James a sus anchas en el Calderón

Allá por septiembre, James Rodríguez todavía era un neófito en la disciplina blanca. Corría la tercera jornada liguera cuando el Real enfrentó por tercera vez en la temporada al Atlético de Madrid y el colombiano se vio maniatado entre los férreos muros que planta Simeone donde quiera que va. Ayer, en cambio, el cucuteño ofreció 45 minutos de fútbol de altísimo nivel contra el campeón de España en su patio. Los rojiblancos, durante medio choque, no pudieron detectar a James. El 10 hizo daño, y sólo un brutal Oblak evitó que su dominio se reflejara en el marcador. Después, con el cambio de plan de los locales, la presencia del ex-Mónaco disminuyó sobremanera hasta quedar casi en la nada.

James Rodríguez tuvo espacio para maniobrar, y no era fácil

Ancelotti dibujó el 4-3-3 de siempre. Ramos, Marcelo, James, y Cristiano por momentos, ocuparon el flanco izquierdo blanco. En el lado contrario jugaron Varane, Carvajal, Modric y Bale. En el eje vertical estuvieron Kroos -notable partido- y Benzema. El Cholo dispuso a los suyos en un 4-4-2. Los encargados de defender lo que hiciera la pareja James-Marcelo eran Gabi y Juanfran. El otro foco de acción radicaba en la movilidad de Ronaldo, quien se mediría con Miranda. El portugués cumplió con nota en la primera parte. Cada paso suyo resultó productivo en todos los sentidos; dividía atenciones de manera brutal, y eso daba tiempo y espacio a Marcelo y James, catapultados hacia arriba por la calidad del primer pase madridista: Kroos y Ramos -más allá de algún fallo puntual- lo bordaron. El Atlético, además, no mostró intenciones de querer empotrarse contra su propio arco. Había espacio a la espalda de Godín-Miranda, y la superioridad merengue antes de ellos era manifiesta.

El contexto resultó propicio para que James se luciera, y así lo hizo, pues con el esférico estuvo brillante. Desde su orilla del campo logró dar orden a la tenencia de la pelota con pases cortos, largos, cambios de orientación, centros cuando su equipo tenía ventaja para ganar el rebote, y pérdidas casi en línea de fondo. Para sumar más a su cuenta, de sus botas salieron dos oportunidades de gol. La primera de ellas, de haberse concretado, hubiese sido, por su belleza, historia viva de los derbis recientes -nada menos-, y de la Champions misma en clave colombianos en Europa.

Para el segundo round el Atlético se serenó, replegó más cerca de Oblak, y negó de forma vehemente los espacios que estaba concediendo. James se diluyó a medida que pasaron los minutos. Ya en la fase de dominio local no logró aportar algo que decantara la balanza hacia el Bernabéu. Habrá que ver si en una semana, Rodríguez da el toque de gracia para que su escuadra avance a semifinales por quinto año consecutivo. Queda un último derbi antes de que finalice el curso, y promete ser apasionante.

Buscándose entre muros

El 10 blanco intenta buscarse y encontrarse entre dos paredes rojiblancas. No es el mejor escenario para desplegar su fútbol, pero ahí lo ha enviado su entrenador. Puede alejarse momentáneamente esas férreas murallas. De hecho, es la única forma en la que, en principio, puede relacionarse con la pelota. Jugar entre Gabi-Tiago y Miranda-Godín es una quimera enorme. Sin embargo, James Rodríguez lo intenta. Hace tres semanas fue el único que activó esa zona en un Calderón ardiente. No obstante, hoy no lo logró con la constancia necesaria. Y es que casi nadie ha podido desde que el Atlético se ubicó en la élite.

Carlo situó a James de mediapunta para la fase ofensiva

Ancelotti le pidió que jugara detrás de Benzema, ocupando la mediapunta, ese espacio que Cristiano, Bale y Benzema prefieren libre. El cafetero no pasó el examen ahí, en parte porque sus compañeros no pudieron hallarlo en esa zona, y en parte porque estuvo algo impreciso. Sin embargo, hoy no puede ser calificado con nota negativa, a diferencia de sus últimos encuentros.

La razón de esto es que él instaló arriba el ataque del Madrid en varias ocasiones. Cuando recibía, ya fuera entre centrocampistas y defensas, mirando de frente al doble pivote colchonero, o por la izquierda, asentaba en campo contrario la ofensiva merengue. Así llegó el penalti que supuso el empate. Simeone no referenció al ex-Mónaco y este sumó.

Rodríguez aún debe encontrar su lugar en el Madrid

El resto del partido transcurrió de la misma forma, con el Madrid empujando y el Atlético soportando como podía, hasta que el Cholo ajustó para la segunda parte. James perdió el peso que tuvo en la primera parte y luego el Atleti se adelantó de nuevo.

Ni James ni el Madrid se encuentran a sí mismos. El problema del mediocentro azota la casa blanca mientras Xabi se exhibe en Múnich. Hasta que Carletto no dé con la tecla, que James halle su lugar se antoja complicado y además vivirá bajo más presión. Esto apenas empieza. En febrero se verá.