Sergio Romero: vida para Torrente

El ciclo Javier Torrente en Once Caldas es respetable. Tanto es así que la dirigencia le ha renovado para esta campaña con la intención de continuar un proceso que ha gustado pese a no tener la calidad necesaria en cuanto a nombres. Y sobre todo ahora que futbolistas como Harrison Henao, Franklin Lucena, Patricio Pérez y John Fredy Salazar han dejado el barco.

Cuidado: ¡niños jugando!

El fútbol colombiano vivió de un semestre exótico, con partidos rebosantes de emociones y jugadores que dejaron ver de qué están hechos. Quizá haya sido el semestre con el nivel futbolístico más alto de los últimos años; los playoffs así lo confirmaron. La expectativa para conocer quién iba a ser el nuevo campeón crecía y tan sólo quedaban 90 minutos.

Los cambios funcionaron de nuevo

En el clásico 284 Nacional retomó el liderato de la Liga Águila. Los cambios hechos por Juan Carlos Osorio fueron claves, de nuevo, para que el equipo verdolaga venciera al Independiente Medellín. Los rojos perdieron su segundo juego en el semestre – ambos contra Nacional- y quedaron en la cuarta posición del torneo.

En los primeros minutos Nacional arrolló al Medellín. Yulián Mejía y Alejandro Guerra volvieron a mostrar que su sociedad hace mejor a su equipo. Con toques muy rápidos y precisos desarticularon el mediocampo del rival. Allí debe hacérsele una mención especial a Pablo Velázquez que, además de haber anotado al minuto 3, se movió muy bien y fabricó espacios que sus compañeros aprovecharon para hacer daño. También debe mencionarse que durante este tramo inicial del partido, los verdolagas recuperaron muy rápido el balón en el centro del campo y desde ahí abrieron la cancha. En las bandas aparecían Berrío y Escobar, también Díaz y García cuando se proyectaban.

Mejía se sigue consolidando en el centro del campo de Nacional

Sin embargo, el paso de los minutos fue despertando al “poderoso”.  Hernán Torres adelantó líneas y comenzó a presionar la salida de Nacional. Allí recuperaron un par de balones y se acercaron al arco de Camilo Vargas. Como ya se ha dicho, los de Osorio tienen problemas en este aspecto y los rivales lo aprovechan. A esto se le debe agregar que cuando Palomino, Guerra o Mejía recibieron el balón, dos o tres jugadores del Medellín aparecieron para marcar y recuperar el esférico.

Al estar ausentes Hechalar y Marrugo, Torres puso a Daniel Hernández y a Brayan Angulo. El primero comenzó a filtrar pases a Caicedo y a Pérez, que estuvo muy activo en la banda izquierda. El segundo rompió la defensa con sus conducciones y con sus paredes. A Nacional le costó durante un buen tramo del partido superar la mitad de la cancha.

Juan David Pérez fue uno de los jugadores que más desequilibró

En el segundo tiempo, con el partido ya empatado, Nacional volvió a tomar la iniciativa. Sin las mismas facilidades del primer tiempo, los de Osorio recuperaron el balón y dominaron. Para esto fue fundamental, de nuevo, la labor de Velázquez. El paraguayo estuvo más activo que en la primera mitad y bajó muchísimo más a pivotear y a asociarse con Guerra y Mejía que eran los que aparecían detrás de él.

El problema con el que se encontró Nacional aquí fue con el de los espacios dejados atrás. El equipo estaba muy adelantado y sus rivales vieron que por ahí podrían acercarse al arco de Vargas. Con balones largos, los rojos buscaron a Pérez y a Caicedo para que aprovecharan su velocidad para pasar a los centrales verdolagas.  En la mayoría de jugadas ganaron los centrales verdolagas, pero cuando no fue así, el portero de Nacional apareció para atajar los remates de los delanteros rivales.

Palomino lució muy solo en algunas ocasiones

Ahí fue donde Osorio volvió a corregir. Sebastián Pérez y Jonathan Copete entraron por Andrés Escobar y por Orlando Berrío. El 1-4-3-3 se mantuvo pero Guerra ya no era el interior, en ese momento se había vuelto extremo derecho. Por ese lado, el venezolano terminó de gestar un partido redondo. Primero anotó el gol con el que su equipo se puso al frente de nuevo, luego de que en un tiro libre, Gilberto García le mandara un pase para que él llegara a espalda de Caicedo y definiera sin dejar rebotar el balón en el suelo. Luego, el equipo focalizó todos los ataques por ese lado y él fue fundamental para mantener el dominio que se tuvo sobre el rival.

Al final el equipo ganó 3-1. El último gol fue anotado por Jefferson Duque. El goleador antioqueño volvió a las canchas después de 7 meses sin jugar y aprovechó la única oportunidad que tuvo para anotar en el partido. Con esto, se cerró el clásico 284 que se jugó a un ritmo altísimo y que fue muy intenso. A Osorio, los tres cambios le funcionaron de nuevo.

El momento de la muralla

En la época donde nacieron las grandes epopeyas griegas, caracterizadas por batallas interminables, se edificaron, en la periferia de las ciudades, imponentes murallas que sirvieron como pilar de la defensa ante los ataques enemigos. Pero, en el vasto territorio griego había una muralla en particular que significaba una verdadera fortaleza. Las paredes de Troya vieron caer a sus pies un sinfín de ejércitos que sucumbieron ante lo imponente de la construcción y crearon, en torno a la ciudad, una leyenda.

Medellín visitaba a Millonarios en la ciudad de Bogotá y para enfrentar a la marea azul decidieron crear su propia muralla. Ante la intención del equipo embajador de acaparar la posesión de la pelota, con sus tres centrales a la altura de la mitad del terreno de juego y con sus carrileros posicionados prácticamente como extremos. El poderoso de la montaña gestó su obra maestra, se posicionó en campo propio y liberó a Cano como único punta dejando que el inofensivo ataque azul se estrellara una y otra vez contra su poderosa muralla.

Millonarios tenía el balón pero era inofensivo

Millonarios podía tener todo el tiempo que quisiera la pelota pero cuando intentaba pasar al último cuarto de la cancha rival el Medellín adelantaba su bloque con una presión agresiva. La muralla ganaba metros hacia adelante para aplastar el incipiente ataque azul. Después de esto, y con la zaga rival desordenada, iniciaba la otra faceta del DIM, la ofensiva.

Cuando el ataque embajador fallaba sus centrales se encontraban muy lejos del arco, en ese momento el equipo paisa liberaba una porción de su muralla para que se lanzara en velocidad sobre el arco rival. El Medellín combinaba rápido y generaba peligro en todos sus avances sobre la portería azul. Daniel Hernández, Javier Calle, Cristian Marrugo y Germán Ezequiel Cano eran los proyectiles que escupía la muralla para que hirieran la espalda de la joven defensa embajadora que vio vulnerado su arco en cuatro ocasiones.

Germán Cano anotó 3 goles

El equipo de la capital ve como sus chances de entrar en los ocho cada vez están más lejos mientras que el DIM se ubica segundo y está muy cerca de clasificar a los cuadrangulares. La muralla paisa espera mantener el buen momento, el todos contra todos ya casi acaba pero tendrá que aumentar la concentración en el último tramo del torneo. No querrá que un caballo de madera entre por las puertas de su fortín.