El DIM del goce

Uno de los dos encuentros disputados ayer por los cuartos de final de la Liga entre Independiente Medellín y Atlético Bucaramanga estuvo marcado por la fragilidad defensiva del equipo de Flabio Torres. En lo individual, ninguno de sus zagueros alcanzó el nivel mínimo requerido para un partido de estas instancias, mientras que en lo colectivo formaron una caótica línea del fuera de juego que facilitó las cosas de sobremanera a su rival.

El premio de los laterales que saben con el balón

En el fútbol muchos son abogados de que los laterales son simplemente defensores. Es decir, que no tienen un peso especial en campo rival sino en campo propio. Y puede que todos ellos estén en lo cierto, pues los protagonistas de este texto son considerados, primero que todos, defensas y no mediocampistas o delanteros.

Bienvenido, Daniel

Después de 128 días sin jugar, Daniel Bocanegra volvió a aparecer como titular en un partido de Atlético Nacional. Frente al Huila, el tolimense tuvo un rendimiento bastante alto y fue fundamental para que su equipo obtuviera una victoria frente a un conjunto opita que, al igual que Águilas Doradas, Junior e Independiente Medellín, tampoco pudo anotar en la portería de Franco Armani.

Nacional dominó el partido desde el comienzo. Macnelly Torres estuvo muy activo la mayor parte del tiempo. El 10 se puso el overol y comenzó a trabajar. El barranquillero encontró en Daniel Bocanegra y Yimmi Chará los dos socios que necesitó para acercar a su equipo al área contraria. Ambos jugadores supusieron un dolor de cabeza para Elvis González que no logró controlar sus salidas y sus sociedades por ese lado. Por ahí fue que llegó el gol después de que Torres le mandara un pase a Bocanegra que apareció allá, mandó un centro y encontró la cabeza de Jonathan Copete que envió el balón al fondo de la red.

Berrío jugó como centrodelantero y Copete corrió hacia el centro cuando Nacional atacó por derecha

Por su parte, Atlético Huila tuvo muchos problemas para producir. Al equipo de José Fernando Santa le costó superar la barrera que puso su rival. Lerma y Chávez intentaron buscar a Alarcon, Plata y, sobre todo, a Ferreira pero no lograron encontrarlos en una posición cómoda para producir. La marca efectuada por la visita fue eficiente y Franco Armani sólo apareció una vez en todo el partido. Otro factor que determinó la falta de profundidad del elenco huilense fue la poca presencia que tuvieron los laterales en ataque. Perlaza y González estuvieron muy contenidos a razón del trabajo que les estaban poniendo los jugadores de ataque rivales.

Al final Nacional ganó 0-2 después de que Jéfferson Duque ingresara al campo y recibiera un pase magistral de Yimmi Chará, que lo dejó cara a cara con Jhonny Da Silva, para que definiera. El equipo de Rueda ya acumula siete puntos de nueve posibles y se acomoda en la parte alta de la tabla de la Liga. El regreso de Daniel Bocanegra, sin lugar a dudas, es un aliciente más para un equipo antioqueño que, junto a Santa Fe, comienza a galopar en la Liga Águila. Por otro lado, Atlético Huila volvió a perder en casa y tendrá que corregir mucho si quiere tener una campaña como la del semestre pasado. A José Fernando Santa le toca trabajar mucho porque su equipo está teniendo muchas dificultades para generar y posteriormente definir. Por ahora, Nacional recibirá a Envigado en el Atanasio Girardot la próxima semana, mientras que el Huila jugará con Cortuluá en el estadio Centenario, su hogar provisional.

Old love with ‘Pecoso’

Ha tenido que buscar la directiva del Atlético Huila viejas andanzas para librarse del descenso y dejar en lo más alto este semestre la imagen del equipo. Una imagen que se había empañado con las directrices y dinamitado el ambiente con las declaraciones postpartido jornada a jornada de Virgilio Puerto. Es decir, el equipo necesitaba una reestructuración desde lo ancho y lo largo del club, y así ser, al menos, mínimamente competitivos y no cometer errores (tantos defensivos como ofensivos –organizacionales–) de benjamines. Así pues la llegada de Fernando Pecoso Castro al club.

