Con nivel de titular

Uno de los jugadores más determinantes y más elogiados del último River Plate de Ramón Díaz, Eder Álvarez Balanta, es hoy suplente en un equipo que maravilla en Argentina. Luego de una pretemporada de idas y vueltas en donde parecía que abandonaba Núñez para probar suerte en Europa, terminó perdiendo su lugar con Ramiro Funes Mori.

El colombiano, incluso, terminó siendo el cuarto defensa, por detrás de Maidana, Pezzella y el mismo Rogelio, aunque, potencialmente, posea mejores condiciones que los cuatro. Hay que decir que Balanta sufrió de una merma en su condición física que condicionó su estreno en el equipo del Muñeco. Sumado a algunas convocatorias al seleccionado colombiano que no le habían permitido jugar incluso cuando se suponía que sería titular por la falta de otros centrales. En algún momento, debido a la lesión de Kranevitter, se rumoreó que Eder podría tomar su puesto de mediocentro.

El mundialista tendrá que aprovechar cada oportunidad que le den para volver a ser titular

Sólo este fin de semana el colombiano pudo jugar en la era Gallardo, demostrando que sus cualidades siguen intactas. El bogotano expuso aquello que había enamorado a hinchas riverplatenses y que había despertado el interés de equipos europeos. Rapidez, fuerza, técnica, salida, anticipo.

Éder ayudó con la salida limpia del balón, y cortando potenciales contragolpes saliendo hasta la mitad del campo, decidiendo casi siempre bien. Aunque, en algunos momentos se vio a destiempo y mal posicionado. Lidió todo el partido con el ‘Picante’ Pereira, jugador menudo y rápido, y lo manejó con experiencia. Despertó los aplausos de los espectadores e incluso tuvo tiempo de lucirse con algún caño. Al menos, dejó claro que su nivel no está muy por debajo del de Ramiro y que aunque el argentino seguramente seguirá siendo el titular, ‘el Muñe’ cuenta con un suplente de nivel. La posible ausencia de un central titular no supondrá algo por lo cual preocuparse mucho.

Los siguientes meses serán definitivos para Álvarez Balanta

Hasta el momento, es poco el análisis que se puede hacer sobre su situación futbolística. En este partido por lo menos demostró estar a la altura. Habrá que ver cuando tenga un rival mucho más exigente, ahí probará si la situación de sus pocos minutos de juego lo ha afectado.

Algo a favor es que luce sereno, como siempre. Hasta en sus declaraciones le restó importancia al hecho de ser suplente y no dramatizó con la posibilidad de no ser llamado a la selección debido a sus pocos minutos. Éder es importante para Pékerman y lo será para Gallardo.

Cese al fuego

El ejército colombiano, reconocido por su espléndido ataque, está por eso entre los mejores del mundo, pero dentro de la milicia hay una tropa que mantiene turbado al comandante Pékerman. El bloque D -la defensa- quizá es el que más cuidado advierte en la milicia. En busca de hallar seguridad y respaldo al batallón luego de distintas bajas en combate, José Néstor Pékerman ya tenía en mente los posibles reemplazantes de ellos y buscaría la manera de ponerlos a prueba y juzgar sus condiciones. En la primera prueba que realizaba a uno de los nuevos defensores de la patria, el soldado Pedro Franco estaría acompañado de Álvarez Balanta y de los más adelantados, Armero y Arias.

Quedaron demostradas las falencias de Franco y Balanta

Características y cualidades muy buenas pudieron ofrecer los frescos jóvenes que iniciando este ensayo dominaban el enfrentamiento sin sufrir. Incluso al principio adelantaban sus líneas para ganar más espacios al rival pero el panorama fue tornándose distinto con el correr de los minutos. Así, la milicia de El Salvador fue acaparando confianza e hiriendo la defensa colombiana que ante las emboscadas, no hallaba la manera de defenderse y refugiarse, pues, estaba descompensada; sus soldados regresaban lentamente y además ocupaban de forma incorrecta el campo a defender.

Vivía en un atolladero el ejército colombiano y el comandante de este tenía una sorpresa preparada. Pedro Franco, de rendimiento regular, salía por Rambo -Murillo-, quien entró al terreno vestido de superhéroe y en medio de la selva entregó la seguridad a sus compañeros para que estos trituraran a su rival. Álvarez Balanta y Murillo hablando el mismo idioma comprendieron y establecieron la forma en la cual debía protegerse su base militar -el arco-. Esta sociedad Murillo-Álvarez Balanta y la posible Murillo-Medina o Medina-Álvarez Balanta podría traer incluso la paz que necesitamos.

