Santa Fe Rockets

Houston Rockets viene demostrando esta temporada que, si no es por James Harden, no estuviesen vivos todavía en los playoffs de la NBA. Kevin McHale basa toda su estructura de ataque, juego tras juego, en el barbudo. El equipo, ofensivamente, no depende de más nadie, únicamente de él. Así fue Santa Fe ante Estudiantes. En este caso, prácticamente, Wilson Morelo.

Estudiantes controló el trámite hasta la voraz actuación de Morelo

Fue un partido raro de Santa Fe, pero con un +/- positivo. Todos los futbolistas, desde el vértice inferior hasta el superior, sumaron. Defensivamente no dieron ventajas, en el centro del campo tuvieron altos rangos de pases cortos, y en ataque… sí dependieron exclusivamente de Morelo. Como Houston de Harden, por supuesto. Pero a partir del regate y la movilidad para moverse por todo el eje horizontal de Wilson, Santa Fe logró superar sin mayores percances a un Estudiantes que maniató el juego hasta que Milito dijo basta, pues Gabriel ubicó (tras el 1-0 de Meza) a Jara de tercer central y esto hizo que Ómar Pérez, quien no podía girar cómodamente o tener espacios para descargar aseadamente por Leonardo, pudiera recibir de cara, levantar la cabeza y tocar con Morelo, ya fuese al pie o al espacio… porque Wilson hizo el resto.

Juan Daniel Roa disfrazado de Jason Terry sostuvo la presión alta cardenal. Santa Fe no sólo buscó a los centrales de Estudiantes, que ninguno tiene un pie de seda para sacar el balón, sino que con Roa por la derecha (sobre Álvaro Pereira) le dio amplitud a la presión. Roa se puso las alas de Terry, sin duda.

Meza justificó su firma en la preselección a la Copa América

No fue la mejor versión cardenal en fase ofensiva, a lo que llevó al equipo a multiplicar variables. Santa Fe sumó muchos toques en campo rival y esto, de por sí, desorganizó a Estudiantes. Entre más toques, más se desorganizaba Estudiantes. Santa Fe no sufrió nunca, ya que con pérdidas lejanas y el desorden pincharrata, el ataque era tal para cual. Estudiantes trató de lanzar un par de veces a las espaldas de Yerry Mina y Francisco Meza, pero estos dos bichos físicos pusieron la valla.

Milito tomó la única medida viable para el final: embotellar el área. Con Carrillo, Cerutti y Jara (sí, Jara) en el área rival y Vera sobre la bomba central, Estudiantes buscó el juego directo o los centros laterales. Pero Estudiantes no esperaba la confirmación de Mina. Mina pareció Howard (ganando los rebotes) coronándose en los duelos aéreos. Una de las versiones defensivas más pulidas y dominantes del Santa Fe de Costas.

Wilson Morelo se divirtió sobre el final. Estudiantes tenía un defensor menos –Jara de centrodelantero– y quiso jugar con sus líneas adelantadas optando por Domínguez y Desábato de últimos hombres. El regate ya no tuvo límite, el primer control parecía prodigioso y el cambio de ritmo era insostenible. Faltó el gol para redondear una noche utópica. Faltó la triple decena (26 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias) de Harden anoche ante LAC. Pero el rival en Cuartos, ya sea Internacional de Porto Alegre o Atlético Mineiro, sufrirá a este Santa Fe Rockets.

El demonio por derecha

Gustavo Costas acostumbra a situar a sus delanteros a perfil cambiado. La campaña del título, por ejemplo, vio a Jefferson Cuero partiendo desde la derecha. Para el inicio de la temporada en curso, Luis Quiñones y Luis Páez se han alternado el mismo vértice. Por su parte, la punta izquierda ha estado siempre reservada para Wilson Morelo. Lo que Santa Fe pretende con esto es lanzar balones a sus delanteros, quienes, jugando a perfil cambiado, tienden a encarar a la defensa y crear situaciones de gol en el mano-a-mano. Pero la noche de ayer no parecía ser la noche para el regate en corto de Wilson Morelo, la daga mortal de Gustavo Costas. Santa Fe parecía no tener soluciones. Fue entonces que Morelo cambió de perfil y, a pesar de la derrota, Santa Fe pasó a dominar a Estudiantes de La Plata.

