pero le dificultaba superar las dos líneas de 4 que juntaba el equipo visitante cerca de su área.

Gignac se mostró bastante activo pero se encontró con Jonathan Maidana que estuvo a la altura del duelo y muy pocas veces le permitió al francés recibir con espacios. En el medio del campo los duelos Árevalo-Kranevitter y Pizarro-Ponzio fueron apasionantes. Ponzio por River y Árevalo por Tigres se mostraban como los más sueltos en el doble 5, llegando en algunas oportunidades de sorpresa al área rival. Mientras que Kranevitter y Pizarro estaban más fijos en el centro del campo, robando balones y repartiéndolos rápidamente.

Kranevitter tuvo una presentación memorable

Las bandas fueron la formula de ataque más utilizada por los dos equipos, Damm y Álvarez por Tigres fueron desequilibrantes por momentos pero se enfocaron más en controlar la salida de los laterales de River que en buscar el arco rival. Viudez y Sánchez por el equipo visitante se mostraron muy enérgicos pero no pudieron generar prácticamente nada en ataque, mucho más activos se mostraron Alario y Mora cuando lograron ir sobre las bandas a darle circulación al equipo. Cuando los delanteros de River se tiran atrás y comienzan a avanzar tocando en velocidad desordenan con facilidad la defensa del contrario. En esta ocasión los locales les complicaron la recepción y marcaron muy bien a los posibles receptores del pivoteo de los delanteros.

El partido terminó en tablas y ambos equipos mostraron sus principales cartas para buscar salir campeones. La vuelta promete ser mucho más atractiva, el reloj le juega en contra a los dos equipos y bajo presión es cuando los rebeldes se desatan.

De la escuela de Tuca

La carrera de Guido Pizarro dio un giro significativo durante el primer semestre de 2015. Tras tres torneos con rendimiento irregular en la Liga MX, su vuelta a Lanús parecía consumada. Sin embargo, Pizarro no sólo permaneció en Tigres, sino que se convirtió en una pieza importante para que el equipo felino alcanzara la semifinal de la Copa Libertadores de América

Rodrigo Dourado de escoba

La noticia para el reinicio de la Copa Libertadores son los contundentes y deslumbrantes fichajes de Tigres. Incorporaciones como Gignac, Dumm, Aquino y Uche son un salto de calidad cualitativo y cuantitativo. Junto al São Paulo, la plantilla con mayor potencial en toda América. Sin embargo, el rival en Semifinales es Internacional, todavía vivo y competitivo con Andrés D’Alessandro, Lisandro López, Nilmar, Juan y Muriel. Pero Inter no viene destacando últimamente por éstos, sino por Rodrigo Dourado, Valdívia y Geferson. Sobre todo por el primero. Los tres con un detalle en común: son categoría ‘94. Jovencísimos.

Rodrigo Dourado es un mediocentro clavado que le permite a su compañero de zona, usualmente Charles Aránguiz, tener vuelo. Y aunque Internacional no tenga criterio para iniciar la jugada, sí tiene dirección. El brasileño va justito de creatividad, pero sus pases siempre hallan un objetivo con facilidades en el control Rodrigo Dourado tiene tacto: no dificulta al posible receptor, usualmente una línea de pase segura. Si el balón llega al destinatario, y además orientado sobre D’Alessandro, le permite a Aránguiz acompañar desde atrás y cuidar las segundas jugadas. Estos días, además, que Inter no ha podido contar con el chileno por el tema de la Copa América, el capitán Andrés lo ha extrañado, puesto que ningún centrocampista persigue su velocidad en la ejecución. Dourado, sin la misma perspicacia de Charles, ha adquirido el rol trabajando al lado de Nílton.

Tigres es superior estratégicamente y, sobre todo, moviendo la pelota

El asunto va más allá de esto. Tigres acogerá el mismo plan de Ricardo Ferretti con jugadores que podrán potenciar el sistema. Es difícil imaginar a Guido Pizarro, Jesús Dueñas, Rafael Sóbis o Damián Álvarez sin balón. Necesitan tocarla. Tendrán que generar circuitos asociativos. Y esta vez los mexicanos buscarán a André-Pierre Gignac en zona de remate. Ahora sí un ‘9’ insistente en el gol y capacitado en marcar 20 goles por temporada.

Aquello suena a su plan diferencial principal. Ferretti es un especialista táctico para generar superioridades desde los saques de puerta en corto de Nahuel Guzmán y darle utilidad en ataque organizado. No obstante, Tigres puede asumir otro estilo: agobiar a Rodrigo Dourado. Imponer ritmo y verticalizar posterior a la recuperación con Jürgen Damm, Joffre Guerrón o Javier Aquino no es una opción remota. Será interesante evaluar el nivel decisivo del pivote brasileño: contundente y solvente, en circunstancias grises, para despejar y evitar desastres.

Dourado destaca por su mentalidad defensiva

El uruguayo Diego Aguirre depositará todo lo que tiene en Rodrigo Dourado de escoba. Rápido en la entrega, su función principal, si Tigres adopta la posesión, será cortar los vínculos ofensivos mexicanos. Técnico en la entrada e intuitivo en el robo, Internacional sostendrá el mediocampo con pequeñas virtudes y decisiones en la pérdida para no defender en multitudinaria desventaja. Defender en mínima desventaja, probablemente, también supondría jugar sobre mar picado, pues Tigres tiene creatividad y aptitud en ajenas zonas del campo. Lo mismo corriendo.

Amén al santo y a Rodrigo Dourado.