El capitán olvidado

Tildado de promesa desde pequeño y sellado con la etiqueta de que “los mejores defensores del país son del interior”, Pedro Camilo Franco (Bogotá, 23 de abril de 1991) siempre estuvo en la carpeta de los futuros centrales cafeteros que defenderían los colores de la nación. Cualidades futbolísticas nunca le han faltado, pero por lo que destacó desde que emergió fue por su entrega ciega al escudo que portaba. Tras despuntar en Millonarios y hacerse un nombre en las divisiones inferiores de Colombia, el joven capitán tomó rumbo hacia Turquía y cayó en el ostracismo. Sin embargo, sus habilidades permanecen, y habrá que ver cómo encajará en el nuevo proyecto de la Selección ahora que Pékerman lo ha llamado. La tarea para el ex-embajador es mejorar una zaga que, aunque carezca de calidad, pierde a su mayor ídolo después de plasmar un Mundial emocionante con mayúsculas. Pero Pedro ha demostrado tener espíritu de líder.

La personalidad de Pedro Franco sobre el terreno es notable

Lo primero para resaltar acerca de Pedro Franco es la personalidad que muestra sobre el terreno de juego. De ahí se empiezan a desprender sus características como jugador. Es intrépido sin llegar a ser irresponsable. Se ubica en un término medio que favorece tanto a su desarrollo futbolístico como a su equipo. El bogotano tiende a cortar ataques antes de que se vuelvan de verdad peligrosos. No es fan del cierre in extremis, aunque si le toca realizarlo, cumple con nota.

Franco mide cuándo es pertinente abandonar su zona para entonces sí salir a por el contrario. Aún así, hay que decir que no es infalible tomando esa decisión. Madrugar al receptor de la pelota es una de sus acciones preferidas. Franco espera que la pelota esté próxima al contrario y cuando le va a llegar, choca, corta y roba. Su quite es quirúrgico. Meter el pie de forma limpia es probablemente su capacidad más desarrollada. Y lo logra sin importar su orientación corporal. Es capaz de contorsionarse para plasmar su objetivo. Gusta de hacerlo en zonas más adelantadas del campo. Dentro del área le falta serenidad a la hora de erradicar el peligro. En cambio, más arriba y cerca de las líneas de cal se le ve muy cómodo. Prefiere moverse en vez de esperar. El problema de esto es que muchas veces deja que el rival controle la pelota para luego robarle. Contra oponentes más dotados técnicamente ello puede representar un problema porque pueden irse de él con un giro y ha dejado antes su zona sin vigilancia. Y no es una bala para corregir su posición.

Franco gusta de actuar lejos de su área, aunque no es del todo imprudente

En el uno contra uno es un marcador pegajoso y por lo general no es sencillo batirle. Pedro evalúa cuándo meter el pie y qué tanto estirar la pierna en relación con lo que hará su enemigo. El timing con el que realiza la acción es notable. Como no es un portento físico élite para resolver situaciones en las que se vea en desventaja, lo compensa con posicionamiento. Cuando ve que la jugada le puede superar o que está muy lejos, sí prefiere esperar y hacer una posible corrección. En cuanto a juego aéreo defensivo, lo normal es verle ganar los duelos. Su altura le beneficia y tiene un gran salto. Ahí si marca diferencia.

Con la pelota en los pies viene una parte muy interesante del futbolista. Destaca de nuevo su autoconfianza. Tiene un buen golpeo de balón y es capaz de activar a compañeros lejanos a través de un cambio de orientación. Además, goza de un pase vertical sobresaliente para batir líneas. Cuando más llama la atención es cuando ejecuta luego de robar. Si Pedro Franco tiene el balón luego de cortar un contraataque rival, monta la transición ofensiva con un único envío. Tiene ese chip incorporado. Hay que decir que lo hace más luego de cortar contras que de cortar ataques organizados. Daña más cuando el rival está más descolocado. En el Besiktas ha mejorado la calidad de sus pases y ahora tienen un punto más de tensión.