La primera victoria del ‘Pecoso’ con el Huila fue frente a Millonarios en el Guillermo Plazas Alcid

Fernando Castro dejó claro lo que venía hacer desde el primer día a Neiva: “Trabajo, disciplina y respeto por estos colores. Y más trabajo aún.” Y eso, poco a poco, es lo que viene cosechando el entrenador manizalita. Desde su llegada, el Huila ha disputado 21 puntos y ha conseguido 17 de ellos. Ninguna derrota. Mejora retumbante en todas sus líneas. Pasó de zafarse por completo del descenso a meterse entre los ocho. Y, por si fuera poco, da la sensación de ser el equipo que mejor llega en forma para el tramo final del campeonato. Que, además, es decisivo y donde se necesita buen pulso.

Con Virgilio, el Huila se encargaba, principalmente, de regalarle la pelota y el protagonismo al rival. El plan se basaba, a partir del pitido inicial, de recular cerca de la frontal, juntar líneas y moverse en un mismo bloque. El problema venía en los últimos minutos, cuando el desgaste era el máximo y el equipo no terminaba de cumplir a la perfección la idea, y ahí el contrario tiene un cúmulo de probabilidades para llevarse el partido, o al menos de no sufrir. Además, con la figura sucia de Caicedo –sin ser dotado con el balón, se caracteriza por salir de su zona, anchar el campo y participar–, referenciando a los centrales, chocando y ganando segundos para desplegar, las variantes en ofensiva se hacían prácticamente nulas.

Caicedo y Hechalar han hecho 18 de los 24 goles del equipo

Otro problema que plasmó el funcionamiento colectivo con Puerto era la ubicación de los mediocentros. Compartían distancia y altura, por ende, cubrían desde su posicionamiento hacia su lado lateral, sin abarcar mayor terreno y verse expuestos en no salir para adelantar líneas. Cerraban el cuadro de centrales-mediocentros para no regalar sus espaldas y tener tiempo para el anticipo, pero el rival tenía la chance de tocar cómodamente sobre sus ojos y ambos sin permitirse ir al robo. Otro condicionante, y el más importante, era en ataque posicional, impedidos de cargar el área y sumar más efectivos en la elaboración. Es decir, el rol de ambos era exclusivo: defender.

Siendo el Pecoso un entrenador de la vieja escuela en el fútbol colombiano, el Huila se ha oxigenado y da la empatía de un fútbol ventajoso en las dos áreas. Defensivamente, el equipo recula rápidamente y, sobre todo, ordenadamente. Al contar con dos laterales como Elvis Perlaza y Yonathan Murillo, largos y profundos, Castro ha sido bastante ágil y les ofrece una altura, además de contar con dos extremos tan distintos como Elacio Córdoba y Hernán Hechalar. A partir de allí, toman mejores opciones en ataque y no se ven condiciones para las transiciones defensivas.

Los puntos de mayor crecimiento en lo colectivo: depositar nuevamente la confianza en el central John Lozano, permitirles a Didier Moreno y Juan Carlos Guazá acompañar desde segunda línea y liberar a Juan Fernando Caicedo y Jean Carlos Blanco en ataque. El 4-4-2 varía asimétricamente, ocupando Hechalar la mediapunta, Blanco a recostándose sobre la cal, Caicedo saliendo y entrando, y algún mediocentro sumándose. Idea que consiste en no desgastarse –sin presión sobre la salida contraria–, achicar la mayor cantidad de espacios posibles, buscar salir rápido con Caicedo y Blanco, y ser intensos en propia área. Y Hechalar, en este escenario de espacios y transiciones, se hace mago. La mano del Pecoso.