El tercer extranjero

A Macnelly Torres le gusta mucho el fútbol del paraguayo Roberto Ovelar. “Él es un punta”, explicaba el barranquillero hace unos días. “Pero por su técnica viene, se enlaza y después trata de buscar la profundidad”. Macnelly entiende que, en un Junior que se ha fortalecido de la mano de su ataque posicional, esto es importantísimo. Tanto para él, como para los demás volantes, Ovelar se ha convertido más en una base que en un blanco lejano. En el ámbito ofensivo, el búfalo muchas veces acaba siendo la meta; pero más importante aún, siempre es un escalón. Sus apoyos interiores y sus recepciones a espalda son íntegras para el juego colectivo, hasta el punto que en los últimos encuentros ha quedado claro que cuando Ovelar no está, el juego no fluye. Tal fue el caso en el partido de hace dos semanas ante el Huila -quizás el más insípido de la temporada para el cuadro tiburón-. Aquel día Ovelar no estuvo por lesión y Junior no halló conexión en el último tercio, ni en los 45 minutos que jugó Luis López, ni en los 45 que jugó Leiner Escalante. Tampoco halló el gol.

Ovelar ha marcado 4 tantos en los últimos 2 partidos, y ha sido, indudablemente, el mejor

Para el frente de ataque, Alexis Mendoza cuenta con un delantero de rupturas profundas (Toloza), uno de área (López) y otro de desmarques posicionales a las esquinas (Escalante). Ovelar no sólo es el único que maneja bien el regreso al mediocampo y el juego de espaldas en el borde de las dieciocho, sino también el único que maneja aptamente todos los otros movimientos en cuestión. Es quizás, a la vez, el delantero más técnico que ha tenido el cuadro rojiblanco desde la partida de Teo Gutiérrez. Su recepción es tremenda, sobre todo por aire. Lucha, gana, controla y habilita. Funciona casi como una fórmula infalible. No agacha la cabeza cuando va perdiendo. En el área se ubica bien y gana mejor por arriba. Es una garantía para la salida en largo de la defensa. Presiona incansablemente. No agacha la cabeza cuando le sangra la frente. Es extranjero. Para Junior, es indispensable.

El fútbol de Macnelly Torres

Santa Fe le dio a Macnelly Torres los espacios suficientes para que se exhibiera y para que el Junior lo venciera en el Estadio Roberto Meléndez de Barranquilla. El “10” tiburón, con su pie derecho, filtró muchísimos pases que terminaron en opciones claras para su equipo. Debe anotarse que las muy buenas labores de Gustavo Cuéllar, Jorge Aguirre, Edison Toloza y Roberto Ovelar le facilitaron todo a Torres.

La nómina que Santa Fe mandó estaba conformada, principalmente, por suplentes

El equipo de Alexis Mendoza volvió a dar una muestra de las buenas cosas que puede hacer. Una de sus mayores virtudes es que aprovecha bien la velocidad de Aguirre y de Toloza para hacer daño. Lo mismo puede decirse de los movimientos de Ovelar. El paraguayo podrá no ser muy rápido, pero con sus recorridos desacomoda la defensa rival. También se puede hablar bien del trabajo de los laterales, en especial de Iván Vélez. El vallecaucano, que ha tenido buenas actuaciones desde su regreso, se proyecta bien y ayuda en ataque, además retrocede a tiempo. Sus apoyos son beneficiosos para su equipo porque hace que este gane volumen y profundidad cuando está atascado.

Finalmente volvemos al “10” barranquillero, al eje, a la pieza que hace eficiente el funcionamiento de la máquina, al administrador del tiempo y del esférico. Esa velocidad mental que él tiene es vital para desarmar defensas, para darle aire al equipo y para hacerlo mejor. Con sus pases, Junior le anotó tres goles a Santa Fe. Macnelly Torres y su fútbol aparecieron en la cancha del Metropolitano para hacer sonreír a propios y extraños.

