En las cercanías del arco de Castellanos

El Medellín dominó a Santa Fe en el Atanasio Girardot pero no pudo ganar. El equipo de Leonel se hizo fuerte cuando el rival se replegó y los laterales tuvieron la oportunidad de asentarse en campo contrario. La labor de Frank Fabra y Carlos Valencia fue fundamental porque permitió que hubiera doblajes sobre los carrileros de Santa Fe en las cercanías del área contraria. Allí es donde apareció Hernán Hechalar para ofrecer apoyos, para desequilibrar cuando recibió el balón y para darle otro ritmo a los ataques de los antioqueños. Sin embargo fue Christian Marrugo el que tuvo la última palabra. La pausa que le puso al juego y los pases venenosos que mandó fueron fundamentales para que su equipo lograra el empate después de un gol tempranero de Wilson Morelo.

Santa Fe, por su parte, no jugó bien en Medellín pero sacó un punto que lo mantiene en la parte alta de la Liga Águila. Los dirigidos por Gerardo Pelusso se vieron sometidos al dominio rival y tuvieron problemas para contragolpear. Con el paso de los minutos Omar Pérez tuvo que retrasar su posición y allí perdió influencia. Sumemos a esto que ninguno de los otros mediocampistas logró mandar un balón que encontrara a Morelo o a Angulo con espacio para correr, razón por la cual los artilleros aparecieron muy poco en el encuentro. Debe hacerse, además, una mención especial a Leandro Castellanos que fue el que mantuvo cerrado el arco de Santa Fe la mayor parte del tiempo. Sin sus atajadas, el Independiente Medellín, que jugó casi todo el partido en las cercanías del arco santafereño, habría seguido de largo cuando empató.

Vértigo en Montería

El municipal de Montería vivió una tarde peculiar, acogió un partido tan emocionante como vertiginoso. Los equipos enfrentados -Jaguares e independiente Medellín- se olvidaron de la mitad de la cancha. Aquel espacio donde normalmente se gestan las jugadas se vio convertido en una zona de paso. Los jugadores avanzaban briosos buscando el arco mientras que la bola pasaba coqueta por encima, eludiendo una de las zonas más importantes del terreno de juego.

En la fecha pasada, Jaguares perdió 2-0 con Pasto y necesitaba ganar para no perder terreno en la tabla de posiciones

El 4-3-3 de Jaguares parecía mucho mejor sistema para enfrentar las condiciones en las cuales se había planteado el partido pero terminó siendo el 4-2-3-1 del DIM el que triunfó en el terreno de juego.

En la primera parte, único momento del partido en el que hubo un poco de gestación, el Medellín hizo valer el poderío de su mediocampo y por momentos encerró a un Jaguares que sufría en la mitad, ya que Dayron Pérez se veía superado una y otra vez por toda la línea de mediapuntas del DIM. Hechalar, Marrugo y Angulo ganaron la espalda de Pérez quien se vio perdido en el doble pivote y dejó a su compañero de línea, César Carrillo, solo contra los creativos del Medellín.

Este contexto favoreció al equipo que tenía mejor calidad técnica en su mediocampo

Jaguares, replegado por el dominio del terreno de juego que tenía el conjunto visitante, optó por jugar balones largos a su delantero centro, Martín García, con la única intención de que éste ganara los rebotes y activara a William Palacios y José Ricardo que corrían incesantemente por las bandas. La fórmula de Jaguares no sólo los sacó de su propio campo sino que generó que el DIM se comenzara a partir.

Para la segunda mitad Carlos Castro decidió adelantar a Dayron Pérez para liberarlo de sus funciones de marca y meter a Cristian Palomeque en lugar de Martín García. El ex Alianza Petrolera y Nacional jugó de extremo izquierdo y José Ricardo pasó a jugar por el centro del terreno como jugador más adelantado. El cambio afectó el partido inmediatamente, Palomeque recuperó el balón en su propio campo y en un solo arranque desestabilizó la defensa visitante, después de eludir a Torres tocó para Ricardo este jugó de primera para Dayron quien a su vez pasó el balón rápidamente a William Palacios a quien le bastó tocar la bola suavemente por un costado del portero Silva.

Los cambios determinaron el rumbo del encuentro

El golpe fue certero Jaguares alcanzó a tener una oportunidad más antes de que en un cobro de costado el Medellín empatara el partido. Aquí fue cuando Leonel Álvarez actuó, sacó a Brayan Angulo, mediapunta mucho más tirado al centro que a las bandas, y puso a Burbano, extremo por izquierda. Además retrasó a Marrugo quien ejecutó bastante bien su rol de lanzador.

