¿Ganar es perder un poco?

Ganar es difícil, pero saber ganar es aún más difícil. No me refiero a la acción moralmente inculcada de respetar al perdedor, ¡no! Me refiero a tener la capacidad de ver a través de la intensa humareda que significa la victoria. Porque ganar es tan hermoso que parece que no existen defectos, más cuando se gana 5 a 0.

Santa Fe, con su goleada al Cúcuta Deportivo, completó un impresionante récord de diez goles a favor y ninguno en contra después de los primeros tres partidos de la temporada. Lo que para muchos significa que han jugado un fútbol espectacular, pero, si nos apartamos del análisis fácil que provee el resultado, la realidad es otra.

Contra el Cúcuta el equipo capitalino tuvo una primera parte bastante discreta. El balón no circuló de forma correcta y los movimientos del equipo estuvieron poco coordinados, tanto, que Omar Pérez se vio obligado a buscar el balón en los costados, recibiendo de espaldas al arco y con muy poco espacio, combinación que hace prácticamente inútiles sus cualidades técnicas. Salazar mostró nuevamente falencias a la hora de ocupar su posición, tratando de asediar al rival para obligarlo a equivocarse dejó mucho espacio a su espalda y Santa Fe sufrió en esa zona cada vez que el mediocampista salió en falso. El único que puso un poco de sentido a los ataques fue Juan Daniel Roa, de impecable partido, quien simplificó la ofensiva cardenal jugando a uno o dos toques.

Pelusso ajustó el equipo en el entretiempo

El segundo tiempo dejó ver lo mejor del conjunto local. Pelusso no se dejó llevar por el 2-0 a favor, nacido de un error del rival y de un golazo de otro partido. Ajustó y el equipo mostró una cara mucho más funcional en la parte final. Morelo y Quiñones cayeron sobre las bandas con mucho más criterio, oxigenaron al equipo, liberaron el centro del campo y llenaron de balones a Ómar Pérez. Cayó rápidamente el tercero, Cúcuta se derrumbó a pedazos y Santa Fe jugó el partido que quiso los 38 minutos restantes. Esperó a su rival, retrasó a Omar para que ejerciera de lanzador y lo liquidó apenas le dieron la oportunidad.

Es innegable que el balance es muy positivo, pero es igual de evidente que a este Santa Fe aún le falta mucho camino por recorrer. No se puede quedar en el confort que da la victoria; el humo, más tarde que temprano, se disipa.

Gustavo Cuéllar vs Cúcuta Deportivo

(…) No obstante, es necesario resaltar que la mayor capacidad de Cuéllar pudiera ser su velocidad mental. El pelirrojo percibe la jugada una fracción minúscula de segundos antes que el resto; y esto marca tremendas diferencias. Cuando un contrario se acerca a presionarlo, él elude porque ya lo ha visto; cuando otro se interpone en el camino del balón, Cuéllar traza otra vía porque ya lo ha presenciado. Al generar enlaces interiores, o al disparar paredes, su orientación, su intención y su anticipación voraz demuestran un conocimiento previo de lo que ocurre en el presente cronológico. Es clarividencia, de algún tipo. Incluso, al defender, Cuéllar tiene una facilidad singular para determinar la trayectoria del balón o del contrario sin exponer su conocimiento, que le genera ventajas enormes al robar.

*Extracto del artículo Tiempo-espacio reducido.

Construcción de espacios

En el fútbol si tienes la pelota puedes generar peligro y estás sujeto a que no te ataquen. Patriotas reconoce que si tiene el cuero en sus botas puede ser un equipo que traiga muchos problemas a sus rivales. Harold Rivera, técnico del equipo boyacense, reunió en mitad de campo a los jugadores mejor dotados técnicamente para jugar ante Cúcuta, que cuenta con jugadores experimentados pero que carecen de un buen estado físico, pues, para jugar en la altura. Y se les dificulta mantener la intensidad al menos 75 minutos de partido.