Ráfagas letales

En Palmaseca se vio un partido plagado de errores defensivos por parte del Cali y el Junior. El resultado fue un 3-2 con el que los vallecaucanos tomaron por asalto la tercera posición de la Liga. Por su parte, Junior llega a la mitad del torneo con 10 puntos de 24 posibles y se ubica en la posición 13.

Desde el principio, Junior dejó claras sus intenciones. Los dirigidos por Alexis Mendoza se hicieron del balón e intentaron acercarse al arco de Ernesto Hernández. En defensa, los barranquilleros estaban parados en un 1-4-3-1-2 y en ataque en un 1-4-2-2-2. El jugador que se movió mucho fue Juan Guillermo Domínguez. Él y Macnelly Torres comenzaron a mover los hilos de un equipo cuyos delanteros estaban ganando todos los balones largos que recibían y los centros altos que les enviaban. Así entonces, el 10 barranquillero envió un balón aéreo que rebotó en un central rival y que luego le quedó a Ovelar. El paraguayo abrió el marcador con un remate rastrero que Hernández no pudo atajar. 0-1 a favor del Junior.

Hasta ese momento, la ejecución del plan juniorista era eficiente

Llegó la primera ráfaga del Deportivo Cali. Con el resultado en contra, los dirigidos por Fernando Castro comenzaron a atacar por las bandas, en especial por la derecha. Palacios y Candelo comenzaron a asociarse y, como consecuencia de ello, empezaron a mandar centros. Borré tuvo la primera y una gran atajada de Viera evitó el gol. Después de eso, los azucareros siguieron enviando balones al área del rival y la figura del portero uruguayo del Junior se impuso. Sin embargo, un balón largo de Palacios para Fabra, que llegó a espaldas de Vélez, terminó en un centro que le quedó a Harold Preciado para que empatara frente al solitario arco del Junior, pues Sebastián Viera había salido mal a cubrir ese envío largo del lateral derecho del Cali. Era el 1-1.

Cuando los vallecaucanos empataron, el equipo rojiblanco ya había retomado el control del encuentro. Narváez y Celis se hicieron del medio del campo y recuperaron muchos balones. Junior se volvió a acercar al arco de Hernández y se puso al frente del marcador en una jugada de balón parado que terminó en un cabezazo de Toloza.

Los volantes junioristas jugaron sus mejores minutos juntos frente al Cali

Al minuto 49, Guillermo Celis se hizo expulsar y el partido cambió. En un principio, los rojiblancos aguantaron al rival y no lo dejaron ser profundo. Mendieta no aparecía y Candelo no estaba siendo claro. Mendoza había puesto en el centro del campo a Narváez, a Aguirre –que entró por Ovelar apenas comenzó el segundo tiempo- y a Domínguez. El problema estuvo cuando Bareiro agarró a Preciado y el árbitro pitó penalti.

El Cali empató y desde ahí comenzó su segunda ráfaga ofensiva. Candelo y Palacios superaron constantemente a Noguera, Mendieta probó de media distancia, Preciado y Borré tuvieron varias oportunidades pero Viera evitó el gol del Cali. Estas atajadas del uruguayo, sumadas a las del primer tiempo, lo hacían la figura del partido.

Ambos equipo presentaron problemas en el juego aéreo defensivo

A pesar de esto, los barranquilleros no resignaron sus oportunidades y, por medio de contraataques, estuvieron cerca de hacer el 2-3. Los envíos largos de Macnelly para Toloza le hicieron daño a un equipo que estaba jugado en ataque.

Al final, Toloza se hizo expulsar por protestar, Borré por haberse ganado la segunda amarilla en una falta en la mitad de la cancha y Bareiro por agarrar a Cristian Nasuti en el área al minuto 94. Miguel Murillo, que había entrado unos minutos antes, cobró y anotó el 3-2 definitivo. El partido fue emotivo y ambos equipos ofrecieron un espectáculo que, como se dijo en el Once Caldas vs Nacional, evidenció la evolución de la liga local.