Con ambos equipos decididos a llegar lo más rápido posible a la portería contraria el partido se volvió mucho más atractivo. Con verticalidad e ímpetu se encargaron de borrar la mitad de la cancha, se jugó de arco a arco hasta que faltando 5 minutos para el final Burbano encontró un rebote dentro del área y decidió terminar la contienda.

Sólo necesita cicatrizar

Desde el pitazo inicial, Independiente Medellín y Deportes Tolima bajaron la guardia y pactaron un juego de agresión total. Los equipos de Alberto Gamero y Leonel Álvarez se hirieron en demasía, al punto de exponer todas sus flaquezas. Fue de suponer, entonces, que entre tantos asaltos, el equipo que encontrara espacio para cicatrizar se haría con la llave. Así fue como Independiente Medellín, en un acto introspección, recordó su golpe letal, su ataque vertiginoso, y hoy es finalista del fútbol profesional colombiano.

Tolima logró imponerse en el primer tiempo

Para que el DIM se hiciera con la llave, tuvo que pasar, incluso, por la agonía. El Deportes Tolima nunca fue un rival fácil. De hecho, en los primeros 45 minutos se mostró superior. Fue un primer tiempo en que el DIM no hallaba respuesta a la sociedad entre Jonathan Estrada y Andrés Felipe Ibargüen. Los de Alberto Gamero parecían inalcanzables; primero, porque Ibargüen y Estrada se asociaban a espalda de los mediocampistas del DIM; segundo, porque Estrada lo hacía tocando de primera, moviendo tanto el balón como su propio cuerpo a una velocidad que ni John Hernández ni Cristian Restrepo podían alcanzar.

Y cuando al DIM le correspondía el balón, el escenario favorecía nuevamente al Tolima. La primera línea de presión del vinotinto y oro –Ibargüen, Estrada y Pérez– lograba desconectar a Cristian Marrugo del resto del equipo. La marca cercana de Wilmar Barrios fue otro factor en contra para Marrugo. John Hernández quiso tomar cartas en el asunto y superaba la línea de presión descolgándose inteligentemente. No obstante, Hernández no es ningún prodigio del pase en largo y lo del DIM eran prácticamente todos pelotazos.

En la segunda mitad, Tolima le dio una comodidad que no le podía permitir al DIM

El declive del Tolima llegó con el bajón de Jonathan Estrada. Quien otrora inclinaba la cancha a favor del Tolima, fuera juntándose con Ibargüen o presionando, tuvo un segundo tiempo más bien discreto. Los de Alberto Gamero ya no tenían argumento alguno para mantener el balón lejos de su portería, lo cual sirvió al DIM para cicatrizar heridas y volver a la pelea. Leonel Álvarez cambió el dibujo táctico: pasó a jugar con tres centrales y sumó un jugador a espalda de la línea de presión del Tolima.

Una mejor salida de balón era lo único que necesitaba el DIM. El resto corre por cuenta del tridente ofensivo: Hechalar y Pérez permutan posiciones sin parar, abren espacios permanentemente y, junto con Caicedo, atacan el segundo palo como ningún otro en nuestro fútbol colombiano. Lo único cierto en todo esto es que el Medellín necesita poco para agredir. A lo largo del semestre, nadie quiso enfrentarse al tridente ofensivo del DIM. El Deportivo Cali, en la finalísima del fútbol profesional colombiano, no será la excepción.

Pagaría por verte nuevamente

El Atanasio Girardot vivió una noche llena de emociones, errores, talento y goles, pero aun más de fútbol. Fue un partido de esos que siempre imaginamos cuando escuchamos decir que «es el partido de la fecha» y en esta ocasión lo fue. DIM y Cali fueron los protagonistas de una performance que deseamos revivir cada jornada.

DIM, como siempre, quiso ser el protagonista principal. Se hizo con la pelota y la movió bastante bien, excepto en el último tercio de la cancha, donde falla muchísimo al momento de buscar el pase final. Las transiciones de defensa-ataque fueron realmente buenas, Didier Moreno y la Goma Hernández retrasaban su posición para recoger la pelota y llevarla hasta los pies de Daniel Hernández, Cristian Marrugo o Hernán Hechalar. Del otro lado de la cancha esperaba un Cali bastante corto y que entregaba pocos espacios en línea defensiva.

