Aprovechar los momentos

Colombia comenzó su trasegar por la Copa Centenario con una victoria 2-0 frente al equipo local, Estados Unidos,  en el partido inaugural de la competición. Los dirigidos por José Néstor Pékerman controlaron los momentos, tanto adversos como favorables que se le presentaron en el encuentro, para batir a un rival que se mostró agresivo desde el inicio pero que al final resultó siendo inofensivo.

Numerología: Nacional, la pelota y el dominio

El análisis estadístico es, casi por definición, un asunto controversial; en su más pura expresión, representa una especie de prisma por medio del cual se captura una percepción de la realidad que -más o menos precisa- suele ser distinta a la que atrapa el ojo. De igual manera, poco resulta tan satisfactorio para el analista como cuando los números y las pupilas apuntan en la misma dirección. Sesgo de confirmación. Y aquello es el caso cuando se observa a Atlético Nacional.

El margen de mejora

Han pasado ya cuatro fechas de Liga Águila y Nacional es el único equipo que no ha recibido goles. El trabajo del nuevo cuerpo técnico en ese sentido ha sido eficiente. Para acercarse al arco de Franco Armani, los rivales deben romper la doble línea de cuatro plantada en el campo por los verdolagas cuando se están defendiendo y eso, hasta ahora, no ha sido una tarea fácil. Debe hacerse énfasis aquí en el buen nivel que tienen los jugadores que ocupan estas posiciones, en especial los defensores centrales. El problema, sin embargo, se presenta cuando el equipo intenta acercarse al arco rival. Los ataques se están volviendo predecibles.

Envigado fue el cuarto rival liguero de los antioqueños. Los naranjas se replegaron desde el comienzo del encuentro y le dieron a Nacional bastante espacio en el centro de la cancha para que comenzara a gestar sus ataques. Así entonces, Henríquez pasaba el círculo central y con un pase buscaba a Alejandro Guerra, que jugó por primera vez este semestre, y a Farid Díaz, que se proyectó de manera constante por la banda izquierda.  El paso a seguir, en teoría, era buscar a alguien en la zona central. La dificultad para Díaz y Guerra, incluso para Macnelly que apareció en esa parte de la cancha un par de veces, era encontrar a un compañero en esa parte de la cancha. Los posibles receptores siempre estaban referenciados, ninguno lograba soltar la marca. A esto debemos sumarle que Daniel Bocanegra y Yimmi Chará aparecieron poco en el partido porque estaban al otro lado de la campo de juego.

El trabajo defensivo de Juan Mosquera, Andrés Mosquera, Otto Franco y Jerry Ortiz fue eficiente

El error de Envigado fue no haber aprovechado esa buena labor defensiva de sus mediocampistas para acercarse al arco de Armani. Cristian Arango estaba muy adelantado y Mateo Cardona, hermano de Edwin, no pesaba en el encuentro. Los dirigidos por Sánchez no aprovecharon la velocidad de sus atacantes para contragolpear. El partido cayó en el limbo porque ninguno de los dos elencos antioqueños se estaba acercando al arco de su contrincante. En la mayor parte del tiempo, el balón rodó de manera intrascendente por la zona central del gramado del Atanasio Girardot.

Sin embargo, Farid Díaz marcó la diferencia. El lateral cesaerense encontró el momento y el espacio adecuados para centrar un balón que le llegó a Jefferson Duque, que hasta ese momento había estado bastante impreciso con el balón los pies. El artillero saltó, cabeceó y mandó el balón al fondo del arco.

Ese fue el segundo gol de Jefferson Duque en este semestre

A Nacional le bastó con esa jugada y con un buen trabajo defensivo para vencer a la cantera de héroes. Reinaldo Rueda volvió a ganar pero… ¿volvió a gustar? Es muy temprano para hacer juicios de valor sobre esta nueva etapa que atraviesa Nacional. Solo el tiempo permitirá ver si los jugadores se adaptan al estilo de juego que propone el hombre que hace un tiempo entrenó a Ecuador.

Juerga de goles y representaciones

Adentrándonos en el análisis del partido, de lleno, vaya diversión el Nacional-Cali. Dejó de todo por todo en todos. Asumió los galones Fernando Castro y se encomendó a un plan que extrajo sus frutos en detrimento de imprecisiones. Creyó que no los tendría y erró. Juan Carlos Osorio, otro día más, ejecutando mal la dirección de campo y regalando ventajas. En definitiva, sinfín de material táctico.

Sorprendió el Cali con su excelente presión

Osorio quiso arriesgar y proponer desde el primer segundo. Ordenó un curioso 3-2-1-4 con Berrío y Copete en la misma línea de Ruiz-Duque. Su modelo parecía tener lógica, puesto que jugó sin carrileros natos y anchó el equipo en campo propio para rellenar todos los espacios. Nájera y Murillo se abrieron, Henríquez sobrando y Palomino-Díaz entrerrenglones. No obstante, el fútbol no es de números y en su atípico sistema volvió a fallar. Nacional defendió con cinco (más Vargas) y atacó con la misma cantidad; básicamente así se plantó Osorio. A todo esto, Castro emparejó la salida rival, quien tuvo mayormente el balón, menos a Palomino, dejándolo aparentemente libre. ¿Por qué emparejar al resto y no a Jairo? Palomino es el futbolista que peor lee las salidas a lo que se refiere a movilidad para abrir líneas de pase, orientación corporal y pase ascendente. Así llegó el 0-1 del Cali, en una salida donde él se confió del pase de su defensor, giró antes de la recepción y Roa, súper astuto, robó el esférico, cambió el rimo y batió a Vargas.

