Un gol de Guisao y poco más

Los cuadrangulares de la Liga Postobón II arrancaron con una victoria del tricampeón, Atlético Nacional, frente al sorpresivo Atlético Huila de Fernando “Pecoso” Castro. El partido, que se jugó en el Estadio Atanasio Girardot, no dejó muchas cosas. Los locales lograron derrotar a un rival que no mostró, ni siquiera, una dosis pequeña del fútbol que lo catapultó a la fase final del campeonato.

Armani, Bocanegra, Bernal, Mejía, Cardona, Cárdenas y Ruiz no estuvieron disponibles para el partido

Nacional dominó un partido en el que el adversario se replegó e intentó contragolpear. El ya característico 1-4-3-3 del equipo de Juan Carlos Osorio buscaba causar daño por las bandas. Guisao y Copete aparecían allí para ganar la raya y enviarle balones a Santiago Tréllez. Esta idea no estaba funcionando, razón por la cual los extremos verdolagas comenzaron a buscar juego interior con Pérez y Valoy. Con esto, los locales se acercaron al arco de Ernesto Hernández ya que los volantes se encontraban con mucha libertad para rematar de media distancia. Los centrocampistas huilenses no estaban oponiendo mayor resistencia y así fue como llegó el gol de Guisao al minuto 67.

De ahí en adelante, los verdolagas lograron mantener a su favor el resultado. Huila dependía mucho de lo que hicieran Hechalar y Caicedo, cosa que no los favoreció porque a los dos les costaba mucho recibir con comodidad. Así mismo, el mediocampo opita vivió un partido para el olvido en el que Lerma y Guazá estuvieron lentos para presionar, pasar y retroceder. Por su parte, los extremos verdolagas volvieron a las bandas y desde allí acercaron a su equipo al segundo gol. Copete fue un dolor de cabeza constante para Elvis Perlaza, que se estaba viendo superado.

Ernesto Hernández fue el jugador más destacado del Atlético Huila

Al final Nacional ganó con el gol de Guisao. El planteamiento huilense le facilitó todo al equipo de Juan Carlos Osorio que, sin hacer mucho, arrancó comenzó con el pie derecho el camino hacia su anhelado tetracampeonato. Huila, por su lado, tendrá que replantear lo hecho en el Atanasio Girardot para no perderle el paso al equipo que le ganó en el partido adelantado de la segunda fecha del cuadrangular A.

Un gran partido entre dos buenos equipos

El Once Caldas que dirige Flabio Torres enfrentó al Atlético Huila de Fernando Castro en el Estadio Palogrande de Manizales. El encuentro terminó 0-0 pero las emociones estuvieron presentes durante los 90 minutos. Por los locales destacaron José Fernando Cuadrado, Marlon Piedrahita y Johan Arango, mientras que Juan Carlos Guazá, Hernán Hechalar y Jefferson Lerma fueron fundamentales en la ejecución del plan que propuso Pecoso Castro.

Con el empate, Once Caldas clasificó a los cuadrangulares

Torres mandó un 4-3-3. Su idea era que Leandro Díaz y Jaime Sierra, que jugaron como interiores, mandaran balones a Johan Arango y Sergio Romero que aparecían en los extremos de la cancha. En un comienzo, los locales hicieron daño. Con el paso de minutos, el planteamiento huilense empezó a anular esto. Castro envió un 4-4-2 estereotipo rombo en el que la presión de la salida del Once Caldas fue fundamental. Cuando Henao lograba pasarle el balón a Díaz o a Sierra, aparecían Lerma, Guazá y Canchila para hacer equivocar a los dos interiores blancos.

El éxito de esto estuvo en aprovechar los espacios que quedaban a espaldas de los volantes blancos. El balón le llegaba a Caicedo, a Hechalar o a Blanco que rotaban constantemente de posiciones. Los atacantes opitas aprovechaban la libertad que tenían para rematar de media distancia o para armar una jugada en la que vulneraran la defensa local. Fue ahí donde se erigió la figura de José Fernando Cuadrado para atajar los remates que sus rivales mandaron.

La dupla Hechalar- Caicedo hizo de las suyas otra vez

En la segunda mitad, Atlético Huila, por desgaste, no efectuó la misma presión de la primera parte. Por consiguiente, Once Caldas comenzó a dominar. Las proyecciones de los laterales, en especial de Marlon Piedrahita, fueron determinantes. El equipo albo generó fútbol desde los costados y arrinconó al rival desde allá. También fue fundamental el trabajo de Johan Arango. El goleador del conjunto caldense volvió a mostrar su mejor nivel y apareció por la izquierda como generador de juego al arrastrar marcas, habilitar a sus compañeros y al probar varias veces a Enrique Hernández.