Sus habilidades con la pelota probablemente sumen a la salida de balón

Varios aspectos señalados antes lo vuelven un activo de peso en la salida de balón de su equipo. Sin ser un genio, sí suma. Siempre se preocupa por ser un apoyo para el poseedor, y cuando la tiene intenta generar la ventaja. No es un pasador excelso, insistimos, pero tampoco se queda corto. En clave Selección esto es importante. Dotar de calidad el carril central desde atrás debería ser un update de cara a las competiciones venideras. Con Stefan Medina, Álvarez Balanta, Jeison Murillo y el mismo Franco hay mimbres para pensar que es factible. Como ya dijimos, Franco no es un central cuevero, y teniendo en cuenta que es probable que la Selección intente volver a la senda de juego de las Eliminatorias, tener defensores que sean capaces de ejercer lejos de su portero es importante. Franco es un término medio, lo cual beneficia al combinado nacional.

Es un cabeceador ofensivo excelso

Para terminar, hay que señalar su gran juego aéreo ofensivo. Con él, Colombia incorpora un jugador peligrosísimo en córners, faltas laterales a favor, y centros. Él representará una división de atenciones, pues antes estaban casi todas sobre Falcao, o en su defecto, si el rival no ajusta sobre él, conectará algún remate.

Pedro Franco aparece de nuevo, y calidad tiene para quedarse. Al marcharse del FPC cayó en el olvido, pero Pékerman lo ha llamado y muestra que lo tiene en cuenta. Desde ya está marcado con asterisco para el proceso. Muchos vaticinan que el brazalete rodeará su brazo en un futuro. Si así sucede, es porque será un baluarte imprescindible para la zaga. Ya veremos.

Mandamás Murillo

Ante la jubilación de Mario Alberto Yepes y las malas decisiones de Carlos Valdés, han quedado dos cupos disponibles para ocupar la zaga central tricolor. Una de ellas, al menos por ahora, será ocupada por Jeison Murillo (Cali, 27 de mayo de 1992), un central que desde los 19 años se viene consolidando en el fútbol español, en esta ocasión con el olvidado pero histórico Cádiz C.F. en Segunda B –tercera categoría–.  Tanto fue así que su gran nivel lo posicionó por delante de un experimentado como Alexander Goikoetxea y lo consolidó de titular al lado de Pedro Baquero.

Desde el penúltimo Mundial sub-20, es decir, el disputado en tierras colombianos, ya venía Murillo dejando premoniciones de lo que podría ser en un futuro. Y eso viene ocurriendo, paso a paso. Primero consolidado en el Cádiz, luego en otro histórico como Las Palmas, y ahora en el Granada. Para más inri, en el Granada fue el único indiscutible la temporada 2013/14 entre Diakhaté, Mainz y él; ahora hace dupla con el francés Babin.

Murillo es otro cuya personalidad es encomiable

Uno de los pluses de Jeison Murillo, desde su participación en categorías inferiores de la tricolor, es su personalidad. Demuestra mayor madurez de lo que establece su documento de identidad. Transmite sobriedad y una seguridad brillante en todo lo que lo define como un marcador central para marcar una era, tanto con Colombia como en el balompié internacional.

Para las pretensiones de Pékerman del buen trato del balón y que todo el juego empiece con un primer pase limpio a un primer apoyo clarividente, el caleño es ideal. Posee una salida con balón bastante elegante, como también entiende el juego desde el primer toque para evacuar presiones y no rifar fácilmente el esférico con envíos largos o pases exigidos. Sus pases largos vienen con un exposímetro en el pack. Sin embargo, por momentos, se llena de confianza y se fía mínimamente de la presión rival. Por ende, termina rifando pérdidas peligrosísimas y ocasiones puntuales. Es más un tema secundario que propiamente técnico.

El uno contra uno, su mejor habilidad

Otro punto alto viene de la identificación de jugar a campo abierto o cerrado. En campo abierto, sin ser rapidísimo, es inteligente para correr hacia su arco y se caracteriza por ser un central ‘tiempista’ y que cubre la zona, mas no al jugador con el balón. En campo cerrado es donde más cómodo se siente, porque no tiene que ir sobre el ritmo impuesto por el rival, y fácilmente, se impone en su mejor faceta: el uno contra uno. Es un central más estático que prodigio del anticipo.

Quizás uno de los trabajos donde más ha mejorado ha sido en el juego aéreo. Al principio, en el Cádiz, era endeble y los contrincantes se oponían con facilidad, como Joselu Sanmartín, Álvaro Morata, Antonio Sánchez de la Calle y demás. Pero, poco a poco, ha venido mejorando y ha sido capaz de ofrecer una seguridad en este indicador. Es fuerte en ambas áreas por su salteo, pero su posicionamiento no es estándar. A ver si termina de convertirse en un peligro inminente para las jugadas de estrategia a la par de Pedro Franco, como la pareja Miranda-Godín en el Atlético de Madrid.