El Cali jamás alteró su plan presionante. Tenían claro qué hacer y la confianza en el planteamiento aumentó con la cantidad de ocasiones fabricadas robando en campo adversario. Lo curioso fue que Nacional, pese a contar en ataque con Ruiz y Duque, jamás los buscó directamente. Ni siquiera los halló. Todo era a ras de piso, jugar con fuego, con la sangre hirviendo, y el Cali endulzándose. Sin embargo, como Nacional únicamente defendía con cinco futbolistas de campo, las pérdidas verdolagas eran igual de autovenenosas en cualquier zona, con Candelo de lanzador. Sin Santos Borré y con Murillo, las transiciones del Cali no tenían la máxima fuerza y velocidad: Murillo las ralentizó y, hasta la segunda parte, ni una sola ventaja creó. Preciado civilizó los pases largos de Candelo mezclando desmarques de ruptura y diagonales largas.

Osorio volvió a errar y Castro se sobreexcitó

Nacional tímidamente racionó espacios para activar a los atacantes con un pase, pero más inteligente fue el Cali. Pecoso logró dejar varios futbolistas en fase defensiva, por detrás de la primera línea de presión, a expensas de una opresión individual y recia. Ante este mérito azucarero y Berrío y Copete recibiendo en estático, mas no al espacio, el mismo Osorio se encerró. Nacional consiguió anotar tres tantos porque los hombres de banda del Cali nunca cerraron a tiempo los centros laterales y por una exquisitez de Luis Carlos Ruiz. De lo contrario, goleada y eliminatoria cerrada. Y en este aspecto tiene mucha culpa el Cali que no fue paciente y sereno. Fue superior en intensidad, sí, aunque ellos necesitaron entregarle al partido un ritmo menor en pos de impacientar a Nacional y no dejarlo reaccionar inmediatamente. Mantuvieron un plan por 90 minutos sin modificaciones ni tampoco variaciones, y esto originó la juerga de goles y representaciones.

Qué fácil lo hizo ver Fernando Castro y qué fácil lo deshizo.

El nuevo rol de Farid

Alexander Mejía tomó un vuelo a Monterrey y Nacional perdió a su líder. Sus envíos largos y sus pases cortos eran el comienzo de todas las jugadas de ataque de su equipo, él era el jugador encargado de darle orden al juego. Osorio ha probado ahí a Jairo Palomino, a Diego Arias y a Sebastián Pérez, entre otros, sin éxito, hasta que emergió la figura de Daniel Bocanegra. El tolimense, sin embargo, se lesionó el 4 de abril y quedó descartado para lo que restaba del semestre. Los verdolagas tuvieron problemas en esa posición hasta que apareció frente a Junior, el 18 de abril, Farid Díaz.

Sin Bocanegra, Osorio no tenía muchas opciones para solucionar su problema a la hora de dar el primer pase

El codacense había sido muy criticado por la manera en la que estaba jugando. Como lateral izquierdo ofreció muchas ventajas. No estaba retrocediendo de manera adecuada y cuando se proyectaba mandaba centros que no llegaban a ninguna parte.

El día del encuentro frente al Junior de Barranquilla, Sebastián Pérez y Jairo Palomino se encontraban ausentes, mientras que Diego Arias, a pesar de estar convocado, arrancó desde el banquillo. La aparición de Farid en esa posición fue sorpresiva para propios y extraños, pues Osorio lo había probado como volante abierto por la izquierda o como interior, pero nunca como uno de los pivotes de su equipo.

Osorio ha remplazado a Díaz, en la posición lateral izquierdo, con Juan David Valencia, Óscar Murillo y Miller Mosquera

Al final del partido, las sensaciones que dejó fueron positivas. Cuando Farid recibió el balón, comenzó a enviar balones aéreos que le llegaban a Copete y a Guerra que aparecían a espaldas de los laterales del rival. Al equipo le sentó bien eso y dominó a placer el primer tiempo de ese encuentro. Cuando Nacional perdió el balón y quedó mal parado en la cancha, Farid compensó su desconocimiento de la posición con sprints y anticipos precisos que salvaron de varios goles a su equipo en los partidos que jugó en el centro del campo.

Para Osorio, la aparición de Díaz ha sido un alivio porque con la lesión de Bocanegra, Nacional había perdido al jugador que le daba seguridad en la entrega desde el centro del campo. Era el primer pase de un ataque posicional sin primer pase, valga la redundancia. Asi mismo, el jugador de 31 años encontró una posición donde luce cómodo y comete menos errores. En los playoffs veremos si el nuevo rol de Farid sigue dando réditos positivos para su equipo o si, por el contrario, le traerá más problemas a un conjunto que viene herido y que necesita reivindicarse con su hinchada.