A pesar de que el marcador no se abrió, Once Caldas y Atlético Huila mostraron sus mejores cartas. Los locales concretaron su clasificación y ya esperan los cuadrangulares. Por su parte, los opitas están cerca del segundo objetivo de su semestre: estar en el selecto grupo de ocho equipos que jugarán la fase final del torneo. Con estos dos equipos y su fútbol alegre, la fiesta de los cuadrangulares será especial.

Old love with ‘Pecoso’

Ha tenido que buscar la directiva del Atlético Huila viejas andanzas para librarse del descenso y dejar en lo más alto este semestre la imagen del equipo. Una imagen que se había empañado con las directrices y dinamitado el ambiente con las declaraciones postpartido jornada a jornada de Virgilio Puerto. Es decir, el equipo necesitaba una reestructuración desde lo ancho y lo largo del club, y así ser, al menos, mínimamente competitivos y no cometer errores (tantos defensivos como ofensivos –organizacionales–) de benjamines. Así pues la llegada de Fernando Pecoso Castro al club.

La primera victoria del ‘Pecoso’ con el Huila fue frente a Millonarios en el Guillermo Plazas Alcid

Fernando Castro dejó claro lo que venía hacer desde el primer día a Neiva: “Trabajo, disciplina y respeto por estos colores. Y más trabajo aún.” Y eso, poco a poco, es lo que viene cosechando el entrenador manizalita. Desde su llegada, el Huila ha disputado 21 puntos y ha conseguido 17 de ellos. Ninguna derrota. Mejora retumbante en todas sus líneas. Pasó de zafarse por completo del descenso a meterse entre los ocho. Y, por si fuera poco, da la sensación de ser el equipo que mejor llega en forma para el tramo final del campeonato. Que, además, es decisivo y donde se necesita buen pulso.

Con Virgilio, el Huila se encargaba, principalmente, de regalarle la pelota y el protagonismo al rival. El plan se basaba, a partir del pitido inicial, de recular cerca de la frontal, juntar líneas y moverse en un mismo bloque. El problema venía en los últimos minutos, cuando el desgaste era el máximo y el equipo no terminaba de cumplir a la perfección la idea, y ahí el contrario tiene un cúmulo de probabilidades para llevarse el partido, o al menos de no sufrir. Además, con la figura sucia de Caicedo –sin ser dotado con el balón, se caracteriza por salir de su zona, anchar el campo y participar–, referenciando a los centrales, chocando y ganando segundos para desplegar, las variantes en ofensiva se hacían prácticamente nulas.

Caicedo y Hechalar han hecho 18 de los 24 goles del equipo

Otro problema que plasmó el funcionamiento colectivo con Puerto era la ubicación de los mediocentros. Compartían distancia y altura, por ende, cubrían desde su posicionamiento hacia su lado lateral, sin abarcar mayor terreno y verse expuestos en no salir para adelantar líneas. Cerraban el cuadro de centrales-mediocentros para no regalar sus espaldas y tener tiempo para el anticipo, pero el rival tenía la chance de tocar cómodamente sobre sus ojos y ambos sin permitirse ir al robo. Otro condicionante, y el más importante, era en ataque posicional, impedidos de cargar el área y sumar más efectivos en la elaboración. Es decir, el rol de ambos era exclusivo: defender.

Siendo el Pecoso un entrenador de la vieja escuela en el fútbol colombiano, el Huila se ha oxigenado y da la empatía de un fútbol ventajoso en las dos áreas. Defensivamente, el equipo recula rápidamente y, sobre todo, ordenadamente. Al contar con dos laterales como Elvis Perlaza y Yonathan Murillo, largos y profundos, Castro ha sido bastante ágil y les ofrece una altura, además de contar con dos extremos tan distintos como Elacio Córdoba y Hernán Hechalar. A partir de allí, toman mejores opciones en ataque y no se ven condiciones para las transiciones defensivas.

Los puntos de mayor crecimiento en lo colectivo: depositar nuevamente la confianza en el central John Lozano, permitirles a Didier Moreno y Juan Carlos Guazá acompañar desde segunda línea y liberar a Juan Fernando Caicedo y Jean Carlos Blanco en ataque. El 4-4-2 varía asimétricamente, ocupando Hechalar la mediapunta, Blanco a recostándose sobre la cal, Caicedo saliendo y entrando, y algún mediocentro sumándose. Idea que consiste en no desgastarse –sin presión sobre la salida contraria–, achicar la mayor cantidad de espacios posibles, buscar salir rápido con Caicedo y Blanco, y ser intensos en propia área. Y Hechalar, en este escenario de espacios y transiciones, se hace mago. La mano del Pecoso.