Las pelotas detenidas son el dolor de cabeza de Hernán Torres

El 4-2-3-1 le permite tener al DIM por mucho tiempo el cuero y, de hecho, hace un buen uso de éste, pero al momento de intentar verticalizar y ejecutar el último pase, erran. Hay un excesivo uso del pase horizontal hasta tal punto de crear el espacio y no notarlo. Marrugo es quien mejor lanza verticalmente el pase al vacío, pero cuando lo hace ya es tarde y el rival ante la recuperación de pelota arma contragolpes peligrosos, pues, Medellín sube ambos laterales y los fija bien arriba costándole el retroceso. Ayer Cali no tomó ventaja de los metros cedidos por parte del DIM, pero sí lo hizo en el punto más flojo de los de Hernán: las pelotas detenidas.

Cali estando en ventaja 0-1 arriba defendió a placer. ‘Pecoso’ Castro armó un equipo para tener transiciones cortas y rápidas, a lo que planteó un 4-3-1-2 que tuvo a Andrés Pérez como mediocentro posicional recortando espacios laterales y hacia adelante que entregaron mucho equilibrio de la mano de Guazá y Cabezas. Juan David ha mejorado considerablemente en lo táctico, ahora cubre mejor los espacios y posee un poco más de precisión en los pases cortos. Los tres centrocampistas del Cali fueron el sostén y el puente entre defensa y ataque. En la primera línea defensiva Nasuti y Mera estuvieron impecables y brindaron seguridad en el juego aéreo, especialmente en los centros de costado -aunque fallaron dos veces-. En ataque la rapidez e inteligencia de los de arriba generó opciones claras desde el inicio. Mendieta lanzaba a Preciado y a Santos Borré. Los dos puntas movieron bastante bien a la defensa rival, pero no aprovecharon del todo los espacios de un DIM mandado al ataque.

Borré nuevamente fue el más claro de su equipo, adornó su partido con una joya de gol

«Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto». Proverbios 4:18. Si había una frase que pudiese resumir lo que pienso de Santos Borré sería este Proverbio que encontramos en la Biblia. Rafael es un jugador sobrenatural en el fútbol colombiano, la diferencia que marca entre los que juegan en su posición y él, es abismal. Los movimientos del barranquillero son tan buenos que en ocasiones creeríamos que deja en ridículo a los defensas, hasta tal punto de expresar, «¡qué regular es este central!». La culpa es de Santos Borré. Si pensábamos que el punto menos fuerte de Rafael era el remate de media distancia, ayer nos dejó con dudas. Colgó la pelota de un ángulo imposible para Silva. Sigue cumpliendo en cada partido y va dejando más detalles que nos llevan a pensar, entre otras cosas y tan temprano, cuál será el techo de un chico de tan solo 19 años que en cada jornada se nos escapa de lo que estamos acostumbrado. Sin duda, como la luz de la aurora, el nivel de Rafael Santos Borré va en aumento, resta esperar el día que alcance la perfección.

Con los cambios realizados por el cuerpo técnico de Hernán Torres su equipo encontró más espacios y tuvo mayor profundidad con la verticalidad de juego en los últimos 20 minutos. Juan David Pérez y Brayan Angulo fueron piezas claves para que DIM lograra adquirir un juego más directo y conveniente para el comportamiento tímido de los del ‘Pecoso’, a quienes les cuesta administrar casi siempre la ventaja. Al final, Medellín tras dos pelotas detenidas, encontró el empate en su debilidad. Nos queda en la retina un partido emocionante y con un fútbol vistoso por ambas escuadras, y dos equipos que podrían encontrarse más adelante en busca del título.

Lo complicado de un nuevo proyecto

El inicio de un nuevo proyecto futbolístico es parte importante en la vida de un club. Unos, los que venían haciendo bien las cosas, tienen que demostrarle a sus hinchas que pueden seguir confiando en el equipo. Mientras que otros, quienes no tenían un proyecto ganador, tienen que renovarle la esperanza a sus seguidores. Más allá de los nombres que pueda traer cada club, con el fin de ilusionar a su hinchada, la hora de la verdad llega en el primer partido por los puntos. La mayoría de los veintidós jugadores salen a la cancha con instrucciones nuevas, ya sea por cambio táctico o porque se están estrenando en un nuevo equipo, contexto en el cual se puede esperar un poco de anarquía táctica o unos circuitos no tan aceitados. Los técnicos intentarán cosas nuevas, arriesgarán más entendiendo que las escuadras requerirán de una buena labor por parte de ellos para sacar ese temido primer partido adelante. Con todas esas nuevas esperanzas y con todos esos problemas saltaron a la cancha del Palogrande Once Caldas y el Deportivo Independiente Medellín.