Merecida convocatoria la de Jeison Murillo, que a partir de este llamado sea un punto mayor de inflexión y se termine consolidando en cada uno de los listados del argentino José Néstor Pékerman. Stefan Medina, Éder Álvarez Balanta, Pedro Franco y Jeison, los centrales del hoy y del mañana. Y él, además, el mandamás.

Amanecer en el cafetal

Recuerdo bien cuando la noche llegó, estaba sentado con la mirada fija en el televisor. Las piernas me temblaban y no atinaba a decir ninguna palabra, aquel 5 de Julio quedé mudo y a pesar de que faltaban varias horas para el ocaso la noche cayó frente a mis ojos. El pitazo final de Carlos Velasco Carballo anunció que el ciclo más exitoso de la selección Colombia en los mundiales había llegado a su fin. No fue sólo la desazón de ver a mi selección caer eliminada del mundial lo que me dejó pasmado, también fue el vacío que sentí al darme cuenta que la era Pekerman podría haber culminado.

Después de un largo periodo de espera, marcado por el juego mediático que hoy en día caracteriza toda negociación que se realiza en el deporte rey, José Néstor Pekerman oficializó su continuidad. Con el timonel argentino de nuevo al mando lo único que faltaba era ver quienes lo acompañarían en el inicio del nuevo proyecto.

Hubo mucha incertidumbre sobre la continuidad de Pekerman y su proyecto.

Entonces se produjo la tan ansiada lista, se comenzó a disipar la incertidumbre y las cosas estaban cada vez más claras. Hay una característica bastante diciente en esta nueva convocatoria: los cambios son mínimos. De los 24 convocados 21 conformaron la lista mundialista y los 3 que ingresaron hicieron parte la lista de 30, lo que nos deja entrever que se le apuesta, por lo menos de inicio, a una continuidad en el proyecto. Pero el hecho de que sean pocos los cambios no quiere decir que sean menores, hay una nueva camada con ganas de hacerse notar desde ya y Pekerman seguro les dará la oportunidad.

El gran abanderado de esta nueva generación es, sin dudas, Éder Álvarez Balanta. Al defensa central de River Plate se le abren las puertas de par en par en esta nueva etapa, las ausencias de Mario Alberto Yepes y Luis Amaranto Perea dejan ver que el técnico argentino tiene muy en cuenta al versátil zaguero. Su delicada zurda y sus anticipos a la velocidad de la luz perfilan a este joven jugador como una de las promesas más importantes del seleccionado colombiano, junto con el gran ausente de la convocatoria, Stefan Medina, a quién seguramente Pekerman sigue muy de cerca. No debería sorprender si esta dupla llena de buen fútbol y agilidad mental toma el mando en la selección en un futuro cercano. Están destinados a hacerlo.

La defensa es la más susceptible a presentar cambios. Balanta y Medina se perfilan como las alternativas más sólidas.

En la zona medular el regreso de Aldo Leao Ramírez es clave para la selección, el talento en creación y su habilidad para generar espacios y conservar la posesión de balón fue una de las cosas que más añoró la selección colombiana en el mundial. En el ataque regresa Falcao, la vuelta del tigre puede llegar a representar muchos cambios en la selección. Su presencia le traerá algunos problemas a Pekerman que ya había enseñado al grupo a jugar sin él. Con el problema adicional que genera el hecho de que James se haya apropiado la selección de la manera en que lo hizo, haciendo olvidar al samario. Ahora habrá que ver sobre quién se erige este nuevo proyecto, si James le devuelve el protagonismo a Falcao, o si él continua haciéndose cargo de la selección.

El regreso de Falcao supone una nueva disyuntiva: ¿Volverá a ser su equipo o seguirá siendo el de James?

Esta es la cara del nuevo proyecto, los primeros que se enfundarán la casaca dorada de la selección para defender los colores de nuestro país. A pesar de que el proyecto apenas empieza se puede ver la firmeza del mismo y aquella noche oscura que inició con el pitazo de Velasco Carballo parece llegar a su fin. Los primeros rayos de luz se vislumbran en el horizonte y junto a ellos llega la tan ansiada mañana, así que por ahora lo único que queda es sentarse a esperar que amanezca en el cafetal.