Patriotas formó tácticamente 4-2-3-1 con dos mediocentros, Vásquez junto a Pico y más adelantado Alan Navarro con quien armaban un triángulo. En el frente de ataque estaban Rivas –abierto por derecha- y Elton Martins –con mucha libertad- acompañando a Carlos Renteria. Patriotas pobló la zona del mediocampo con jugadores que hacen un magnífico uso de la pelota y aprovechó cada espacio que dejaba Bedoya – Arboleda para generar peligro.

Patriotas le sacó provecho a las deficiencias del rival

El dominio del partido fue absoluto por parte del equipo local, Pico entregó y distribuyó de manera perfecta cada pelota que recuperaba. Su pase horizontal y en ocasiones vertical que rompía la floja presión de la segunda línea de Cúcuta fue vital para que se reunieran a jugar plácidamente Vásquez, Alan Navarro y un encendido Martins que no paraba de moverse junto a Rivas.

En ataque estático agita asiduamente Patriotas. Elton ha encontrado más libertad para jugar y correr –en el DIM jugaba pegado a la banda- a partir de esto empiezo a inyectar veneno -sus pases y gambetas habituales-. Hay un excelente trato del balón a ras de pasto de Navarro por quien religiosamente pasan todos los balones, es el puente que deben cruzar para llegar a forjar un mejor ataque. Su lugar preferido es el costado derecho donde se encuentra el “el eléctrico” Rivas, que suele sacar ventaja de su velocidad y regate. A pesar de que en estático es un equipo que empieza a fortalecerse al final apuesta por la rapidez de sus hombres de arriba.

En Patriotas, Alan Navarro está encontrando su mejor fútbol

Rivas y Rentería son jugadores que pueden armar lío por sus fortalezas físicas pero que carecen de técnica y precisión a la hora de tirar centros laterales y dar en el blanco contrario. Ante Cúcuta han sido contundentes y han contado con puntería pero resta lo más difícil; mantener el nivel mostrado ante el equipo motilón y arreglar algunos detalles de equilibrio entre mediocentros y defensas.

La magia del crack

La magia de Ómar Sebastián Pérez sigue intacta. En un General Santander en el que había más de 35000 personas, el jugador argentino hizo dos asistencias con las que su equipo logró sacar un punto de una plaza complicado. El capitán cardenal sigue vigente y, además, sigue siendo el eje, la pieza fundamental, de un Santa Fe que tiene entre ceja y ceja el bicampeonato.

Animados por un ambiente excepcional en su casa, los motilones saltaron al campo en un 1-4-4-2 en el que los dos volantes centrales tenían la importante tarea de defender y de generar fútbol con sus envíos largos. Para esa tarea, el entrenador Suárez puso a Gerardo Bedoya y a Mauricio Marín. En un principio el plan funcionó ya que Jonathan Palacios recibió estos balones a espaldas de Mina y se acercó con peligro al arco de Robinson Zapata.

Santa Fe salió con un 1-3-4-1-2 en el General Santander

Sin embargo, Santa Fe comenzó a desnudar una de las principales falencias del Cúcuta Deportivo: la salida limpia del balón. Así entonces, Morelo y Páez comenzaron a presionar a los defensas rivales cuando tenían el esférico y comenzaron a recuperarlo en campo contrario. Allí emergieron las figuras de Ómar Pérez y de Yulián Anchico. Estos dos jugadores encontraron el espacio suficiente para enviar centros que buscaban a los dos delanteros cardenales. De este modo llegó el primer gol. Tras un lanzamiento excepcional del 10, con su varita mágica, Luis Páez superó en el salto a su rival, cabeceó y anotó en la portería de Wílmer Mosquera.

Santa Fe jugó un partido muy inteligente y dominó, durante el primer tiempo, a un rival en el que los volantes abiertos no pesaban. Palacios y Murillo no volvieron a recibir cómodos y, por consiguiente, tenían problemas para desequilibrar y generar peligro. Y es que pesar de haber empatado, los motilones tenían problemas en la elaboración de juego interior, el equipo solo recurría a los balones largos y el rival controló esto sin mayor problema.