Caicedo, Hechalar y Pérez fueron los fichajes más importantes del Medellín

Ambas escuadras formaron con un 4-3-3 ofensivo tratando de soltar un mediocampista para que se adelantara y se juntara con los 3 de la línea más ofensiva. Los extremos de los dos equipos tenían que hacer recorridos largos con el fin de que el lateral de su banda no quedara en un 2 contra 1 y fuera desbordado. Esto generó problemas para el Medellín, ya que los debutantes Hernán Hechalar y Juan David Pérez, que oficiaron de extremos, no están acostumbrados a tener labores defensivas tan marcadas. En cambio, en Once Caldas, Johan Arango y el debutante Michael Balanta cumplieron con sus funciones, el ida y vuelta constante, atacando la espalda de los laterales del DIM. El problema para los Albos surgió en el medio del campo, la combinación Sierra, Valoy, Henao resultó ser buena contención pero para nada creativa, por lo tanto el juego del Once Caldas se volvió repetitivo y sólo se concentró en las bandas haciendo que sus avances fueran mucho más fáciles de marcar.

Así se fue el primer tiempo, pocos riesgos más estudio. Para la segunda parte Flabio Torres decidió buscar el partido y activar más su juego interior, dándole entrada al volante creativo Jonathan Álvarez y al delantero César Arias, con esto buscaba concentrar más el juego en la zona central del campo para que Balanta y Arango atacaran los espacios que se generarían a espaldas de los laterales. Un cambio táctico que se vio empañado ya que 3 minutos después, en una recuperación rápida, Cristian Marrugo activaría, con un pase largo, al debutante Juan Fernando Caicedo para que éste eludiera al golero José Cuadrado y convirtiera el primer gol de la noche.

Valoy y Penco, dos de las nuevas caras del Once, fueron sustituidos al comienzo del segundo tiempo

Después del gol el DIM decidió refugiarse atrás y dejar que el Once Caldas se adueñara de la posesión y del terreno de juego. Dejando adelante a Caicedo para que buscara otro contra golpe. Los albos adelantaron sus líneas, ubicando a sus laterales en campo del Medellín, la idea ofensiva fue un poco excesiva, teniendo en cuenta que los tres delanteros del DIM son rápidos y que cuentan con un lanzador como Marrugo. En una recuperación rápida acabaron con la intención de empatar del Once Caldas, Marrugo tocó para Caicedo quien le devolvió de primera dejarlo frente al portero de los albos, Marrugo en lugar de disparar la pasó para que Hechalar se estrenara con su nuevo equipo, 0-2 y una victoria bastante importante para el DIM.


Inerme ante lo estático

Independiente Medellín demostró, el fin de semana pasado, que con espacios es un equipo letal. Cuando el contrario decide adelantar líneas y tratar de encarcelar al “poderoso”, sus jugadores forman un bloque sólido que ahoga el ataque rival en el momento que éste intenta llegar al último tercio de la cancha. Recuperaban el balón rápidamente y, con el adversario empujando hacia el frente, surgían a espalda de los centrales espacios ocupados rápidamente por Germán Ezequiel Cano, Javier Calle y Daniel Hernández. Quienes esperaban ansiosos que Cristian Marrugo dotara de sentido el ataque con un envío al espacio libre. Después de eso la muerte estaba anunciada. Era cuestión de uno o dos toques más para que uno de los miembros de su tridente ofensivo quedara de cara a portería. Normalmente el balón terminaba en el fondo de la red, cuando no era sólo para establecer la excepción que crea la regla. El Medellín con espacios es mortal.

Los dirigidos por Torres querían asegurar la clasificación en casa

Pero…¿sin espacios? Cuando no tuvo lugar para desarrollar su temerosa contra, el DIM se mostró indefenso, inerme ante la solidez y la quietud de la defensa tolimense. Formando con un 4-1-4-1 absolutamente estático y muy compacto, prácticamente sin espacio entre sus líneas, el técnico Alberto Gamero complicó y ganó desde la pizarra un partido clave para las esperanzas del equipo “pijao”. Sus zagueros se mostraron tranquilos y fuertes en los cierres, escalonando fácilmente las embestidas irracionales del Medellín. Al Tolima no le dio vergüenza regalarle una y otra vez la esférica al rival y el “poderoso” se vio falto de ritmo y calidad en los últimos metros para poder causarle problemas al equipo visitante.