El partido empezó lleno de transiciones, favoreciendo a Santa Fe

Los primeros minutos de juego en La Plata le cayeron muy bien a Santa Fe. El partido se tornó de ida y vuelta desde muy temprano. Las circunstancias de juego le permitían a Santa Fe, tanto atacar, como defender mejor que Estudiantes. En defensa, el 4-3-3 de Santa Fe brillaba, sobre todo, por su segunda línea. Arias, Roa y Torres se acomodaban por delante del balón antes que Estudiantes iniciara el contraataque, por lo que Santa Fe corría poco hacia atrás. Una vez se hacía con el cuero, el mediocampo encontraba a Wilson Morelo con mucho espacio por delante. Morelo no dejó de empujar a Estudiantes contra su área. Era el momento perfecto para su regate en corto y el primer grito de gol de la noche. Pero los regates nunca llegaron, en parte, por las condiciones del terreno de juego. Una noticia nefasta, si se tiene en cuenta que Santa Fe depende mucho de lo que crea Morelo con el balón.

A excepción del errático último toque de Wilson Morelo, las cosas pintaban de maravilla para Santa Fe. Un gol en contra no podía llegar de otra forma que la desatención en algo tan elemental como la marcación al hombre en un saque de banda. Y a pesar de que el gol en contra llegó, Santa Fe perseveró en lo suyo: recuperación en segundo tercio de cancha y acudir a Wilson Morelo y sus duelos con Sebastián Domínguez. Si acaso las cosas empeoraron para Santa Fe, fue porque Juan Manuel Sánchez Miño le restó ida y vuelta al juego con control en el medio y descarga en las bandas. El 4-5-1 de Estudiantes permitía el juego por bandas y Sánchez Miño lo entendió a la perfección. Pero Santa Fe perseveró en lo suyo.

Santa Fe se fue al descanso dos goles por debajo en el marcador, pero consciente de que un gol lo metía de nuevo en la pelea. Para la segunda mitad, el equipo adelantó sus líneas y agudizó la presión. Estudiantes estuvo lúcido en la respuesta. La calidad técnica del mediocampo permitió el secuestro del balón, obligando al elenco visitante a perseguir el mismo. Pero Santa Fe perseveró en lo suyo.

En la segunda mitad, Morelo tuvo la pelota pegada a sus pies

Fue entonces que Morelo dijo “basta”. Por primera vez en lo que va de temporada, Wilson Morelo cambió de perfil. El delantero renunció a sus duelos con Sebastián Domínguez y pasó a retar a Leandro Desábato, condenado a la incapacidad para perseguirlo. No tanto por lentitud, pero porque Morelo se movía en el frente de ataque cual demonio en Tasmania. Cuando más le costaba a Santa Fe encontrar espacios y, por ende, necesitaba mayor elaboración en las jugadas, Wilson Morelo mostró el camino. Pese a la derrota, Gustavo Costas encontró en Morelo lo que siempre ha buscado: ímpetu, una especie de intensidad más psicológica que táctica. La superioridad técnica, la movilidad y el ímpetu de Morelo terminaron por dominar a Estudiantes. Grata noticia para afrontar el final de temporada.

Confianza

Nacional ganó pero no jugó bien. El equipo de Osorio, a falta de una fecha, es el líder del grupo 7 de la Copa Libertadores y está muy cerca de obtener la clasificación a la segunda ronda del torneo continental. Las figuras del partido fueron Yulián Mejía, por haber anotado el gol y por haber sido el único que agitó la defensa rival, y Camilo Vargas, que tuvo un par de intervenciones que mantuvieron el resultado a favor de los verdolagas.

Nacional tiene 8 puntos y depende de sí mismo para clasificar

Hablando del portero bogotano, el partido frente a Estudiantes le permitió ganar confianza. En primer lugar, Vargas logró sacar su arco en cero por primera vez este semestre. Así mismo tuvo intervenciones importantes, en especial el mano a mano que tuvo Guido Carrillo antes del gol de Yulián Mejía. Otra cosa que se debe destacar en su actuación es la seguridad que mostró cuando salió a interceptar los balones aéreos. Este ha sido, hasta ahora, el mejor partido de Camilo con la camiseta verde.

Confianza también ganó la defensa. A pesar de haber cometido muchos errores, los cuatro de atrás lograron sacar el arco en cero después de haber recibido 6 goles en los últimos dos encuentros. Además, esto sirvió para que se detuviera, por lo menos de manera parcial, el aluvión de críticas que había caído por el regular rendimiento mostrado por los defensores a lo largo del semestre. Aquí tiene que haber claridad. La zaga de Nacional todavía tiene mucho trabajo que hacer y ayer se evidenció en varias cosas. Francisco Nájera, que jugó como lateral derecho, vio muchas veces pasar a Álvaro Pereira a su espalda. Alexis Henríquez no ha estado bien en lo mejor que sabe hacer, el uno contra uno, y Carrillo lo complicó bastante en algunos tramos. Más allá de estos detalles, ambos estuvieron atentos en la mayor parte del encuentro.

