Se fue Quintero y se fue el DIM

No cabe duda de que es apresurado esperar del Independiente Medellín una mejora notable en su primer partido post-Juan José Peláez y con un cuerpo técnico interino. Dicho esto, el rojo de la montaña es hoy el que mayores dudas deja entre los equipos llamados a comandar la liga colombiana. Su fútbol no encuentra luces ni en defensa ni en ataque, y su arribo a la final de la Copa Águila resulta un premio bastante generoso.

La Libertad acucia de colmillo

El Deportivo Pasto consumó un primer semestre en el que alcanzó picos elevados de juego con el que acarició su máximo potencial, una impresión que transmitió desde el primer al último hombre, y cuyas relaciones explican cómo los muchos conceptos que engloban el juego estuvieron latentes en su propuesta, fuese el punto de vista en la cancha y/o el dibujo táctico por el que se optase.

Volcán sin magma, pero candidato

Anoche el Deportivo Pasto presentó su candidatura definitiva al título de la Liga Águila. El equipo de Flabio Torres ya había dejado bien claro que era uno de los que mejor jugaban al fútbol en el campeonato colombiano, pero entre ser revelación y candidato hay una línea a veces difusa en torneos de este estilo que solo cuando llegan las finales se puede cruzar con propiedad.

La verdad

El rostro del equipo revelación del futbol profesional colombiano, y lo será sin importar lo que pase de ahora en adelante, es obra del entrenador Flabio Torres. Cuando el Pasto ataca sobre cualquier césped en el que se encuentre, porque no sabe jugar a otra cosa, se empiezan a despreciar las formas tradicionales, a romper moldes como si fuera una obra cubista donde se plasma el conflicto permanente entre lo que se piensa y lo que se siente

Daniel Cataño pausó

La noche en el Alfonso López prometía. Atlético Bucaramanga el local y América de Cali el visitante. Marco imponente. Lo que el fútbol pide y el partido merecía. Se anhelaba el pitido inicial. Y ambos protagonistas acabaron con todo. Era de suponer: se juegan la vida en 540 minutos. Literal.

En la primera mitad, mientras América resistía el ritmo del Bucaramanga y Daniel Cataño la tocaba muy poco, lo más destacable fue la zurda de Víctor Zapata. Esa que siempre decide partidos. Tres disparos al arco defendido por Carlos Bejarano fue la principal arma para desbalancear. No surgía mucho más. Posiblemente los controles exquisitos de Néider Morantes en un césped de piso y la creatividad por fuera del lateral Jair Palacios.

Daniel Cataño decidió el transcurrir del juego

Para la parte complementaria pasaron más cosas. Bucaramanga como América dejaron jugar más debido a que Carlos Giraldo, Luis Sierra, Amílcar Henríquez y Cristian Restrepo, los cuatro mediocentros, tenían amarilla, así que el juego tomó cierta fluidez. Escenario estupendo para Néider Morantes poder asomarse sobre el círculo central y nutrir de bolas con tiempo-espacio a sus compañeros. Sin embargo, desapareció el vértigo que pudo abrir todo: Daniel Cataño la tocó más en el local. Desde que John Pérez dejara vacante su plaza y Cataño asumiera mayor peso, Bucaramanga ha creado más lento y en menor cantidad. Los goles: adornos.

El partido lo define: dos contraataques que Daniel Cataño pausó y permitió rearmar al América. La visita tampoco hizo gran cosa por la victoria: sin el desborde de Jeison Lucumí, su ataque posicional no era productivo. Cero intenciones agresivas. La revancha el próximo lunes en el Pascual Guerrero.