La importancia de Ospina para Colombia

El 5 de septiembre de 1993 Colombia goleó a 5 a 0 a Argentina en el estadio Monumental de Buenos Aires. Ese día, Freddy Eusebio Rincón, Carlos Alberto Valderrama, José Adolfo Valencia y Francisco Hernán Asprilla dieron una exhibición sin precedentes que los consolidó como el mejor equipo cafetero de la historia.

Londres no pinta bien

El movimiento del mercado de traspasos no ha dejado buenas sensaciones para los futbolistas colombianos que militan en los dos mejores equipos de Londres; y tras el primer partido competitivo de ambas escuadras, la situación se ve igualmente gris. Durante el Community Shield de Inglaterra, Chelsea mantuvo a Radamel Falcao y a Juan Guillermo Cuadrado como suplentes, mientras que el Arsenal ni siquiera tuvo a David Ospina en cuenta en la convocatoria. La competencia para los tres jugadores es enorme. En ambos equipos. Y lo que alcanzó a mostrar Radamel -el único futbolista cafetero que tocó el césped- no fue nada inspirador.

El Chelsea recibió el primer y único golpe en el marcador temprano, al minuto 24’, por medio de un tanto de Alex Oxlade-Chamberlain, por lo que José Mourinho se vio forzado a buscar opciones inmediatamente. Comenzando la segunda parte, dio ingreso a Radamel por Loic Remy como punta de lanza en su tradicional esquema de 4-2-3-1: una movida que sirvió para agitar al rival, pero no para agregar pulcritud al ataque posicional. Los movimientos sin pelota del Tigre siguen siendo muy finos. Su corpulencia y su aceleración lo hacen difícil de marcar, mientras que su noción táctica en fase ofensiva le permiten forzar espacios, aún alrededor de una tenencia de pelota frágil como la que manejó durante la mayor parte del encuentro el equipo Blue. Pero los problemas de Falcao llegan al recibir el balón. Radamel se justifica cuando los pases largos no lo encuentran cómodamente, pero en la recepción de las habilitaciones fáciles de recibir, se queda corto. Controla mal; se pone lento al girar. La falta de confianza, la falta de partidos, la ansiedad, el malestar general, el je ne sais pas… sea lo que sea lo aflige aún. Mucho. Y su potencial sigue siendo una apuesta que prende precariamente de su capacidad para recuperarse.

Para Cuadrado parece no haber espacio

Por otra parte, la situación de Cuadrado sí parece definida: sus opciones en Stamford Bridge son mínimas. Ante Arsenal, Mourinho prefirió utilizar a Ramires como extremo derecho titular, y luego a Óscar y hasta a Victor Moses, quien había sido calificado como innecesario la temporada pasada, como variantes ofensivas antes que dar minutos al colombiano. Ni siquiera el hecho de que la competición permite hasta seis substituciones bastó para que Juan Guillermo cruzara la cal. Mou decidió solo utilizar cuatro.

David ante Goliat

Lo de Ospina, por último, es quizá lo más irónico. El guardameta fue, quizá, el mejor futbolista colombiano de la Copa América; sin embargo, hablar de sus posibilidades de consolidarse en el cuadro gunner, es, más que nada, hablar de otro jugador: Petr Cech. El checoslovaco puso una actuación fantástica en su debut con el equipo de Arsene Wenger que dejó claro que su mítico talento sigue vivo. Ospina es un jugador resiliente, y, antes que nada, es buenísimo. Pero el hombre del casco es una leyenda viva; de las que, en su esplendor, tapan el sol a todos los demás.


 

Un defensa más

Londres. Noche de Champions. Minuto 60. El Galatasaray busca descontar el 4-0 en contra filtrando un pase para Yilmaz. El turco provocó un mano a mano: situación determinante para cualquier portero. El menor descuido puede resultar en expulsión o en gol. Szczesny achicó llevándose por delante a Yilmaz y se fue expulsado. Fue entonces que el Arsenal acudió a David Ospina. Más que necesitar un reemplazo para Szczesny, el Arsenal necesitaba un portero para defender.

