Dependencia

La necesidad de Brasil a Neymar es absoluta. El equipo Carioca sufrió todo el partido hasta que aparecía la estrella brasileña y marcaba una diferencia abismal frente al resto. Perú no logró detenerle, sin embargo, los de Gareca dominaron en varias fases del juego a un equipo desordenado sin la pelota que reveló las mayores falencias de los de Dunga.

Perú no logró dominar a Neymar

El partido estuvo marcado en el desequilibrio por los costados de Brasil. Dunga fortaleció su juego en banda, con una gran amplitud de campo por parte de Dani Alves y Neymar. Por lados distintos hicieron de las suyas. Neymar Jr dominó los ataques de su equipo desde el flanco izquierdo. Ahí, partía hacia al centro e intentaba conexiones con Tardelli que con su capacidad para moverse gestionaba los espacios que posteriormente iban a ser ocupados por Neymar. El astro brasileño también probó en ocasiones cambiando de frente a Dani Alves que desde ese sector domó a un estático Vargas que no sabía cómo detener las llegadas de Alves y las incursiones de William. Sonreían los jugadores brasileños ante la pasividad peruana en defensa y la distancia que cedían Ascues y Zambrano como centrales en la primera parte.

Sin la pelota Brasil fue uno y Perú otro

Gareca desde un 4-4-2 fijó a Carlos Lobatón como su jugador más importante y participativo en el juego interno peruano, acompañado por Ballón en esa zona central, Cueva por la izquierda y Joel Sánchez por la derecha devoraron a Fernandinho y Elías que no coordinaban y siempre estuvieron en desventaja. Lobatón en modo Pirlo combinó y lanzó a Guerrero, además de a Farfán, su pase preferido. La amplitud de los laterales peruanos, en especial la de Advíncula, más la aparición de Farfán por el costado de Filipe Luis le llevaron a crear ventajas 2×1 en donde Elías no podía apoyarle, pues, tanto él como Fernandinho estaban concentrados en Lobatón, Ballón y Cueva. La situación no admitía desconcentraciones ni un desorden defensivo que le permitiera a Perú sacar provecho de ella, la otorgaron, y el equipo de Ricardo fortaleció su juego frontal en donde Lobatón era el encargado de filtrar a Guerrero y Farfán. Guerrero batallando ante Miranda y David Luis ganó en muchos duelos pero no le alcanzó para vencer en la guerra y quedarse con la victoria.

A pesar de la derrota ante Brasil, Perú sale fortalecido de cara a su próximo duelo ante Venezuela. Se miran al espejo y se ven más fuertes. Por su parte, entre tantas dudas, Brasil sólo tiene certeza de que depende de la inspiración de Neymar Jr., no hay manera de detenerle. Ney saca un remate sin distancia o cuela un pase entre seis jugadores con la facilidad en que puede darse un pase a tres metros a un compañero. Siempre que el brasilero esté en modo legendario y quiera divertirse contarán con ventaja, pero… ¿podrá solo Neymar llevar a su equipo a la final?

Por qué Brasil va a ganar la Copa América

Brasil llega a la Copa América de Chile 2015 como una de las grandes incógnitas del torneo. A nadie le extrañaría que tuviesen un mal torneo, al igual que tampoco sorprendería que fuesen campeones.

La principal sorpresa de cara al público será ver como compite este reboot de Dunga que tiene un retrospecto maravilloso desde que tomó las riendas tras la salida de Scolari post-Mundial. Ese balance claro está, son partidos amistosos, donde importan más las sensaciones que el resultado. Esta Copa América será importante, significará el punto y final a un proceso competitivo largo y tedioso, debido a ser el organizador mundialista en 2014 Brasil no ha tenido la posibilidad de jugar partidos competitivos durante varias temporadas (exceptuando Copa América ’11 y Confederaciones ’13) Esto repercute en un grupo profesionalizado que a la hora de jugar con la selección no está preparado del todo para la exigencia de los partidos oficiales.

