El señor del aire

Era el año 1976 cuando, en Santiago de Cali, un tal Carlos Salvador Bilardo insistía en que el juego a balón parado no era un capricho del reglamento, sino un partido dentro del partido que debía trabajarse como tal. Más de 30 años después, esa dimensión antes menospreciada de la competencia se ha convertido en la batalla decisiva para definir campeones. O campeón. Porque en Colombia, desde hace un lustro, la autoridad de los aires ha estado en manos del mismo soberano.

Lo que esconde la fe

Si el fútbol fuera exclusivamente una cuestión de fe, Santa Fe lo ganaría todo. La llegada de Omar Pérez en 2009 fue el primer hervor en la sangre de un equipo destinado a forjar una voluntad irreductible. Un corazón espartano. Los fieles santafereños no tardaron en conmoverse con aquel equipo que jugaba como si fuera uno de ellos, y vigorizaron el aliento de sus guerreros. Como en los viejos tiempos. “¡Y dale, y dale, y dale, rojo, dale!”.