Sin embargo, el Medellín no era el único con problemas a la hora de atacar. Los jugadores del vinotinto y oro tampoco eran capaces de generar peligro. Gamero prefiere la solidez defensiva sobre la solvencia en el ataque. Su equipo está diseñado para ser atacado constantemente. Olvidando la faceta ofensiva del juego, encargándosela a Yimmi Chará y su don de la autosuficiencia. Pero incluso Yimmi estaba teniendo problemas para gestar algo, su equipo estaba muy atrás y él se encontraba escorado a la derecha, limitado por la línea de cal. Una decisión táctica generó el primer quiebre del partido, Gamero ordenó a Chará ubicarse como mediapunta y subió a Jhon Hurtado a la segunda línea de 4 mudando así a un 4-4-1-1. Esto generó inmediatamente que la primera línea del Medellín tuviera que tomar referencia sobre Yimmi. Además, liberó el carril derecho para la subida de Didier Delgado, lateral de 22 años muy inteligente para atacar, quien recibió a espaldas de Vladimir Marín un envió del central Julián Quiñones para después driblar a dos rivales y poner un centro flotado que Charles Monsalvo sólo tuvo que empujar para poner a festejar al elenco “pijao”.

El planteamiento que Gamero propuso fue fundamental para que su equipo ganara

El primer periodo había dejado la sensación de que el partido no iba a cambiar para la segunda mitad. Sobre el terreno de juego se disputaba una lucha táctica muy meticulosa que por el momento perdía Hernán Torres. Pero al inicio del segundo periodo la anarquía se desató. Técnicos y jugadores se olvidaron por 10 minutos de la pizarra. Errores en marca, diagonales poco ortodoxas y una intensidad que rozaba con lo absurdo invadieron la cancha y llenaron de emoción la partida de ajedrez que se disputaba en el terreno de juego. 4 goles fue el saldo final de esos 10 minutos, dos por cada lado para dejar el marcador 2-3 a favor del visitante. En los 35 minutos restantes el orden volvió a tomarse el partido, Gamero puso un central más y Torres metió a Yorleys Mena para tratar de mover la zaga rival. Pero el partido se convirtió en un trámite que terminó por sellar la victoria tolimense.

Fantasías Del Valle

Independiente Medellín saltó a la cancha con su habitual 4-2-2-2. Esta vez Diego Amaya completaría la zaga en reemplazo de Jefferson Mena, quien acumuló 3 amarillas. El pivote estuvo a cargo de Cristian Restrepo y Jherson Córdoba; el doble enganche interpretado por Cristian Marrugo y Javier Calle; en punta Yorleys Mena y German Cano.

Por su parte, Alianza Petrolera propuso un 4-2-3-1 en Medellín. Rafael Carrascal, Nelson Barahona y Henry Rojas asentados detrás de Ayron Del Valle. La soledad de Del Valle en punta fue tan real como la expresa el dibujo táctico. Rojas se animó a acompañarlo algunas veces y fue inmediatamente censurado por su entrenador.

El DIM no negoció la posesión del cuero. Córdoba y Restrepo se alternaban la salida de balón, orientándolas inteligentemente. La banda izquierda del DIM, la que lo llena de vida, llegó a ser importante para el desarrollo del juego. Vladimir Marín rompía líneas con pases interiores, o bien, con desmarques de ruptura. En cualquier caso, el DIM ganaba profundidad.

A pesar del gran partido que hacía Vladimir Marín, la banda izquierda no impuso la posesión de otras veces. El reconocido triángulo que forman Mena, Marín y Marrugo, contó con una muy mala versión de éste último. A su mala forma se sumó una lesión que lo incomodó mientras estuvo en cancha. Lo paradójico fue que el pivote de la visita concedió un espacio considerable. Calle no pudo incorporarse al afamado triángulo ya que no disfruta el recostarse a la banda tanto como Marrugo.

El DIM lo tuvo todo para dar el primer golpe

El DIM tiene tendencias centrípetas. Sus avances son siempre en dirección de Germán Cano. Los pases entre líneas, los centros al área, las conducciones. Todo lo que produce el DIM en ataque finaliza tarde o temprano en los pies del argentino. Para Hernán Torres es una fortuna tenerlo. Sus características aportan mucho para lo que quiere el entrenador. Los desmarques de Cano, casi compulsivos, tienen siempre por propósito el progreso colectivo. El DIM ganó los metros que quiso gracias a la tarea de Cano pero no concretó las situaciones que tuvo.

