Germán Cano a pesar del DIM

El Independiente Medellín de Octavio Zambrano llega a la segunda parte del campeonato con muchas más dudas que certezas. Es cierto que David González es un aval competitivo como no hay muchos, que Jesús Murillo y Jorge Segura han dado un paso adelante en la zaga central y que Andrés Ricaurte –gracias a su técnica privilegiada– siempre termina sumando pese a intervenir tan abajo por asuntos de la pizarra

El fútbol en los tiempos de Cano

En estos días el nombre de Independiente Medellín se oye en cada esquina. El medio local se llena de respeto antes de referirse al equipo de Hernán Torres. El mercado de pases se sacude cuando el DIM saca la cartera. El Atanasio Girardot colapsa en cada cita del poderoso: el DIM salta a la cancha en medio de un júbilo que lo confunde con un campeón mundial. La capital de Antioquia ya puede presumir del gran fútbol que alberga: el que faltaba, el poderoso, está de vuelta.

Cano aprobó todas las asignaturas en todos los grados

¿Cuándo cambiaron las cosas para el DIM? Muy seguramente la memoria a corto plazo señale la pizarra de Hernán Torres como punto de quiebre. Y pecará por injusta. Porque si Torres llegó para inculcar el sentido colectivo, descubrió un sabio en la materia: Germán Ezequiel Cano. Si hablamos de colectivismo, Cano parecía una hormiga velando por el bienestar de todos.

Para aprender lo que es la fidelidad no hace falta integrar una logia; basta con ver a Germán Cano defender una camiseta. Sus pases eran una oda al compañerismo. En el área, donde pocos ceden ocasiones, Cano prefería ser asistente y no goleador. Sus botines dejaron 54 goles en el DIM; poco a comparación del espíritu que implantó en su equipo. Eso dejó Cano: un equipo. Y si Darío Sierra cometía una salida en falso en alguna sala de prensa, todos lo cobijaban y lo hacían parecer un consensual grito de guerra. Así es este DIM: un clan, una secta, una iglesia.

Lo último que dejó Cano en Medellín fue una despedida entre lágrimas. Pero no llore, Germán. Usted buscó la unidad, y ahora padres e hijos van de la mano a ver al poderoso.

Ganar y no convencer

Independiente Medellín atraviesa cada jornada de Liga con problemas a la hora de mostrar el fútbol vistoso de la campaña pasada. El equipo de Hernán Torres carece de claridad con la pelota. Ante Equidad el equipo antioqueño continuó mostrando las falencias y dificultades que tiene para sacar con limpieza la pelota desde atrás.

Jhon Hernández es el más extrañado en el modelo del DIM y su ausencia no ha podido ser cubierta del todo

Otro de los detalles que nos truncan para ver al Independiente Medellín de la pasada campaña es que uno de sus pilares –Marrugo- sigue careciendo de la precisión acostumbrada. El juego interno del equipo no viene siendo su fortaleza a pesar de cambiar tácticamente en medio del partido de 4-3-3 a 4-2-2-2 y suelen columpiarse en exceso sobre el costado derecho donde caen siempre Valencia, Marrugo y en ocasiones Hechalar. Vladimir suele mostrar profundidad en cada encuentro pero la falta de sorpresa de su equipo no le lleva a ser mejor. El equipo de Hernán necesita de cambios de frentes que descongestionen el juego y aprovechen los espacios brindados por sus rivales –que ahora son pocos-.

La movilidad de Cano y sus continuos y casi perfectos desmarques no logran ser igualados a los sumados entre Caicedo y Pérez

Cuando hay alguien con la capacidad de poner la pelota donde quiere el trabajo de los delanteros suele ser más fácil. Brayan Angulo hizo con una facilidad lo que para unos podría tomarles toda una vida de hacer. Lanzar un pase entrelíneas y entre un montón de piernas con una naturalidad que solo tienen aquellos a quienes les sobra talento. Caicedo pintó la obra que maquetó Angulo. Brayan viene moviéndose bastante bien en cada oportunidad que tiene de entrar al campo y divertirse. Marcar la diferencia.

Hoy ganan a base de chispazos, muestran una sorprendente contundencia a la hora de ir al ataque. Parece ilógico pero es razonable. No crea en exceso ni marca mucho pero le alcanza para llevarse los partidos. DIM aprovecha las pocas oportunidades que viene creando y eso le permite quedarse con los partidos y dormir como líder. El equipo de Hernán Torres viene mostrando algo que tanto extrañó el semestre anterior. Efectividad. Hasta el momento le alcanza pero no se sabe hasta dónde ni cuándo. Siguen sin convencer pero continúan ganando.

El momento de la muralla

En la época donde nacieron las grandes epopeyas griegas, caracterizadas por batallas interminables, se edificaron, en la periferia de las ciudades, imponentes murallas que sirvieron como pilar de la defensa ante los ataques enemigos. Pero, en el vasto territorio griego había una muralla en particular que significaba una verdadera fortaleza. Las paredes de Troya vieron caer a sus pies un sinfín de ejércitos que sucumbieron ante lo imponente de la construcción y crearon, en torno a la ciudad, una leyenda.

