El Cali congeló el tiempo

El Deportivo Cali dio con la clave. Entre todos los partidos posibles, el que eligió jugar ayer fue, sin lugar a dudas, el que más daño le hace a Santa Fe. Con esta convicción, los dirigidos por Gerardo Pelusso afrontaron el encuentro por los cuartos de final de la Sudamericana dispuestos de principio a fin a incomodar al local, aunque aquello les costara resignar sus aspiraciones ofensivas.

Darwin Andrade ha vuelto a nacer

Gerardo Pelusso hurgó en el baúl del los recuerdos del fútbol colombiano buscando historias para volver a contar. Para contarlas mejor. En Macnelly Torres encontró la historia de un general de guerra capaz de llevar a su tropa a la semifinal de Libertadores casi en solitario, como hizo con el Cúcuta Deportivo, y entonces quiso que hiciera algo semejante en el Deportivo Cali.

Vigorización

Que hoy por hoy, para la Selección Colombia, un partido amistoso jugado contra Baréin no sirva como barómetro competitivo, no quiere decir que tal amistoso haya sido completamente inútil. Un 6-0, después de todo, es cosa exclusiva de estas épocas. Y en un momento en el que la confianza del equipo comenzaba a cuestionarse -por primera vez, quizá, desde el inicio del proceso Pékerman-, el encuentro sirvió, cuando menos, como una manera de revitalizar al grupo.

No está de más, tampoco, ratificar la idea; y esto también se consiguió. Mejor aún, con la incorporación de nuevos exponentes. Lo que al comienzo parecía un esquema inicial de 4-3-3, acabó siendo un 4-2-1-3, en el que Juan Fernando Quintero aparecía como mediapunta detrás de Carlos Bacca, Radamel Falcao y Juan Guillermo Cuadrado. El equipo armaba desde atrás apoyándose en los mediocentros y dándole salida larga a los laterales. Replegaba poco, presionaba rápido, y generaba a ritmo lento, avanzando escalonadamente con pases cortos que culminaban, a menudo, con algún lanzamiento magistral por parte del ‘10’ del Porto.

Por acá algunas notas sobre el encuentro:

1. A Radamel le hizo bien

El Tigre se ha convertido en uno de esos futbolistas que se hace fuerte con la camiseta nacional. La tricolor lo vigoriza. Y algo como lo de hoy le hacía falta. Más allá de la baja exigencia impuesta por el rival, el ‘9’ del Manchester United se vio confiado y voraz –bastante asociativo y muy acertado a la hora de finalizar-. Se acerca al récord goleador de Arnoldo Iguarán y tanto él como la hinchada respiran más tranquilos con la convicción de que, suceda lo que suceda con su club, en casa todo es distinto. Importantísimo.

2. De hecho, el partido le vino bien a más de uno

Adrián Ramos, Carlos Sánchez, David Ospina… La fortaleza grupal oxigena a los que han encontrado escasez de certezas en el extranjero, y así la camiseta tricolor se va convirtiendo en estímulo positivo para la confianza por asociación. Son sinergias que forjan campeones.

3. Atrás: presente y futuro

Lo de la línea defensiva de Colombia satisface bastante. Poca exigencia ante Bahréin, sí; pero los jóvenes que van entrando al proceso mostraron una vez más sobriedad y condición. Pedro Franco y Jeison Murillo, como centrales, llenan a Pékerman: Además de su velocidad y buena técnica defensiva, ambos dominan bien el pase y el criterio en la salida. El hombre del Granada, en particular, genera confianza, debido a su mesura y lectura de juego sin balón. Por su parte, los laterales también dejaron sensaciones gratas: Bocanegra, por derecha, con una actuación discreta pero pulcra; y Andrade por izquierda, con un partido ofensivo memorable. Mucho despliegue y capacidad de asociación. Johan Mojica, que entró como extremo zurdo en la segunda parte, lo hizo de forma similar y se hizo presente con asistencia y gol.

4. El pase final de Quintero, aquí y en la luna

Juan Fernando Quintero aún no llega a su pico especulado, pero su toque finalizador en último tercio… va más allá. Cada vez que agarró la pelota cerca de la media luna fue exquisitez pura. Es técnica, sutileza y visión. Picardía con efecto exponencial. Quintero ve el juego una fracción de segundo antes que el resto; y mediante su juicio siga mejorando en distintos contextos, su brillo se irá haciendo cada vez más ineludible.

Un Duchâtelet nominado por José Néstor

Darwin Andrade es uno de los tantos jugadores que el imperio futbolístico de Roland Duchâtelet mueve por sus distintos equipos cada periodo de fichajes. Sin embargo, el defensor cafetero llegó al entramado del empresario belga para formar parte, en teoría, de un Saint Truidense que militaba en la segunda categoría del fútbol belga. Allí no duro más de unos días, pues el ex de La Equidad demostró su valía y se marchó cedido al Ujpest húngaro, también controlado por Duchâtelet. Tras una serie de buenas actuaciones durante la pasada temporada defendiendo los colores del histórico equipo morado se marchó, en calidad de cedido por ahora, al buque insignia de Duchâtelet: el Standard Liège.

Con la llegada de José Riga al Standard Liège, Andrade cuenta con más minutos

Lo cierto es que le costó asentarse y es que la inestabilidad tanto institucional como deportiva del club francófono no ayudaban a su aclimatación a un fútbol de mucho más alto nivel que el húngaro o el colombiano en los que ya había estado. Los incidentes con los radicales ultras del Standard y una serie de malos resultados acabaron con Guy Luzon y José Riga llegó como nuevo inquilino al banquillo del Maurice Dufrasne, Andrade empezaría a contar más para el técnico belga de lo que lo había hecho para el israelí. Además, la lesión de Jelle Van Damme, capitán y su principal competidor por el puesto de lateral izquierdo, le despejaron el camino hacia la titularidad permanente. Ahora, con regularidad partido tras partido y cuajando buenas actuaciones, parece que ha llamado la atención de Pékerman para ir con el elenco nacional. El trabajo duro de Darwin Andrade ha dado sus frutos.

El fútbol en Bélgica es muy similar al de sus vecinos neerlandeses, es un fútbol donde lo primordial es el ataque y la defensa tiende a descuidarse. Sin embargo, en los últimos años, el fútbol belga ha destacado por ser más sólido atrás que el de los Países Bajos. En ese contexto entra Darwin Andrade, un lateral izquierdo con mucho camino que andar aún y que ha aportado estabilidad y jerarquía a una defensa que no cesaba en sus problemas. La marcha de Laurent Ciman a la MLS y la lesión de Jelle Van Damme han supuesto las bajas de los pilares defensivos y el cafetero ha sido parte clave en esa nueva estructura que ha elaborado José Riga. Darwin Andrade se desenvuelve muy bien en su rol de lateral con proyección ofensiva pues ya en La Equidad destacaba por ser uno de los laterales que más se sumaba al ataque de todo el campeonato colombiano. Además, esa capacidad innata que tienen muchos jugadores para, tras llegar agotados a línea de fondo, sacar un buen centro él la posee. Andrade es joven y su polivalencia le lleva a poder jugar también de lateral derecho, sin embargo, y aunque aún le quedan muchos detalles por pulir, se ha establecido como un hombre clave en uno de los clubes más grandes de Bélgica y la llamada de José Pékerman, que no es la primera pues ya fue convocado en 2012, quizá le aporte ese granito de confianza que necesita para llevar al equipo de Lieja más arriba en los exigentes ‘play-offs’ que se vienen.