Este retorno de Dunga es protagonizado en la parte técnica con varias caras conocidas en el fútbol brasileño y mundial: Claudio Taffarel es el preparador de porteros y Gilmar Rinaldi el Coordinador Técnico de la CBF. Mientras que “sangre nueva” como la de su asistente técnico, Andrey “Cebola” Lopes, con el que coincidió en Internacional de Porto Alegre y que tiene hasta ahora una corta pero respetadísima carrera en el fútbol gaucho (estado de Rio Grande do Sul).

El actual seleccionador no tardó en confirmar que está preparando una selección brasileña competitiva y con sangre en las venas. Lo que desea el aficionado brasileño, el cual por norma general es resultadista como el que más, priorizando así el triunfo por encima del jogo bonito y ese Brasil mágico que tanto se añora a nivel internacional. Brasil quiere ganar, el resto no importa, a su vez Brasil vive por y para el Mundial de fútbol. La Copa América y distintos sucedáneos son torneos que se deben ganar, pero de nada servirá un dilatado palmarés si una vez llegue la Copa del Mundo no consigues hacerte con ella.

Una vez llegados a este punto, voy a intentar convenceros con varios factores de porqué Brasil va a ganar la Copa América.

Neymar

No os descubro América si os digo lo importante que es Neymar para Brasil. Pero observando las estadísticas con y sin él desde su primera convocatoria (2010) impresiona todavía más. El desempeño positivo en 62 encuentros es de un 75’8%, mientras que en los ocho partidos que Brasil ha disputado sin su estrella ese desempeño disminuye hasta un 62,5%. Neymar no es sólo una referencia técnica, sino también competitiva gracias a su continua entrega con y sin balón durante los 90 minutos. Para reforzar sus cualidades Dunga ha sabido buscarle la que hasta ahora es su pareja perfecta con la selección, el experimento con Tardelli funcionó en algunos amistosos, pero es Roberto Firmino el que ha facilitado y liberado a Neymar gracias principalmente a sus movimientos.

Solidez

No podremos hablar de solidez con todas las de la ley hasta que el combinado de Dunga haya sido probado en competición oficial. Recordemos que en 2007 el puñetazo de solidez llegó en la final, y para ello el técnico gaucho tuvo que dar gracias a un disparo al larguero de Pablo García en la tanda de penales contra Uruguay. Ciñéndonos a la actualidad, es de esperar que este Brasil se muestre firme defensivamente con su 4-4-2 base, y solido en su objetivo final; la victoria. A esta firmeza se le añade un nuevo registro a Dunga; el querer disponer de una posesión estable de balón, rondando el 55-60% de ella en varios amistosos ante selecciones de primer nivel. Por otra parte, a balón parado y en el juego aéreo este Brasil precisa mejorar.

Motivación tras el 1-7

Dependiendo del torneo, podremos acabar englobando este factor entre los negativos e incluso en un futuro escribir libros sobre la repercusión de este resultado en el fútbol brasileño. A día de hoy me atrevo a decir que es mínima, no estamos en 1950 y este tipo de tragedias deportivas se minimizan con más facilidad. Aunque claro, vísperas de un gran torneo continental, los afiches y memes están preparándose a fuego lento para a la mínima que se pueda recordarle a Brasil ese vergonzoso resultado en Belo Horizonte. A día de hoy el factor motivación es claro, volver al carácter triunfalista que la selección acostumbra desde mediados de los ’90. En caso de conseguirlo habrán cerrado ligeramente el drama del 1-7, al menos en este grupo competitivo. Mientras que un fracaso estrepitoso o ligero, puede acrecentar una ansiedad que con el paso de los años se irá alimentando hasta convertirse en una de esas hidras deportivas a la que no le paran de salir cabezas.

Hay ciertos aspectos negativos que pueden repercutir en el resultado final, dentro de lo posible es clave minimizarlos.