Medellín visitaba a Millonarios en la ciudad de Bogotá y para enfrentar a la marea azul decidieron crear su propia muralla. Ante la intención del equipo embajador de acaparar la posesión de la pelota, con sus tres centrales a la altura de la mitad del terreno de juego y con sus carrileros posicionados prácticamente como extremos. El poderoso de la montaña gestó su obra maestra, se posicionó en campo propio y liberó a Cano como único punta dejando que el inofensivo ataque azul se estrellara una y otra vez contra su poderosa muralla.

Millonarios tenía el balón pero era inofensivo

Millonarios podía tener todo el tiempo que quisiera la pelota pero cuando intentaba pasar al último cuarto de la cancha rival el Medellín adelantaba su bloque con una presión agresiva. La muralla ganaba metros hacia adelante para aplastar el incipiente ataque azul. Después de esto, y con la zaga rival desordenada, iniciaba la otra faceta del DIM, la ofensiva.

Cuando el ataque embajador fallaba sus centrales se encontraban muy lejos del arco, en ese momento el equipo paisa liberaba una porción de su muralla para que se lanzara en velocidad sobre el arco rival. El Medellín combinaba rápido y generaba peligro en todos sus avances sobre la portería azul. Daniel Hernández, Javier Calle, Cristian Marrugo y Germán Ezequiel Cano eran los proyectiles que escupía la muralla para que hirieran la espalda de la joven defensa embajadora que vio vulnerado su arco en cuatro ocasiones.

Germán Cano anotó 3 goles

El equipo de la capital ve como sus chances de entrar en los ocho cada vez están más lejos mientras que el DIM se ubica segundo y está muy cerca de clasificar a los cuadrangulares. La muralla paisa espera mantener el buen momento, el todos contra todos ya casi acaba pero tendrá que aumentar la concentración en el último tramo del torneo. No querrá que un caballo de madera entre por las puertas de su fortín.

Fantasías Del Valle

Independiente Medellín saltó a la cancha con su habitual 4-2-2-2. Esta vez Diego Amaya completaría la zaga en reemplazo de Jefferson Mena, quien acumuló 3 amarillas. El pivote estuvo a cargo de Cristian Restrepo y Jherson Córdoba; el doble enganche interpretado por Cristian Marrugo y Javier Calle; en punta Yorleys Mena y German Cano.

Por su parte, Alianza Petrolera propuso un 4-2-3-1 en Medellín. Rafael Carrascal, Nelson Barahona y Henry Rojas asentados detrás de Ayron Del Valle. La soledad de Del Valle en punta fue tan real como la expresa el dibujo táctico. Rojas se animó a acompañarlo algunas veces y fue inmediatamente censurado por su entrenador.

El DIM no negoció la posesión del cuero. Córdoba y Restrepo se alternaban la salida de balón, orientándolas inteligentemente. La banda izquierda del DIM, la que lo llena de vida, llegó a ser importante para el desarrollo del juego. Vladimir Marín rompía líneas con pases interiores, o bien, con desmarques de ruptura. En cualquier caso, el DIM ganaba profundidad.

A pesar del gran partido que hacía Vladimir Marín, la banda izquierda no impuso la posesión de otras veces. El reconocido triángulo que forman Mena, Marín y Marrugo, contó con una muy mala versión de éste último. A su mala forma se sumó una lesión que lo incomodó mientras estuvo en cancha. Lo paradójico fue que el pivote de la visita concedió un espacio considerable. Calle no pudo incorporarse al afamado triángulo ya que no disfruta el recostarse a la banda tanto como Marrugo.

El DIM lo tuvo todo para dar el primer golpe

El DIM tiene tendencias centrípetas. Sus avances son siempre en dirección de Germán Cano. Los pases entre líneas, los centros al área, las conducciones. Todo lo que produce el DIM en ataque finaliza tarde o temprano en los pies del argentino. Para Hernán Torres es una fortuna tenerlo. Sus características aportan mucho para lo que quiere el entrenador. Los desmarques de Cano, casi compulsivos, tienen siempre por propósito el progreso colectivo. El DIM ganó los metros que quiso gracias a la tarea de Cano pero no concretó las situaciones que tuvo.

Entonces llegó el momento de Alianza Petrolera. Su plan fue abiertamente conservador. Esperaría pacientemente al DIM en 4-5-1. Tan pacientemente que se podría contar con los dedos de una mano las veces que se hizo con el balón. El riesgo de tan poca cuota de posesión es evidente y sólo un contragolpeador infalible podría sacar oro de ello. Upegui era consciente de la situación y eligió a Ayron Del Valle como objeto del juego directo de su equipo.

El plan de Alianza Petrolera era que Ayron Del Valle resolviera todo

Si los lanzamientos a Del Valle eran aéreos, Barahona y Rojas correrían a cazar la segunda jugada. Si los envíos eran a ras de suelo, el destino de Alianza Petrolera estaría en los pies del solitario Ayron Del Valle dividiendo 3 o 4 adversarios. Por inverosímil que parezca, Del Valle lo hizo y lo sentenció 2 veces en el marcador. En una noche donde lo absurdo se hizo real, las fantasías fueron Del Valle.