El Arsenal defendió mal pero Ospina fue su salvación

Ante la inferioridad numérica, el Arsenal optó por replegar. En dicha fase, el equipo de Wenger es evidentemente vulnerable. El mediocampo, ni hace achique frontal, ni cuenta con la habilidad para robar el balón. Los del medio se conforman con posicionarse delante de la defensa. La zaga, por su parte, le cuesta corregir los pasos en falso del mediocampo. Sí lo hace David Ospina. Su portería peligraba en cada momento y por cada lado. Llovían violentos disparos de Altintop y Sneijder. A falta de 10 minutos para el final del partido, Yilmaz conectó un cabezazo con dirección a la escuadra que parecía imposible de atajar. Pero allá llegó Ospina con una atajada heróica. Eso fue Ospina en Emirates: un héroe entre villanos.

Ospina ingresó para socorrer a su equipo. El colombiano resultó ser aquel defensa que Wenger tanto necesita. Si el entrenador buscaba un arquero capaz de enmendar los errores en el primer cuarto de cancha, lo visto en la noche de Londres justifica su fichaje. David Ospina compensa las flaquezas en defensa. Es lo que mejor hace. Lo hizo en el Mundial. Lo tiene todo para hacerlo en Champions League.

Matices ratificados: el debut de David Ospina

Ver achicar a David Ospina me da miedo y no sé si es cosa mía o de él. A ver, el lenguaje corporal del tipo no colabora: Sale a cerrar con las rodillas escondidas, y nunca con el tren superior al frente — se ve bastante tímido. A mí me da miedo porque su físico no es el más fuerte — de los últimos nueve meses ha estado incapacitado unos tres. Y ante nada, porque en un contexto general, es bastante bueno como para estarlo perdiendo.

Ahora, todo esto viene al caso porque este martes, tras una recuperación que tardó casi dos meses, David Ospina finalmente realizó su debut oficial con el Arsenal inglés — y se vio a la hora de achicar y chocar, más cuidadoso que nunca. ¿Es Entendible? Pues, sí. ¿Arreglable? También. A fin de cuentas su nivel de cautela destacó visualmente, pero influyó poco en un debut que no fue ni el mejor ni el peor.

Ospina encajó dos goles en la derrota ante el Southampton, pero su actuación no fue mala. El primer gol fue de pena máxima. El segundo, un zapatazo violento de media distancia de Nathaniel Clyne que los más exigentes habrán interpretado como atajable y los demás como una inalcanzable grosería por parte del inglés. En todo caso, nada como para voltear la balanza. También hay que decir que el paisa tuvo un par de buenas atajadas — una en cada tiempo — pero fueron, igualmente, nada del otro mundo.

No obstante, un detalle sí quedó claro y resultó algo preocupante: a Ospina le pasará factura la falta de técnica con los pies. Su distribución con las manos es buena, y su golpeo largo no tendrá mucho lugar en un Arsenal que prioriza la salida en corto. Pero su regular primer toque sí causa una notable deficiencia. A pesar de que él sabe escoger el pase y reacciona bien, en más de una ocasión sus malas recepciones bajo la presión del Southampton lo forzaron a mandar balones desviados hasta al saque de banda — una tendencia que, si bien podría evitarse en un Arsenal eficiente y sin tanta necesidad de retroceder hasta el guardameta, a una versión confusa e insípida como la de hoy, podría salirle bastante cara.

Calidad por probar

Un enjambre de avispas se abalanza rabioso sobre su rival, lo perturba, lo desespera, lo enloquece, lo pica, y lo destruye. En la cuenca del Ruhr se ubica un temible nido de avispas que año tras año pierde a sus ejemplares más venenosos, pero que se reinventa al mismo tiempo con nuevos himenópteros prometedores. Bajo las órdenes de un comandante excéntrico y obsesivo, estos insectos son temidos en todo el viejo continente. En ese lugar ha aterrizado Adrián Ramos. Se ha vestido de amarillo y negro, pero no está claro que vaya a ser el aguijón principal en las noches de lucha épica, a pesar de que atesore virtudes acordes con las que profesa el conjunto alemán.

A miles de kilómetros de distancia, en el norte de la capital inglesa, se sitúa un fuerte defendido por unos formidables cañoneros rojiblancos, deseosos de la gloria que produce lograr la victoria en la batalla. Este verano se les sumó David Ospina, un cancerbero notable y completo que tuvo mucho que ver en el quinto puesto conseguido por su selección en la Copa del Mundo. En este inicio de curso parece que su compañero polaco, Wojciech Szczesny, seguirá defendiendo el arco gunner. A poco que Ospina tenga un chance, seguramente demostrará su calidad y abrirá el debate por la vacante de primer hombre en la alineación del Arsenal. Ojalá.