En defensa, Arias, Anchico, Meza y Mina estaban controlando las salidas por las bandas del rival

En la segunda mitad, un gol tempranero de Wilson Morelo, a pase de Pérez, volvió a poner el marcador a favor de los bogotanos. Desde ese momento, Cúcuta Deportivo se hizo del balón y comenzó a atacar a un rival cuyo rendimiento físico comenzó a mermar. Jiménez y Lazaga salieron del área y generaron faltas en las cercanías. Los nortesantandereanos aprovecharon las deficiencias físicas del rival, se acercaron al arco de “Rufay” y anotaron otro gol con su complicidad.

La magia de Ómar Pérez sigue intacta y ese es uno de los mayores activos de Santa Fe. Las nuevas piezas del equipo cardenal seguirán engranando con el paso de los partidos y el proyecto seguirá consolidándose. Por otro lado, Cúcuta volvió a la primera división a ser protagonista. Sin dar las mejores muestras de su fútbol, los dirigidos por Alberto Suárez demostraron que tienen jugadores interesantes como por ejemplo Jonathan Palacios. El 11 “motilón” desarticuló la defensa de Santa Fe con sus acciones individuales y se movió bien por todo el frente de ataque. Él fue el que mejor aprovechó los movimientos de apertura de espacios de Edwars Jiménez y de Marco Lazaga. Al final, las diferencias en el partido las marcaron Ómar Pérez, por lo ya mencionado, y Robinson Zapata por los errores que cometió.


Saber y hacer

La inteligencia y la lectura de cada partido llevaron a Cúcuta de vuelta a la primera división del fútbol colombiano. Su director técnico Alberto Suárez quien ya había sido campeón del primer campeonato del año en el Torneo de la ‘B’ con Jaguares, hizo una lectura clara y completa de las debilidades de su equipo, y buscó cómo mejorarlas.

Cúcuta vuelve a primera división después de un año

Una de las líneas reforzadas fue la delantera; era uno de los puntos más débiles del equipo Cucuteño. Había una notoria escasez de goles en cada partido del torneo de segunda división. Para ello, el equipo contó con las incorporaciones de Edwards Jiménez y Marcos Lazaga. En defensa el refuerzo más importante de Cúcuta fue la llegada de Franco Sosa – ex Boca- quien marcó un gol clave para que su equipo lograra el ascenso.

Cúcuta tuvo jugadores experimentados que sabían qué se estaban jugando y cómo debían hacerlo. “Gerardo Bedoya, quien carga en su lomo ya casi dos décadas de fútbol, necesitó un toque para hacerse con el partido, dos para sentenciarlo y unos cuantos más para exhibirse. El antioqueño ha dedicado, literalmente, la mitad de su vida al fútbol profesional, y en el primer partido de los cuadrangulares de ascenso a la Liga Águila se paseó sobre el césped de Techo con aura de general, de quien tantas batallas sólo le han dado más sabiduría. Contó con la complicidad de Edwards Jiménez, otro viejo zorro, para golear a Real Cartagena, un equipo joven que demostró ligereza ante un conjunto sólido con dos jugadores bien curtidos en las canchas colombianas”. Sebastián Duque.

La veteranía de Bedoya y Jiménez pesó en el ascenso motilón

El equipo Motilón desde un 4-4-2 clásico encontró el equilibrio necesario en cada juego y pudo ganar los partidos apoderándose del medio campo. Bedoya estuvo acompañado casi siempre de Arboleda quien le apoyó en marca y brindo aire en los momentos necesarios. Gerardo tenía mayor exigencia en sus pies, pues, era el  encargado de armar y destruir el juego. Cúcuta no solo halló solidez defensiva con el doble pivote de Bedoya – Arboleda sino mucha explosión y desequilibrio con Diego Espinel, quien fue el más inquieto al atacar por las bandas. Espinel no paró de moverse, apoyar en defensa a Sosa y asociarse con Bedoya, Edwards y Lazaga.