Neymar-dependencia

Los ocho encuentros disputados desde que Dunga llegó al cargo tienen un marco común, Neymar participó en todos ellos y además siempre fue la referencia; desequilibrando, asistiendo y anotando casi el 50% de los goles conseguidos en este periodo (8 de 18) Debido a su participación en la final de la UCL, Neymar no podrá estar en el encuentro amistoso ante México, por lo que Dunga tendrá la oportunidad de testar posibles soluciones. Un marco importante, Brasil debe estar preparado para cualquier situación y dentro de la dificultad que supone sustituir al genio santista, la definición del equipo priorizando atacantes móviles que nueves clásicos en la convocatoria hace que las opciones más factibles para suplirle sean Robinho y Diego Tardelli, acompañando a Firmino y sin cambios demasiado radicales en el esquema base (4-4-2) Otra opción será la inclusión de un Coutinho que no termina de destacar con la selección y que situándose por detrás de Firmino establecería un 4-2-3-1.

Lesiones claves

Como si le hubiesen echado un mal de ojo, levantas la mirada y ves una nueva baja entre los convocados por Dunga. Diego Alves, Marcelo y Luiz Gustavo, podríamos afirmar sin temor que son jugadores contextuales en sus parcelas. El meta valencianista fue substituido por Neto (Fiorentina), Marcelo por Geferson (Internacional) y el que suplirá a Luiz Gustavo es todavía una incógnita.

Individualidades ofensivas por encima del colectivo

Hasta ahora Brasil ha conseguido grandes resultados en la segunda etapa de Dunga, no es tan positivo el desempeño general. Carencias evidentes en el 4-4-2 base a la hora de construir juego, poca organización colectiva en un equipo que permanece estático y ofrece pocas ayudas y soluciones cuando algún jugador tiene esa movilidad en el desarrollo de la jugada. El guión ofensivo es peligroso, equipos como Chile que fuerzan al rival con su presión pueden poner en más de un aprieto a una selección brasileña que puede volverse muy predecible ofensivamente.

Neymar en la dimensión desconocida

El primer día de la nueva era Pékerman enfrentó a Colombia a la nueva Brasil de Dunga. Como los dos anteriores partidos ante Brasil, el encuentro en Florida estuvo llenado por una intensidad inusual que se tradujo en un partido de imprecisiones donde prevaleció el futbolista desequilibrante en el uno vs uno. Neymar y Cuadrado se erigieron reyes un partido donde primó la paridad y en el que sólo la capacidad individual de ambos futbolistas dio emoción.

Colombia salió al terreno de juego con su 4-4-2 torre con un matiz: Jackson Martínez se escoraba en fase defensiva formando un 4-5-1 con James liberado tal y como se produjo en el Mundial, en el que él o los delanteros colombianos se encontraba excesivamente alisados del mediocampo. Brasil, por su parte, presentó un 4-2-4-0 en el que los cuatro mediocampistas ofensivos por delante del doble pivote se turnaban las posiciones sin una referencia clara. La primera parte estuvo marcada por la falta de control de ambas escuadras ante la imposibilidad de ambos medicampos para imponerse, y las facilidades que tuvieron los futbolistas desequilibrantes de cada equipo para crear peligro en cada transición.

Colombia puso en problemas a Brasil desde la habilidad de Cuadrado, pero le faltaron mecanismos colectivos para darle claridad al ataque

Neymar jugó en una especie de dimensión desconocida en la que los pivotes de Colombia no tuvieron control. El astro del Barcelona recibió con tiempo y espacio para regatear y decidir, a espaldas de los mediocentros contrarios, y su velocidad tanto de ejecución como de juego causó problemas al equipo colombiano, llevándolos incluso hasta la expulsión. A partir de ese momento el encuentro se desnaturalizó y, aunque siguió siendo parejo a nivel de llegadas, el partido se volcó a favor de Brasil que terminó ganando con un golazo de Neymar de tiro libre.