Entonces llegó el momento de Alianza Petrolera. Su plan fue abiertamente conservador. Esperaría pacientemente al DIM en 4-5-1. Tan pacientemente que se podría contar con los dedos de una mano las veces que se hizo con el balón. El riesgo de tan poca cuota de posesión es evidente y sólo un contragolpeador infalible podría sacar oro de ello. Upegui era consciente de la situación y eligió a Ayron Del Valle como objeto del juego directo de su equipo.

El plan de Alianza Petrolera era que Ayron Del Valle resolviera todo

Si los lanzamientos a Del Valle eran aéreos, Barahona y Rojas correrían a cazar la segunda jugada. Si los envíos eran a ras de suelo, el destino de Alianza Petrolera estaría en los pies del solitario Ayron Del Valle dividiendo 3 o 4 adversarios. Por inverosímil que parezca, Del Valle lo hizo y lo sentenció 2 veces en el marcador. En una noche donde lo absurdo se hizo real, las fantasías fueron Del Valle.

Dificultades en la zona de gestación

Deportivo Cali e Independiente Medellín cerraban la fecha 12 de la Liga Postobón II en el Pascual Guerrero. Ubicados en la parte alta de la tabla de posiciones, ambos equipos buscaban una victoria que los acercara a la clasificación a falta de 6 fechas. A pesar de esto, los goles de Vladimir Marín y Gustavo Bolívar completaron un 1-1 que no disgusta y que encamina a los dos equipos a la siguiente fase del torneo.

Héctor Cárdenas mandó a la cancha un 4-2-2-2 en el que destacaron la vuelta de Miguel Caneo y las ausencias de Juan David Cabezas y Frank Fabra. Por su parte, Hernán Torres les dijo a sus jugadores que se acomodaran en un 4-3-1-2. Dado esto, el poderoso tomó el control del esférico e intentó atacar al Cali por el carril central pero no lograba pasar. Allí los azucareros recuperaban e contratacaban. Apertura de cancha para Yerson Candelo que mandaba pases largos buscando a Carlos Rivas. Sin embargo, el artillero vallecaucano perdía el balón y ahí terminaban las jugadas.

Deportivo Cali encontró en la espalda de Marín una autopista y no la aprovechó

Con el paso de los minutos el partido se fue cerrando. Medellín empezó a mandar pelotazos y el Cali a ganar los rebotes. Después de recuperar el útil, los locales intentaban salir jugando pero un mal pase de Bolívar/Pérez o un exceso de Caneo terminaban con los esfuerzos de un equipo que no hallaba los caminos hacia la portería de Carlos Bejarano.

El desequilibrio del marcador lo causó un balón parado. Los antioqueños comenzaron a provocar faltas lejanas. Las primeras fueron intrascendentes porque la defensa rival controló los balones sin problema. Luego llegó la jugada preparada: Marrugo le toca el balón a Restrepo, que estaba a su lado, y este se lo pasa de primera intención a Vladimir Marín que remató libre, pues no hubo reacción de los volantes vallecaucanos, y anotó con la complicidad de Luis Hurtado, que vio pasar el esférico entre sus piernas. 0-1 en 40 minutos del primer tiempo.

Marín celebró a rabiar el gol frente a su antiguo equipo

La alegría solo le duró 4 minutos a los visitantes. Apertura de balón por parte de Carlos Rivas que encontró a Yerson Candelo. El 19 mandó un centro que despejó Mena y le quedó en el pie derecho a Gustavo Bolívar. El ex jugador del Tolima dejó a Jherson Córdoba en el piso con un enganche y mandó un remate fuerte que venció a Carlos Bejarano.

Desde ahí el partido volvió a lo mismo. El Cali se acercó explotando la banda de Vladimir Marín pero nunca fue totalmente claro. Por su parte, “el poderoso” apeló al juego largo sin mayores frutos. Marrugo y Caneo no asumieron con plenitud su rol y por esta razón a ambos equipos les costó. Los dos volantes talentosos no marcaron diferencias. Al juego le hizo falta un jugador diferente que rompiera líneas con un pase o que arrastrara marcas con una jugada individual para abrirle espacios a sus compañeros. Los volantes creativos nos quedaron debiendo un poco de su talento.