Sin la pelota el equipo de Suárez no se siente tan incómodo. Repliega sus líneas defensivas cerca de su portero y deja poco espacio para que sus rivales se muevan e intenten rematar al arco. Con la pelota y espacios al atacar, los jugadores y en especial Gerardo Bedoya, juegan a placer. Cúcuta puede ser un rival incómodo para cualquier equipo pues se adapta a todo tipo de partido. Puede ser dominado, jugar a la ida – vuelta o someter a su rival. Los motilones son un equipo que debe mejorar y potenciar cada línea de su campo, pero que entiende qué debe hacer y lo hace bien.

El peso de la veteranía

Gerardo Bedoya, quien carga en su lomo ya casi dos décadas de fútbol, necesitó un toque para hacerse con el partido, dos para sentenciarlo y unos cuantos más para exhibirse. El antioqueño ha dedicado, literalmente, la mitad de su vida al fútbol profesional, y en el primer partido de los cuadrangulares de ascenso a la Liga Águila se paseó sobre el césped de Techo con aura de general, de quien tantas batallas sólo le han dado más sabiduría. Contó con la complicidad de Edwards Jiménez, otro viejo zorro, para golear a Real Cartagena, un equipo joven que demostró ligereza ante un conjunto sólido con dos jugadores bien curtidos en las canchas colombianas.

Las intenciones del Real incluían el dominio de la pelota

La escuadra heróica salió con firmes intenciones de hacerse con la pelota. Entre los defensas y los delanteros del Real había poca distancia. Yesus Cabrera se juntaría en el costado derecho con Umaña -pivote- y Murillo -lateral-, para acumular contrarios en ese sector y luego encontrar a Esnaider Salinas para rematar libre en la izquierda. Así se aproximaron los cartageneros en los primeros minutos, sobre todo con las llegadas de Murillo y sus centros al área. Sin embargo, el Cúcuta no demoró en contestar desde su 4-4-2 reactivo. La pareja de delanteros del conjunto santanderano fue un incordio para su rival. A base de movimientos agresivos hacia el espacio vacío, Jiménez y Lazaga generaron desorden en toda la línea posterior auriverde. Ni siquiera tuvieron que estar finos con la bola. Además, los mediapuntas del Cartagena no ponían presión sobre los pivotes cucuteños. Por lo tanto, Bedoya jugaba a placer y llegaban tarde a marcarlo. Así fue que Gerardo generó el tiro libre con el que abriría la cuenta. Para más sufrimiento del Real, Diego Álvarez y Wilmer Parra, su tándem en la delantera, fue el colmo de la imprecisión. Nada de lo que hicieron generó una ventaja para los suyos. Ni en transición ofensiva con ventaja sobre la defensa del Cúcuta, ni en ataque posicional.

Desde el 1-0 el Real Cartagena se fue desmoronando poco a poco, hasta que Bedoya volvió a darle un toque distinto al cuero (la asistencia del 2-0) y derrotó por completo a sus rivales. El ex-Santa Fe destacó hoy por algo que popularmente no le caracteriza, pero que sí ha demostrado tener: calma y acierto para pasar la redonda. Al Real le quedó Yesus, que comenzó a recibir más próximo al área contraria porque el Cúcuta replegó cerca de su portero. El 10 de los heróicos generó por sí mismo varias ocasiones de gol, e incluso se pudo ver que Wilder Mosquera tiene condiciones como guardameta.

Bedoya y Jiménez son un plus para el Cúcuta en este cuadrangular

El tiempo restante fue un manifiesto de Bedoya y Jiménez. Ambos están por encima del corto certamen gracias a los galones que atesoran. El Cúcuta empezó de la mejor manera su camino hacia Primera. No así el Cartagena, que parece sumido de manera sempiterna en su gran problema: la ingenuidad.