Más allá de la victoria, Colombia demostró ser un equipo con un legado que ha calado muy profundo: sin importar el rival y la situación, Colombia siempre cree en la victoria. Por eso, incluso con diez, los cafeteros arrinconaron a Brasil en los últimos minutos. Como colofón es necesario resaltar que hubiera sido importantes descifrar si Zúñiga puede jugar de mediocentro tal y como quiso Pékerman desde el inicio de la segunda parte. Colombia perdió porque la transición defensiva de sus pivotes fue deficiente y, en la dimensión desconocida para Neymar, el brasileño es el rey.

La nueva Brasil de Dunga

Desde un inicio, hace presencia la mano de Dunga en su segunda etapa como seleccionador brasileño. Los tan cuestionados Dani Alves, Paulinho, Fred y Jô, afuera. En cambio, Miranda y Filipe Luís, de magnífica temporada 2013/14 con el Atleti, adentro. Coutinho, una de las revelaciones en el Liverpool de Rodgers, o Danilo, lateral diestro de gran proyección al ataque y que ofrece garantías en defensa, también harán parte de ella. Álex Sandro y Hulk, bajas a último momento por respectivas lesiones en eliminatorias previas a la fase de grupos de la Champions League ante el Lille y el Standard de Liège, respectivamente; Marcelo y Robinho, sus reemplazantes.

Dunga apuesta a partir de todas estas novedades y de las de Elías, Éverton Ribeiro y Ricardo Goulart, las más enriquecedoras en el Brasileirão, un fútbol más sólido, más fino y menos predecible, algo bastante cuestionado en la última Copa del Mundo. Salvo lo que generase Neymar y circunstancialmente Oscar, era un equipo bastante predecible con Scolari y escaso de brillo en el último tercio. De paso, superables en transición defensiva a las espaldas de Dani Alves y Marcelo, como también del acompañante de Luiz Gustavo en el centro del campo (ya fuese Paulinho o Fernandinho).

Dunga mira al Brasileirão para dotar a la selección de un nuevo estilo futbolístico

Elías, un ‘box-to-box’ típico y que puede aportar tanto en ataque posicional como en sorpresa desde segunda línea. Éverton Ribeiro, un extremo sin mucho desborde, pero elegante con la pelota y de cortés pelota parada. Ricardo Goulart, el propio segunda punta con mucho gol e hiperactivo en área rival, capaz de sostener y de ganar segundos importantes para poder desplegar.

Phillipe Coutinho, la novedad más significativa de la lista. “La oferta de recepción”, la línea de pase tan requerida por Marcelo Bielsa, era única y exclusiva en Brasil con Neymar. Ahora, con Coutinho, Dunga gana otro efectivo que, poco a poco, va evolucionando en sus contribuciones tácticas, y madurando en la regularidad y la participación de un partido; tenía esos vicios de inconsistencia en sus anteriores clubes. Con Rodgers viene trabajando el ex del Internazionale y el Espanyol de interior, extremo y últimamente de enganche (menos dinámico, es decir, ‘10’ estático).

Otro indicador determinante y continuo: el músculo y cemento posicional defensivo de Scolari. Sin Thiago Silva (lesionado), parece no perder mucho Brasil con Miranda. Thiago Silva-David Luiz-Luiz Gustavo, un escudo inquebrantable e impasable hasta semifinales de la última Copa del Mundo, permitiéndole al equipo una seguridad y un poderío defensivo excelso, pero que se veía opaco por el bajo aporte de sus laterales.

El mediocampo es el principal foco de los cambios; la defensa también tendrá novedades: Miranda y Filipe Luís

Por último, la referencia de área para Carlos Caetano Bledorn Verri sería, a priori, Diego Tardelli. Un extremo por naturaleza que últimamente viene trabajando de segunda punta (por detrás de Jô) en el Atlético Mineiro. Útil para contextos con rivales que ofrezcan pocos espacios por su desborde y verticalidad. Y muchísimo más útil para contragolpear: potente. A ver cómo engrana en el rol de ‘9’, que tranquilamente podría cumplir con cierta libertad para generarse sus propios espacios y también sus movimientos, algo que en el Mundial le faltó de sobra a la canarinha con Fred y Jô: sin capacidad de acción-reacción y demasiado estáticos.