En un par de ocasiones, la defensa quedó expuesta por culpa de los errores de los volantes

A pesar de que a Peralta todavía le mucho por mejorar, en especial después de que el entrenador lo hubiera sacado antes de que finalizara el primer tiempo del encuentro en el que su equipo perdió con Cortuluá por su paupérrimo rendimiento. Sin embargo, el jugador respondió a la confianza dada por el entrenador en el Estadio Único de La Plata. Sin hacer un partido brillante, Diego cumplió y supo aguantar la arremetida del rival en algunos tramos del partido. Finalmente, Óscar Fabián Murillo, que jugó como lateral izquierdo, mostró en algunos momentos del cotejo la fortaleza, la concentración y la efectividad que lo hicieron hace un poco más de un año uno de los mejores defensores de la liga colombiana. Por ese lado, Estudiantes no pudo causar tanto daño.

Finalmente ganó en confianza Jonathan Yulián Mejía Chaverra. El 13 verdolaga se terminó de consolidar como el referente del equipo del primer semestre de 2015. Su nivel es superior, si se le compara con el del equipo en general, y ya quedó evidenciado. Sus movimientos, la manera en la que transporta el balón y su precisión para enviar pases le han salvado más de un partido a su club. En La Plata lo que hizo fue asociarse bastante bien con Alejandro Guerra, el compañero con el que mejor se entiende, para acercarse al área y sacar un remate que rebotó en un defensor y que Hilario Navarro no pudo detener. Mejía le dio 3 puntos de oro a su equipo.

Mejía lleva 3 goles y 6 asistencias en lo que llevamos de semestre

Juan Carlos Osorio sabe que el equipo está pasando por uno de los momentos más complicados que ha tenido desde que él llegó. Sin embargo, la confianza que le da a Nacional la victoria frente a Estudiantes en La Plata va a ser fundamental para competir el resto del semestre. En Medellín, Nacional tendrá que recibir a Libertad y dependiendo de cómo realice su trabajo, el equipo podrá jugar los octavos de final de la Copa Libertadores o simplemente resignara su semestre a la búsqueda de un nuevo título local.

Consecuencia de la imprecisión

Cuando Leonardo Jara anotó el gol del empate para Estudiantes, al minuto 68, Nacional estaba en su mejor tramo del partido. En varias ocasiones, los dirigidos por Juan Carlos Osorio tuvieron la oportunidad de aumentar el marcador para asegurar tres puntos que los hubieran dejado mejor acomodados en la tabla de posiciones.

En el comienzo del encuentro, Pellegrino le pidió a sus jugadores de ataque que presionaran la salida de los defensas verdolagas para recuperar el balón más allá del centro del campo. Sin embargo, la respuesta de los jugadores de Nacional era inmediata y obtenían, de manera veloz, el esférico otra vez. Con el paso de los minutos, Daniel Bocanegra, que aparecía como mediocentro, comenzó a recibir con mucha libertad y empezó a abrir la cancha. Por izquierda, Jonathan Copete no recibía apoyos y siempre perdía en el uno contra uno contra el defensa rival que lo marcara. Por derecha, Gilberto “Alcatraz” García y Orlando Berrío doblaban a Álvaro Pereira. Desde allí, estos dos jugadores siempre buscaron a alguien libre dentro y fuera del área. Bajo estas circunstancias, Zeballos se movió en el área para arrastrar marcas, para recibir más cómodo y para hacerle daño a los rivales. Nacional tuvo varias oportunidades para abrir el marcador por esta vía.

Estudiantes se vio superado por su rival en el primer tiempo

Cuando Zeballos aprovechó el error de Damonte y anotó el 1-0 a favor de los locales, el partido mantuvo la tónica ya mencionada. El 2-0 parecía más cercano que el 1-1 hasta que Cerutti, al minuto 65, le mandó un pase exquisito a Jara y este le picó el balón a Armani que lo vio pasar por encima suyo hasta el fondo del arco. Desde ahí, Nacional comenzó a ser impreciso y Estudiantes se adueñó el del esférico. El elenco argentino estuvo, incluso, a punto de ganar el encuentro al final.

Como consecuencia de la imprecisión, los colombianos perdieron 2 puntos en casa. Al equipo de Osorio lo siguen aquejando los dos mismos grandes problemas del año pasado: la falta de definición y las carencias defensivas. El risaraldense tendrá mucho trabajo si quiere que sus dirigidos lleguen lejos en el torneo continental. En los cuatro partidos restantes veremos si el trabajo del entrenador fue fructífero o no.